
PRÓLOGO
NO HABRÁ
No habrá otro como aquel insomne que conquistó la sombra; nadie como él para escribir bajo la lente de la luna, para ser el que oía el silbido de los cuatro vientos, para acabar con la mentira infame de los dos años postergando.
No habrá otro cruel y buen poeta como aquel que se esfumó bajo el sol. La vida nos da y nos quita, nos regala un don y nos entrega un látigo; el don es para alimentar el hueco de la inspiración; el látigo para auto lacerarnos, así controlamos la balanza de la justicia artística – mental.
No habrá quien sepa infundir sangre honrosa y guerrera como la de aquel argentino del sur con seis termos bajo el brazo, el cinco en la mente, una pluma en el corazón y letras que el tiempo plasmará en hojas secas. La autopista del arte no lleva más que a la muerte de la plasticidad.
No habrá quien logre superar los records de aquel poeta fuera de la rutina. Muerde un recuerdo y así lo era siempre aquel muchacho de oscura melena; el príncipe de las tinieblas, el que habló tanto y calló para siempre, eternamente mientras el paso del tiempo.
No habrá quien sepa coincidir mateo y cafeína ni el mismo de aquellos años ni parecido. Doy vuelta la página de mi vida y a trasluz se ve un flaco bohemio escribiendo veinte versos por noche. Se come los poemas, se toma el vino estéril del olvido. Recuerdo tras recuerdo y ya no habrá nadie como aquel que supo ser un verdadero guerrero de las luces de neón; un auténtico poeta maldito, un buenas noches nos vemos en siete horas cuando la salida del sol. No habrá como aquel que en la mañana cazaba sueños con las manos rotas de tinta china. No, no habrá.
Diego Fernando Marino
POEMAS 2001 - 2004
EL OTRO LADO DE LA NOCHE
Cuando esa persona no me hablaba
y su silencio era indiferencia,
no me quedó más que marcharme
al otro lado de la noche
a hablar con el silencio
de la voz del vacío,
entre el aire
y la realidad de las cosas.
Entonces me extraje las venas
y con ellas hice una escalera
para treparme al muro en lo oscuro
y así lograr huir
al otro lado de la noche...
EN LA CASA DEL OLVIDO
Mis palabras más sinceras,
tu conducta indiferente;
mi descanso necesario,
tus puñales en mi frente.
Yo me pierdo en el pasado
por un rumbo desdichado,
tú te encuentras como ausente
porque vives del presente.
Yo que actúo con pasión:
me domina el corazón;
tú te pierdes en la gente:
solo actúas con la mente.
En mis noches la locura,
en tus días la cordura;
en la casa del olvido
nos perdemos sin motivo...
LA NADA
Las estrellas en la noche contemplaban
junto con la luna, su aliada,
mi rutina triste y despiadada,
derroche de tinta y cuaderno,
despilfarro de recuerdos por mi amada
en el medio del invierno.
Los refugios de la mente,
ese encierro decadente aunque decente,
el alivio de neuronas conscientes
cuando surgen la inconsciencia y la inocencia;
la mente marchita pide clemencia,
el corazón: anestesia.
Son las ansias traducidas en palabras,
el presente que sostengo con la nada.
EL MONASTERIO
Me ha alcanzado la noche,
mis huellas se borran,
mis sombras se esfuman.
Pórtico entornado frente a mí,
una puerta mal cerrada,
ventanales antiguos que permiten
ver la luz en la abadía.
Eso es un Monasterio,
frente a mis ojos un Monasterio
de preciosas rocas blancas
y portones antiguos.
En lo alto una campana
no se aquieta por obra y culpa
de una lengua de acero.
Suenan las campanas...
Ya la noche ha venido,
mi cara se ilumina plateada
y mis manos se enfrían...
Así entro al Monasterio,
silenciosa es la abadía
en que dormido me quedo...
NOCHES DE BLANCA LUNA
Las noches de blanca luna
me enseñaron
que se pueden fundir dos cuerpos
sin necesidad de sexo en ti,
que tantas veces puede ser
despreciable lo viril...
Las noches de blanca luna
me advirtieron de la vida,
lo difícil de vivir;
nunca hay calma en alma ansiosa,
nunca hay paz en alma sola,
esto pude yo saberlo
pues tuve noches de blanca luna
solitario en la blancura.
Las noches de blanca luna
traen espuma al litoral,
inspiración a la mente,
amor puro al corazón,
ilusión a mi aire
que es el aire de tu aire.
Las noches de blanca luna
me enseñaron
que puedo ser poetastro
si me inventa un diccionario,
si confundo frágiles letras
con poemas ordinarios,
si confundo sencillez
con vulgar estupidez.
TU PÁLIDO SUSPIRO
Pálido suspiro frente a mí,
tu pálido suspiro...
Todavía recuerdo ese tiempo,
todavía recuerdo...
Tengo vacíos el alma y cuerpo,
tengo vacíos...
Tengo abismos interiores
y otro abismos peligrosos,
tengo abismos frente a mí,
tierra partida por ti.
Pálido suspiro, tu pálido suspiro,
todavía sobrevivo
con mis recuerdos plateados.
Cuando vuelves a mi mente
todo se ahoga en el recuerdo
y ese mar del presente
me hunde el pecho en lo profundo.
Todo es trágico, así,
por tu pálido suspiro...
CUANDO EL AMOR SE REVELA
Varias tazas de café,
pasé la noche condenado
y escribiendo en papeles
mis rebeldes sentimientos.
Cuando el amor se revela
y de todo me doy cuenta:
soy un pájaro sin alas
que no puede más volar...
¡Cómo quisiera alzar vuelo
y volar al horizonte
sobre ríos y montañas,
sobre valles y mares!
Toda una luna plateada
se consumió en el cielo,
entre vigilia, entre sueño,
¿dónde está la libertad?
Cuando el amor se revela
me quita el sueño y me entrega
dos ojeras de miel,
varias tazas de café.
ESFERICIDAD DE LA VIDA
Esfericidad de la vida;
el camino del vivir
es un círculo andante:
siempre volvemos al principio,
volvemos al lugar, volvemos a empezar.
Y luego, entre cenizas de pelo
y arrugados recuerdos,
hondas horas vividas
cuando la muerte nos llega...
Ella pálida nos mira,
nos muerde el espíritu:
se acaban las horas,
los minutos, los segundos...
terrenales.
Volveremos a nacer
cuando el alma sea el todo
y esa cárcel que era el cuerpo
solo sea cenizas...
Haladas risas
en el suelo del cielo,
y en el cielo del cielo:
una vida de cristal...
MI AMOR SON UNAS MANOS
Mi amor son unas manos
arrullando a tus cabellos
cuando el ocaso pinta al cielo
y el sol muere en el mar.
Las gaviotas vuelan libres
por el aire de los vientos
de los puntos cardinales,
que pacífico momento...
Mi amor son unas manos
endulzando tu miel;
suavizando tu piel,
ya suave como la seda.
Una sirena de barco...
suena remota... lejana,
en la distancia se pierde
como rota, enlutada.
Mi amor son unas manos
regalándote un poema
bello, sincero,
con sonido en el silencio...
DE LAS VELAS
De vigilia será la luna
que confidente me mire,
de las velas será la noche
hasta el naciente amanecer...
Luz crepuscular de mañana,
amanecerá la tierra toda,
ya era día en Oriente,
el día despertaba...
Y aquí en Occidente...
frente al Río de la Plata,
y el océano Atlántico
que ata los continentes:
América hermana de Europa,
de la antigua y vieja Europa
donde secan las ropas...
Con mis ojos de búho;
mi torpe mirada;
mi débil, seca piel:
pensaré en toda tú,
y en Europa también...
MIENTRAS SUEÑAS
Me gustaría llegar
a la orilla de tu cama
y contemplar
las perlas de tus manos,
besar
los diamantes de tus ojos
y así escurrirme hasta llegar
a ese centro amoroso
que se oculta detrás
de la alfombra de tu corazón.
Cuando la luna pinte al cielo
de plata pura y blanquecina,
las marquesinas del idilio
volando alto estarán, lejanas...
aunque cercanas
al amor infinito.
Y tú soñando estarás
que te robo el corazón...
Mas no podría ser ladrón;
poeta sería... mientras sueñas...
MUÑECA
Eres una muñeca,
muchacha hermosa y delicada,
presumida,
del invierno engendrada;
eres hielo, eres nieve,
eres frío.
Eres una muñeca,
de plástico corazón;
nada respetas en derredor,
nada sientes al centro
de tu oscuro interior;
eres materia
de lo invisible.
Eres una muñeca,
tu humanidad es un velo
ocultando el puro amor;
eres contorno, costal
del asombro de mis ojos;
eres bella... pero helada,
eres dama congelada.
CUANDO ESE AMIGO SE VA
Cuando un barco se va,
se aleja,
y se pierde
en la brumosa del horizonte...
Las nubes sobre esa línea
imaginaria,
prendidas de fuego,
son cálido atardecer.
Los amigos son,
según yo los siento:
como barcos amigos
que con nosotros navegan.
Y ese barco amigo mío
hoy me deja en soledad
al marcharse lejano:
me abandona en el mar...
Soy un barco en soledad
cuando ese amigo se va...
EN LA CALLE
En la calle...
la lluvia lavó las veredas
y las calles también,
esas hojas verdosas
pero quietas, no se mueven,
no hay un gramo de viento
que las pueda hacer mover.
En la calle...
pasa el tiempo,
los años,
pasan los hombres caminando
como escapando del todo,
pero a la vez resignados
a su suerte desdichada
de vivir encarcelados
en rutinas odiadas.
En la calle...
no se escucha una canción,
todos respiran nerviosos
ese aire del sufrir,
¡nadie puede más vivir!
Y sufriendo terminan...
sin saberlo y sin quererlo.
En la calle...
no hay remedio de Dios
que nos pueda alivianar,
no hay frescura de viento
que nos cure el sentimiento;
en la calle...
todo solo es un mundo,
todo solo es de nadie...
ME DICEN
Dicen que todo
lo que tiene conciencia
nunca muere y será eterno
en un túnel sin tiempo.
Dicen que aquello
que es alma y sentimiento,
abstracto pero puro,
será viento perpetuo.
Dicen que tus ojos
aún me siguen mirando
desde algún lugar del tiempo,
son luz blanca del pasado.
Bajo la lluvia temblando
ayer me esperaste,
una vez, en una tarde de Abril,
eso me dicen a mí.
Cada cual seguirá
por rumbos diferentes
de esta vida mortal,
y otro encuentro... ya no habrá.
TU CENTRO
Desde el centro de tu falta
de criterio y tolerancia
me vigilas con prejuicio
y me obstruyes el camino.
Desde el centro de tu esencia
eres muro infranqueable,
no me dejas ver el sol
desde mi frío rincón.
Desde el centro de tu alma
tienes falta de mirada,
insoslayable frente a mí,
opresiva me desarmas...
Desde el centro de ti,
idiosincrasia sola tuya,
tus palabras me perturban
toda calma en el alma.
ME QUEMA
Me quema el cuerpo entero mío,
mi espalda parece disolverse caliente,
mi pecho ardoroso se hunde
en un lecho oscuro y derretido.
No me duermo, taciturna noche
donde el tiempo esta quieto
y el viento carece de aliento
parecido al que era tuyo.
No es un juego, es un fuego dentro mío
que me quema los huesos;
en el cielo la blanca luna contrasta
con mis oscurecidas entrañas.
El calor insoportable me invade,
hasta el frío parece quemarme;
nadie más para amarme
como tú me has amado...
Tu ausencia es llanto ardiente
que calcina mis mañanas
en un vaso de agua enferma
donde no cabe una sonrisa.
ME VENCES
Me vences la coraza que tengo
y entero me desarmas
y desarmado me abandonas
sin refugio encontrado.
Así a la intemperie me arrojas
de un cielo furioso de tormenta,
y se enfrenta mi alma
a un escuadrón de gente extraña.
Un ácido amargo recorre
mis venas nerviosas, contaminadas;
¡ya no estaba contento
cuando el viento azotaba!
Me vences el sueño,
el empeño se me rompe
como un frágil cristal
al suelo cayendo.
Ya no encuentro remedio
para esta humana enfermedad
de salvaje desamor;
me vences entero.
ÁTICO HABITADO
Una luz sutil, acaramelada,
de ondas tímidas, doradas,
se filtra en la aurora
y el ático adorna.
Las maderas crujientes, tristes,
abandonadas por el tiempo:
húmedas suenan;
el silencio es profundo,
en mi lecho soy mudo...
Se esparcen las luces
nacidas del amanecer,
todo el cielo clarea,
cristalino se ilumina.
Ático habitado
por un hombre sin sueño;
un nuevo día ha nacido,
ya mis sueños han muerto.
Solo, en soledad arrastrada;
solo, alma fría y vaciada;
ático habitado
por un hombre desolado.
TODO SE POBLÓ
Velozmente todo se pobló
- todo en mi cuarto -
de papeles escritos
con versos distintos.
Tuve miedo al principio,
pero una luz me acompañó
y me ayudó a llegar entero,
aunque aún no he llegado...
Todo se pobló
de hierbas del pasado
hechas humo en el aire
- el humo: los recuerdos -.
Todo así se pobló, todo.
Mi mundo: mi cuarto
y el habitué de escribir
en rutinas despiadadas.
Sin mañanas ni tardes,
con noches inventadas
- lunas blancas de cartón -.
Y mi cuarto se pobló.
- Hojas con miles de versos,
cientos, sentimientos -.
Todo se pobló.
MI VIDA RIMA
Letras muertas se han escrito,
un monolito es el destino
vacuo de errante vida
de mi vida que rima,
con tantas cosas mi vida rima...
Rima con herida, el corazón;
rima con despedida, la ocasión
que enfrenté en el ayer
de caminos fraguados
de esperanza y de batalla.
Mi vida rima con tantas voces
que esa rima es constante
y mi semblante se lastima
cuando quedo descubierto
al espanto que me mira.
Cima alcanzada, caído tiempo,
“yo soy yo y mis circunstancias”,
y ese tiempo era yo
que al estrellarse su sangre
manchó el suelo de amor.
CON GLORIA
Yo soy como el sueño desecho, maltrecho.
Tengo roto el sentimiento que no es,
porque es desentierro.
Aquí todos se esfuerzan para con gloria morir,
pero a mí no me incumbe,
me interesa vivir: con Gloria.
Cuando las manos con más fuerza
que las manos que son mías
vengan por mí: allí estaré,
sin preocuparme por morir
o por la gloria de mi muerte,
o de quien me llore, quien me odie.
Solo me importa en la vida
entregarme al puro amor, sin temor.
Un solo estado de amor. No es querer
como el querer poseer. Es querer amar.
Y amar al fin.
Que solo me lloren cuando muerto
quienes en vida me han querido.
Aquí estoy con gloria inventada
porque el mundo es invención.
Aquí estoy, quizás mañana ya no esté.
Y el linón del fino traje de su alma
desenvuelta en la blancura...
Blanquecino es el destino para mí
porque en su alma viviré...
Me desvivo
por ser agua de sus besos.
Ser sus besos. Sus deseos.
Ser la sed de sus labios.
Ser los sueños de su sueño.
Ser quién quiere a su lado.
Ser quien no sabe quien es
con tal de estar con ella.
Me desvivo por la vida
y con Gloria vivir, en sus brazos.
En la muerte amenazante, no pienso.
Solo conozco... de su existir...
Y quienes quieran morir
con gloria: que mueran, con su gloria.
Yo me ocupo de mi historia,
y mi historia es con ella: ser querido.
Querido en el aire. Amado en el alma.
Ser amado, en la gloria: nuestra historia.
A LA COCINA
De mi alcoba a la cocina,
mareado de versos,
entre cuchillos y ecos;
así me siento en lo abstracto,
entre filos y recuerdos.
De mi alcoba a la cocina
hay tan solo unos segundos,
de esa cocina a la calle
hay un mundo por sanar.
¡Si este mundo fuera recto!,
pero recto de verdad,
quiero decir... sin horizonte
que desdoble el porvenir
porque nada se vea...
De mi alcoba a la cocina
sufro helada primavera
- tiemblo, trémula noche -
en la vera del río
del espeso caudal seco.
MAL SUEÑO
Lívido rostro de frío
el semblante del espectro
entre filos de cuchillos,
de momentos que no vuelven...
Levitando en aire incierto
por contraste de misterio;
azulados los espejos
que miraban a la calle...
Mis pequeños dos lagos
oscuros, de hielo,
derretidos por infierno
que el alto cielo trajo...
Un fantasma, oscuridad,
un secreto en la ciudad
que nadie nunca sabrá
sin el fino de la ausencia...
Presencia anormal
para conforme mirada
de húmedo habitar:
refugio de cristal...
Temblor en los cimientos
del puro de mi aliento:
sin aire me quedo,
sin espacio me vuelvo...
Qué era aquello: no sabré,
dilatado mal sueño
sin agujas de tiempo
o soles; sin trébol...
BODA DE SANGRE
Sombrío, el día es pálido en la tarde;
anubado, el cielo cubierto de nubes;
boda de sangre en mi alcoba,
ceremonia de silencio.
El horizonte hunde al sol
en las entrañas de su manto
de oscuras telas lejanas;
oculta las huellas el ocaso...
El blanco mercurio de la luna
es la cuna de mi alma;
hice alianza secreta
con el mundo de las letras.
En mi alcoba escribo
como respiro y como vivo;
afianzado a mudo mundo
del absurdo del talento.
El altar es un cuaderno
con cientos de versos escritos
que prometieron fidelidad
a mi sangre y aliento.
Boda de sangre, heridas venas...
En la arena de mi historia
fui ahogado, mudo y fiel,
cuando el mar hundió a mi orilla.
Hoy me invento: alianza al viento,
a los versos de mi aire;
hoy prometo amor de velas
en mi boda de sangre.
BARQUITOS DE PAPEL
Barquitos de papel bajo lluvia de cenizas,
de fuego en realidad.
Luna triste de hiel que nos mira,
las hélices se amargan en silencio enrarecido
de una noche envejecida.
Dos corazones a la intemperie y acecho;
lecho húmedo de cartón,
nos hemos abandonado, ya no somos
quienes fuimos bajo el cosmos
de una atmósfera contenta, ayer.
Barquitos de papel, eso somos:
barquitos de papel
navegando a la deriva de un río
de caudal de lágrimas tristes
y soles de días que no vuelven.
Barquitos de papel empapados de tierra
humedecida y suelta en el viento;
nos quedamos sin aliento
mientras los cuerpos separados se ahogan
como barquitos de papel.
Distanciados, mojados por la distancia;
a la deriva las vertientes lejanas.
El cielo está nublado, oscurecido,
y la tormenta en su fulgor de voces
de fragores de terror, nos sacude.
Las corrientes caudalosas se agitan, tiemblan
de tronares y luces y estrepitosas chispas blancas.
Dos barquitos de papel bajo la lluvia
de tormenta de verano apenado;
dos barquitos ahogados.
UNA DULCE Y TIERNA CANCIÓN
Una dulce y tierna canción,
al unísono del aire,
suena a cascabeles de miel
de todas las mieles del mundo.
Madrigal del corazón,
madriguera del amor
que refugia a los pobres corazones,
ricos de sentimientos.
Una dulce y tierna canción,
a veces sana, a veces herida,
a veces del mundo, a veces de nadie;
nadie sabe por quién suena
pero a veces se parece
a sirena de barco herido,
a pieles buenas con cicatrices,
a leyes puras del Universo.
Tengo un verso para ti, te lo regalo,
que seas feliz
como golondrinas sobre un mar
calmado de celeste de alba
y de brisas de mañana.
Una dulce y tierna canción,
alegre y triste,
suena a ti.
MI OTOÑO
Ruedan hojas secas en la acera...
Mi otoño es gris, triste, melancólico.
Mi otoño es todas las cosas que se han ido
y ya no vuelven.
Una risa contenta, un llanto de alegría,
un sol de cielo y corazón, ya no vuelven.
Perfumado era mi lecho, una rosaleda mi alcoba,
cuando el sol asomaba sus luces
en las horas de la aurora.
Un torbellino de aire y polvo y tierra seca
hace de tus cabellos un remolino,
mientras te miro en la distancia
como soñando con tu alma.
Mi otoño es tus cabellos de remolino enredados en el viento.
Mi otoño: estación de la nostalgia, donde viven los momentos
que ya no vuelven, no existen más.
Mi otoño es gris, triste, melancólico; y es nostalgia.
Mi otoño es todas las cosas que se han ido
y ya no vuelven.
TUS CAMINOS
El brocal de tu suspiro: luz débil del despecho.
Te cubrían envolventes luces de amor
en todo tu cuerpo, en toda tu alma,
en toda tú.
El costal de tu asombro: el desconsuelo.
Fue la culpa envenenada, toda mía,
de mi rostro y de mis ojos,
de mi ser.
El costado de tu ruta: ese bosque furtivo.
Ese bosque tuyo: vastedad de árboles
de azules altitudes en la noche,
árboles de calmado amor.
El borde de tu cama: sueño nocturno.
Hadas aladas en tu aire ensombrecido
de oscuridad de noche; faroles,
allí afuera y en tus sueños.
El rosedal de tus labios: orilla al mar.
El mar es el placer de amar y ser amado.
El mar es la orilla vencida, hundida,
en olas todas de pasión.
En despecho y desconsuelo frente a mí.
En soledad con tu bosque furtivo.
Tu sueño nocturno de nuevo corazón.
Tus olas de pasión: a otro amor entregaste
cuando ya lejos yo estaba.
INVIERNO
Es invierno: calles de hielo.
El metal de los vientos soplando,
con su frío corta los rostros:
las mejillas, los labios;
cerramos los ojos.
Es invierno: adentro estoy.
Mi invernadero es un encierro,
cuartel de invierno
en que las armas son los versos
y los libros de arte.
Es invierno: tiemblo entero
si no logro olvidarte
y te recuerdo ensombrecida
en un aire despechado,
reclamando en un suspiro
con tu mirada ansiosa,
tus pestañas caídas,
tus mejillas de nieve y de rosas,
tus labios secos, silenciosos...
Es invierno: jardín interno;
el vivero de mi alcoba florece
o desflorece, según el viento,
según el tiempo.
EL COLOR DE LAS HERIDAS
Mis ojos, de color de trigo;
mis recuerdos de uva su color;
y ese corazón que sufre:
incendiado crepúsculo de atardecer.
Mis ojeras: del color de la miel
del otoño más triste.
La médula de mis lágrimas
es blanca pena de seda;
el azulado color de la noche:
ondulados sueños en el aire.
El rosedal de mis palabras,
en las frías mañanas,
es rosa de flor de puño y letra
de mis tempranos poemas.
La empalidecida piel de mis manos
de seco encierro y soledad,
cuales escriben esos versos
de misterio y rechazo.
Y me cubre esa membrana
delgada de negro oscuro color:
es noche y es arrullo
de los ojos con luz de los días.
Pero los días son un día
que como el viento regresa;
es día y tengo risas
del color de las heridas.
MUY LEJOS
Tus pestañas se parecen
a hojas de margaritas en primavera;
y tu dulce, tierna entraña,
a un azucarado ovillo de lana.
Pestañas y entraña: amor de mañana,
cuando el sol despierta holgazán
y tibio a su siesta nocturna;
pestañas y entraña.
Ahora pienso en tu silencio:
dulce sueño en pie despierto,
mudo lenguaje enamorado
de una boca de corazón puro.
He pensado en tus pestañas,
tu entraña y tu silencio...
Y pienso en dormir,
ya que estás lejos, muy lejos...
SUTIL MUERTE
Los ojos se me arrancan del rostro
y se me borra la boca
y la piel de los huesos se desgarra
y mi sangre en nieve se convierte.
Los cabellos se me caen
cual si fueran ramas secas;
mi corazón es hoy
una pantera de invierno.
Mi cuerpo es solo
desmayada helada piel,
naturaleza muerta en un rincón,
donde el mundo ha acabado.
Por mí vienen las sirenas
de ángeles del mar
vasto de misterios,
y me llevan, yo no quiero...
LA SEPULTURA DE MIS FLORES
El entierro de mis riendas
será comparecido
por un abismo en el aire
y un vacío dentro mío.
La sepultura de mis flores
rosas, de verano y cielo claro,
será mármol manchado
y eterno bronce nublado.
De mi corazón brotarán
flores de nieve en umbela,
ofreciendo belleza
a empañados corazones.
El lagrimear de esos planetas,
de luces distantes,
harán blancas mejillas
de empapadas pesadillas.
La sepultura de mis flores
será en umbría un quitasol
de flores mansas y acabadas
en un jardín de frío eterno.
LA POESÍA ME SALVA
El idilio no vivido -jamás-
El sueño inacabado, derretido.
La ilusión con alas rotas.
Las tinieblas de una historia -la mía-
El estanque de aguas turbias.
Un desértico lago,
secas lagunas.
Ríos que ya no fluyen -por frío-
Es que el invierno ha nacido
de las entrañas del mundo,
de los ciclos.
Mis venas congeladas, heladas.
Me cuesta la vida -mi herida-
Sangre, sudor, lágrimas, poesía.
Rocas caen sobre mí -por ti-
Todo lo siento vacío:
mi sangre, mi sudor, mis lágrimas...
La poesía me salva
de esa cárcel de vacío -de puertas abiertas-
Mi poesía es nada, no es vacío.
Y mi vida es abismo -yo soy el hombre
que cae al suelo-
¡Pánico en negra noche! -de todas las noches-
Y una vez más... la poesía me salva.
REINA DEL PLATA
Ella, dama ancestral de alas y leyendas,
de semblante sagrado de disecado coral de mar
y empalidecido corazón de alfombra plateada.
Ella, gran faro divino que alumbra al río
y a las calles de noche, en ciudades y pueblos;
su llanto de seda es belleza en ese río.
Ella, de las noches serenas de muelles y puertos,
y bahías de cielos de oscuro azul.
Ella, la diosa de las sirenas del mar niño, nocturno,
y de los barcos y los secretos en lo profundo.
Ella, la calma en el mundo de los hombres,
con su voz dulce de miel y muda entre los sueños.
Ella, la inspiración de los poetas y soñadores
y vagabundos y alquimistas del corazón.
Ella, la sabia de los pájaros y los hombres voladores.
Ella, testigo de los hechos ocurridos;
amante de los buenos y pacíficos raptos del espíritu.
Ella, dama ancestral, de cabellos blancos de seda y pálido corazón.
Ella, del espejo del Río de la Plata: su hermosa luna.
Ella, la Reina del Plata.
MI PRINCESA
Mi princesa de los prados de algodón
y de suaves linos de luces tempranas.
El sol venidero en los cabellos
es el aura de tu augurio
de paz y felicidad,
y campanadas dulces de miel
al umbral de tu alma.
Déjame entrar: helado frío hace afuera,
donde estoy con piel de hielo
y hermética coraza, reprimido
del amor que me quema.
Mi princesa de corona de palomas
y sueños de libertad,
donde frontera no era el mundo
ni utopía el horizonte...
Princesa, mi princesa: dame esos besos
tuyos que me diste alguna vez
con tal lluvia de abril
y corazones de terciopelo;
medio cabello en el viento...
Sola me queda una sala
vacía de almas vivas y alegría
y verdaderos llantos dulces;
todo fue, mi princesa
de seco lecho de seda.
DE LA NOCHE INSPIRADO
Es que la noche me inspira
y me aspira las razones
que la mente me propone,
siendo un muro su razón.
Raciocinio obstructor
de la mente que siente,
de la inteligencia ignorante
por tal alma de amante.
La luna vieja borda un río
de plata y alhajas
de crepúsculo engendradas,
de bosque, de copas...
Siento tanto y poco pienso
que me creo en persona
el mismo cofre de sangre
que late y no razona.
Es que la noche me inspira
y me aspira las razones;
me suplica un poema
y del suplicio nace bello.
COMO YO SI TÚ NO ESTÁS
Será momento del viento que los recuerdos traerá,
que las copas moverá de los árboles tranquilos
en calmadas noches de octubre, o de abril, o de ayer...
Todo es vacío sombrío,
como yo sin tu voz, sin tus ojos, sin tu boca;
como yo sin tu mirada, sin ese brillo especial;
como yo sin tus caricias ni tus besos;
como yo sin ese corazón,
tan sensible que se quiebra en un aliento;
como yo sin tu alma, que vagando andará;
como yo desolado...
¡Como que mucho te extraño!
Y todo es vacío,
como yo entre la nada cuando tú me haces falta;
como años que no pasan;
como yo si tú no estás.
Soy un envase vacío cuando faltas,
cuando estás pero no estás;
solo vives en mi mente, y tu amor entre mis dedos
es aire sin aliento; es ciega locura;
un invento indecente, indigente y cruel.
Y melancólica es la niebla en el oscuro firmamento
de una mañana naciendo, aún con la luna
que lejana se ve tenue como luces de vela.
Es tan triste la aurora que lloran mis ojos
y de dolor se quiebra mi marchito corazón.
Todo es nostalgia, todo es tristeza en mi recuerdo,
¡pero qué ahogado es mi tiempo presente!;
todo es tan triste... como yo si tú no estás.
AMO LA LIBERTAD
Amo la libertad
como que libre no soy,
como que libre yo he sido,
y aquel agua fluyente
hoy es hierro de muro.
Amo la libertad:
la acaricio, la abrazo,
la cuido, la beso,
la rodeo con mis manos,
pero es solo un recuerdo...
Amo la libertad;
enamorado yo estoy,
tanto como el horizonte
lejano, enamorado,
en la tarde, de sus bosques.
Amo la libertad
como que hoy ya no está
-como lumbre de hoguera
que en invierno se apague...-.
Yo pude ser libre,
y amé a esa libertad.
MAÑANA DE PRIMAVERA
Las tiernas aguas del río,
en la mañana,
cantan en rima y consonancia,
en un susurro de miel mojada
que es canto unísono elevado
del hondo lecho hacia el aire.
Y ese aire es cántico dulce
de vientos suaves que susurran
al oído de las plantas
que se tuercen con su brisa
torrentosa de secretos,
invisible y divina.
Apacible es la mañana
en el valle de las flores
que son flor de primavera;
cuadro pintado en movimiento
de vivos colores y aromas
de orilla y rivera.
Y yo me despierto... con el sol
sobre mis cabellos siempre, donde esté
o donde sea que me encuentre;
es mediodía y primavera,
y es la mañana, y es calma;
apacible es la mañana.
EL AMOR
El amor es un ave mágico que debe volar;
no es posible tolerar
que el amor sea preso del vacío
y así viva en cautiverio.
El amor es un corazón con alas,
alado, que debe volar;
es la fusión de dos corazones
en un solo corazón.
Una calesita de cristal en el cielo,
libre espíritu, mejillas blancas,
almas puras y limpias, calma:
todo eso es el amor.
Esa línea lejana e inmortal
que nunca muere sobre el mar;
esa línea de misterio y frontera;
ese horizonte enamorado del mar:
el amor es ello también.
Y es desenfreno, el amor;
desenfreno del aire dulce de miel:
ese suspiro enamorado.
ALONDRA
Como una alondra de ojos marrones,
tu semblante es pálido y volátil;
tus comisuras: dos gaviotas
enamoradas de tu boca.
Como una alondra de dorados cabellos,
frente a mí te conocí;
tambores primitivos me avisaron
del castigo del silencio... Enmudecí.
Enmudecí y caí. Debajo de mis pies:
un abismo oscuro de silencio y soledad,
y de estrellas que se apagan y caen
al suelo de la desdicha.
Como una alondra, tú: clara muchacha,
de mejillas rosadas pero blancas;
la pena de tu llanto fluyó
como un río limpio de prejuicios.
Solo el pecado fue el muro de mis sueños
y de mis ilusiones;
solo mi sordo aire fue sordo
de tus bellas canciones.
Y tanto solo... que solo me he quedado,
sin ti: hermosa alondra, piadosa.
La luna: tu faro; y tú: mi dama.
Mi alondra se ha ido a volar sola.
DONDE NACE EL SOL (Y DESPIERTA MI AMIGA)
Cuando aquí, en el occidente sureño,
es medianoche y plateados los sueños,
y la niebla se levanta en el mar:
en Europa oriental ha nacido un nuevo día,
y en el labio de su aurora
todo es brisa y melodía.
En la antigua, vieja Europa,
una señora de amplios vestidos
seca las ropas con la luz
de un sol tibio ya nacido.
Cuando aquí es sueño y silencio:
allí es despierto amanecer.
En mis horas de recuerdo... esos ojos
marrones, no son tristeza:
son misterio y secreto y tesoro
de las entrañas de la tierra;
son la mirada de mi amiga en la distancia,
tan cercana y tan lejana...
Plena mañana allí en Europa:
claro el cielo y puro el sol,
iluminadas calles antiguas.
En medio de mi noche mi corazón
es quieta flor de quitasol,
muda armónica de amor.
RECORDANDO UN AMOR DE ESCUELA
Esas hojas condenadas
a quedar arrojadas en un patio de escuela en otoño...
fueron escritas por mí,
con miles de versos rogando tu amor,
ese, que jamás supe encontrar a tu lado.
Tu cara dibujada, en blancos y negros colores,
en un bosquejo de colegio.
En un banco, sentado, te pienso, te añoro y te siento;
y aunque esas acciones ya son parte del pasado:
hoy perduran, pero me falta el banco.
Tu uniforme de escuela y tu vestido de fiestas,
amados por igual, ya no me visten;
tu carpeta en mi carpeta, tu mano en la mía,
el sendero de regreso: solo recuerdos...
Ese amor de escuela que no vuelve...
Los mosaicos celestes de ese fondo de dos corazones
y un beso: solo fue un instante,
después del beso me perdí,
y aún no me he vuelto a encontrar...
Sigo perdido, recordando un amor de escuela.
SIN TI
Mi piel macilenta, de cadáver aún vivo,
hace de mi cara
un semblante de espantapájaros con vida,
de madera y de paja, y de trigo a sus pies
desprotegidos de los pastos con espigas.
Y soy como una momia:
una persona seca, pálida y delgada.
Mi aspecto: cadavérico y balsámico apocalíptico.
La mirada de mis ojos de vampiro
esconde empíricos secretos de nostalgia.
Demacrada mi cara; el cabello largo, revuelto.
Mis dos ojos, grandes
como blancos planetas luminosos y lejanos,
desorbitados en un vacío de espacio
sin elipse: se pierden... sin ti.
Y sin ti suelo ser un ebrio de la poesía,
embriagado en inacabados versos
e inacabadas horas a la intemperie del insomnio.
Mi aliento es un secreto cansado de callar;
mi pena es un corazón llorando a tu amor.
UNIDOS
Tómame de la blanca mano que alumbra la luna,
yo tomaré de tu rosada mano que ilumina el sol;
y así dos corazones se fundirán
en ese aire oculto donde los tiempos se juntan:
el día terco y la noche madrigal.
Y a pesar del día en noche y de la noche en día,
caminaremos juntos por un sendero luminoso
de una luz que nunca fue viva
del sol ni de la luna;
una luz de amor sincero que brilla.
Amor sincero brillando, y nosotros de la mano,
unidos como cadenas de miel;
somos un solo cuerpo, un solo alma,
un solo corazón, una sola luz enamorada;
somos sincero y eterno amor;
eterno amor porque siente el alma.
El alma es eterna, como el amor verdadero;
y nosotros nos queremos y cuidamos
pero jamás nos poseemos y vigilamos;
nuestro querer es el amar, y nos amamos.
HA MUERTO LA LUNA
Cuando la luna es pena
y es pena la luna:
se me vuelan los ojos
cuál si fueran gaviotas;
se me borran las letras
y las rimas en mi mente;
se me escurre el tiempo todo
y el suelo húmedo y fértil
de inspiración se me seca.
Cuando la luna es pena
y es pena la luna:
me convierto y te conviertes:
nos convertimos en polvo;
estamos lejos, separados;
estando vivos somos muertos
en un desierto enlutado,
porque ha muerto la luna;
el horizonte se oculta.
Cuando la luna es pena
y es pena la luna:
es mi noche un funeral,
amargadas armonías
de violines en el aire;
lloro yo, llora el cielo,
lloran la noche y sus estrellas,
lloran las letras que vuelan,
porque ha muerto la luna.
NOS FUIMOS
La mirada de mis ojos al vacío infinito
del ángulo del cielo de mi alcoba;
alcoba donde duermo y despierto
o no duermo ni dormito.
Escondo y refugio secretos en mi alcoba.
Dorados son los cabellos del asesino
que espera afuera por mí;
yo estoy dentro, sufriendo aquello que perdí.
Cuando sueño en mis artificiales noches,
tú estás siempre vestida de amor
y rodeada de luces de colores,
y yo estoy dormido, pero enfermo.
Tú eres el secreto en una secreta foto;
ahí estás tú, con tu mirada distraída,
como persiguiendo a los bandidos hilos
de las alboreadas luces del amanecer.
Tú tejiste en mí un chaleco de hermosos
sentimientos de verdad y de belleza,
de amor, y de clara alma de inquietud;
pero fui yo el bandido más oculto.
Y así me fui... ocultándome en el viento,
entre las hojas mojadas de rocío
y sacudidas por el aire que sopla
con su helado vapor de invierno;
porque era invierno cuando te vi la última vez.
Fuiste el barro y la costilla de mis ilusiones
nacidas al conocerte.
Y me fui porque te fuiste; y nos fuimos...
AQUELLA VEZ
Hubiese necesitado, aquella vez,
tu mano en mi hombro vencido,
tus nudillos suaves secando
mis lágrimas tibias de miedo
a ese vacío a mi costado.
Hubiese querido quererte
como se quiere en amor puro,
pero tú no me permitiste
ser tu príncipe celeste:
me abandonaste; me abandoné.
Y así quedé en soledad fría;
derrumbado estaba aquella vez
en que hubiese necesitado de ti:
de tu aire y tus palabras.
Esas palabras tiernas que alientan,
y que siempre me alentaban
en los albores de nuestro idilio;
esas palabras que eran tuyas y callaron.
Hubiese necesitado de toda tú:
el alma entera de tu nombre.
Hubiese necesitado de tus labios
endulzando en un beso mi boca,
aquella vez que estaba triste
y vacuo porque tú te marchabas.
LLUVIA DE AMÉRICA
El cielo está desatando su rabia gris,
romperá en un llanto inmenso
cuando desahogue su tristeza en cántaros de furia:
así lavará todos los cabellos
de los edificios de la ciudad abandonada.
Se mojarán las calles deshabitadas
en un día de descanso como hoy;
el viento barrerá las hojas de las veredas
y limpiará hasta el último rincón
de la triste Buenos Aires.
Hoy parece a Europa esta América,
con el cielo gris de rabia y de lluvia;
cuando acabe de llorar el firmamento
se convertirá el lamento en esperanza,
con un sol tibio volviendo.
Y cuando el sol vuelva habrá
un puente de colores en lo alto, sobre el suelo del puerto;
aquí, en América, las penas sanarán
como en Europa secan las ropas
de su vieja historia viva.
ENCARCELADOS SUEÑOS
Un barco anclado en oscuro puerto;
en el muelle el farolero no ha venido,
dormido ha quedado en su aposento,
desdichado: sueño de faroles de libertad.
Un pantano eterno devora los sueños
de esos niños coloridos
que en las brumas del tiempo
han sido esclavos de su hastío.
Las diamantes almas de primavera
ensombrecidas quedan en frío duro
de muros aislados del mundo,
en calabozos bajo tierra.
Un cigarro alado de ilusión,
apagado, arrojado en un rincón
de mármoles de polvo y suela:
un corazón que ya no vuela.
El féretro del cuerpo mío de ayer,
hondo ha quedado en el pasado.
Grita ardida tu voz muda
de un suspiro que fue incendio.
SU PARTIDA
Mi cara desfigurada en el espejo
delata las horas de sueño perdido
que con el tiempo se me han ido;
cuando vuelve el día terco...
Mis ojos rojos, como heridos,
por el cansancio contenido;
mis pupilas dilatadas
como lagos desbordados.
Mi corazón está roto:
para siempre, ella se marchó;
faltó esa mirada entre los dos,
como de tierna despedida.
Pero en tiempos anteriores
a esa tan cruel partida,
hubo una mirada profunda
y misteriosa y brillante,
parecida a las luces
del inacabado Universo.
El tiempo no llega;
con su corriente de furia,
no tiene piedad el caudal de la vida
en mi alma arrepentida.
Tres días y tres noches sin dormir;
en mi espíritu: dos corazones
rotos, un puño de sangre al escribir,
ardiente fuego quemando al cuerpo.
Solo afuera existe brisa,
es invierno, llueve rocío:
el cristal de la ventana mojado;
el corazón: ardido, enamorado.
PINTADO DE NADA
En un banco de madera, pintado
de nada, con mi vacua mirada
de manicomio y acertijo,
y de blanco, blanco vacío...
Espero que no vuelva tu fantasma
de despecho y recelo;
eres aire que está siempre
ahogándome en el pecho.
Como una flor deshojada en el viento
de furia y de bronca absurda;
los pétalos que se pierden
en el cielo, son los últimos recuerdos.
En un banco de madera, pintado
de nada; banco de plaza
vaciada de niños que jugaban
a los sueños enteros convertidos.
Yo no puedo más jugar:
me falta lo esencial,
no lo puede el dinero comprar;
no lo puede el tiempo borrar.
Pero de todas formas deseo
que tú no vuelvas a mi centro:
soy un tímido bohemio
que no se anima en la mirada.
DESPEDIDA
Aquí, bajo secreto oscuro aquietado,
mi errátil vida es un legado
de esas mudas confesiones:
emociones que callaron para siempre.
Aquí, curiosos los átomos del silencio;
el sereno de los nidos de mi hogar: despierto;
nadie une en encuentro sus pestañas,
nadie duerme, si la noche llueve infiel.
Aquí, con el llanto henchido de penas
abundantes, ayer, cayeron lágrimas tiernas;
hoy: limpio alabastro espiritual,
blancas mejillas de coral.
Aquí, en suelo disecado de tierra o nieve,
de erosivo polvo barredor
de corazones, que se ha ido
con el humo loco del olvido.
Aquí, con mis pies adormecidos de quietud,
tus huellas se han perdido de mis pasos:
arena amarga se convierte en el tiempo
de mi vida en que estás lejos.
Aquí, mi cuerpo abstracto es dañado
por los filos de la luna quieta y malvada;
mi pequeño corazón se endurece,
se embalsama, ¡se transforma en muralla!
Aquí, con heridas merecidas de la vida,
inmóvil estoy, como una roca en su cueva
lúgubre, de sueños azules,
en tal aire desligado de dicha.
Aquí, soy roca que no es roca,
pues siento frío y tiemblo, y pienso
en las bondades de un alma ausente;
es tu ausencia: mi ausencia en mí.
Aquí, de frío cuajado, primaveras y veranos
han muerto en hielo celeste, para siempre;
le ocurre lo mismo a mi suerte, sin mañana:
mañana estaré muerto y congelado.
Aquí, mi despedida a toda tú...
Mi despedida es tu dulce cuchilla envenenada;
tu hoja metálica, impiadosa
se ha clavado en mi pecho izquierdo.
Y aquí, ya no encuentro vida útil; herido,
arrojado en el rincón más tenue del mundo;
¡oigo trompetas de almas armoniosas
que vienen por mí!: blanca despedida...
CEMENTERIO DE SOLEDAD
Se desploman los huesos de mi cuerpo
como el idilio terminado
de un amor hecho pedazos;
tu ausencia: mi cautiverio.
El presente del cuerpo mío de antes:
polvo arrojado en el suelo
de un cementerio de soledad,
en el vacío de mi alcoba.
He perdido en mi mente la razón,
no por desamor, sino por soledad;
esa misma soledad que me entierra
hondo: hermético sufrir.
El silencio nocturno puede esconder
heridas de otras vidas de esta vida,
momentos ayer ocurridos
que son tumbas del recuerdo.
Como la bruma oculta los cabellos
del trigo de cultivo en medianoche:
las tinieblas borran mis rastros
en los fríos suelos de invierno.
Cementerio de soledad; funeral.
La sonrisa se borró de mi rostro
cuando se escribió “melancolía”
en las hojas de mi vida.
CANCIÓN DE LAS ESQUINAS PORTEÑAS
Canción de las esquinas porteñas;
su melodía es himno arrabal
de los barrios bajos, del puerto,
del centro en las horas de vela.
Canción que sufre con nosotros;
sufre conmigo, sufre con ellos;
sufrimos los mestizos, los criollos:
sufrimos los argentinos, en la piel.
Canción de los destrozados sueños
por las máquinas sustanciales
del aire, el cemento y los huesos,
y el sistema socialmente caníbal.
Canción de los cautivos en vida
de la empresa más temida:
la democracia enmascarada
en bellas palabras de libertad.
Canción de melodía
por millones de llantos quebrada;
canción de melodía
por el viento del olvido embriagada.
Canción de las esquinas porteñas:
prendo una vela en la noche;
la esperanza está en el alma
de nuestro mundo, siempre interno.
TU AUSENCIA
Hoy, tu ausencia: aire frío que me quema;
verdadera causa por la que
ya no me abriga tu cálida alma,
ya no me cuidan tus manos,
ya no me quieren tus besos.
Hoy, tu ausencia: sepultura de mis flores;
mar invisible que me ahoga
por haberte amado tanto
como se ama en amor puro,
como uno borra al futuro.
Hoy, tu ausencia: pálido reflejo de mí,
este yo en este extraño, vacuo presente;
presente extinguido en muerte rara,
presente extinguido en el olvido
-quedó olvidado el tiempo bueno-.
Hoy, tu ausencia: todas estas tragedias;
y la lluvia cayendo en la acera
y en las calles: decadencia
solitaria, cuando hay luna
en un cielo de tinta y de mercurio.
SUR
Sur; tus alboreadas luces,
de un amanecer frío de otoño,
me vendrán a buscar para ir
a recorrer veredas vacías.
Sur; a estas horas todo es calma;
aún duerme la gente,
hasta los pájaros en sus nidos
siguen abrigados en sueños.
Sur; yo estoy despierto,
no he despertado: no he dormido;
iré en busca de un encuentro
ayer soñado despierto.
Sur; por algún lado encontraré
el delicado rastro de mi amor:
esa chica de cabellos de fuego,
piel de alondra y ojos de miel.
Sur; van holgazanes mi pies,
pero igual caminaré: llegaré
donde deba llegar con tu sol
alboreado de fría mañana.
Sur; blancas sábanas de noche;
mi piel es seca y macilenta
a estas horas nacidas:
lloro por dentro a mi chica.
EL MUNDO TODO ERA NADA
El mundo todo era nada
y la nada del mundo era un todo
de crueles versos rimando:
crueles por ser hondos
en mi aire interno ya insano.
El mundo todo era nada:
había expirado el verano
como el sol alto del día;
había sido esfumado
el polvo mágico de risa.
El mundo todo era nada:
las golondrinas del alba
que sobre mis cabellos volaban,
habían sido cazadas
y caídas, muertas en la playa.
El mundo todo era nada:
mi espíritu alegre y contento
había sido fusilado:
charco de sangre a un costado,
charco de sangre de letras.
El mundo todo era nada:
mi encierro fue arte verdadero
de brutales sensaciones
en las entrañas de mi cuerpo:
desecho estaba en mi duelo.
El mundo todo era nada
y la nada del mundo era un todo
de silenciosa soledad nocturna,
de una despedida y una espera:
cuán en vano esperé por ella.
POEMA EN HORAS DE VELA
Rastreras hachas sus hachas;
hicieron día de mi noche,
alas de plata nocturnas,
agua de olas de locura.
Quedó en el ayer de un recuerdo
mi alma desnuda de miedo
por tal vacío en mi hondo
pecho de dos corazones.
El vino embriagante de un
poema en horas de vela;
poema de dos deshechas
mitades que ya nunca serán
un solo cuerpo, un solo alma,
un solo corazón,
una sola luz enamorada;
de dos mitades destrozadas.
Son las tres de la mañana
con un cielo de vieja luna;
mi alma toda está vagando
toda sola en mi quimera.
ENTRE SÁBANAS DE VELA (EN SOLEDAD)
En la tierra aferrado mi cuerpo;
en el cielo mi mente
vuela libre como el viento.
Así es que yo poseo
un puñal en mi pecho,
ese oscuro centro mío, de lamento de sangre,
de esfuerzo anormal, de respirar
un aire áspero como la piel de un carnero,
un aire cortante como las garras de un gato.
Ese puñal fue forjado
en la sorpresa de tu desengaño amoroso,
desengaño hacia mí;
ese puñal, tu puñal
de mirada celeste azul
como en las velas un sueño,
como entre sábanas el cielo.
Como entre sábanas de vela un sueño del cielo.
En la tierra aferrado mi cuerpo;
en el cielo mi mente
vuela libre como el viento.
LA DEL MEDIO, LA MÁS BELLA
(a Samanta)
La del medio, la más bella,
la que hace que el Sol
gire en torno a su belleza.
La del medio, la más bella,
la de rostro de rosa seda,
la de ojos de gaviota.
La del medio, la más bella,
la de humilde vestimenta,
la de hermosa silueta.
La del medio, la más bella,
la que tiene en el pecho
una flor roja de tristeza.
SECO
Desapareció el muro
de los lamentos amorosos:
ya no encuentro lugar
donde llorar tu ausencia,
pero tampoco has vuelto
a ser pena en mi pecho.
Aislado me encuentro
en desencuentro espiritual,
pero esa grieta en mi interior
petrificada ha quedado
por el petróleo del tiempo
monótono de encierro.
Encierro, castigo y encierro;
todo tiempo fatuo ha quedado
ahogado en el pasado;
toda lava ardiente
en mi piel ha enfriado.
Seco, seco estoy
de sombra y rechazo
a esos mágicos deseos,
pero no ceso de soñar,
aunque sin magia y sin encanto.
¿DÓNDE EL ESPÍRITU ESTARÁ?
Hay condiciones de mi vida
que serán irreversibles
- no se podrán modificar -.
Hay condiciones de un corazón
que valen lágrimas de acero,
que valen resistir en las velas;
el espíritu es más fuerte
que cualquier virtud o enfermedad,
pero... ¿dónde encontrarlo?
¿En las tejas de una casa de azul noche?
¿En un mediodía de hojas secas de otoño?
¿En un amanecer de aurora austral?
¿En campanadas de misa?
¿En el silencio más oculto del mundo?
¿Dónde el espíritu estará
con su luminoso poder?
El espíritu: arpa de cobre amasado
por los rayos de luz tempranos,
de oro derretido en aire puro.
Hay condiciones de mi vida
que serán irreversibles
- no se podrán modificar -
ya jamás.
MI CONFESIÓN
Mi confesión,
no era locura de hombre de barba y de pipa;
no era obsesiva religión;
era intentar en escritos, confesarme contigo.
Aunque lejana tú estabas, ya lejos de mí;
de tu sombra ni las ruinas invisibles de la mente
eran posibles en realidad,
por eso yo cuerdo no estaba
pero no era un loco confeso.
Claro que era loco, pero loco
de las rimas escritas al papel
y confesadas al viento del aire;
mi confesión no era más
que declarar el amor que por ti sentía
y había sentido, cuando estabas cerca mío,
y nada de aquel sentimiento
te había dicho.
Mi confesión,
solo aquella que nadie podría leer ni oír,
solo los ojos y oídos de los altos cielos,
estaba escrita y pronunciada
por las facultades del corazón.
Mi confesión,
aunque sincera y hecha rima,
siendo un poema,
estaba arrojada en un rincón del suelo
del sitio donde escribía, en el hogar
de mi fin del mundo.
CON LA MIRADA EN EL HORIZONTE
(A Federico García Lorca)
(Federico García Lorca, sin el legado de tus letras hubiera sido imposible este poema.
Infinitas gracias por tu “vago temblor de estrellas” y tu “alabastro de espíritu”)
Con la mirada en el horizonte,
espero el mañana
con síndrome de ocurrido ayer,
muerto pasado,
resignado presente.
Con la mirada en el horizonte,
ya no tengo en mis entrañas
poetas,
un vago temblor de estrellas;
un mudo grito en el pecho.
Con la mirada en el horizonte,
ya no tengo una grieta
de estrepitoso silencio,
ya no sueño despierto,
solo espero el porvenir.
Con la mirada en el horizonte,
ya no existen
montes en los prados de mi vida;
ya no existen
locas ilusiones.
Con la mirada en el horizonte,
ya no confundo la mañana
con la tarde y con la noche;
ya no lloro en el ocaso:
es mi espíritu alabastro.
Con la mirada en el horizonte,
ya no confundo
ficciones a realidades,
pesadillas a sueños,
problemas a heridas.
Con la mirada en el horizonte,
espero el mañana
con síndrome de ocurrido ayer,
muerto pasado,
resignado presente.
MAGA DE LAS LETRAS DE HÉLICES DE BRONCE
(A Tatiana)
(Querida amiga, con especial dedicatoria)
Amanecía; el horizonte se incendiaba,
una espada traspasaba el corazón del cielo;
yo naufragaba en brava marejada
de cientos de nostálgicos versos.
Amanecía; mi territorio, ajeno y propio,
pobre y rico, violento y calmo,
odiado en los cielos de sol candente,
querido cuando hechizaba toda luna;
Buenos Aires de los aires de éxodo,
de los barrios porteños de centro y puerto,
de los barrios de los arrabales, de la provincia;
Buenos Aires, mi cielo y mi infierno.
Amanecía aún: crepúsculo diurno
de un veinte de enero;
instante en que a ti te conocí, amiga mía,
maga de las letras de hélices de bronce.
Tú, verdadera y pura como el agua de la lluvia;
gentilísima como la luna cuando borda
cristales de su plata en la laguna;
hermosa niña de rostro de nieve y de rosas.
Tú fuiste como el sueño soñándose despierto:
dos amistades, dos manos poetas escribiendo
un solo verso, dos almas tejiendo un puente
de unión sobre todo el atlántico océano.
Tú, apasionada por los rumores nunca muertos
de los héroes de tu Grecia entrañable;
y tu poeta: Federico; Granada y la Alhambra;
los versos, la Alhambra, Granada y Federico.
Nada queda fuera de un alma contenta,
ni el sonido de los trinos de las aves
en los ramajes
ni la tragedia del cielo cuando muere el sol.
El contento puede extinguirse y volver a ser;
aquí, en Buenos Aires, hay cosas que ya no vuelven
pero nunca volverán;
quizá ocurra en todos los sitios del mundo.
Pero nada de malvado encuentro cuando pienso
en que las hojas mueren igual que los hombres.
Aunque tú, maga de las letras de hélices de bronce,
pudieses ser como el agua: verdadera, pura y eterna.
UN CORAZÓN DE VIDRIO EMPAÑADO
Un corazón de vidrio empañándose
por las nieblas matinales, despiadadas,
que bullen de la boca del volcán del recuerdo
y acaban siendo nostalgia de ese libre tiempo
ya ocurrido, transcurrido,
y siendo miedo – ardiente lava en el pecho -
al preso tiempo presente.
Pero luego de tanto llanto roto
que ha quemado las mejillas,
de tanta tierra partida,
de tanta despedida
pareciendo ser eterna
en el tiempo de la mente:
un corazón de vidrio se empaña.
Un corazón de vidrio empañado:
disecados momentos
en el museo de la mente
latiente y siempre amante
cuando es constante
el desastre
y el llanto es brusco.
Un corazón de vidrio empañado
es ojo ciego de poeta,
pájaro herido que ya no vuela,
contaminado néctar,
hundido valle
en las entrañas de un suelo
de lava seca, de rota suela.
Pies que ya no andan, eso quise decir:
se resume toda desesperanza
en los violines desafinados
de una mañana que siempre duerme
y ya no vuelve
con sus luces potentes
de suave oro derretido.
Un corazón de vidrio empañado:
nácar oxidado,
héroe olvidado,
huellas barridas
por el barrendero invisible,
oscuridad temible
que ya no asusta.
Un corazón de vidrio empañado,
un corazón de vidrio llorado,
un corazón de vidrio
que ya ha llorado
todo copo de blanca nieve:
el alma duerme
en alabastro espiritual.
POEMA BAJO LA SOMBRA
A la sombra de un bosque abstracto,
en todo mi ser
se va apaciguando
toda llama encendida;
se va sosegando
toda tormenta llovida;
se va aquietando
todo nervio exaltado;
se va tranquilizando
todo pulso arriesgado;
se va cicatrizando
toda herida sangrada;
se va secando
toda lágrima
derramada.
A la sombra de un bosque abstracto,
en todo mi ser
se va esparciendo
todo humo ahumado;
se va petrificando
toda historia antes viva;
se va acabando
mi crisis de vida.
A la sombra de un bosque abstracto,
en todo mi ser
me vuelve el sueño
que ayer no tuve
cual ojo ebrio.
A la sombra de un bosque abstracto,
en todo mi ser
tú te vas marchando
de mi vida,
mi alondra, ayer querida.
EMPALIDECIDO SATÉLITE REDONDO
El empalidecido satélite redondo
del tiempo lento de la noche,
colgado a una esquina de la alta capa oscura,
seduce a todo ebrio cuerpo animado
que por si acaso se durmiera
despierto, entre nubes de cemento
y recuerdos de negra frontera.
El barrendero invisible, hoy
barre más ebrio que nunca,
y silba, y enloquece.
Toda la tela del oeste mundo
se baña de azul lentitud;
duermen dormidos los cuerpos
animados, entre sueños
de locura cordura.
Todos los cánceres del llano,
petrificados de azul petróleo lento,
reposan cual si fueran monumentos
naturales pero cuerpos
inanimados,
bajo esa alta capa oscura
que todo lo cubre, todo lo ciega,
todo lo convierte;
luciérnagas posee
cosidas a su oscuro material.
Luciérnagas he dicho, y luciérnagas hay,
brillantes luciérnagas de la noche
en lo más alto de nuestra vista;
rodeando con lumbre candente
al empalidecido satélite redondo.
OJO DE TIGRE
Tan estrecho es el ángulo que mira
un ojo de tigre
como el hueco de enhebrar
de una aguja de alfiler.
Tan blanca y fornida es la espuma de su rabia
como el blanco rayo
que parte el cielo
en mil pedazos.
Tan astuto es su andar
como astucia de ladrón de bancos
en un banco de juguete.
Tan precisas son sus garras
cuando atacan
como francotirador
entrenado por mil años.
Tan profundo desgarran
sus dientes potentes;
tan profunda es la herida
como nocturna sinfonía.
Pero tan noble es su membrana,
pupila de ojo de tigre,
como desconocida humana nobleza
sobre la faz de la tierra.
VAPOR FRÍO
El vapor frío bulle de los cabellos del trigo
cuando el oeste mundo es madrugada,
tiempo lento de la noche, con secretos
de Isla y de Imperio.
Todo el llano suelo oscurecido
donde trabajan los cultivos
es un manto extenso, parecido
a espuma blanca fantasmal.
Los petrificados mares de tierra,
en el tiempo lento de la noche,
permiten carrozas de fuego
desfilar entre sus olas
secas, como desierto de boca
sin humedecido corazón puro.
En mi fábrica ilusoria
me engañan tiempos sueltos pasados;
obstinados me arrebatan
toda calma en el alma.
Mientras, fuera de mi cubo hueco
de dura materia,
el vapor frío bulle
de los cabellos del trigo.
SUEÑO DORMIDO
Sueño de perpetuos párpados cerrados;
sueño dormido:
fue mío
ese fuerte grito mudo,
esa blasfemia.
Luego:
fue mío
ese dolor de garganta.
Después de luego:
fue mío
ese dolor en la tráquea.
Pero luego del después de luego:
fue mío
ese dolor en el pecho,
en todo el pecho.
LEJANÍA
Lejanía: cinta de inquietud de ensueños
y utopías;
se quiebra la cintura morada
de esa oscura capa de la noche;
tiene un puñal de mansa rabia,
mansa venganza:
se hiere el corazón de los secretos.
Lejanía: antiguos toros de remansos –
espejos de ese pálido redondo
satélite de la noche,
y de esas luciérnagas cocidas
a un manto de oscuro tono, velo
que cubre las sonrisas
de las almas marchitas.
Lejanía: alejados valles
y mágicos ramajes
por donde canta el oculto
barrendero de los prados;
por donde el río fluye
su melodía, entre copas
y senderos escondidos.
Lejanía: sueño ansioso
de alas blancas,
de manos libres,
de pies sin cadenas,
de ojos sin turbio mar
blanco de errátil espuma,
de un alma que sueña ser alma.
LA MIRADA EN EL OJO AJENO
La mirada en el ojo ajeno
puede ser solo veneno;
puede ser brillo de blanca luna;
puede ser duna
o miel derretida,
o puede ser tormenta
desatada en blanco mar,
tormenta que mira
sin mirar;
puede ser mojada soledad
o alabastro espiritual;
puede ser frío
de blanda sustancia;
puede ser olvido,
o recuerdo de un ayer
que aún atosigue las entrañas
cuando volvemos la mirada
nuestra a tal errante pasado
o solo añorado, añorado pasado.
La mirada en el ojo ajeno
puede ser suerte divina
o senda dolida, mal nacida.
La mirada en el ojo ajeno
puede ser mía
o ser de otro alma
que me mire a los ojos
con belleza de lirio;
dulzura de miel;
asombro de alondra cuando el sol
se hiere en el ocaso;
ternura de barco herido
gimiendo en soledad;
transparencia de cristal
en mediodía de abril soleado;
blancura disuelta en milagro
como en el mar la espuma;
puro como amor de corazón
de boca pura,
de boca absurda.
MOMIA
Momia entre los libres cuerpos animados;
preso de cristal, sueño celestial
de cielo cubierto de nubes
negras como hoyo sin fondo,
cuando hay tormenta
y el suelto tiempo es nocturno.
Se mojan los petrificados mares
de cemento
y los disecados gusanos
del anárquico Imperio;
torrente de llanto divino,
lava las penas del cultivo.
Cómo llueve la divinidad,
cómo se escurre en lo alto
la capa del mundo;
mientras todo, todo se moja,
yo estoy dentro, en sitio sitiado
por doliente solitaria realidad.
Momia, ese solo puedo ser yo,
entre millones de seres
animados de cuerpo y pecho;
yo, arrojado en tierra seca
que fue lava alguna vez,
que fue fatua.
Mi sarcófago es chirrido de dientes;
indecentes emociones vengativas;
un tropel entero de traicioneras
neuronas, sensibles al exilio,
débiles al retiro
de mi cuerpo tieso de momia.
Envoltura blanca de lágrimas hechas
rígida materia de alabastro espiritual:
ya no lloro por amor.
Pero es mi sitio
un masoquista ritual
que toda indefensa moral
me lacera siendo brecha
en el suelo de mi cuerpo.
COSECHARÁS TU SIEMBRA
Cosecharás la miseria de tus temores;
cosecharás el suplicio de tu silencio
cuando no debías callar;
cosecharás del arrepentimiento
solo ojo insano y tormenta
en el interno cuerpo de tu piel.
La siembra debería de ser
oro derretido de mansedumbre
de lumbre;
milagrosa miel de colmena espiritual
donde no existe lo vano,
no existe lo banal.
Cosecharás marchito trigo de sequía
donde no regó el agua de un corazón;
cosecharás aquel miedo del ayer
que tanto tiempo tuviste en mente;
cosecharás la sombra deforme
de aquel amor que abandonaste.
La siembra debería de ser
flores de lirio y néctar dulce;
un reflejo del espejo tuyo de ayer;
dos lágrimas por cada lágrima en el pasado
derramadas en ti;
dos inmensos silencios, por cada silencio...
DESCONOCIDO SALUDO
(A Alejandro Baldonado)
Hay un saludo desconocido
de manos extrañas.
Hay peces en el aire
pero hay hombres en el agua.
Por tierra y por mar: te seguiría
hasta acabar mis pulmones
en duro cetro de flores.
Hay un saludo desconocido
de extrañas manos.
ERES PALOMA
(A Guadalupe Méndez Ciancaglini)
Tú, frente a mi frente y frente
a mis dos mundos abstractos;
tú conmueves mi latiente
motor sentimental.
He que aquí yo estoy
en soledad fogosa de cielo terso,
en tan cómoda templanza;
mi ex – infierno es una plaza.
Pero tú, toda tú eres paloma:
y te miro y te contemplo y descubro en ti
una calma más calma que la calma
de los silenciosos vacuos templos.
He que aquí yo estoy;
cuenta me he dado
que al mirarte yo a ti y al mirarme tú a mí
me curo de todo y me enamoro.
El color de tus ojos lo es todo en tu mirada;
sí, ya me lo has dicho:
son verdes azulados tus dos ojos,
y yo los veo cual si fuesen diamantes en un mar transparente.
Paloma, toda tú eres paloma:
corsaria, símbolo de paz,
tierna, suave, vulnerable.
Paloma, toda tú eres paloma.
QUERIDA MADRE
(A mi madre Silvia)
De la Madre tierra no me acuerdo
si me acuerdo de ti, madre,
querida madre.
La curtiembre de la envoltura
de tu cuerpo de cobre
es roce de aire que entrega
suavidad, respeto y belleza.
El cultivo de la alfombra
de tu corazón
es agracejos de uvas frescas
de perdón, ternura y nobleza.
Eres rosa que no pincha ni lastima
ni sangra ni hiere
a mi piel blanquecina,
pues eres rosa sin espinas.
Eres mi madre; en todo tiempo
has estado conmigo;
hasta lo imperdonable tú perdonas
a tus hijos, querida madre.
Todo, todo te lo agradezco:
la misma vida que me has dado
cual, en la tierra, fuese
regalo de manantial o milagro celestial.
De la Madre tierra no me acuerdo
si me acuerdo de ti, madre,
querida madre.
HOMBRE DE HISTORIAS
(A tu memoria, Pelusa)
Pelusa,
viejo amigo desconocido;
hombre bueno sin nombre,
de imperfectos consejos.
Pelusa,
sabio, bueno y eterno.
Tú vives, emocional, en mí,
como todo en lo que creo.
En mis amistades estás,
Pelusa,
hombre de historias,
de libros leídos.
Hombre dispuesto y venido
a la aparente charla inmortal.
Mediodía en el sur,
tarde calma en tu alma.
Pelusa,
en mí siempre vivirás
como todo del todo;
te recuerdo y te añoro.
ENCERRADO EN EL RELOJ
(POEMA DE HERNÁN YUDI)
El tiempo: cómo vuela, todo me cambió,
es todo lo que tengo y esa es la razón.
Mi reloj está frenado, porque algo sucedió;
mi camisa estaba seca, pero alguien la mojó.
Estoy parado en la tierra con los pies en la luna,
me lastima saber que algún día mi reloj frenará
para siempre; eterno vacío.
Yo creo que estás muy lejos, algo sucedió,
y hoy yo estoy luchando en un tiempo sin reloj.
¡Voy a conseguir lo que quiero! -
Estoy cansado de que todo me salga mal -
El tiempo es un síntoma perdido -
El reloj es una guerra: hay que luchar -
Voy a seguir pensando:
“¿me voy de este mundo sin ella?”,
pero si algún día regreso...
espero que esté esperando, ella,
con ese frío en su melena...
Salgo del encierro en el que vivo,
me estaba llenando de falsas ilusiones.
Morir en ella y por ella sería lo mejor,
no vale la pena seguir así,
ni siquiera sé donde estoy.
Creo que voy a subir
para que nadie me pueda oír;
ella no me puede acompañar
pues ya la he visto pasar.
La sombra ya me está calmando,
la luna está magistral,
la plaza me dejó asombrado,
pero ya nada estaba igual,
¡ya nada estaba igual!
EL ZAGUÁN DE FAROLES VERDES
En el zaguán de faroles verdes,
vive un sereno de blancos pelos
en su cabello humedecido
siempre que el sol queda dormido
detrás de la neblinosa, vasta línea.
Es el rincón del mundo oculto,
y se oculta del mundo exterior,
de ese mundo de veredas
en que no giran ya ruedas
de bicicletas inocentes.
En el zaguán de faroles verdes
hay clavos y martillos
que clavan y martillan
por la boca a las serpientes
del hablar sin decencia.
Todo es historia en la mente:
momentos ocurridos
que vuelven en recuerdo.
Existen tornados, de hielo,
que no llegan hasta mi;
y nunca llegarán a mi refugio
de linternas de pupilas lejanas
y de luces sin luz de lámpara,
porque son del corazón.
Su sitio es mi sitio de calma.
LUNA
Media luna de amarga palidez
que me miras desde lejos,
sobria en el espacio,
rodeada de blancos astros...
Mírame luna, mírame bella
aunque triste,
insiste en ser mi testigo:
tu mirada es mi alimento.
Luna pálida de invierno:
te siento en mis entrañas,
en las flores perdidas del pasado,
en el paso del tiempo violento
que el jardín de lauros ha arrasado...
Eres la testigo de mi sigiloso corazón
y de esa silenciosa muerte oculta
que por siempre me usurpa
toda calma y me encierra en su crujir de dientes
y encarcela acechante en recuerdos en mi mente...
Luna blanca y pálida,
de sonrisa imaginaria y legionaria;
luna de pasos arrastrados por el viento,
de arroyos perdidos en la nada,
de ríos fluyendo en el hielo
y congelados en tus hondas entrañas.
Luna de mis noches de soledad,
de mis tardes de impiedad;
luna de mil amaneceres tardíos
y dolidos en las raíces de mi corazón:
ayúdame a encontrar mi rumbo,
mírame tan solo una vez más
y deja caer una lágrima de tu mejilla
para salvar la sequedad de mi pena
que marchita hoy me abandona.
Luna, se mi socia y mi blanca dueña...
YA NO PUEDO
Ya no puedo
seguir tus pasos
por la lumbre de una estrella.
Ya no puedo
recorrer contigo tus caminos
de colores de arco iris.
Ya no puedo
reír con tu loca, roja risa
de sirena de mar niño.
Ya no puedo
soñar que todo será eterno
en tal tierra prometida.
Ya no puedo
beber contigo la magia
plateada de las noches.
Ya no puedo
contemplar la luna
con tu luna a mi lado.
Ya no puedo
tantas cosas que me muero
y me entierro en el silencio.
NO ME NOMBRES
No me nombres
cuando el silencio no te escuche,
cuando lloren
las cataratas del firmamento.
No me nombres;
que se acaben las letras de mi nombre,
que se acaben
junto con el mundo loco aquel.
No me nombres;
vagabundos son los sueños
que dormidos se han quedado
en la cama del olvido.
No me nombres
jamás, cuando todo se esfume
y solo queden los momentos:
el recuerdo ya es olvido.
EL PRESENTE DE MIS LÁGRIMAS
Mis lágrimas ya no son
de escarlata ni de carmesí ni de seda roja ni de fuego ni de sangre;
mis lágrimas hoy son
de celeste cielo, de agua blanca; ni siquiera son de plástico azul.
Hoy, en mí, todo es verdadero
y más sano que ayer, pero hoy soy sano
como el trigo cultivado bajo un perfecto calor de sol.
Mis lágrimas ya no son
un pálido reflejo de mí o de mi alma,
y hablando de alma: mis lágrimas son espejo del alma;
y ese alma es mi alma, y mi alma es pura.
Antes hubo tormenta en mis ojos, y rayos rojos.
Hoy hay blancura de seda blanca o celeste de cielo despejado.
Mis lágrimas ya no son
impuras; mis lágrimas son puras.
EL POEMA DE LAS HOJAS SECAS
No es verano ni es invierno
ni tampoco es primavera
en los centros interiores de mi cuerpo.
No hace calor ni frío
ni renovadora brisa,
no, aún no.
Mi cuerpo es tibieza y brizna;
mi cuerpo es otoño
y en el suelo de mi pueblo encontré hojas secas.
Poemas que bien podrían ser
los restos de un naufragio,
sí, de aquella mía tribulación
de sangrantes venas, cortadas manos,
roto pecho de emoción: ese mío
destrozado motor sentimental.
Mi mente supo ser corazón,
mi corazón supo soportar
mi despechada razón.
Y hoy: hojas secas, marchitas.
Todos estos poemas
fueron de sol opacado de otoño;
poemas otoñales del otoño de mi cuerpo,
no del otoño de estación.
Estos poemas serán barridos por el tiempo.
DE LOS LIBROS AL INFIERNO
(Prosa Poética)
Con las ventanas cerradas, las cortinas en velo y las persianas caídas, sin un gramo de luces del sol en mi habitación, dispuesto a escribir lo que la memoria del corazón me indicara, sin saberlo, en ese momento. Esperando recibir algo de esa alquimia bendita y bendecida, porque el talento no existe, es espíritu o destino. O solo cadencia. O tal vez... una forma de inteligencia. Y una frase se me vino a la memoria, frase que luego blandió a mi corazón. Es que perturbado yo estaba por el momento del mundo, que nunca cambia. Tuve mala suerte: no sería como tantas veces... el momento de apuntar la mirada a lo que nunca vemos... aquello abstracto. Era realidad, aunque, para algunos, negada realidad, o cegada realidad. Y la frase, de Thomas Mann, resonaba así... “De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia el cielo, ¿se elevará el amor algún día?”, esto se preguntaba el autor al terminar La montaña mágica. En esta obra se enfrentan los libros con la vida. Las arenas de la historia no dan muestras de haber traído respuesta a esa pregunta fundamental, entonces me pregunto, como tantos mas se preguntarán, acerca de los libros.
¿Sirven de algo esos objetos que se fueron sacralizando y que pocos se atreven a criticar? Y si es así, ¿para qué sirven?
Tantos adjetivos hay que no alcanzan... Hay libros originales, reiterados, agradables, frívolos, vitales, innecesarios, acoplados, inarticulados, iluminadores, perturbadores, inspiradores, inmóviles, ostentosos, reservados, osados o tímidos, divertidos, aburridos, comprensibles, nebulosos, verdaderos, mentirosos, testimoniales o ficticios, claros, oscuros, ocasionales o profundos, desafiantes o serenos, sanos, enfermos, aliviadores o dolientes, y un puñal en mi frente... porque tantos adjetivos pudiera haber que no tuviese sentido seguir escribiendo ya que nunca los alcanzaría al vuelo, tampoco tuvo sentido haberlos escrito, pero lo escrito es huellas en la arena, se debe borrar solo o lo harán quienes caminen detrás de mí, yo no podré hacerlo.
Ya no intento hablar de adjetivos de libros... me sale muy mal. Solo que, desde mi forma de ver los libros – que es humilde pero sincera y no está de más decir que mis principios son un nuevo divieso de arena en el mar, y los hay por millones -, puede haberlos buenos y malos: que eso es posible. Pero siempre es subjetivo, libros buenos y malos habitando en nuestra mente, alejados de la realidad. Dentro de los malos libros, no por malos sino por malvados, no por causa de calidad sino por consecuencia de nuestros gustos; los hay diversos. Los dos primeros, paradójicamente, los defino con el nombre de dos personajes de la historia que atrapan mi inquietud por saber más de ellos. Los libros Frankenstein – hechos según el cortar y pegar que la computadora propina (que no es lo mismo, y acaso lo contrario, que juntar selectivamente nuestras mejores líneas para engendrar así un buen libro, o un buen poema) -; los libros Drácula – que succionan nuestro tiempo y no dejan nada – y los libros virus, aquellos que se reproducen sin que sea posible saber cómo, hasta cuándo, con qué consecuencias y hasta qué punto la veracidad y nobleza de su justificación.
Por estos tres tipos de libros, creo, no es de extrañar que muchos se alejen de la lectura. Entre las realidades de lo que llamamos “civilización” creció la industria editorial, frente a la que sería bueno recordar que la lectura es artesanal, como lo es el amar. Y el escribir es sentimiento, como el amor, que no se puede inventar, fabricar o comprar. Al menos es espíritu, que también es un estado del amor.
Yo creo estas cosas solo por creer, y por querer creerlas también. Y como creo me desarmo en creer que la lectura sirve para reconocer lo que no es infierno, cuando el infierno es el centro de nuestras vidas y en medio del infierno vivimos. Y lo que es cielo, cuando todo es nubloso. Lo que es el amor verdadero, en un tiempo en que ese amor se está extinguiendo...
POEMAS 2005
I
La soledad, hoy es roca
que me aplasta
cuando los jardines bajos de mi hogar
son arrasados por oscuras sombras.
La soledad, hoy es dama
embelesada,
adornada de espinas interiores
que lastiman mi ser sin yo lograrlas ver.
La soledad, roca y dama,
me aplasta y me embelesa,
me cubre de negras sombras,
me lastima de espinas interiores.
La soledad, maligna
todo lo transmuta,
transforma las macetas del balcón de mi hogar
en monstruos petrificados por el tiempo.
La soledad, bella,
constelada
de un cielo sin tan solo una estrella;
la soledad: entero me desalma.
II
Hoy, yo,
soy un hombre con sombrero
bajo tal lluvia de enero;
soy hombre, soy sombrero, soy enero.
El solitario grito
de mis oscuras entrañas
me quita el aliento,
me arrebata en las mañanas.
Hoy, yo,
soy cabellos grisáceos
porque el cielo se ha cubierto
de todas nubes de tormenta.
Y llueve, llueve,
es de noche y no hay luna,
tampoco hay estrellas
en tal cielo de enero.
Hoy, yo,
solitario hombre con sombrero,
solitario hombre sin voz;
soy hombre, soy sombrero, soy enero.
III
Lúgubre bosque,
sierpes de colores
que no por ello no envenenan
si me alcanzan la piel.
Lúgubre bosque,
aldea con su techo
destruido por el paso
de los años que no esperan.
Lúgubre bosque,
árboles con sus troncos
humedecidos de sombra;
desquebrajados de humedad.
Lúgubre bosque,
copas que en la distancia
son azules pero tristes
como un sueño mal soñado.
Lúgubre bosque,
hierbas mojadas de rocío;
sierpes, aldea destruida,
humedecidos árboles, tristes copas.
IV
Soy el lunar
en el pálido rostro del muerto;
soy el lunar
en el pálido rostro.
Soy el musgo,
verdoso,
en la roca de la montaña
más oculta del mundo.
Soy la gota
tibia que se queda
en el techo de una aldea
cuando pasó la tormenta.
Soy y no soy,
porque de eso se trata;
a los ojos de los demás
ni siquiera existo.
Soy y no soy,
porque así es la soledad,
de eso se trata:
de ser, y no ser.
V
Es un caracol,
lento en obviedad,
pareciera no moverse en el cordón
de esa extensa vereda.
Es un caracol,
ya no queda embriaguez
de luna, estrellas o alcohol;
es un caracol.
Es duro caparazón
cubriente de aluvión;
es blando cuerpo lento
en ese extenso cordón.
Es un caracol,
lento, pequeño,
moviéndose como si algo le pesara
en su blando interior.
Es un caracol
el tiempo solitario;
es un caracol
la soledad.
VI
Soy el álbum empolvado,
el libro abandonado,
la almohada intacta,
la cama en desuso.
Soy el foco de lámpara
del día arrastrado;
soy el disco musical
que ya no suena.
Soy sirena
de barco herido en el mar;
no soy mar: soy tierra
arrasada por el viento.
Soy gemido brutal
pero mudo entre muros
de cristal;
soy la foto en el cajón.
Soy el día deshecho
de líquidos momentos;
soy el día todo hecho
de rocas sin tiempo.
VII
Es soles y lunas de cartón;
días y noches de mentira.
Es fiesta que no existe
porque todo es agonía.
Es lágrimas de plástico
que lastiman las mejillas.
Es tristeza vagabunda
que arrea un mundo todo absurdo.
Es viento disecado
por tal tiempo arrasador.
Es viajero
con un solo boleto de ida;
es incierto el regreso,
solo existe la partida.
Es arbustos azulados
cuando los sueños lastiman.
Al principio lo he dicho,
no me importa que repita:
es soles y lunas de cartón;
días y noches de mentira.
VIII
Soy los cercos de los campos
cuando arrasa la tormenta.
Soy cuchilla y soy cuchillo
en tal cocina desierta
porque abandonada ha quedado
la casa, el hogar.
Soy verano sin vacaciones;
soy cantante sin canciones.
Soy las copas de esos ramajes
por tal aluvión sacudidas,
mojadas, desprendidas.
Soy un punto de partida.
He dicho: un punto de partida:
viaje sin regreso: viaje de ida.
Bosques nocturnos sin fogatas,
soy las ramas secas de esos suelos
oscurecidos por las frondas
y los troncos.
Soy esas ramas y las hojas
secas, en el suelo caídas.
IX
Es cuadro inmóvil ensombrecido
por débiles sombras de enero,
porque es enero cuando escribo
sobre esta angustiosa soledad.
Las sombras son débiles,
carecen de fuerza y de color;
sin embargo despiadadas
cubren mi mundo de dolor.
Es un ramo de flores vencido,
marchitado, entristecido,
oscurecido, fallecido.
Es un ramo de flores vencido.
Es sabia: persigue mis pasos
sin yo dar cuenta de ello.
Es dama de fuego y es dama de agua,
es dama.
Dama que todo lo cubre
con su doloroso velo:
con su débil sombra de enero,
porque es enero cuando escribo.
X
Soy el televisor apagado, abandonado.
Soy la blanca luz
del hall de mi hogar.
Soy yo, soy otro.
Soy la oruga que se desliza
por el mojado cordón de cerámica
de la ventana donde
ahora escribo este poema.
Ocurre que llueve, torrentes
de gotas caen
desde lo alto del cenit:
el cielo sobre mis cabellos.
Vuelvo a la oruga, ella
se desliza en la espera
de esa metamorfosis que
la transforme en mariposa
y así pueda alzar vuelo
hacia los altos puntos
de este cielo ensombrecido,
cubierto todo de capa gris.
XI
Es el grifo roto,
el agua que ya no corre.
Es la seca inspiración
sobre los temas del amor
o del crudo desamor.
Es el grifo roto,
ya no funciona el sistema
y yo me quedo en destrozos.
Es el aire que se queda
en el aire de anteayer;
es el aire embalsamado;
es el tiempo postergado.
Es el rincón del baño
donde allí está
ese grifo roto;
es el rincón desolado.
Es todas las cosas
que se han roto o herido.
Es grifo roto, todo roto:
es agua que ya no corre.
XII
Soy el tiempo inmóvil;
el qué será, el quizás,
el después veremos,
el ya llegará.
Hoy se frenaron las agujas
de mi tiempo interior;
hoy es todo el pasado
que ha quedado arrasado.
Soy el tiempo inmóvil;
las gaviotas cayendo
muertas en la playa,
donde llora un corazón.
Hoy me levanté temprano
pero todo ha sido en vano:
Dios
no me ha ayudado.
Soy el tiempo inmóvil,
las agujas frenadas.
Soy un reloj de arena
sin arena en mi interior.
XIII
Es la pereza;
es la falta de entereza;
es la pobreza
de fuerte espíritu.
Es la dama
mutada a monstruo;
es el monstruo
desayunándome.
Es la tristeza
bajando por el abismo
de mis mejillas;
es la más oscura blancura.
Es la tibieza
siendo frío y siendo
calor;
es el día irresuelto.
Es la vileza
del demonio que me mira;
es el llanto, la monotonía
de mi vida.
XIV
Soy la chaqueta de cuero
en el perchero,
abandonada, porque ya
no hay más días
ni más noches
que festejar.
Soy la chaqueta de cuero
en el perchero.
Soy los viejos zapatos
que ya no usan mis pies
pues ya no hay veredas
por caminar.
Soy la camisa esa
lisa, marrón, espléndida;
no hay ya venidas
ni partidas.
La camisa está guardada
hace un lustro en un placard.
No hay más días ni más noches
que festejar.
XV
Es presente ave sin alas,
caído en la playa;
el cielo: mi fe;
el ave: mis ilusiones.
Es graznidos tristes,
como bocanadas
quejosas, sin aliento;
es falta de viento.
Es alas,
dos alas rotas
al borde del mar;
es alas rotas.
Es sangre en la arena
derramada;
pena, penosa
retirada.
Es presente ave sin alas,
caído en la playa;
el cielo: mi fe;
el ave: mis ilusiones.
XVI
Soy como el patio de escuela
desolado en enero;
soy ese frío suelo
temblando en mis adentros.
Soy como las hojas no escritas
por la pluma que siente;
soy esos vacuos renglones
de papel y nostalgia.
Soy los pasillos de escuela
vaciados de pasos;
soy el mismo vacío
de esos pasillos de escuela.
Soy la escuela toda
en tiempo de enero;
soy la estela
en ese banco de plaza en madrugada.
Soy el sol muriendo solo
en el lejano horizonte.
Soy como el patio de escuela
desolado en enero.
XVII
Es seca voz;
ojos que ya no brillan;
oídos que no escuchan;
pies que ya no andan.
Es noche sin luna
llena, es roca
en el medio del pecho;
es noche sin blancura.
O es día sin luz
del sol;
día arrastrándose
por suelos interiores.
Es un aire que lastima
y lame
con su lengua de espinas
a mi cuerpo todo.
Es seca voz;
ojos que ya no brillan;
oídos que no escuchan;
pies que ya no andan.
XVIII
Soy telarañas de araña
en todo mi cuerpo;
soy abandono;
soy polvo.
Soy estatua con vida
de no – vida;
soy un monje;
soy un lobo.
Soy llantos llenando
todo un río
de lágrimas;
soy blanco.
Blancas mejillas, eso
quise decir;
mejillas
lloradas.
Soy lo que del viento
se desprende;
soy un sueño
y soy sueño.
XIX
Es una lata oxidada,
arrojada en el tacho
de basura;
es basura.
Es tenedores y cuchillos
oxidados;
es cubiertos
oxidados.
Es el reloj de pared
de la cocina
cuando nadie se encuentra
en ella.
Es rincones fríos
de madrugada;
es hogar en invierno,
sin hoguera.
Porque es fría,
la soledad.
Porque es muerte
en vida.
XX
Soy un vaso de agua sin agua;
un vaso de agua
vacío;
soy más hondo que el vacío.
Soy quien no sabe
donde se esconde
la alegría de la vida;
soy quien no sabe.
Soy vagabundo de las fiestas;
ya no existe alguna fiesta;
compañía tampoco
frente a mis ojos.
Soy el destino tachado
en un calendario;
soy el destino imposible,
la ráfaga impasible.
Soy el vaso de agua vacío;
quien no encuentra la alegría;
vagabundo de las fiestas;
destino tachado.
XXI
Es rulemanes rotos
por las líneas de las palmas
de mis manos;
rulemanes rotos.
Es el viento
llevándoselo todo;
arrasando con su furia,
avión invisible.
Es brutalmente estar
solo con mi sombra;
ensombrecido estar
entre penumbras.
Es ácido dentro
de mi pecho;
es ácido dentro
de mi cuerpo todo.
Es el más cruel
sentimiento en la piel:
- soledad que te escribo,
no me dejes sin motivos.
XXII
Soy el portal al abismo;
casi el vacío sobre mí,
sobre mis pies,
sobre mis dedos.
Soy el portal al abismo;
cruel destino
tachado,
ignorado.
Soy el tiempo que no vuelve
y el estancado presente;
contaminado tiempo
minado.
Soy quien no sabe cómo ser
en tal tiempo solitario;
soy el hermano perdido,
el remedio vencido.
Soy el portal al abismo;
casi el vacío sobre mí,
sobre mis pies,
sobre mis dedos.
XXIII
Es como dos tórtolas
separadas
por la distancia y la pérdida
de las dos almas.
Es como dos aretes
sin sus orejas;
como dos alianzas
sin casamiento.
Es como el vestido de novia
sin la novia y sin
el novio tampoco;
sin el cuerpo y sin el rostro.
Es como la torta
inmensa
sin la fiesta de casados;
sin festejo.
Es como un espejo
cuando todos se han marchado.
Es como un reflejo
cuando nada ha quedado.
XXIV
Soy la empatía de dos almas
bajo un cielo sin luna;
soy despedida partida
al medio de cada pecho.
Soy la apatía de esa chica
que se marcha en la distancia
y en el tiempo;
algún lugar encontraré.
También eso soy:
la esperanza extrañamente
desesperanzada:
“algún lugar encontraré”.
Es que así soy yo:
ese alma en soledad;
sin lugar, sin hogar,
destrozada sin piedad.
Soy el alma de empatía;
el sueño nunca recordado;
soy el sitio final
donde puedo desmayar.
XXV
Es como las ropas
tendidas, humedecidas,
escurriéndose,
secándose al filo de la luna.
Es como sábanas
en frías camas;
es como esa almohada
sin la marca del cráneo.
Es como un papel
arrojado en algún rincón de la ciudad;
como un basural
a las doce de la noche.
Es madrugada y es ocaso;
es todo un sol saliente;
es poniente
también.
Es como las ropas
tendidas, humedecidas,
escurriéndose,
secándose al filo de la luna.
XXVI
Soy el frío mármol
de una cocina en la noche;
soy frío,
soy mármol.
Soy como los granos de arena
en el desierto;
soy granos de arena,
soy desierto.
Soy como el sueño olvidado;
como el sueño esquivado;
soy sueño,
soy olvido.
Soy como esa mesa redonda
sin las almas parlanchinas;
soy abandono,
soy parlanchín.
Soy como ese, aquel confín
donde todo se detiene;
soy muro,
soy confín.
XXVII
Es como el comedor sin gente,
sin seres vivos;
es eterna frialdad
en ese mismo comedor.
Es como el laboratorio
sin sus científicos;
sin su ciencia
de toda paciencia.
Es como el ángulo
del cielo de mi alcoba
donde hay telarañas
y una araña.
Es como las rutas de Baires,
sin autos, sin luces,
con todo apagado
a las doce de la noche.
Es como sin gente el comedor;
sin científicos el laboratorio.
Es como la araña
con su telaraña.
XXVIII
Soy como el álbum de fotos
empolvado en un cajón;
soy como esas fotos
que ya no vuelven.
Soy como esos momentos
que ya no existen
y no regresan ya;
como aquellos momentos.
Soy como las cenizas
de un acabado cigarro;
soy cenizas
de un cigarro acabado.
Soy el solo instante
desolado
cuando el sol se hiere
en la línea lejana.
Soy como el álbum de fotos
empolvado en un cajón;
soy como esas fotos
que ya no vuelven.
XXIX
Es como la dama sin su novio
llorando en la fuente
de las tórtolas de cemento,
entre la bruma de la noche.
Es como el trigo de ocaso
que se queda solitario
con su nostálgico vaho;
es como el trigo estepario.
Es como el lobo de los montes,
corsariamente solitario;
es como el lobo,
como los montes.
Pero vuelvo a la dama,
(abandono el trigo, el lobo y los montes).
Es como es damita
llena, llena de ira.
De ira y de tristeza
pues su hombre la dejó
en la fuente llorando;
la dejó con el vestido.
XXX
Soy un borrachín
del siglo del veinte y uno;
con los ojos volados
y arrugados los párpados.
Soy un borrachín,
no camino en línea recta,
no camino con rumbo,
no camino con destino.
Soy un borrachín,
ando y ruedo a los tumbos
por la ebriedad de mi mundo
absurdo.
Soy un borrachín:
las veredas son del tiempo
como las hojas del viento
y los árboles.
Soy un borrachín
sin principio,
sin fin,
sin ti.
XXXI
Es como una flor
en el suelo del lodo,
enlodada
de tal lodo.
Es como esa flor
sobreviviente
al arrase del lodo,
pero así quedando sola
ya sin sus amigas,
las demás flores
ya muertas bajo lodo
impiadoso.
Tiene recuerdos
(las flores recuerdan);
todo es gris, todo es triste
en sus pensamientos.
Es como esa flor
en el suelo del lodo,
enlodada
de tal lodo.
XXXII
Soy el vuelco de mi vida
repentino
a una sala desierta
de gente y de alegría.
Soy ese mismo que hoy soy
y que jamás fui ayer.
Soy el mismo adentro.
Soy distinto afuera.
Soy y no soy el de siempre.
Cómo ha cambiado mi vida
hecha toda, toda ruina.
Soy y no soy el de siempre.
En el purgatorio del destino
donde no hay camino,
donde solo existen
rincones.
Soy el vuelco de mi vida
repentino
a una sala desierta
de gente y de alegría.
XXXIII
La soledad:
es maligna fórmula del ser;
fórmula quieta,
maligna.
Es como el farol de la esquina
cuando la ciudad
se queda sin luz;
es como ese farol.
La soledad:
es intrépida telaraña
en las entrañas
de mi ser.
Es como ese bar
a las tres de la tarde
donde no hay barra
ni hay personas.
La soledad:
es maligna fórmula del ser;
fórmula quieta,
maligna.
XXXIV
Soy el desierto en persona;
soy persona desierta;
soy persona;
soy desierto.
Soy el destierro de los días de oro;
soy los días de oro desterrados;
no soy día:
soy destierro.
Soy el dueño de mi propia cárcel;
soy la cárcel y soy dueño
de esa cárcel;
esa cárcel: la mía.
Soy roca en la redonda ciudad;
soy redonda ciudad con su roca;
aunque no soy ciudad:
soy roca.
Soy el desierto en persona;
soy persona desierta;
soy persona;
soy desierto.
XXXV
Es como empírica quietud
del alma;
adormecimiento;
estancamiento.
Es como aquello que nunca se mueve
porque le duele
esa oculta herida
de barro y cemento.
Es como los pies que ya no andan
porque han quedado
cansados
de tales desventuras.
Es como todo, todo
lo que no tiene movimiento:
roca; montaña en tinieblas;
poste de luz, sin luz.
Es como la vida inmóvil,
aferrada a su quietud
como un niño a su madre
cuando es noche, siempre noche.
XXXVI
Soy los arados en plena noche,
desolados sin quién;
soy los grillos en los ramajes
oscuros de la noche.
Soy las carreteras con sus luces
tenues de madrugada;
soy luz tenue;
soy madrugada.
Soy el mar calmado en la oscurana
de las tres de la mañana;
soy ese oleaje débil;
soy débil.
Soy lo que el tiempo no perdona
y siempre se lo lleva
a rastras
de la naturaleza.
Soy los ebrios duraznos sangrando
en plena oscuridad de noche;
los caracoles, las luciérnagas.
Soy noche quieta: soy noche.
XXXVII
Es como el pastor
que lleva a su rebaño
de ovejas
por la triste senda.
Triste senda, sí,
porque al momento en que el pastor
lleva al rebaño
es anaranjado el cielo;
es ocaso en el tiempo,
y pronto será noche.
El pastor se marcha
adonde ya no sale el sol.
Las penas son de nosotros,
los seres humanos;
esas penas se potencian
cuando implora el vacío
en el pecho mío,
en el pecho de todos los seres humanos
sobre la faz de la tierra.
Y el pastor se marcha...
XXXVIII
Soy la razón sin razón;
el corazón sin corazón.
En telarañas mis entrañas
de mañana.
Soy el equivocado
sin emitir palabra alguna;
soy el ahorcado
sin cuerda ni árbol.
Soy la piel blanquecina,
macilenta bajo la luna;
soy la piel esquiva
cuando el sol brilla en el cielo.
Soy el vapor sin calor;
el copo de nieve sin frío.
Es que soy pero no soy:
soy quien no soy.
Soy la razón sin razón;
el corazón sin corazón.
En telarañas mis entrañas
de mañana.
XXXIX
Es como el aire contaminado
que no se puede respirar;
es como en la plaza los bancos
desolados en la noche.
Es como un mar disecado
donde ya no existen olas;
es como la orilla
de una playa en madrugada.
Es como todas las cosas
que se marchan para siempre
en la mente de un amante,
siempre amante.
Es como estar sin estar,
como demás estar;
es como ser huérfano
de todo aquello en movimiento.
Es como ser viudo
de la dama más hermosa;
es como ser esposo
de una sola crueldad.
XL
Soy como un envase vacío
en el medio de mi infierno
de los días de enero;
solitario bohemio.
Soy como la sonrisa
que se apaga cuando
termina toda fiesta;
es mi casa desierta.
Soy la guirnalda rota;
los reventados globos;
las latas vacías;
las sonrisas extinguidas.
Soy quien no quiero ser
porque el pecho me arde
de tanta soledad
candente.
Soy como el enero
tendido en un balcón
a plena luz del día,
a plena luz.
EL PASO DE LA LLUVIA DE ABRIL
(Prosa Poética)
Fuera de donde ahora me encontraba, desencontrado conmigo y desencontrado con el sitio donde mal dije que me “encontraba”, llovían copos de cristales de algún otro mundo o de algún otro cielo, allí en lo alto. El crepitar de las ramas secas de los árboles me hacían volver mi memoria a un recuerdo de unos tiernos momentos bajo lluvia de abril, donde estaba yo, no el que ahora está aquí, en esta extraña y desconocida pequeña ciudad, sino el verdadero, el real, el de antes a ese errante presente mío en el Planeta Tierra; yo junto a mis amigos -fieles por aquellos remotos tiempos- caminábamos bajo una lluvia sinfónica de abril, porque de veras, tenía melodía aquella lluvia, melodía de otoño gris y de otoño mojado; chapoteábamos el agua por todas aquellas erosionadas y frías veredas del sur, donde vivíamos en aquel momento, o más aún, en aquel tiempo.
El aroma de las hiervas mojadas (cuando cedió la lluvia y dando una vuelta se marchó, hacia otros lugares aún no regados de divinidad) perfumó todo los pastos de todas las plazas de esta pequeña ciudad; perfumó de claveles, de margaritas, de dulces giralunas, de amargados pero potentes aromatizadores girasoles, de nardos (olvidados por mí del otro lado del muro), de naranjos, de manzanos, de chocolates, de dulces de agua y de leche, de perfume de los rincones sagrados del cielo eterno, donde nunca nadie llegará dando saltos o con ninguna escalera, por más alta, por más firme.
Ha pasado la lluvia celeste, el cielo azul oscuro se veía en el momento del llanto divino, pero ahora vuelve a clarearse, celeste es el cielo, amarillas sus nubes otra vez, como es común por estos pagos, por esta bella ciudad pequeña, aún extraña y misteriosa para mí.
VIDA Y MUERTE EN LA LÍNEA LEJANA
(Prosa Poética)
Línea lejana, oscuramente negra, fosforescentemente amarilla en un ángulo del cielo está la luna, ya en la mente dibujamos horizonte y luna, vasto horizonte como línea fina y recta y oscura y lejana, luna amarillenta pero brillante como el oro en un ángulo colgada nos hace muecas.
Línea lejana, horizonte: entre los árboles de los bosques, saltamontes naranjas que no dilucidamos, en las cercanías y en la misma laguna donde flotan hojas rojas, desprendidas de algún árbol añejo, o de algunos árboles viejos; allí hay ranas y sapos, ambos de un violeta color que se confunde con aromas de perfumes, pero allí hay cante, y melodía, y chapoteo en la laguna, y hay laguna de agua calma y mansa como la misma paz mundial.
Línea lejana, oscura línea lejana: todo me lo tergiversas, todo de negro color me lo pintas con tu pluma gigante y divina. Línea lejana, solo siluetas logro ver, ya he dicho: entre los bosques celestes azules, ahora oscurecidos, apenas veo saltamontes naranjas; en alguna escondida, muy escondida laguna, veo ranas y sapos que cantan al compás de una guitarra, ranas y sapos de violeta color.
Línea lejana, ¿qué no te das cuenta que en este preciso instante, un águila cruza veloz por toda tu extensa y fina tela recta a la que yo, por lo menos, le llamo horizonte? ¿Y no das cuenta, ahora, que esa ave corsaria de las cuevas y aventuras está al punto de morder polvo mágico de tu oscuridad lineal? Esta águila, de plumaje azulado y verdoso no soporta el perfume excesivo en el aire, resiste cuanto más, pero moribunda cae al terreno y es allí donde muere, desfallece intoxicada en bellas artes de perfumar. ¿Porqué será que a su cueva, en las alturas medianas de alguna montaña, no acudió para así sobre guardar su neta vida...? Es una pregunta sin respuesta humana posible, solo el viento, solo el viento lo dirá, ¿pero quién descifrar la clave de su habla podrá? Imposible un ser humano. Dios no entromete su genio entre nosotros. Entonces, quizás el tiempo nos ayude a desenmascarar a esa farsante representante de la libertad, que hoy, acabó con la vida de un buen águila, azulado y verdoso su plumaje, hoy es pálido, blanco y duro como muro: hoy es cuerpo todo solo, hoy es solo todo un cuerpo ya sin mente, sin memoria, sin corazón, sin latidos, sin sentidos, sin espíritu y sin alma, pero, a todo esto, que tanto de muerte y de cenizas tiene, es un ser en libertad, en eterna libertad.
CONTEMPLANDO UN MILAGRO
(Prosa Poética)
El macilento, sedoso y majestuoso sol, de blanco todo su color, nace detrás de una línea negra lejana, lejana como el olvido, negra como las lágrimas de todo aquel que aquí llore.
El cielo, de colores azules y celestes, con sus nubes siempre amarillas y, ahora, con un sol blanco como una gigantesca sábana de seda de la forma de una bola de básquetbol.
Yo, bajo este milagro de la naturaleza solo puedo echarme a contemplar todo ese cuadro en movimiento, que es milagro, que es presente y no es tormento, al contrario, es templanza del espíritu de esta Tierra Nueva, es calma de su centro de amor, es un reflejo de ese calmado corazón, un reflejo de blanquecinas y limpias luces que toda la tela de esta extraña tierra cubren; y yo sigo, introspectivo, retraído a las voces de mi interior, aunque contemplando ese paisaje maravilloso de la naturaleza: blanco sol en pos de descanso y de potente tranquilidad; un firmamento azul y celeste que se mece lento, como una inmenso velo translúcido de las alturas, como un caracol invisible de lo alto, de lento andar, de letargo, de rechazo a cualquier rutina que esté esperando por él; golondrinas marrones, de alegría y de esperanza, planeando y dibujando al planear unos círculos perfectos cual si fuesen artesanas de las construcciones invisibles que en el cielo se construyen; palomas, en las arenas orilleras hay palomas, lindan con la espuma negra de ese vasto mar azulado, espejado, son signo de paz mundial, ahora comprendo de la profundo y hondo y misterioso del negro color: son palomas negras jugando entre la espuma y la arena, ¿dónde cal encontrarán? Así estuve un largo tiempo, idiotizado con tal milagro de la naturaleza, contemplando sus virtudes inmateriales, todas siempre naturales; idioticé en mis adentros, contemplé en mí y contemplé frente a mis ojos, frente de mí; idioticé y contemplé, y yo, que no entendía de las desigualdades del mundo y de la violencia por doquier en mi Plantea Tierra, ahora aquí estoy, con mi aire reciclado, con mi mente renovada, ahora todo ello lo comprendo.
Me fue útil también el encuentro con esos hombres galantes y gigantes y con sus mujeres – amantes, o no amantes y solo solitarias; me fue útil el habérmelos encontrado en tal estado, así también pude comprender más de las diferencias de la vida social y aún más de las escalas sociales.
Empieza a soplar un frío helado, puedo ver su remolino en la playa barriendo las arenas y los caracoles de mar fuera del mar; las palomas alzan vuelo y se echan a volar, se marchan del lugar; las golondrinas entristecen un poco pero siguen por ahí, más dispersas, pero siguen por ahí... dando vueltas y vueltas, quizás ellas evocaron en la lluvia y luego la vociferaron con sus extrañas lenguas de marrón golondrina, y así, oscureciéndose el celeste azul firmamento y entre brumas el sol blanco, comenzó una lluvia torrencial, lluvia toda vestida de negro, negras gotas de lluvia caían sobre el mar, con una potencia tal que parecían balas disparadas desde lo alto al celeste azul mar, ya oscurecido. La arena, antes clara pero amarilla como cabellos de oro, empezó a mancharse con el agua de lluvia y ya sus arenas, humedecidas, parecían barro tremendo. Y yo, que ya había quedado solo y en soledad cuando la lluvia echó a sus gotas desde el cielo, me marché del lugar y me fui, sin seco cielo, sin luminaria macilenta de sol blanco, sin golondrinas alegres, sin círculos dibujados en el cielo, sobre el mar (fueron, los círculos, escurridos y borrados por las gotas de la lluvia), sin palomas de paz jugando en la orilla, me fui caminando, a paso lento, mojándome los cabellos castaños por tal negra agua de lluvia, y me fui a donde hubiera seca tierra, me fui en busca de la luna, de esa amarillenta y brillante luna
DE REGRESO
He aquí que yo estoy
de regreso a la faena
de los cabellos al sol
y los pies a las sombras.
Atrás he dejado una maleta
toda llena de tormenta;
y lunas de noches tremendas
de moral sacrificio.
He aquí que yo estoy
con mi rumbo enderezado
y mis ojos cansados
por el brillo del cielo.
Golondrinas en mi pecho;
hormigas en mis manos;
claro cielo en mis dos ojos,
claro cielo.
YA SIN
He aquí ya sin asma
de soledad en mi pecho;
ya sin cuerpo reseco
de claustro amargado.
He aquí ya sin nada
de recuerdos de ti;
ya sin no tiempo;
ya sin “cuando te vi...”.
Porque nunca más te veré,
y de qué vale la pena
pensar que tu silueta
volverá a mis pupilas.
Si ya nunca volverás...
Para qué mentirme,
para qué...
SANO
Es menester de mi ser
comer uvas, peras, manzanas,
lechuga, carne y chocolate.
Para cerciorarme de tener
entero y sano el corazón,
el cuerpo y ese espíritu loco.
Y la mente... Aún reposa
en la plataforma de una estrella
cuando duermo nocturno.
AMAR
es
claudicar las amarras de nuestro barco interior;
soltar
las sogas de bronce de nuestro espíritu.
No aferrarse a las huellas;
ser un presente ser humano no poeta;
ser como el viento, como el rocío,
como la incandescencia del verano.
No existir funesto con las almas
despiadadas;
vivir intenso, espeso,
de recuerdo inexistente.
TODOS MIS DÍAS
Todos los días son mi cumpleaños
cual una calesita de luces con caballos de plástico;
una torta de dulce de crema y chocolate:
ahora late calmo el corazón.
Todo mi rostro sumergido en burbujas de cristal;
mis dos ojos abiertos
como una grieta en un desierto
que es océano.
El pecho es para recibir balas o flores:
yo no recibo nada porque no deseo recibir,
pues no me alcanza
la maldita vanidad.
Todos mis días son felices
(pensar que dudaba de la felicidad);
tengo corto el pelo y extenso el sendero
de las ilusiones.
INMACULADA
(A mi madre Silvia)
Inmaculadas las entrañas de tus intenciones;
eres como las gaviotas que trazan círculos invisibles sobre el mar.
Tú, con tus actos: me entregas ejemplo bueno de ser.
Eres un alma toda llena de hermosas flores multicolores.
Pero cuando azota la adversidad: eres amorosamente feroz;
defiendes con toda tu alma a tus queridos seres, y a ti.
Para mí, eres inmaculada; noble el corazón; puro el pensamiento.
¿Cómo cargas con tanta fuerza tantos días pesados?
Cada luna: más te respeto; más te quiero.
DESPERTADO
He despertado:
mi cuerpo está calmado, relajado;
tibio, como la sombra de los ombúes en pleno verano.
Mis cabellos son como esponjas secas.
Mis ojos como cristales de iglesia abandonada.
Mi alma toda descansa con la paz de Mahatma Gandhi.
Qué más que añadirle a este poema, si mi alma así se encuentra.
PUREZA
La sombra de una vaca sagrada de la India,
en el sur de Asia,
es toda, toda mi sombra.
Mientras la luz del sol del mediodía
da potencia a mis cabellos;
estoy vivo: escribo.
Nada más puro que el agua y el fuego:
no poseen pensamiento.
Son opuestos, pero no se laceran.
La respiración de una bella joven
puede acabar con mi sistema respiratorio y mental:
soy muy sensible a la belleza;
en este poema lo confieso. Pero soy fiel;
jamás hurtaría la dama de mi prójimo:
la moral me puede más.
El aire que refresca mis pulmones y cabellos y dedos:
es también puro, como las sombras de las vacas en la India;
como el fuego, como el aire, como la luz del sol y la respiración de una joven.
MI FELICIDAD
por doquier. El cuerpo entero me vibra.
El aire que me rodea: está feliz, es vital
para mis pulmones.
Es como desnudar las partes más sensibles de la mente.
Vibraciones en las manos y en los pies.
Es una aparente eterna alegría.
Es un mate a la mañana, con los pajaritos cantando.
Es otro mate a la tarde, con las bocinas de los autos.
Y ese mate nocturno, con las sábanas invisibles en mí.
Me siento en una silla a escribir: y mi felicidad lo es todo.
Esa palabra maravillosa es como las cascadas de llanto emotivo:
hasta en la tristeza una gota resbalando por las mejillas
hace cosquillas.
Pero yo, hoy, cuando lloro: soy llanto de una hermosa felicidad.
LLUEVE EN BAIRES
Se mojan las calles; afuera el día es crucial.
Un dios furibundo llora toda su bronca
y todo su amor hacia los hombres de su creación.
El espíritu del ser humano es una especie en extinción.
Nada más de emoción; nada más de ternura;
nada más de nobleza; nada más de verdad.
Todo ha muerto en un baldío matorral.
No me siento célula activa de sociedad;
soy un huraño que solo sabe contemplar.
Qué horrible que todo rime, qué fastidioso.
Olvidemos las rimas cuando sea poesía:
el error fatal: he rimado otra vez; afuera llueve.
OCÉANO
Cómo resuenan las trompetas del viento
sobre el océano todo.
Los caracoles en el fondo, ¡cómo cantan!
Cómo silban los delfines, socios del hombre,
aunque más nobles.
Qué hermosos sonidos emiten las ballenas
(damas de todo mar).
Los peces coloridos bucean de prisa:
les acecha el tiburón.
Pero hasta en la muerte hay amor,
hasta en la muerte;
sino cómo comprender el enamoramiento
del océano horizonte con el sol,
cuando este muere.
EN LA COCINA
Me acompañan, en la cocina,
una ristra de ajos ficticios;
un repasador; un reloj despertador,
extrañamente fuera de su sitio;
unas cuchillas afiladas; unos cuchillos;
tenedores del color de la plata;
un termo bordó como el crúor;
la pava con la que siempre hago mate
o té o café;
bolsas de papa, lechuga y tomate
en la resplandeciente heladera.
Tantas cosas me rodean...
La mesada está brillante:
mi semblante se refleja en ella.
Los muebles blancos me dan esa plena sensación
de paz en descanso.
Se me antoja un tomate.
ADIÓS
Unas perlas líquidas resbalaban por tus mejillas tristes
y una tragedia
muy en el fondo de tu corazón.
En la trastienda de tu vida: una muerte no era muerte.
Alas rotas de ilusión,
había, en tu espíritu invadido.
Alma a la intemperie desalmada, el infierno en el cielo
y un alarido mudo en tu garganta.
Un peso doliente en tu pecho frágil
cuando una carta te llegaba; en su última palabra: decía “adiós”.
SI TE PIENSO O NO TE PIENSO
En el trópico de cáncer de mi corazón
hay furia de tormenta
si te pienso;
tengo renacuajos en la pileta
de mi cabeza;
piruetas echas todo ardor de infierno.
Si te pienso o no te pienso: es igual,
es lo mismo :
siempre la momia con vida me asusta
cuando me acecha
con sus heridas.
En el rincón más oscuro de mi rincón :
no hay lugar para círculos.
El aire, el silencio, el hueco de la muerte;
¿ quién sabe dónde termina la vida ?
Tuve risas, tuve heridas, tuve vida,
tuve muerte.
EL HOCICO DE UN RATÓN
El hocico de un ratón
cabe en el ombligo de mi felicidad;
en la membrana de mis ojos;
entre el hueco de los dedos de mis pies
y de las manos mías.
El hocico de un ratón
hurga los rincones sensibles de mi mente;
el motor de mi corazón.
Tan pequeño es un ratón y tanta más pequeña es mi vida
que no comprendo mi vivir;
me confundo, me hundo dentro : de mí.
SI NO VOLVIERAN A VERME
Estaré en las silueta de un cisne;
en el reflejo de los espejos de los jardines;
en la sombra de un jarro de vino tinto.
Estaré entre la gente que no es gente;
entre los cabellos erizados de una muchacha enamorada;
entre los filos de la madrugada desierta;
en los fantasmas merodeadores de la noche;
en el símbolo nocturno de la cara de la luna;
en las manchas de las cebras de ciudad.
NOSTALGIA
Le agrego un bigote a la nostalgia,
y barba y dos patillas.
El cielo se confunde con la piel de los zorrinos,
es demasiado, demasiado incierto el destino.
Dos ojos ( cerrados o abiertos ) miran atrás
en el reloj invisible.
Le quito la máscara a la luna, falsa testigo
de mis versos.
El cielo, infinito, se confunde con el pasado
que recuerdo.
Ese pasado del recuerdo que es presente
en mi mente de futura utopía.
La ventana de enfrente rígida me mira
con su cuerpo oscuro.
Los muros de la ciudad se tiñen de negro
y un diablo me da la mano :
¡ Sangre ! ¡ Sangre mental ! Animal. . .
¡ Mírate ! Mira, mira lo que has hecho. . .
NO PUEDO HABLAR DE AMOR
Un disco de mentiras en un walkman :
es la política mundial.
Estoy despierto a esos discursos de cháchara
que tanto asco me provocan.
Tengo en la boca la espina del silencio,
pero no puedo hablar de amor. . .
Cómo patina ese disco, mientras vuelvo al tema
de la estrofa primera.
Sudor, sudor en mi remera :
sudor de bronca, ¡ embustera !
Tengo en los ojos un velo maldito que no me deja verte,
ese velo es la distancia,
pero no puedo hablar de amor. . .
Cómo deseo intenso la muerte para esos
espectros corruptos que inventaron el curso
del río de la verborrea y los polos opuestos
en un solo discurso.
Tengo en los oídos tu voz de alondra grabada
para siempre,
pero no puedo hablar de amor. . .
ME LLORA AL COSTADO
Un dios resignado me llora al costado
de mi hombro derecho.
Qué rabioso el corazón mío de papel :
un pato baila en mi sentimiento.
Cataratas de carmesí, en la boca mía;
una lengua de fuego en mi garganta;
una piedra verde pesada en el pecho mío;
un cangrejo en mi estómago celeste.
Un perro blanco volando sobre mis cabellos
demostrando su ternura.
Un lucero en el hueco de la noche :
utopías, ilusiones, deseos.
Un soldadito de plomo envuelto en llamas;
un peluche de Argentina no es peluche :
se parece al presidente
ese manso peluche; manso, el peluche :
el presidente. . .
No más decir, maldecir : ¿ para qué ?
Una bailarina de ballet con rojo vestido
de seda todo, se acerca a mi sombra.
Hoy prefiero dormir con los mundos ocultos,
mientras un dios resignado me llora al costado.
CUÍDAMELA
Ay luna, luna, luna :
cuídamela de las feroces resolanas de la vileza;
de los vórtices imprudentes de los vientos;
de las inundaciones de enormes arenas.
Ay luna, luna, luna :
cuídamela del muro opaco de la injusticia;
de los vecinos asesinos de la intimidad;
de los llantos de furia de tu dios y mi dios.
Ay luna, luna, luna :
cuídamela de los filos de los cuchillos voladores;
de las veredas que se convierten en campos
de guerra.
Ay luna, luna, luna :
cuídamela tal sirena que no deba estar
en el desierto;
cuídamela de todo lo que posea razón.
UNA MIRADA RUSA
El ademán de una mirada rusa
puede, con eco hueco, llevarme a la tumba;
todos los días de una vida similar
a la mía
pueden ser una turba ardiente apretando
sus dientes.
Un mirada de tigre puede más que mil miradas
humanas.
Me he enamorado del desquicio de los días blancos
y las noches oscurecidas en sueño.
Una mirada rusa : mil miradas. . .
MADRUGADA
Los truenos : armas amenazantes de lo alto;
los relámpagos : descargas mortales.
Los follajes verdes a la intemperie,
al son de la muerte, al unísono.
La niebla del amanecer lo cubre todo;
menos rocío, más brisa de frío
en esta primavera de amores
o desamores.
De repente : una bicicleta con un niño al volante
volando pasa
sobre las copas de los árboles
y esparce polvo de brillo de sol.
Los sollozos se esfuman, como el humo
de las chimeneas en los hogares contentos;
madrugada : me da la mano un fantasma
y me abriga un sentimiento.
ADIÓS
Qué lejanas quedarán las estrellas de sus ojos
cuando el varón le diga adiós.
Serán un copo de nieve en la punta de los Alpes en invierno europeo.
Nunca es grato un adiós; sin importar tiempo y espacio: es ingrato.
El iris desgarrado por el llanto rompiente de las razones;
se contagian la mente y el corazón.
Adiós dicen los marineros. Adiós no dicen los toreros. Adiós no dicen todos.
Los poetas se mienten, mas no se dicen adiós sino hasta luego. Tienen miedo
de no volverse a ver jamás;
aunque no les importa, demasiado. Pero hasta luego dicen ellos.
No todos dicen adiós. Qué cruel un adiós con el sol desangrándose en el horizonte;
¡qué cruel!
Adiós dicen los marineros. Adiós no dicen los toreros. Adiós no dicen todos.
Adiós dicen los viajeros.
Adiós dicen los viajeros.
ALGODONES
Un ser humano vive entre algodones y es todo lo que queda; ya nada queda.
Cual algodones en el viento
se vuelven los recuerdos. Todo es, todo ha sido, todo será
del pensamiento. Cual una espada de plumas son los algodones malignos;
cual una flor de seda
son aquellos benignos, que no lastiman, que no hieren.
Algodones: suave alfombra del corazón, suaves momentos pasados volviendo en
[ recuerdos.
Algodones blancos como la paz mundial inexistente. Algodones de veras,
algodones de mentira.
Es tan larga y corta la vida que simplemente es una herida, que ríe.
¡Los algodones sonríen! ¡se regocijan! ¡se entremezclan en el circo de la vida!
¡Los algodones ríen a los ojos del mundo interior!
Un ser humano vive entre algodones y es todo lo que queda; ya nada queda.
ALMOHADA
Hablando como un loco un humano con su almohada; cuántos secretos tendrá
esa almohada:
si hablara...
La noche entristece un poco... y el humano aún con su almohada sagrada
como vacas de India;
tantas confesiones el humano le ha confiado a su amiga de goma espuma.
Y la noche sigue su curso... por el cielo infinito.
El humano por fin concilia el sueño con su amiga elemental.
Su cabeza ahora gira y gira por dentro... y la almohada le ofrece su blando cuerpo.
Y la noche sigue su curso...
AMOR
Melodía dulce desencadenada; desenfrenada en las entrañas del cuerpo.
Trinos apacibles a las cuatro de la madrugada.
El humano se cree sirenas siendo peces en el mar de la vida;
centauros siendo caballos en los prados del vivir.
Volviendo al mar: barco de amarras sueltas; anclas levadas.
Es como olas terrestres todas llenas de miel, de dulzura.
Es la paz, la inquietud, la resignación, la búsqueda
de la perfección,
los ojos cristalinos, las pupilas cercanas, la vestimenta humilde o exagerada,
todas estas cosas y demás, es el amor.
ARCOIRIS
Pasada la tormenta espiritual, aparece, con toda dignidad, el arco iris de la vida
de cada ser humano que tuvo tormenta;
el que no ha llorado no comprende el sonreír y el reír a carcajadas.
Siete colores el arco iris tiene: violáceo de moretones, azul turquesa de lluvia, azul de alta mar en la noche, verde de marihuana o de esperanza,
amarillo de los rayos de sol, anaranjado de vergüenza y rojo de crepúsculo o
[ crúor.
ASESINO
Va a mirar a los ojos de la víctima, nada más noble. El amor es debilidad;
[ entonces,
comprender la debilidad del asesino (*I), que sabe más de amor que el poeta (*II).
Entre rejas le espera el porvenir, donde es duro vivir.
En las cárceles de Baires y provincia ya no cabe un asesino; son un puñado de
[ caramelos ácidos,
los asesinos.
Y ese loco peligroso, tendrá no – sombra, no – sol, días distintos siempre iguales,
[ muerte en vida,
muerte de ilusiones, alas tronchadas, sábanas viejas, duros pisos, fríos calabozos,
cuatro muros blancos de encierro, toque de almuerzo, toque de cena, mate.
¡Mate! ¡Mate y muerte!
*I: Frase de Paul Eluard, poeta surrealista francés
*II: Frase de Joaquín Sabina, poeta y cantautor español
AUSENCIA
Es un pasillo despoblado; de paredes frías y ventanas de rostros esfumados
que ya no vuelven:
la ausencia.
Es el fantasma de su sombra volviendo al corazón del humano amante;
es pies descalzos que ya no emiten sonido;
es flor de ocaso, cubierta en rocío:
la ausencia.
Es el corazón podrido, la felicidad que ya no ríe, los momentos buenos destrozados
por las hélices del tiempo:
la ausencia.
Es un rincón vacío, en soledad; cada día un final, en el pulso que siente
[ sentimental.
Es un cielo deshabitado de estrellas: la ausencia.
BALSA
Una balsa de madera en alta mar, el peligro rodeando y la balsa navegando,
en furioso, furioso mar.
El oleaje acecha cual la muerte vestida de negro. Ahora, el oleaje, cubre los tobillos
de los aventureros – marineros – pescadores.
El horizonte es una línea negra y exacta, y los humanos en la balsa, continúan su
[ ventura.
Era día; empieza a anochecer. Las gaviotas y el mar se pintan de azul.
Las estrellas, a millones de años luz, adornan el presente cielo oscurecido.
La luna se convierte en guía de los aventureros, en alta mar.
El firmamento todo es un espectáculo parecido de circo, con luces y cometas.
Mientras, los humanos aventureros siguen en la balsa, buscando aventuras y
[ tesoros.
La balsa de madera los llevará donde la brújula no marque,
a un destino incierto.
BAÚL
En el sótano de su casa posee un baúl lleno de cosas y chucherías añejas:
viejas remeras, banderines, tazas de plástico, boletines, números de teléfonos ya
[ abandonados.
Y cosas, cosas de más.
En el sótano de su corazón también un baúl, todo lleno de recuerdos, de momentos
[ pasados:
lágrimas congeladas en algún lugar del tiempo.
Es el baúl del sótano de su casa y corazón. Es el baúl de las memorias.
BRISA
Reflexiona un poeta: la brisa es una caricia de las manos frías del aire;
un suvenir del Polo Sur;
frescura austral.
Es aquello que le pertenece y no le pertenece a nadie;
es un fresco remolino;
el líquido hielo en el camino.
La brisa, sin prisa, es un aire verdadero.
CANDELABRO
Mansión a media luz, solo un candelabro encendido. Una mitad es de la sombra
[ oscura;
otra mitad de la tenue luz del candelabro de techo.
Los residentes charlando
sobre la vida y la muerte. Mientras, el candelabro con velas encendidas.
La mansión toda a media tinta; la oscuridad y la luz se encuentran
en la alcoba de los dueños.
CASA
No siempre un humano tiene un hogar. Profundo, vuelan profundo
las utopías.
Un varón o una mujer: un hombre ser humano: no siempre
cuenta con felicidad bajo su techo, no siempre tiene techo, no siempre.
Nada es eterno, pero hasta lo infinito se convierte en finito
si siempre es igual.
La rutina es la tumba de una casa, la inexistencia de un hogar, las ruinas,
la despedida a la espontánea ocasión, la melodía hecha ruido, el ruido constante.
No siempre una casa es un hogar, no siempre.
No siempre un humano tiene un hogar. Profundo, vuelan profundo
las utopías.
Cuando una casa se convierte a hogar: es toda felicidad
en el pecho interior de los hombres: varones y mujeres y niños y jóvenes y
[ ancianos.
El humano está hecho de huesos y de piel y de estrellas; la casa... de ladrillos.
La casa, la casa, la casa... no siempre es un hogar, no siempre.
CELDA
Secuestrado por las fuerzas malignas de los días de sol candente,
el borrachín – soñador: en su celda de cristal.
Pasa una semana y es perpetuo el secuestro.
Las paredes de la celda son fantasmales, desleales,
engañan al humano.
El engaño es peor que la mentira porque siempre, siempre es meditado.
Un bohemio loco soñador – borrachín, anda enceldado entre paredes de fantasma
y una celda toda de cristal.
Sus párpados ya no se arrugan: el sol es una lamparita de 220 v.
Celda, celda que engañas, deja libre al pobre humano. ¿Qué te ha hecho?
Pero la celda, con vida propia, contesta:
- nada, nada me ha hecho.
CLARIDAD
Sol tibio de aurora temprana; aura fresca de madrugada: claridad.
La ciudad toda se baña de oro claro, cuando el sol todo ilumina.
Hasta el último rincón, de Baires y el país: en calma clara.
Caridad de claridad, porque es generosa, piadosa, bondadosa, verdadera.
Los humanos se refrescan con el aura y se alumbran con el sol.
Sol, solcito: ¡claridad!
Claridad de blancura, de alba en albura. Menos dura se hace la vida
cuando la claridad es reina
de nuestros sentidos.
Blanca y lisa como azúcar de seda: es un manto inmensamente piadoso.
No enfunda una espada pues no tiene: solo papel.
Sol, solcito: ¡claridad!
COLONIZACIÓN
Carabelas; el hombre sobre el hombre. La piedra pierde frente al metal.
La sangre derramada es inocente. Ansias de poder y perfección.
¿Exploración? No.
Extenso viaje marítimo. Todo fríamente manipulado. Sometimiento: humillación.
Pequeños cuchillos; esbeltas espadas. Vencen las espadas al fin.
¿Exploración? No.
Es el final de todo. Esclavitud. Ser esclavo en la propia tierra: nada más injusto.
Las enfermedades vinieron desde el avanzado continente: contagio.
¿Exploración? No.
Guerra sin cartel. Guerra sin cuartel. Ni cartel ni cuartel: desalineo e intemperie.
Odio, racismo, pérdida de una cultura toda, imposición de pensamientos.
¿Exploración? No.
CUCHILLOS
Son los filos de la cocina, los cuchillos. Las serpientes transmigradas a objeto.
Son la amenaza constante, empero quietas, esperan ser utilizadas por violentas
[ manos.
No advierten, los humanos, del rigor de los cuchillos; pero el filo que se macera con
[ la luna
y se cuece con el sol: es al menos de temer. Son un batallón de filos.
Cuchillos, puñales, sin sueños, banales.
Sus puntas son alfileres del diablo, todos envueltos en soplos de fuego.
Son los filos de la cocina, los cuchillos.
DEBILIDAD
Posee alma en el centro de los miedos de la memoria y el pensamiento.
No es roca, no es junco: es papel en el fuego crepitante de una hoguera.
Posee alma en las golondrinas temerosas del corazón.
No es muro de mármol, no es suelo duro bañado en oro.
Posee alma en la realidad de un presente herrumbrado.
No es melodía, no es aroma, no es cadencia: es el sol quemando el horizonte.
Posee alma en ese sol piromaniaco de esas franjas lejanas, muy lejanas.
No es tronco de ombú o de roble o del árbol más fuerte del mundo.
Posee alma en el caracol del tiempo cuando se enfrenta a la vida social.
No es flor enorme de metal o estatua o busto o qué sé yo qué más.
Posee alma en los cerebros suicidas animales o humanos.
No es braza de fuego ardiente, no es braza ni carbón: es ardor del corazón débil de
[ los soñadores.
Posee alma en la luna blanca, en la seda azul de la noche.
No es extroversión de espíritu, no es idilio ni confianza ni matanza de sueños.
Posee alma en el barco de la mar solitaria de todas las almas en soledad.
DEGÜELLO
- ¡Van a degollar al cocinero! – exclama la multitud ante las patéticas tablas.
Pero uno que andaba atento por allí, exclamó: ¡no! ¡no es así! ¡el degollado será un
[ sublevado del rey!
Entonces la multitud enmudeció...
- El sublevado será un mártir... – lamentaba el atento. – Escuchen, ¡el sublevado es
[ un héroe!
¡Luego de muerto será mártir! – concluyó el mismo.
(La guillotina estaba a punto...)
La multitud escapó del letargo y se despertó bramando al unísono:
¡libertad! ¡salvación! ¡libertad! ¡salvación!
Pero los bramidos estrepitosos no hicieron temblar el pulgar del rey, que en las
[ tablas se encontraba.
Pulgar para abajo... guillotina también: - ¡libertad a los esclavos!
– Fueron las últimas palabras del sublevado (a bramidos las palabras, por cierto)
Sangre por doquier... y una cabeza.
DERROTA
Las manos sobre las crines; los hombros caídos; la silueta encorvada;
los párpados humedecidos; el corazón latiendo lento, lento, lento...
La derrota duele hasta la raíz del espíritu todo.
Es fuego arrasador; impiedad del alma; sonrisa embustera ajena o propia de
[ amianto;
vulnerabilidad en todo el cuerpo, exterior e interior.
La derrota enfría las llamas fatuas del ser humano interno.
El corazón latiendo lento, lento, lento...
DESPECHO
Es el sentimiento resentido; el cerebro enroscado en negros pensamientos;
el llanto hecho cemento;
la memoria hecha cementerio de brujas y fantasmas.
Es pensar con premeditación, todo, todo lo que se hace
cuando este, el despecho, ataca la mente.
Es intentar dañar a quien ha dañado; es actuar con imprudencia,
sin conciencia. Es la demencia envuelta en cordura u odio aparente.
El despecho: ser humano desecho
acechando desde los rincones más oscuros de la mente.
DÍA
El día puede ser un verdugo con capirote, dispuesto a decapitar nuestros sueños;
o puede ser un niño con pecas, deseoso de tomar mariposas a nuestro lado.
El día: claridad u oscuridad; un poco depende del humano, otro poco de la
[ sedienta sociedad.
- El día no – día: no sé qué pensar – reflexiona un humano. Todo puede ser tan
[ relativo.
Puede ser una tragedia, una buena dicha, una herida, una piel lisa, un texto
[ borroso, un poema,
un inmenso desierto de gente, un laberinto inacabable, un tropel de sensaciones
[ diversas:
el día.
DISCO DE MÚSICA
Un disco de música nos puede hacer bailar, a pies en puntillas o en una pata;
ser felices por tres minutos o algo más;
puede mover las entrañas humanas al más mínimo espacio.
Un disco de música puede sonar y resonar en las puertas de los corazones enteros o rotos;
puede ser algo alegre, divertido, aburrido, terrorífico, salvador, demoledor;
puede ser tantas cosas que no alcanzan los adjetivos.
Un disco de música para mover las caderas o los pensamientos de la memoria.
ECO
Cada eco es un segundo, y cada segundo: un instante en el reloj natural.
Un humano en soledad sufriendo las penas de un amor
es la punta de un eco ciento cincuenta y siete millones ochocientos mil
en la distancia del tiempo. Es el eco como un pálido, palidísimo suspiro
en el presente del pasado que ha pasado.
Eco: todas las sombras se enredan en la columna infinita del negro espacio.
- Cómo arde oír la voz de esa muchacha
en la punta de un eco ciento cincuenta y siete millones ochocientos mil
en el tiempo distante – Escribe el humano desdichado.
¡Cómo pasa el tiempo! ¡cómo se escurre! Y sólo, sólo queda el eco...
ENFERMEDAD
El enfermo es un canalla (*I), en generales ocasiones. Abdicar puede ser
de las peores decisiones. Pero ocurre que hay veces en que
es peor el remedio que la enfermedad.
Es una lucha constante contra los malditos duendes invisibles,
que laceran hasta el alma, con sus garras de marfil.
La enfermedad se transforma a una cosa concreta, deja de ser abstracta
cuando se siente perpetua.
Es como una liebre que anda cual tortuga; un león que se convierte a cordero;
un elefante se reencarna en hormiga.
Es penosa, odiosa, cruda, engañosa; desnuda el espíritu y a la intemperie lo deja.
Es huérfana de felicidad, desierto, arboleda envuelta en llamas, sol frío, luna vieja,
tormenta en los ojos, despojo,
un rayo de luz que se olvida, sin alas una gaviota, un infierno en el alma;
todas las cosas que ya no podrán hacer los humanos
cuando estén en sí.
*I: Frase de Federico Nietzche, filósofo y poeta alemán
ERRANTE
Un ser humano que anda errante, sin rumbo, yendo a todas
y a ninguna parte.
Un ser humano siendo célula
aparte de este mundo vulgar. Tiene la mirada de tormenta y se va donde no va el
[ sol;
siempre con la luna sobre sí, es errante, humano amante
de la ternura de una mujer
y de la vida nocturna; solo pide que no lo nombren, por sus pagos,
para ser olvidado
como quien nunca se fue.
ESCRITORIO
Sobre un escritorio, tantas cosas se pueden escribir, ¡tantas cosas!
Un poema, con rima y cadencia o en verso libre;
un íntimo cuaderno, con íntimas prosas;
un testamento, en que el humano, con su triste aliento, deja su legado
y sus sensaciones nunca descubiertas;
el boceto de una novela que quizás conmueva a mucha gente
o quizás quede en el olvido, de ese borrador.
Un proyecto de vida, estructurado en palabras
escritas, sobre tal escritorio.
ESPERANZA
Una morgue de fe, cuando el humano siente no poseer esperanza en el mando de su
[ corazón;
en un sarcófago descansan la fe y la voluntad.
Empero esto... en la realidad de la vida: la esperanza es lo último que se pierde;
el último elemento en la caja de Pandora, que no ha sido esparcido como
el resto de las cosas.
La esperanza es el rayo sagrado de luz en tan noche ennegrecida; la flor única
que crece en un desierto;
el oasis.
Es el pulso latiente invisible que juega en los rincones del cuerpo humano;
en el cetro y centro del corazón.
Tomar un mate y sentir, que a pesar de la tormenta, puede haber un diáfano cielo
que vibre entero.
EXTRAÑAR
Es telarañas en el alma, por las mañanas. Es tener muda la garganta del demonio
o del ángel. Es una bolsa de cemento, en el pecho de río.
Es las gaviotas entre las nubes, allí, altas en el firmamento y una mirada
[ melancólica que las mira.
Horizonte siendo nostálgica línea, y otra mirada que lo mira. Porque mirar es
[ pensar:
¿cómo pensar en las gaviotas entre las nubes? ¿qué pensar del horizonte?
Preguntas al viento que solo hacen extrañar a esos momentos ya lejanos,
que quedarán por siempre, intactos, en algún lugar del tiempo.
Grillos que se oyen en la noche silenciosa;
luceros en los campos nocturnos, que se miran por la ventanilla de un ómnibus
[ viajando;
trino de pajaritos en la madrugada fría:
todo esto es extrañar,
de verdad.
FIESTA
Guirnaldas de colores multicolores; globos de colores rojos;
caramelos de la forma del corazón; botellas de cerveza vacías, otras llenas aún;
de plástico botellas de gaseosas de marcas extrañas.
Hasta los rincones iluminados al momento de la cena.
La oscuridad y la luz se debaten cuando el baile nace de la voluntad de la fiesta:
los esqueletos en movimiento.
Una fiesta pa’ llorar de alegría y contemplar la felicidad propia. Una fiesta pa’
[ reír.
Las vibraciones en las piernas y en las palmas de las manos:
la fiesta no se acaba.
Mientras, el cielo nocturno encapotado de nubarrones; la luna y las estrellas:
[ ocultas.
Pero dentro, la fiesta sigue, con la música al éxtasis de las melodías;
las cabezas ya mareadas dicen que la fiesta se va terminando
aún siguiendo. Cuatro de la mañana, afuera, ladran los perros, cantan los gallos,
trinan los pájaros.
La fiesta se va acabando...
Las guirnaldas han quedado colgadas junto a los globos; todas las botellas vacías,
de alcohol y gaseosa; muerto el baile:
la fiesta ha terminado.
FLORERO
Un florero, con agua, es la reserva que preserva las flores con sus tallos.
Un florero, millones de floreros de plástico o cristal;
opacos o translúcidos.
Un florero con flores, para mirar, para contemplar con los ojos, dos ojos.
Un florero con violetas, margaritas, nardos o rosas
o demás.
Un florero, con agua, es la reserva que preserva las flores con sus tallos.
FOTOS
Millones de hojas, de un álbum de fotos, se proyectan al espacio infinito. Son los
[ momentos intactos,
por culpa de un flash,
en lámina impresos.
Fotos de buenos momentos, de malos, de entrañables, de olvidables...
Una foto es un espejo del pasado,
de un instante congelado.
FUEGO
Fuego de hoguera abrasador. Fuego fatuo del espíritu vano.
Fuego de las colas de los cometas y los cohetes.
Fuego crepitante de las leñas de una fogata de un bosque de campamento.
Fuego de las lenguas de los dragones – humanos. Es tan fácil en la palabra...
que el hombre muere por la boca,
como los peces.
Fuego de deseo; de ilusión, de odio – rencor, de rabia, de utopía, de herida mental.
Fuego de metal
de las fábricas encendidas en altas horas de la noche.
Fuego de herrero; de guerrero del siglo XXI.
Fuego del corazón de un humano enamorado, de su amante o de su luna.
Fuego de un diosito poderoso que nos mira y se resigna.
Fuego, fuego y más fuego.
GAMBERRO
Libertino, deja surcos en el suelo de su vida por tal ritmo
desenfrenado;
no le apetece la libertad, le parece poco, entonces se entrega al placer del
[ libertinaje.
Grosero, ordinario con quienes conoce y quienes no; ordinario por el tiempo
que pasa y arrasa:
de nada da cuenta.
Maleducado, mal formado, mal criado anda por la vida como una roca con patas.
Vagabundo, es como un río que fluye y que anda y es tan hondo como un estanque,
que las piedras que uno pueda arrojarle
ya no tendrán regreso ni forma de ser encontradas.
Pilluelo, travieso por los rincones de la vida. Pícaro, es como espinas y una rosa, o
como la pimienta en la comida.
Bribón, vivo da espanto, haragán un tanto y otro tanto inquieto.
Canalla, humano malo y despreciable por tal buena gente; anda vil por la
[ maldita sociedad.
Perdido, sin timón por la vida se confunde de rumbo; anda a los tumbos
y enloquece con la masa de humanos andando como corriendo
a ninguna parte.
Libertino, grosero, maleducado, vagabundo, pilluelo, pícaro, bribón, canalla,
[ perdido:
gamberro.
HERIDA
Una herida es el tiempo presente volviéndose pasado, arrasado.
Es el ardor pareciendo nunca enfriar. El viento soplando fuerte,
sin ceder su potencia.
Una herida puede ser sangre llegando al río o no ser
sangre en el río.
Es un pájaro con sus alas tronchadas; un soñador sin sueños; un poeta sin
[ inspiración.
Es un humano con sonrisa de amianto, con silueta de fantasma nocturno,
con quimeras desechas, con ilusiones acabadas por no haber sido concretadas.
Una herida es el tiempo que se queda, el pasado que vuelve al presente.
HUMANOS
Hay humanos que desaparecen en las raíces de la tierra de Argentina;
seres a los que la sociedad los devora, les arranca la piel,
los sesos, los huesos y el músculo sentimental.
- Una confesión: jamás me confieso. Sólo hablo con mi dios y las gracias le doy
por haberme sido fiel.
Aún creo en la nobleza intelectual del espíritu del ser – dice un ser humano.
Hay humanos y humanos, pero los hay por millones, por miles
de millones.
El mundo es un inmenso desierto de seres que no saben vivir.
- Pero no creo en que todos los seres sean humanos. Hay tanta, tanta tentación
de rabia y rencor... que no creo – dice, otra vez, un ser humano.
Las personas han desilusionado tantas veces... que uno se pierde si las cuenta.
Hay humanos locos por despecho, por desamor, por soledad, por impiedad
del sol o de la luna;
qué difícil estar en las botas de esos seres hombres o mujeres.
Humanos, seres humanos en extinción. Una raza imposible. Un destino inevitable;
una melodía maldita desde el fondo de las entrañas;
una araña teje vanidad dentro de esos millones de cuerpos.
IMAGEN
En los ojos penetrantes de un anciano – humano extraño; en un cuadro – pintura
[ de una musa;
en el paisaje de los cabellos mojados de una muchacha andando por la calle;
en las Sierras de la Ventana que se ven desde un auto en carretera;
en la mirada tierna de un león; en la gracia de un delfín; en la sombra de un cisne;
en las formas que las nubes forman en el cielo;
en la claridad del aire iluminado por el sol de mediodía;
en la esbelta silueta de una fragante silueta de cebra princesa:
estará la imagen de la muchacha amada por el varón enamorado
en soledad.
INSOMNIO
El insomnio, es ojeras triangulares de miel, o de hiel. Es tortura para los ojos,
[ ardor.
Vulnerabilidad en el cuerpo todo. Desamparo, abandono de un dios. ¡Indiferencia!
Cuatro margaritas rotas y una en fiesta: lo frágil siendo cordura.
El insomnio, la locura a flor de corazón. La ansiedad, la pobreza de alma,
la fortaleza de espíritu por rigor,
el dolor.
Una noche desvelado, dos noches, tres noches, ¡cuatro noches sin dormir y ya doble
[ se ve!
Al insomnio se lo puede padecer o merecer, depende del tiempo, las circunstancias
y la persona.
Derrotada el alma de rodillas, ante el insomnio. Ni un café lo cura ni ocho litros de
[ mate,
cuando es día, el sol altanero y el humano sin dormir:
no hay forma de volver a despertarse,
porque no se ha dormido y ya no se podrá dormir. Es el terror de las neuronas
[ sensibles,
el insomnio:
el pánico del humano que lo presiente al acecho.
IRLANDA
Separada de Inglaterra por el canal de San Jorge, al sureste de historias e
[ historietas;
por el mar de Irlanda al este del país y el canal del Norte al Noreste.
Irlanda, con sus montes Wicklow, en la costa suroriental,
lugar de valles, campiñas, árboles y flores amarillas.
Con un mar azulado como el cielo raso, en la península Beara, al sursito del país.
Irlanda, país de montes y montañas:
Mourne, Donegal, Sperrin, Maumturk, Boggeragh: todos montes.
Caha: famosa montaña.
País de turberas y lagos y de ríos como el Erne y el Shannon.
Irlanda, con su flora de juncos, helechos y hierbas. Con su fauna de roedores y
[ pájaros,
en los bosques, campos y costas.
En la costa occidental del país: la Calzada de los Gigantes.
Escribe un poeta:
Irlanda, país donde deseo mi vivir, donde deseo mi muerte y deseo mi memoria.
Alguna vez tocaré con mis manos la piedra de la torre del castillo de Blarney.
LIVIANDAD
Como una pluma en la brisa; una hoja en la marea; una gaviota en el crepúsculo;
una uña en el vacío;
una gota de lluvia en el cristal;
una lágrima resbalando en la mejilla; una sombra; un espíritu en el alma;
el rouge en los labios de una amada;
un humano en el espacio; un pétalo en el aire; el rocío en una flor en madrugada.
cabellos en un remolino; una cortina en la ráfaga; la llama de una vela en el viento:
es la liviandad.
LLAVE
Él tiene la llave que abre su corazón; ella es su amor imposible – posible. Es difícil
[ comprenderlo.
Se tropiezan por la ciudad; se dan la espalda sin quererlo,
en el colegio.
Llave mágica: ¡abre la puerta del corazón de la muchacha! Pero la llave es las
[ palabras
que el muchacho no dirá
jamás.
El amor que él siente por ella es insoportablemente real.
El silencio es un candado invisible, como las palabras son la llave,
incorpórea también.
Ella cursa un año menos, pasa el tiempo del secundario y todo el silencio lo
[ invade...
Egresa el varón. Ya no hay hilo posible para entablar conversación alguna,
empero él, al año siguiente, se la cruza por la calle tres veces: silencio otra vez.
El músculo sentimental la lloraba a torrentes – cascada. El corazón del muchacho
[ se cerró
con candado.
La llave que podría abrir el corazón de la muchacha desapareció, aún en lo
[ invisible.
La muchacha lo miraba y lo miraba... pero él jamás le declaró sus lindos
[ sentimientos,
jamás.
El varón vuelve del mercado, abre la puerta de su apartamento, con una llave de
[ bronce.
LUCES… LUEGO FUEGO
Luces multicolores invisibles había en su aire soleado de hermosa dama;
sin embargo, los ojos del varón, las veían:
luces de colores que le hacían alcanzar a la felicidad total.
Luces, todas luces de colores. Luces... Luego fuego fatuo
en su espíritu de amianto; en sus sonrisas de acero; en sus ojos de tormenta:
en todo su ser.
La dama jamás regresó para mirarlo tiernamente. El varón: hundido en su propia
[ trampa
de mirar y mirar... Pero el silencio
fue más.
Fue la tumba de todos sus días, mediodías y noches. Fue su tumba social.
Y la dama, damita: no tiene regreso. Fue mucho el silencio; tanto
que todo, en un principio, fue luces, mas luego... solo fuego.
MALETAS
Maletas todas llenas de tormenta; de despecho anacoreta;
de sangre fría, tibia o caliente;
de muslos arqueados por el arco inmenso del sol negro;
de angustias; de añoranzas atroces para el corazón (ese motor sentimental);
de recuerdos crudos o cocidos: depende la mirada;
de mil golondrinas en el pecho; de cien palomas volando; de media paloma
en las manos; de los hermanos unidos sean; de reflejo de tanta hipocresía;
de anarquía de sentimientos: amor, desamor, amistad, despecho,
contento, descontento, paz en el alma, odio espiritual, libertad, privación.
Cuando el humano se da cuenta que, antes o después del arco iris del cielo
interno,
se ve a través de la cerradura de la cordura o de la razón o, quizás, de la locura.
MARINEROS
Melodía desencadenada en los corazones, está sonando
como suenan las arpas en la gloria del amor, como trompetas rompiendo el cielo,
separando sus luces como cauces que separan orillas.
Esta noche verá hacerlos a la mar; partirán bajo oscuro firmamento
con la calma de la brisa calmada, con las alas de esa pálida luna.
Palpitantes pulsos en las manos, expectantes de oleaje.
Serena estaba la mar, cuando partieron sin rumbo
a buscar su tesoro
ocultado en los párpados del corazón, dormido en los días despiertos.
El espíritu de los labios lejanos será fuego en sus cuerpos,
tendrán horas de nostalgia de esas casas ya lejanas...
En el medio del viento y de la mar estarán navegando.
La sal que les traiga las olas no será más que salpicadas ilusiones vaporizadas
por el roce caliente de la soledad.
Los visitarán las gaviotas,
sus gorjeos serán cantos compañeros, con tanta soledad haciendo estragos
o agujereando los corazones.
Canción de despedida de una dicha de viaje absurdo.
Tendrán cuentos por contar que serán contados sobre la mar.
Canción de un solo viaje, sobre espumas y oleaje
de salvajes vientos soplando allí, sobre sus almas, sobre sus trémulos pensamientos,
[ sobre sus crines despeinados.
En la proa de ese barco, el agua se romperá a los costados, blanda y suave como
[ una seda
humedecida en la marea.
Canción de los marineros que levarán anclas para cumplir
con su soñada travesía de andar juntos pero solos por todo un mar de historias
[ vivas
en las voces de muertos caracoles
que desde las entrañas del ancho mar
aún les darán melodías.
Canción de los marineros que se irán a navegar
en busca de sus tesoros personales, de rayos nuevos de sol, de ocasos trayendo
[ ilusiones.
MELANCOLÍA
Es un vaso de agua moribunda; el pecho derretido por el ardor del fuego triste.
Es una sinfonía de muelle nocturno con el firmamento encapotado y muertas las
[ gaviotas.
Es un bosque todo seco por el ardor que fue el incendio.
Es restos de naufragio; sonrisas amargas de payaso.
Es ojos celestes; miradas indiferentes o de marineros en la mar.
Es el pulso adormecido; el rostro aletargado; la silueta inmóvil.
Es el sol negro y la nube escondida; los días ardientes y las noches heladas.
Es el rocío de madrugada inexistente; la moneda que cae por el lado de la soledad.
Es los huecos intrínsecos más oscuros del mundo, la melancolía.
MIRADAS
Hay miradas que se marchan, que no vuelven. Hay miradas que se quedan, que
[ se fijan.
Hay miradas distraídas, que se pierden. Hay miradas seguras, que iluminan.
Hay miradas que el humano, ya jamás olvidaría
después de un te quiero o un te amo o un te odio. Hay miradas y miradas, que
[ miran o no.
Hay miradas que jamás se olvidarán. Hay miradas secas; miradas mojadas.
Hay miradas que son del tiempo, del espacio, de nadie.
Hay miradas que en las pupilas son el brillo de la luna; otras del sol.
Hay miradas que no son.
Hay miradas de otoño o invierno o verano o primavera. Hay miradas que nacen;
[ otras que viven; otras que mueren.
Hay miradas de recuerdo. Hay miradas de olvido, que no serán recordadas, no
[ serán de la memoria.
Hay miradas que, el humano, abrazará en un sueño. Hay miradas de utopía, de mil
[ sueños.
Hay miradas de tormenta, de aguacero, de nieve, de brisa. Miradas de tierra, de
[ aire, de agua, de fuego.
Hay miradas que resbalan; miradas señuelo. Hay miradas que, siempre, serán del
[ viento.
MUDANZA
La estela de una lágrima en el aire, los surcos de la tristeza en las mejillas.
Todo alborotado: sobre la cama de quien se marcha: una valija enorme;
un pequeño reloj despertador; camisas y remeras y buzos y pantalones
para invierno o verano; accesorios de baño: pasta dental, cepillo de dientes,
una toalla, un toallón, perfumes, una tijerita para cortar las uñas
de los pies; algunos libros, discos de música, cd’s vírgenes y demás...
El hijo se marcha: la madre llora cascadas de amargura en su lecho;
tiene roto, roto todo el pecho: roto el corazón.
Los hermanos observan impresionados, sin saber qué decir.
El día, afuera, es un paraíso terrenal: el cielo se ve todo celeste claro
(ni una nube se encuentra); los rayos del sol bañan de oro a la ciudad.
Adentro: un infierno carnal: cómo debilitan las mudanzas.
El joven se marcha, y lo es todo.
MOMENTOS
(POEMA DE JAVIER ALEJANDRO FERNANDEZ ARROYO)
Estrellas que alumbran su corazón en pena, nocturnos
[ dibujos del sol durmiente.
Fuego que agoniza, calor que quema. De a poco conoce su vida en palabras; en
palabras ella conoce su vida. Sonrisas y silencios, la noche pasa.
Se confunde su mente; tal vez es que la quiere. Vislumbra la verdad de un corazón
[ latente.
Encierra al pasado en un nuevo presente. Pero entiende del ocaso de un imposible
[ encuentro.
En el fondo los separan absurdas razones. En el interior de ella, una forma de
[ querer... diferente.
En momentos, la sonrisa de ella, que le pierde en simpatía; la mirada, que le pide
[ cercanía; la esencia, que le expulsa de su vida.
Segundos que pasan, reloj que no para; se agota la noche, mas ni una palabra.
Corazón que repite: la muerte que atrapa.
El frío que aqueja, la muerte que asecha. El bosque se oculta, así un huerto
[ sombrío.
El cuerpo de ella, que cual el suyo tiembla.
En sueño la muerte, que llama a su puerta.
Su voz un silencio, que nunca despierta. Sus pasos lentos... despiden la vida.
Sus ojos recuerdan... lejana sonrisa.
Su cuerpo de pie... Su alma tendida.
MUERTE
La muerte: silencioso amor; ataúd de sueños dormidos o rotos, para siempre;
de ilusiones aladas tronchadas: sin alas eternamente ya.
El tiempo que se muere, la muerte es.
Una tétrica dama de negro vestido, que viene por los humanos moribundos.
El tiempo se corta en un filo de aurora, cuando la muerte acecha.
El tiempo se hace eterno al morir, junto a la muerte del humano ser humano.
La muerte: ristra de ajos vencidos; invisibles cebollas que machacan los ojos;
un humo que danza y así, danzando, se va al cielo imaginario, al paraíso o, de no
[ ser así,
al infierno creado.
La muerte con un puñal entre manos, es un cebú de cuerpo humano; solo sus
[ cuernos
le pertenecen: y mira atenta, la muerte, acechadora.
La muerte: silencioso amor; ataúd de sueños dormidos o rotos, para siempre.
NOSTALGIA
Es la sirena de una ambulancia corriendo por la avenida, va a estrellarse con la
[ distancia,
va a olvidarse.
Es lágrimas resbalando por las dos mejillas, con las luces apagadas,
con el aire oscurecido.
Es un temblor en el pecho, como un terremoto. Es la más dulce resignación,
procesión que va por dentro.
Es los recuerdos volviendo, como un batallón de miel amarga.
Es el canto triste de un delfín en cautiverio.
Nostalgia, nostalgia, nostalgia... de distancia.
NUEVO CORAZÓN
De las entrañas de una armonía de melodía dulce, nace un nuevo corazón.
Piadoso, sin pensamiento. De esa lava seca de los volcanes de los ojos de los
[ humanos,
nace un nuevo corazón. Frotado, lustrado, limpio de sucios sentimientos.
Qué hermosa y delicada palabra la palabra armonía cuando se escribe en un
[ poema.
Nace un nuevo corazón: la oruga se metamorfosea en mariposa;
el marinero se transmigra a un pez dorado;
el vecino se reencarna en una persona más benigna, compasiva.
El cuerpo humano, del vecino del vecino, resucita al cuerpo que era antes de ese cuerpo presente,
más allá del tiempo, en el tiempo: nace un nuevo corazón, siendo el que fue ayer.
PÁJAROS
Libre, vuela libre el pensamiento; se hace pasado: es el recuerdo.
Pájaros sueltos en la cabeza; aletean sus penas en la melancolía de miel del
[ corazón que piensa,
de la mente que siente.
Los momentos vienen volando de a cientos; se entrecruzan, se mezclan cual
[ sensaciones.
Pájaros sueltos en la cabeza; trinan al compás de las penas.
Libre, vuela libre el pensamiento; se hace pasado: es el recuerdo.
PALABRAS
Hay palabras mudas que nunca dirán, los humanos; palabras que el viento se lleva.
Palabras de nieve que se derriten con el sol;
de papel que el fuego quema, marchita.
Hay palabras de colores que trae la primavera;
otras todas de luto, que mueren en cada puesta de sol;
otras de blanco: son palabras de paz, que ningún humano podrá cambiar.
Hay palabras en la arena que se borran con el tiempo;
otras en la hoguera, ardientes por esencia.
Hay palabras que se dicen, hay palabras que se escriben. ¡Ay de las palabras!
POLÍTICA
Los cocos se tiran, con furia, de sus crines.
Las manzanas se quitan el corazón.
Las naranjas se cortan las venas todas, y sangran.
Las mandarinas se desgarran la piel.
Las sandías se descuartizan; las peras también.
Las uvas se exprimen los sesos rancios.
El palacio de las frutas es una guerra sin cuartel; sin códigos morales.
Los modales han quedado rezagados
por las ansias de poder que las frutas poseen, en espíritu banal, en absoluta
[ vanidad.
PUENTE
Un sendero luminoso con faroles, conduce a un puente blanco y ondulado como
[ sábanas al viento.
El puente es el conductor de todo elemento concreto o abstracto:
une pueblos, ciudades, culturas, tiempos, personas, delirios, corduras;
empero también separa: depende de las circunstancias; depende de ello.
De hablar del tiempo: el puente es el presente, el sendero anterior a este
es el pasado, el posterior es el futuro.
Un puente se eleva sobre abismos, ríos o infiernos: mantiene seguros a los
[ humanos;
arma o desarma, alivia o enfurece, tranquiliza o perturba: son las once
de la mañana: ¡necesita un puente! Cualquier ser humano...
PUERTA
El umbral es el límite donde existe toda duda; las confesiones son mudas, de la
[ pared.
Puerta: antes o después, cielo o infierno, tristeza o contento, presente o
[ momentos...
Es el filo de la luna atravesando por la puerta entornada del niño que duerme;
los padres descansan. Filo aún. Noche, plena noche: adentro y afuera. Árboles
[ azules:
melancolía, pájaros, sueños y fantasmas.
Puerta: cerrada, la cerradura es el tercer ojo hecho materia, material; abierta,
es toda la absoluta libertad.
Negras o blancas, de madera o de metal, de pasado o de futuro, de güisqui.
El umbral es el límite donde existe toda duda; las confesiones son mudas, de la
[ pared.
RAYO
Una luz potente rompiendo al cielo. Dura lo que dura un suspiro; un instante de
[ energía.
Un flash, mientras la lluvia celeste baña al suelo.
Una descarga eléctrica pareciendo poesía.
Un brillo – mezcla de rabia, belleza y herida. El odio y el amor, encontrados en lo
[ alto.
Un humano mira el momento justo
de ese rayo violeta.
RECUERDO
Estaba Lorenzo Barquero, recordando un recuerdo, recordando un momento:
esa chica de cabellos de fuego
era todo su recuerdo.
Luces que la envolvían, como a una princesa sin corona. Una alondra de paz y de
[ esperanza.
Una alianza con el viento
él había hecho:
que se la trajera a su encuentro, como a una pluma en la brisa. Así fue,
pero de nada sirvió... Lorenzo
nunca le habló.
Un recuerdo bello, tan bello como triste, melancólico, nostálgico, moribundo.
El mundo de Lorenzo, cruento se había convertido
por la partida de alondra (la chica de los cabellos de fuego).
Lorenzo Barquero... fue todo silencio.
RUMBO
Un barco lleva un rumbo, un humano también, también o ninguno. Un rumbo
[ errante
puede llevar un humano.
El rumbo es la brújula invisible de la humana mente inconsciente;
el tercer ojo cegado por las nieves del tiempo; el ojo de buey potenciado por el sol.
Es un pájaro sin alas que vuela igual; es todos los seres humanos del mundo
vagando entre estrellas.
Un barco lleva un rumbo, un humano también, también o ninguno.
RUPTURA DE IDILIO
Qué lejanas quedarán las estrellas de sus pupilas
cuando el varón se marche con medio corazón y una ilusión enteramente rota;
cuando no quede una canción dulce en el cetro de su aire.
Ruptura de idilio mágico – real. Todo, todo parecía invencible, irrompible.
Empero las cosas terminan. A la calle de asfalto se le acabó el asfalto;
al sendero de tierra se le voló la tierra toda; el corazón reprocha:
¡vuelve asfalto! ¡vuelve tierra! Los pies de los dos enamorados se han quedado sin
[ asfalto y sin tierra;
están suspendidos en un abismo terrible, de sangre, sudor y llanto rompedor
de mejillas sensibles.
Qué lejanas quedarán las sonrisas en sus labios
cuando el varón se vaya sin aviso, sin permiso pedir;
cuando no queden trinos de pajaritos en las copas de los árboles del jardín de su
[ casa.
Ruptura de idilio mágico – real. Todo, todo parecía invencible, irrompible.
RUTA
En la ruta las ilusiones andan a motor. Las llantas de los vehículos dejan
surcos mágicos
en el pavimento.
Menos bocinas que en la ciudad, en la ruta hay; menos palomas que en las plazas.
Más libertad,
más brisa: ¡menos prisa!
El humano anda y anda, con su vehículo a motor, por la ruta argentina.
Más tranquila que en las porteñas avenidas. Menos herida, menos llanto interior,
menos dura, se hace la vida.
SIESTA
Dormir a pierna suelta; somnolencia dormida, cuando hay siesta.
Mientras, afuera, la tarde da brillo a los espejos de las vidrieras de Baires y el país;
el tiempo diurno pasa y uno sigue durmiendo, soñando.
Son los sueños más nítidos: los de la siesta. Es una fiesta del dormir, una ceremonia
de la iglesia del soñar.
Dormir es morir; dormir es vivir: dormir siesta es sentirse
un poco loco, un poco eterno.
SILENCIO
El silencio puede ser cielo o infierno terrenales. En el silencio pueden vivir las
[ armonías,
las heridas, los problemas, los dilemas.
El silencio es cuando ni viento ni brisa invaden el aire.
Es algo concreto que no se puede palpar. Es ironía, el silencio.
Es de los pobres, los medios y los ricos, el silencio, bendito o maldito.
Puede hacerle a uno derramar lágrimas, de alegría o de tristeza.
El silencio puede ser rotura, nostalgia o entereza. Vileza o espíritu: el silencio.
Puede ser inmaterial muro o ser plaza fantasma;
puede ser tantas cosas, el silencio, que me quedo pensando, en silencio.
SINFONÍA
Sinfonía triste de miel, sobre un muelle nocturno con un mar calmado oscurecido;
las campanillas resuenan por el viento
que sopla frío en la playa de noche, cuando no hay un alma por ahí:
ni las gaviotas quedan.
La garita de entrada al muelle: inmóvil está, con un sereno que vigila
los fantasmas de la madrugada.
La luna refleja su belleza blanca sobre el vasto, vasto mar.
Las estrellas adornan todo el negro cielo.
Sinfonía triste de miel, sobre un muelle nocturno.
SOMBRERO
El varón tiene un sombrero, negro; se lo quita;
sus cabellos enrulados al sol son como enjambres de mezclado alambre.
El sombrero es de algodón oscuro ¡Cuántas gotas de lluvia lo han mojado!
¡cuántas gotas! Sombrero, sombrerito, ¡sombrerón! Quizás dependa
de la ocasión.
Una oración de primavera es suficiente para quitarse el sombrero.
¡El sombrero otra vez! Hasta los fantasmas calzan uno.
El varón se lo vuelve a poner sobre sus crines de caviar enrulado.
¡El sombrero después de tanta, tanta saeta al sol!
Y el sombrero otra vez...
SUELO
En el cielo no vive nadie. En el suelo vive lo mundano, lo banal: rutina, cheques,
estafadores, protocolos, iglesias, policías, ¡políticos! ¡dictadores! ¡anarquía!
Nada, nada es posible ser verdadero en el suelo terrenal.
¿No es posible una revolución, cultural? ¿no es posible?
En el cielo no vive nadie. En el suelo se han fraguado las batallas,
en los manicomios no. Cuando hablo de suelo me refiero al suelo
social o terrenal: es igual. No hay suelo sin sociedad ni sociedad sin suelo.
¿Quién es quien para ser dueño de nadie? Espero que nadie, que nadie.
El humano afronta al suelo con sus vilezas más extrañas, y luego
en su casa: es otro ser humano. Qué extraño que es todo, qué extraño.
Esta raza, que habla y blasfema y camina en dos patas: es una raza en extinción.
La única en la Tierra que se mata a sí misma. Así sucede, siempre.
Suelo, suelo de impiedad: ¿qué ocurrirá con los vagabundos, los mendigos,
los soñadores, los borrachines? ¡con los humanos honestos? ¡qué ocurrirá?
Los humanos nos comemos vivos, unos a los otros; antropofagia: y el mundo gira.
Un diosito llora de tristeza y de amargura y de despecho y de rencor
para con toda su creación humana:
imperfecta creación.
TEMORES
(POEMA DE MI HERMANA PAULA)
No le temas a lo desconocido, témele a jamás conocer.
No tengas miedo de vivir, témele a solo existir.
No temas ante una caída, témele a jamás tropezar. (Así aprendes a volver a
[ empezar).
No le temas a los obstáculos, témele a no poder sobrepasarlos;
No tengas miedo de llorar, témele a no tener lágrimas para derramar. (Ellas no
[ indican debilidad sino sensibilidad).
No temas sonreír sin causa, témele a no tener por qué reír.
No le temas a la muerte, témele a morir en vida.
No tengas miedo a perseguir tu destino, témele a perseguir algo ya perdido.
No le temas a tus sueños, témele a no tenerlos.
No tengas miedo de luchar por algo, témele a darte rápido por vencido. (Aún así
[ sigue dando partido).
No temas decir lo que piensas, témele a no tener nada que decir.
No le temas a escuchar algo que no quieres, témele a no saber oír.
No tengas miedo de caminar por un lugar desconocido, témele a caminar siempre
[ por el mismo camino…
No temas, no tengas miedo… No le temas a la vida, témele a no vivirla...
¡Es hora de empezar a descubrir la magia de tus días!
TORMENTA
Relampaguea el cielo en la oscuridad de la nubosa. Es día que parece noche.
Una tormenta se avecina
a inundar las calles con su lluvia tropical.
Se mece el viento, silbando. De repente: un trueno para al cielo
y al silencio
y a la calma.
La tormenta comenzada: toda furia de lo alto. Relámpagos, truenos y rayos.
Un humano, contemplando tal espectáculo
solo atónito queda.
Relampaguea el cielo en la oscuridad de la nubosa. Es día que parece noche.
que andas errante, sin fijo domicilio. Desordenado por el orden extraño de la vida.
Vagabundo, que arreas el mundo sin rumbo ni dinero;
yo te quiero vagabundo – dice un poeta.
VAGABUNDO
El destino será de nadie o de todos: cómo se puede excluir así...
El sistema te ha fallado, lo comprendo, te comprendo;
el sistema, insulso sistema: ¡mentiroso!
Y tú, vagabundo, que andas errante: buena suerte compañero...
VELERO
Un velero en la vasta línea del ancho mar, es toda la felicidad del mundo
para los ojos que miran
tal panorama.
- Como un cuadro en movimiento, hermoso lo que se ve – reflexiona un ser
[humano
Hay tanta calma exacta, cuando un velero en el mar
que el humano se hunde
de felicidad.
VIGILIA
En la vigilia del sueño
el pensamiento del humano es primitivo y se retuerce volviendo sus ojos atrás:
memoria;
memoria y momentos: que los humanos no sienten o entrañables.
En la penumbra de un sueño, es débil éste en la vigilia: solo símbolos celestes y
[ pequeñas luces amarillentas;
en la vigilia... es débil el sueño.
Vencen las ilógicas imágenes. Sólo de una rana voladora multicolor
nos podemos aferrar en la vigilia
del sueño.
VOLVIENDO
Los humanos siempre están volviendo, de un sueño, de un infierno
terrenal, de un despecho, de un lugar lejos.
Siempre vuelven con la brisa de madrugada, con el rocío
congelado de los amaneceres del invierno. Siempre están volviendo.
Poseen, los humanos, una lanza en el pecho izquierdo: las mujeres,
los varones, los jóvenes. Los niños son sanos: no sufren por despecho.
Los humanos poseen miedos encarcelados en sueños nocturnos.
Los niños no le temen a nada: a las bocinas de los autos,
a las alturas, al vacío, a la soledad, a las armas, no le temen.
Los humanos, cuando adultos, se vuelven temerosos. Pero siempre,
en algún lugar del tiempo, siempre, siempre:
están volviendo.
Vuelven de una guerra interna moral o de una externa amoral,
de un campo de concentración bajo el sol, llamado sociedad.
Vuelven a sus casas: siempre, siempre están volviendo.
VUELO
Vuelo nocturno entre nubes de neón; pájaros de algodón. Toda una gran quimera
que les dicta el corazón
a los seres humanos – soñadores – borrachines.
Vuelo de placer en la noche con luna y adornos de estrella. La blanca dama
alumbra las copas de los árboles y pinta de macilento al ancho río,
afluyendo en altas horas.
Vuelo de gaviota, entre edificios y el mar de orilla, cuando es la mañana y no hay
[ mucho que hablar,
mas sí de contemplar
las preseas que la naturaleza les regala, a los humanos.
Vuelo de tarde, el sol se suicida en el horizonte mientras el humano volador vuelve
[ a los cielos.
Vuelo de crepúsculo, el humano también morirá
pero en tan solo algunas horas, será resucitado.
VUELTA
Vuelta es regreso; regreso es vuelta. De la guerra, un poeta regresa,
con la granada que activó en su corazón
y de sangre manchó una habitación
donde estuvo sepultado: escribiendo y escribiendo.
Vuelta es regreso; regreso es vuelta. Del vacío un poeta regresa
cuando la cumbre alta ha sido.
Entre tanto que ha extraviado, no extravió su inspiración;
así es como pudo hacerlo:
escribir y escribir.
Vuelta es regreso; regreso es vuelta. De la guerra, un poeta regresa.
POEMAS 2006
MI OTOÑO
(versión 06')
Ruedan hojas secas en la acera...
Mi otoño es gris, triste, melancólico;
es todas las cosas que se han ido
y ya no vuelven:
Una risa contenta, un llanto de alegría,
un sol de cielo y corazón
Es un cabello de remolino enredado en el viento,
la estación de la nostalgia donde viven los momentos
que no existen más;
es gris, triste, melancólico;
es todas las cosas que se han ido
y ya no vuelven.
MADRUGADA
(versión 06')
Follajes verdes a la intemperie,
al son de la muerte, al unísono.
La niebla del amanecer lo cubre todo;
menos rocío, más brisa
en esta primavera de amores
o desamores.
De repente: pasa un niño en bicicleta.
Sobre las copas de los árboles
hay polvo de brillo de sol.
Los sollozos se esfuman, como el humo
de las chimeneas de los hogares contentos.
EL HOCICO DE UN RATÓN
(versión 06')
cabe en el ombligo de mi felicidad;
en la membrana de mis ojos;
entre el hueco de los dedos de mis pies
y de las manos mías.
Hurga los rincones sensibles de mi mente;
el motor de mi corazón.
Tan pequeño es un ratón y tanta más pequeña es mi vida
que no comprendo mi vivir;
me confundo, me hundo dentro : de mí.
DOS BARQUITOS DE PAPEL
(versión 06')
bajo lluvia de cenizas, de fuego en realidad.
Las hélices amargan el silencio enrarecido: decrépita noche.
Intemperie, acecho húmedo de cartón;
nos hemos abandonado:
no somos quienes fuimos;
somos la deriva de un río
y soles de días que no vuelven.
El cielo está nublado, oscurecido,
la tormenta es un fulgor de voces de fragores de terror,
tronares de luces y estrepitosas chispas blancas.
Dos barquitos de papel bajo lluvia de tormenta de un verano en pena;
dos barquitos ahogados.
DAMA
(Para una quinceañera)
quieta y hermosa,
de blancas manos,
(frías manos las tuyas).
Dama que arrulla al dolor;
bella, constelada,
luz de estrella tu mirada.
Floreciente y siempre viva
como flores de ribera.
Dama
dulce como la miel,
tierna como lirio.
Pura como el agua de río
de bosques de quimera.
Dama, de aquí en adelante,
por siempre dama.
LA PRIMAVERA
nos trae sorpresas envueltas en moños invisibles;
fiestas mentales de animal;
emoción cautivante, corazón de neón;
flores multicolores naturales; belleza;
brisa celeste, aire que sopla
con un candor abrasador infantil;
inocencia;
anhelos en nuestras profundidades;
promesas que jamás hemos pedido;
mejillas amarillas; renacer de girasoles;
alegría pareciendo ser eterna, felicidad;
vibraciones inesperadas en nuestra alma;
espíritu nuevamente ilusionado
con un sol cálido en todo el cielo infinito;
idilios voladores; utopías vencidas;
un vaso de agua bendita rebosante;
sonrisas renovadas, verdaderas;
menos asientos, más botas para andar;
en los campos prados verdes jóvenes;
en la ciudad vidrieras límpidas espejadas;
esperanza.
ME LLORA A UN COSTADO
de mi hombro derecho,
un dios resignado.
Qué rabioso el corazón mío de papel :
un pato baila en mi sentimiento.
Cataratas de carmesí, en la boca mía;
una lengua de fuego en mi garganta;
una piedra verde pesada en el pecho mío;
un cangrejo en mi estómago celeste.
Un perro blanco volando sobre mi cabello
demostrando su ternura.
Un lucero en el hueco de la noche:
utopías, ilusiones, deseos.
Una bailarina de ballet con rojo vestido
de seda todo, se acerca a mi sombra.
Hoy prefiero dormir con los mundos ocultos,
mientras un dios resignado me llora al costado.
POEMA 1
La ternura de tus brazos y tu pecho;
la cartulina de tu corazón;
la templanza de tu alma;
la belleza de tu silueta
de doncella despechada en la fuente de los duendes;
la canción hermosa de tu voz y tus gorriones;
la decadencia del crepúsculo nocturno
en tus ojos de espacio;
la ligera brisa de madrugada en tu nido de alondra;
la conexión de tu espíritu inseguro
con todos los dioses del Olimpo;
la agradable sorpresa de ser, tú,
la muchacha que despierta a mi lado.
POEMA 2
Será que nacimos separados
en el túnel invisible del tiempo;
en el aliento del sol y la brisa de la luna:
para encontrarnos.
POEMA 3
Con dientes de bronca, donde el sol jamás sale:
todo es tiniebla, frío y pavimento,
esperando el regreso de tu sombra.
Los amigos ausentes, la luz artificial:
me quedo en el baldío de mi alcoba.
Jamás aceptaría tu partida:
es una grieta en el centro de mi alma.
POEMA 4
Estuve en el sitio más oscuro,
a punto de morir:
pude ser bueno, malo, loco.
Hoy renazco, con entereza de regreso:
soy el antihéroe que vigila tus noches;
desde una nube oscura, en lo alto.
POEMA 5
Como un loco un humano con su almohada.
Su cabeza ahora gira y gira por dentro...
La noche entristece un poco,
empero sigue su curso por el cielo infinito.
POEMA 6
Son realidad
la Iglesia de cristal, los ricos, los pobres, las vacas, las cabras,
los libros, las revistas, la ultratumba, la ultra vida,
los bolsillos de nadie, el dinero del viento.
POEMA 7
Será que ya
no respeto tu alma.
Un café cortado con leche,
en una mañana de frío ardiente;
las empanadas de madrugada se enfrían
por tan brisa helada.
Las muñecas argentinas se despiertan con el sol.
POEMA 8
Inmenso sol; la mañana amaneció:
como hielos derretidos, mi alma quedará.
Tus botas de ilusión; tus tacos de doncella,
en un presente de cofre de nácar y exquisito néctar.
Un enfurecido dios descargará su bronca triste
sobre el hoy, que despedazado quedará.
POEMA 9
Campanas en el campanario de tu corazón,
mi alma las oye.
Marchémonos,
callados, en el silencioso sonido bendito del cielo
bajado al mundo terrenal;
marchémonos
donde no existe el frío ni el calor;
lo bueno ni lo malo;
las nubes ni la tierra.
No vendamos nuestro cuerpo al demonio de lo concreto;
entreguémoslo al amor y a la brisa.
POEMA 10
En otoño: la oración, el Santo Pésame, la muerte
de una hoja
cayendo con suavidad sobre la acera.
Cuánto daría por un instante
parecido al del acaecer de una hoja cuando muere.
Daría mis ojos, oídos, boca y dedos.
Camino y una hoja cae, luego otra y así.
El barrendero invisible las lleva a la cima
del cementerio donde todas muertas
están.
POEMA 11
El huracán de las emociones negras
arrasará el jardín de mi ser (…)
Soy como las constelaciones:
lejano y siempre el mismo.
Labios míos cortados, la sangre chorreando,
una Gillette por ahí, ensangrentada.
Derretido cuerpo; aire incinerado
junto al espectro de mi sombra.
POEMA 12
Una carroza violeta pasa por las calles de tierra
a media noche:
un zapato y una calabaza cuelgan de ella.
Cuánta magia cabe en la muerte: dulce y silenciosa.
Habrá hechos por contar, como historias de leyenda,
cuando expire de este mundo.
POEMA 13
El demente hombrecillo, me mira desde la luna:
daño me haría
si pudiese venir por mí.
Entre pánico,
me viene un recuerdo triste y la sinfonía de la mar:
tu cara enamorada: mirándome.
Donde se encuentre el dolor apuñalado,
vencerá la muerte.
La noche es el lado oculto de los individuos y el mundo.
POEMA 14
La vida no es más que una extensa línea;
una eterna herida.
Clarea el horizonte; de repente sangra
una herida inmensa.
Fuimos dos bajo la lluvia de abril.
Los indios olvidaron sus flechas; soy un indio
sin memoria.
Porque hay prisioneros de la muerte en vida:
¡debería estar prohibido haber vivido sin amar!
POEMA 15
Todas las partidas son iguales: tristeza.
Un bandoneón dentro de mí que no desea de ti
más que tu mirada.
Nada en el mundo puede ser tierno sin amistad;
encarcelado ha quedado el respeto.
Deseo cosas
que se han perdido en el laberinto del tiempo.
Solo me he quedado, como un viejo trapo
en el altillo de una casa abandonada.
POEMA 16
Quiero a mi neurosis, enfermedad mental: la quiero
más que a nada en el mundo.
Es tanto el amor que le tengo
que sacrifico a mi corazón, por ella.
Discriminado quedo,
de la sociedad del número mayor posible.
Envenenado por el presente
que se entremete.
Mi pecho izquierdo, destrozado late dentro.
Si la mente no estalla:
estaré como siempre,
jugando con la cuerda tirante.
Seguro esquivé a la muerte.
POEMA 17
Deliro un poco más y termino internado en un manicomio.
Empero sospecho de quienes practican la cordura;
soy un loco artificial.
Deliro por tu recuerdo que regresa en el aire,
donde siempre hay verdad.
Hoy la vida me sonríe, me acaricia.
POEMA 18
Estás con otro muchacho; puedo entenderlo.
Fui tan imbécil de ahogar mi sentimiento
hacia ti, en el pecho del silencio,
donde son mudas las palabras.
No volveremos a vernos, jamás.
Me quedó una foto tuya;
fuiste mi bella y mi fantasma,
mas la culpa sólo mía.
En soledad, como quedan los poetas, quedaré;
y tú, con otro amado estarás.
En soledad, como mueren los poetas, moriré;
y tú, con otro amado morirás.
POEMA 19
Fin del mundo inminente. He perdido
oportunidades de ser feliz.
Me reprocho el silencio de la noche de mi nido sensible,
donde habita el sentimiento.
Una cuchilla invisible traspasa mi corazón,
mientras, el día, va a sangrar.
POEMA 20
Lloro lágrimas negras.
No termina nunca la película de rodar;
el film es mudo.
Hay gente siniestra que conquista corazones.
Hay otras, como yo, que esclaviza bandoneones.
POEMA 21
Oscuro el porvenir. Plateado el presente.
Estás bajo el efecto del alcohol y de la luna,
adornado de rosas con espinas,
oyendo el latido de tu corazón, que te pide piedad:
el amor es dolor: se desgarra por las penas de licor enjuagado;
se destruye con una explosión de güisqui.
POEMA 22
Te extraño y los años pasan como trenes ligeros.
He perdido la cordura y la he vuelto a encontrar.
He sido un loco sobrio.
Empero, a pesar de la tristeza,
mi herida ha cicatrizado.
Ya nada será en los hilos de la noche.
No volveremos a vernos: recuérdame entre las velas
de un muelle nocturno.
POEMA 23
Me he recuperado cual pez moribundo en la orilla del mar,
que vuelve a la marea.
Seré bendecido por la cruz del sacrificio,
sin clavos ni sangre ni corona de espinas.
POEMA 24
Cómo vencer la ilusión de tus sueños de cristal;
tu calesita envenenada de champagne;
tu hondo silencio; la depresión de
tu sentimiento;
la tristeza de tus ojos;
el trémulo estado de tus labios;
las utopías celestes de tu mente;
tu serpiente de sonajero;
el alcohol puro de tu garganta nocturna;
tu sol negro;
tus lágrimas tristes;
tu herida en despecho;
tus penas madrugonas.
POEMA 25
Me derriban las emociones hechas muro alabastro;
alma blanca de llorar; ojeras ardidas.
Como una hoja seca en otoño, rodando por la vereda :
fantasma inanimado; enmarañado presente.
POEMA 26
Zapatos de charol a la lumbre de un farolito en madrugada.
Sólo deseo de ti, la partida a la eterna espera.
Inútiles fueron las miradas, empero deberé olvidarte :
el tiempo restante es demasiado y no quisiera vivir
aprisionado
a la cárcel de momentos pasados recordados.
Tus pelos de fuego; tu voz de alondra;
tu deseo silencioso; tu mirada enamorada fulminante
para el alma.
Quedaré solo en un desierto.
POEMA 27
Un alud de poemas cayó sobre mí, no logré soportar el peso:
caí malherido;
jugué con la vida subterránea;
me alcanzó la vanidad: resbaló por mi piel como aceite
sobre una columna de agua.
Me olvido y te recuerdo; recuerdo y te olvido.
No me olvides, muchacha triste de cabello de fuego, voz de alondra, piel de princesa.
POEMA 28
Soy el jinete solitario que merodea tus noches,
vagabundo por los fríos rincones.
En un abanico de sentimientos,
bogando contra la pesadilla de la sociedad.
Contra viento y marea logré vencer
el pánico y la enfermedad.
POEMA 29
Las heridas las cura el viento;
el tiempo al pensamiento.
Un sentimiento flameando
como bandera de paz en el medio de la guerra.
Un gallo canta su alegría a las seis de la mañana,
donde no existe la muerte:
todo es vida, gloria matinal o
fantasmagórico vivir.
POEMA 30
Hay veces que un extraño me siento. Otras
que en pánico espero, tembloroso,
a ese maldito fiel león de fuego envuelto.
Ojalá todo ocurra y mi ser quede
colgado en un perchero de recuerdos:
muerto, estando vivo entre ángeles y demonios.
POEMA 31
Otoño. Mi cuerpo se vuelve como el trigo su color y de junco
su resistencia.
Estación de hojas muertas, por las veredas esparcidas.
Las mandíbulas se endurecen al tiempo
que se convierten en sagradas.
Las brisas se hacen cotidianas y soplan con extenso brío.
Sólo quedan los recuerdos del verano
o las fotos
o los sueños.
POEMA 32
La tinta, en la piel tintada. El borde de mis sueños
masacrado
por un millón de esferas de cañón disparadas
desde lo alto de un crepúsculo.
El chaleco de fuerza de mi corazón:
roto.
Ya nada podré hacer.
POEMA 33
Ventana abierta; lucidez voladora de olvidos. Enclaustrado
en un dormitorio
más allá del horizonte.
Un señuelo en mi pecho : es mi corazón.
Vámonos donde nunca sale el sol; al país inventado:
del otro lado del espejo.
POEMA 34
Buscando al ángel del amor que no fue,
mi silencio todo lo arrasó:
la sonrisa, el corazón, la salud,
la primavera.
Doy una vuelta al mundo y todo sigue igual:
marchito
en un patio baldío con ramas secas.
POEMA 35
Huellas en la arena, pies descalzos sobre vidrios,
mentes marchitas, sueños rotos.
Es el tiempo inmensa rueda, que gira y yira
con la luna de Callao.
Oigo un tango y siento una lágrima,
resbalando.
POEMA 36
Esmeraldas son tus ojos, mi amada bella amante de las puestas de sol;
nudillos plateados de angelito bajo la luna que pinta
el río o de tu cama el borde.
Esmeraldas que maceran bajo la luz del alto astro,
en los mágicos atardeceres,
la campiña irlandesa o el cráter del amor.
POEMA 37
Fantasma levitando en aire incierto. Acelera mis latidos;
enmudece mis vocablos; mi ánimo y estado
a frío hielo los convierte.
Su hálito es añil emblanquecido;
él levita
y mi frente toda suda mares de río de brasas de carbón,
mientras el espectro se acerca.
POEMA 38
En la calma de la quietud:
mis dos mundos ya no infectados,
mi boca sin verborrea,
mi nariz oliendo aromas a hierbas y regreso.
El espeso sol ya no atenta contra mí,
hoy es amigo.
POEMA 39
Como un vejestorio de unidades apiladas,
es mi vida
Dentro mío, total vacío:
me soltarás de tu mano;
me queda una pluma y una nada.
POEMA 40
Los candelabros fúnebres
son el negro sol artificial;
me desarmo de alcohol
en mi vida de cristal.
Aún me quedan, pegadas a la memoria,
sus pupilas bellas.
¡Cómo hacer con tanto duelo?
Mi hermoso fantasma...
POEMA 42
Intentaré olvidarte, mi amor:
no es bueno el recuerdo si es viejo y triste.
La luna testigo decrépita ha quedado lejos
en el tiempo,
empero mis pensamientos del ayer...
no.
Mi cuerpo demacrado lejano
en un tiempo donde todo fue en vano.
Intentaré arrancar tu raíz de mi alma;
no podría soportarlo mucho más.
POEMA 43
Inextinto, nefando sentimiento
cuando recuerdo tu hálito de azur
embelleciendo mi mirar
frágil, vulnerable, impasible.
POEMA 44
Sangraba el horizonte:
te marchabas para siempre de mi vida;
me daba cuenta
cual iluso.
El eco del silencio lo fue todo.
POEMA 45
La muerte; amorosamente traicionera
e impertinente.
Demente dama; bella, helada,
erizada,
determinada,
confusa.
POEMA 46
La noche me provoca pánico y tétrica emoción:
fue parte inmensa de mi herida.
Recuerdo la Canción de los Marineros
y me ocurre nostalgia.
POEMA 47
La soledad atrae a los fantasmas del pantano de los sueños rotos;
revuelve los sentimientos débiles.
Es impasible: ya no quedan amigos o amigas o compañía;
experimenta con la persona.
Es cruda,
la soledad de todas las ovejas negras del mundo.
POEMA 48
Las sirenas del mar en madrugada
se fueron hundiendo,
con sus colas esbeltas de verde esperanza;
sus cuerpos de dama
y sus ojos de néctar:
cerca del faro
que ilumina al mar.
POEMA 49
Mi amor: jamás fuiste real,
la doncella que pensé que serías de mi vida;
sólo un fantasma, en mi mente.
Los sauces lloran y los árboles mueren de pie:
cuando estoy vivo soy un sauce;
cuando muerto un fuerte roble.
Mi amor, te he querido pero ya
me he olvidado de quererte.
POEMA 50
Mi alma es de armiño color: parda en verano, blanca en invierno.
Mis amigos
se van, hacia la mar, en barcarolas.
En esta orilla donde me quedo,
me emborracho de letras,
me quedo zombi, medio muerto.
La llama de la amistad es impasible, no se extingue.
POEMA 51
Mis planes:
a pierna suelta dormir,
cerca del mar escuchar el aleteo
de las sirenas; el bello sonido de los caracoles.
Disfrutar de la vida hedonista;
por nada sacrificar mi alma.
Recordar que jamás tuve herida;
¡Disfrutar de la vida!
POEMA 52
Niña de los ojos azures como el límpido cielo,
de mirada de tristeza,
de dolencia;
me vuelas la cabeza con una treinta y dos
cuando me miras;
me quitas la respiración: ¡me dejas mudo,
en el rincón del mundo más oscuro!
Entiende: mi alma no es muro;
es nieve
que se derrite.
POEMA 53
Para sonreír
necesito de tus labios de tinta china roja; tu cabellera de crepúsculo;
tu piel de crema;
tu voz de alondra;
la frescura de tu risa; el espejo de tus ojos;
tu parte blanca, tu parte negra : tus dos polos opuestos;
la magia de tu hechizo
de hermosa bruja.
Sin ti no vuelve mi sonrisa: se convierte a la amargura de los labios pegados;
la mirada ceñuda;
la silueta rígida.
Nada, nada de contento de guirnaldas de fiesta en pleno éxtasis
queda
sin tu sonrisa.
POEMA 54
Payaso ese que ríe sobre mí. Su sombra sobre mi cabeza y mis hombros
es mortal
o inmoral
o inmaterial.
Empero ese payaso es el problemático de todos mis defectos,
el anti - virtuoso,
el antihumano,
el espectro en vano.
POEMA 55
Alba silueta la tuya en el medio de la noche.
Colores de todos los colores, en tu aura corporal.
Perdón a ti te pido, inescrupuloso.
Se me secan las palabras,
mientras arrastrado sigo por el suelo raso.
POEMA 56
Sol negro es el que sale cada día, por el balcón de mi alma.
Poseo una herida.
Cuando todo está oscuro y renacen las neuronas inconscientes,
ahí es cuando de todo me doy cuenta:
el espíritu es tesoro
valioso que oro vale. El humano: frágil es.
POEMA 57
Un amor que no fue. Pudo haber sido tan maravilloso
que mis párpados se escurrieron luego
de tanto llanto.
Mi estómago:
un laberinto de estrellas;
una ruleta de sueños;
una grilla de emociones;
un cielo raso de soledad.
POEMA 58
Volver el tiempo atrás con los ojos del pasado:
¿qué miraban? ¿qué lloraban?
Los años han pasado y ya nada es como antes…
Volver y sentir, latir como late el tambor de la vida; sin
amargura, herida, despedida.
Nunca nada es como antes, pues nada dura para siempre.
POEMA 59
Muerte en el corazón,
golondrinas tristes en la orilla de la cama,
luna oculta,
sol peligroso,
¡cómo suenan las trompetas del fin del mundo!
POEMA 60
Un ave, de plumas salvajes, herida.
Una guerra sangrienta desatada en el horizonte
lejano.
El dolor de ya no ser.
El temblor helado en el alma
por ya no tener esa misma mirada
ajena y propia.
Un ave, de plumas salvajes, muerta.
Una guerra mortal en pleno auge, en el horizonte
inalcanzable.
El dolor de ya no ser, de no volver.
POEMAS 2007
ASPIRACIÓN
Extender los dedos
hacia un cielo sin nubes.
Es la aspiración,
es el fuego eterno.
Se rebelan los instantes
durante las flores vivas.
PARA SIEMPRE
Desde hoy y para siempre, me desprenderé de tu imagen del pasado;
me desaceré del ayer de tus ojos profundos, de tu mirada.
Siento en el pecho un temblor asfixiante, cuando pienso en ti.
Pero
desde hoy y para siempre, no estaré colgado de tu luna y de tu sol.
Desde hoy y para siempre borraré de mi vida el recuerdo
de tu silueta y tus momentos.
¡Cuánta nostalgia me invade! Esto es una guerra de sentimientos, por eso
le pido a mi dios que
desde hoy y para siempre me saque de la laguna de tus labios.
Desde hoy y para siempre, dejaré de esperar que regreses,
dejaré de temblar por ti.
Desde hoy y para siempre: serás la ausencia amnésica de mi mente;
el temblor apagado de mi pecho.
He estado en estado vegetal, empero eso es parte de mi negro pasado,
cuando tú no estuviste ni siquiera frente a mis ojos.
Pero desde hoy y para siempre, borraré con la pluma del fuego sagrado
esas páginas negras en la historia de mi vida.
He pensado mucho en ti, he sentido más aún, pero
he extrañado tanto que, desde hoy y para siempre, ya no extraño a nadie más.
NEUROSIS
A veces, en mi neurosis, es como si estuviese solo,
como si no existiese el cielo
ni el presente o
el universo.
Se asperezan las hojas, se marchitan las flores:
crudo invierno azota mi coraza sentimental
hecha de músculo y de sangre.
No hay lugar en el mundo para un corazón como el mío;
un corazón que late terremotos, siente crudo, se incendia.
A veces, en mi neurosis, llueve un temporal de recuerdos
y los momentos de aquel ayer… se mojan;
si aún siento las baldosas flojas y frías de aquella sureña ciudad…
si aún tengo la estaca de tus pupilas… clavada en mi sentimiento.
A veces, en mi neurosis, es como si estuviese solo,
con mi oscuridad y mi silencio.
Este es un poema – oveja negra,
pues ha recordado.
POR TI
(Para una persona muy especial)
No quiero verte triste - me has dicho alguna vez.
Golpea ese esqueleto que tienes frente a ti,
deshazte de esos fantasmas que giran sobre tu cerebro,
abre el corazón para otro corazón,
no cierres las puertas de tu cielo,
¡no es justo! Tú debes estar bien.
Recuerda que tus sueños son mis sueños
y que siempre te querré cada día un poco más.
Ya sabes que jamás te dejaría, como tú jamás me has dejado a mí
cuando las llagas interiores ardían cual infierno.
Para mí eres el tesoro, el nácar, la gloria, la conquista.
Que tu alma vuele cerca de la mía y así olvide su tristeza
o su nostalgia
de momentos pasados - añorados.
Yo seguiré luchando por mí, para que el fin de la lucha
sea tu alegría, tu inmensa felicidad.
Veo pureza en tus ojos, tormenta además. Ambas se mezclan.
Pero sé que con el tiempo, con calma y fortaleza
batirás esas tormentas que te azotan
de vez en vez.
Confío en ti. Confía en mí. Sé que lo haces.
Te quiero demasiado como para no preocuparme por ti.
Yo te quiero. Tú me quieres. Eres como el agua
que apaga el infierno.
ENGENDRO
Se van a hacer las siete de la tarde, el cielo descubierto y el sol aún
en lo alto; es primavera, se acerca el verano.
Mi alma aún se ha quedado en el otoño; incluso no ha pasado el invierno.
Está llena de vías frías y rincones vacíos; está llena de pavor
y de melancolía: mi alma
que se ha quedado en el otoño de la vida.
El primer engendro se ha engendrado en el silencio,
¡que alguien me venga a rescatar! ¡me apuñala impiadoso,
el engendro infecto!
Sólo pido piedad, a un diosito que me mira. Sólo eso: piedad.
Elegante es el pedido, desesperadamente elegante.
El engendro se apodera de mi piel, huesos, músculos,
(sobre todo el corazón) cerebro (con su mente y su memoria).
Pero hago un giro de 360 grados y el engendro se muere,
en la llanura extensa de la soledad que siempre me ha gustado.
Se han hecho las siete… y aquí escrito otro poema.
PENUMBRAS
La luz que dispara un momento
que es recuerdo, que es pasado, que ya nunca volverá.
Me he olvidado de recordar, por eso me alejo de la luz
y me quedo entre penumbras
con la brisa de noviembre.
El olvido es igual a una pared de callejón:
es macizo, oscuro, obstrucción del horizonte,
de los sueños.
LIBRE
Cómo huye despavorido, el destino.
Ya no poseo en mis pensamientos, idilios ni utopías. Sólo realidad.
Allí que uno se da cuenta de que el mundo es mundanal
y la alta sociedad poco es
de espíritu y fuego sagrado.
En la recámara de mis recuerdos puse cintas de cemento
para no recordar, para sólo olvidar.
Tuve espinas clavadas en mi corazón: me las fui arrancando
poco a poco
hasta que ese, mi motor sentimental, quedó libre de dolor.
NECESIDAD
Me ha atravesado la cabeza una lanza de otro lado.
Dudo de mi cordura cuando la luna se pone.
El ritmo me pide un vino triste. No se lo doy.
Podría ser todas las cosas del mundo al mismo tiempo:
las cosas malas, las buenas; los marranos, los lagartos.
En la noche de penumbra oigo un grillo en mi ventana,
es que abajo hay un jardín; me duermo; despierto
y todo sigue igual, nada ha cambiado,
como nada cambia en el mundo atómico anatómico.
Siento necesidad de hablar con alguien pero nadie viene por mí
ni yo por ellos, porque no puedo,
porque no entiendo
a las fortalezas de corazones que no hablan y sólo ríen, sonríen.
Quiero libertad, hablar sobre ella hasta el desmayo; acariciarla,
cuidarla y que me cuide, también que me acaricie, y que me hable.
Defenderé mi libertad y mi anacronismo en este mundo,
porque he nacido una noche en que dios estaba triste.
LA ARENA DEL TIEMPO
El huracán de las emociones, pasa y demuele el corazón:
me queda una llaga y una gacela y un fuego arrogante interior.
Heme aquí que me encuentro, mareado de versos y alcohol.
Ya no recuerdo nada de lo que recordaba la semana pasada,
o el mes pasado o el año que ha pasado o todo mi ayer de miradas.
El huracán de las emociones, pasa y rompe mi castillo en el aire:
me rompe las alitas blancas de la ilusión; me queda la esperanza.
Heme aquí que me encuentro, solitario y sin amor, sin terror;
simplemente tengo fe y algo que me arruina el pantalón.
Descenderé a los cielos artificiales, para encontrarte, alondra.
El huracán de la emociones, escribe una lágrima en mi mejilla:
todo lo destroza, hasta el jardín de las violetas y los alelíes.
Heme aquí que me encuentro, en fuego cruzado, yo contra mí,
tú contra tú. Qué crudo es el amor, cuando respuestas no quedan.
Haré todo lo posible para encontrar tus huellas, en la arena del tiempo.
El huracán de las emociones, violenta las puertas y ventanas del alma;
mientras yo, me cebo un mate, y esa es toda mi felicidad.
Heme aquí que me encuentro, sin recuerdo, con el iris en el presente,
¡súperpresente! Es el olvido
que no pretendo desaparecer; es el olvido que no pretendo arruinar.
VIVIR OTRA VEZ
Adónde me vendrán a rescatar los delfines del edén,
cuando será que vengan… no lo sé,
yo tampoco lo sé.
Cuántos hemos sobrevivido a la muerte del siglo,
cuántos hemos muerto, cuántos seguimos vivos.
De verdad fue estrepitoso, el derrumbe
de los valores familiares, morales y espirituales.
A mí me queda un fuego sagrado
que no pretendo compartir con nadie, empero
ese fuego sagrado calentará las almas de miles
de humanos.
Yo he sobrevivido al siglo muerto
en los brazos del poniente. El horizonte lejano
son mis sueños.
He sobrevivido, aunque herido y maltrecho,
en el vacío mismo, cayendo, estuve.
Pero son imágenes nebulosas en mi memoria,
ya que he borrado esos momentos de terror,
de acecho, de violencia, de inconsciencia.
Hoy prefiero el vino tinto del olvido
y la anti – catarsis de poemas.
El elixir para todos mis problemas, se encuentra
atrapado en el ayer.
Deberé encargarme de vivir otra vez,
de una manera distinta.
VERDAD
Soy un mal tipo, un poeta maldito
que moja las mañanas, escurre las tardes y seca las noches.
Soy una oveja
negra de ciudad.
Si les dicen que me fui, no es verdad, aunque yo
digo siempre la verdad.
Soy un vampiro que clava sus colmillos en el cuello de la luna,
ayer.
Hoy, soy un vampiro – revertido, que duerme a oscuras
y vive con las luces de los días de sol. Un raro, raro bicho.
Soy una especie en extinción, me lo merezco… eso de extinguirme…
Amo tanto a la vida como la odio y le temo.
Devoro libros, cuarenta leídos… un buen número
para en sólo un año
bastardo, feliz.
Absorbo mate con locura y desenfreno. Sólo lo comparto con amigos
sino se me da
esa de tomar en soledad.
La verdad es reflejar la parte más valiente de cada persona,
siempre digo la verdad
pero valiente no soy.
Intenté lo peor… hoy intento ser
cada día mejor, vivir bajo el abrazo del sol y dormir bajo la magia de la luna.
Miro las estrellas, hace poco me pasó
que vi un cometa pasar
justo en el instante en que hablaba
con dios. Le pedía que me diera una señal…
y el cometa pasó.
Creo tanto en esta vida como en otras. Sé que viví otras vidas y
viviré en otras más. Reencarnación: negra y luminosa palabra.
Ahora dejo este poema… para cebarme un mate,
un mate que me refresque, un olvido otra vez.
ALMA
Una de las razones del alma es amar sin condiciones.
El alma posee intelecto, de por sí y desde siempre.
Se puede volar con el alma; volar entre las nubes de los sueños
y sentirse cada vez un poco menos.
Se puede llorar con el alma, reír con el alma, partir con el alma,
VOLVER CON EL ALMA, como se vuelve de una guerra,
fría, caliente, lejana.
Se puede sentir con el alma: hielo o infierno,
en el pecho.
El amante le dice a su dama: hagamos el amor, y lo es todo;
nada falta.
Con el alma podemos cantar, cual pajaritos en la mañana,
tiritando canciones dulces, tristes, contentas.
A sentir, amar, volar, reír, partir, volver, cantar… con el alma.
OLVIDO
El olvido es ese lugar oscuro de la mente, donde nada se ve,
los recuerdos tampoco.
En el olvido se tejen telarañas – murallones
donde la memoria se enreda y se choca y se rompe, se deshace y tiene fin.
Con el fin del recuerdo, nace el olvido: es como un círculo negro o
sábanas flameando en los tendederos de la mañana.
El olvido es el remedio de neuronas débiles; escarchadas, violentadas.
En este no hay lugar para la nostalgia, ni siquiera para el intento,
tampoco hay sitio para la vanidad, maldita vanidad de los seres humanos.
Prefiero el olvido, lo prefiero. La memoria me hace mal, supongo que
he borrado de mi mente las situaciones y momentos. El olvido es
de varón, de mujer o de los astros sin astros;
es ese blanco del recuerdo siendo perforado por la bala del olvido.
Si me pusiera a recordar… ¡me pondría tan mal!
Por eso no prefiero remembrar…
Por eso prefiero al olvido, ese lugar oscuro de la mente…
Cuánto duele tu fantasma en el aire amarillento de una pieza en madrugada,
con la luz tenue – artificial de un viejo velador.
Ahí, frente a ti… se me vienen los momentos que ya fueron,
que son del tiempo del espacio, que ya no vuelven.
Me convertí en un guerrero de la aurora; en un loco de los sueños,
en una vaca sagrada para las hormigas de mi inspiración y
la vibración en mis manos.
Escarbo en el recuerdo y quito penas que se convierten en tragedia.
Mejor será no recordar… o hacerlo con talento de marinero.
Sufrir y transpirar la memoria, desgastar el corazón hasta pudrirse el pasado y
el mismísimo otro.
Momento a momento, traspasar el portal de los recuerdos… y recordar, y
recordarte, con uñas y dientes, en el mármol espectral del presente – no presente.
La soledad de enero puede liquidar corazones. Es pesada y
ardua resistir.
En enero hay mil gaviotas, lejanas en el cielo;
hay palomas… por las veredas… esparcidas.
Un balcón y sesenta flores… ajenas… en enero.
Hay un tren con rumbo incierto y lágrimas de sangre,
coraza y pulmón.
Difícil la soledad.
En enero pasan los coches, sin conductor, sin rumbo.
Se arden las baldosas de las solanas y glorietas y veredas.
Saliva y una única emoción, fantasmal,
aterradoramente clara.
Un beso se confunde, dos personas se aman en enero y
sienten anárquica libertad, nada de rutina,
toda alcancía de monedas,
de monedas - monotonía.
Hay heridas abiertas y cicatrices tristes, en enero.
Hay pasos lentos y aviones que alto vuelan
por el cielo azur, en los días de verano
del enero enmascarado.
Cómo se escribe tu hermoso nombre en el cielo.
La ciudad está callada, callada y dormida, y el silencio absorbe todo.
Argentina… país querido que tanto daño me haces, yo te quiero.
La perdición de los poetas crepusculares quedó en el archivo de todo lo que se olvida;
esos poetas… poetas italianos, entrañables.
S-A-M-A-N-T-A me condujo al mundo invernal de la poesía. Gracias Sam.
Desde el infierno le mandé mil postales de mi horror… en el viento
iban de a millares… ¿habrán llegado? Quién pudiera saberlo…
Al abrigo de la brisa, desnudo y terco, quedé expuesto… como obra de arte,
alguna vez…
Cómo se escribe tu hermoso nombre en el cielo,
cerca de la luna, entre las estrellas más pequeñas.
Argentina… país amado que tanto daño me haces, yo te amo.
Y en el péndulo de una emoción, una araña teje dolor; yo me aferro al destino
porque el mañana… ¡el mañana es mejor!
En el nicho de la necrópolis de Chacarita, donde descansan los muertos,
donde arden los vivos,
allí estará mi alma hoy, que tan muerta está.
Todo se amalgama, es imposible darse cuenta
de la verdad de no – mentira, de la mentira verdadera.
El sol despunta detrás de los edificios, con sus luces rojizas.
La mañana nace… otro día por delante, mientras mi alma… en la necrópolis.
Los diamantes oscuros de tus ojos, la ternura fuerte de tu mirada,
pueden desalmarme.
A veces la luna, de tarde – noche, visita al sol, antes que este se marche.
La vida es un laberinto con salidas a la vista… pero cómo envuelven los pasajes…
Una canción dulce de miel… una tarde, una noche, en la oscuridad de la penumbra,
se disfrazan los muertos, se caen los vivos… del temblor.
Quiero tanto a la vida como le temo. Prefiero a los lunáticos, dudo de la cordura,
caben en mí las locuras y las soledades y los vicios y el juramento al dios supremo.
En el nicho de la necrópolis de Chacarita, donde descansan los muertos,
donde arden los vivos,
allí estará mi alma hoy, que tan muerta está.
Todo se amalgama, es imposible darse cuenta
de la verdad de no – mentira, de la mentira verdadera.
Mi cerebro… menudo lío.
Tengo una parte de ninguna parte; una mente de – mente,
dentro de un espacio donde viven duendes que sangran palabras;
una memoria de elefante, un elefante en la memoria;
una novia que jamás me dirige la palabra;
una cárcel con las puertas abiertas y una torre de marfil y
babel;
un amanecer natural y otro crepúsculo de lata;
una noche fría (con grados bajo cero) y una noche caliente (cual infierno);
días que se arrastran y días que se deslizan con velocidad;
horas bajas en cualquier hora; horas pesadas; horas livianas, horas extrañas;
aires osados o tímidos, actitudes valientes o temerarias;
drogas y pensamiento; pensamiento y filosofía y
miles de versos, ¡miles de versos que para nada me sirvieron!
Si mi mente tiene olvido y recuerdo, estos dos están en guerra.
Qué pena, qué pena haberte perdido entre los autos y la muchedumbre.
Hay que tener fuerte el corazón… yo no sé cómo vivo sigo,
ya que mi corazón vaga débil por el camino del tiempo, se dobla,
aunque, cual junco, no se corta.
Qué pena más honda. Un agujero negro en el pecho, un ojal inmenso.
Se me viene la nostalgia del ayer, de mi tiempo pasado. Qué tristeza.
Siempre, cuando hay algo que mirar (atrás) la vida importa poco y
demasiado importa el no – vivir, el sacrificio, el autocastigarse, el negarse.
Qué pena, sobre todas las cosas. Ya no volveré por ti ni volveré a mirarte
a los ojos
profundos y sensibleros.
Tu voz y piel de alondra, igual que a tus ojos: ¡los llevaré en mí, por siempre!
Qué pena (mientras escucho una cumbia sentimental de los halcones negros).
Si lo eras todo, todo para mí; mi otra mitad del alma. Mi espíritu en llamas
estuvo alguna vez.
En un jardín de serpientes y cardos y espinas estuve
antes de ayer.
Qué pena haberte perdido, amor. Pero el curso de la vida me obliga a seguir
con la frente marchita, con la herida cubierta por tal cicatriz.
Vivo entre el mañana y el pasado, aunque hoy
tengo momentos inmensos de súperpresente.
Qué pena. Te me ibas y te fuiste. Nunca pude tomarte de las manos y
decirte lo mucho que te amaba. Si hoy pudiera…
Pero hoy es hoy y hoy tú no estás y
mañana no estarás.
Hay que seguir, con el pecho destrozado pero erguido. ¡Sacrificio de varón!
Sé que ya nada, nada será igual. Pero debo seguir el curso del río de la vida,
de la vida, amor.
La vida es
una magnolia en manos esclavas; una cárcel con las puertas abiertas*;
un buen sueño azul o tremenda pesadilla;
un fuego fatuo que nos arde el corazón o un témpano de hielo;
aventura o desventura; amor y pasión o desamor y despecho;
una causa perdida o mil paisajes por andar;
una declaración de principios o el mutismo de los genios;
riqueza o pobreza, material o espiritual.
La vida es
de uno o de todos, como la suerte;
toro o torero; es una alarma sonando o, tal vez, una hermosa canción;
disfrute o amargos ratos;
luz u oscuridad; negra noche o espléndido día;
agua límpida y pura o riachuelo envasado, a lo ancho y a lo extenso;
revoluciones de a montones o una siesta con el cielo gris afuera;
sonrisa o sollozo; alegría o tristeza; naturaleza o…
*Frase de Andrés Calamaro
Sé que lo estoy haciendo bien, rumbo al frente, a la proa de la embarcación.
Con lo difícil que me cuesta no mirar hacia atrás, sigo en la senda del olvido,
olvidando la nostalgia y
la templanza es un don que tengo en veces y
otras no.
Es duro el destino y tan fuerte el ventarrón del amor, que, como los juncos,
me doblo pero siempre sigo en pie.
Será por mi diosito o mi madre o mis hermanos o mí.
Navegando a la dicha del sol, anclando el barco cuando la luna;
intento re – nacer cada vez.
La vida es impasible con su tiempo de arena y viento. Tengo los ojos cegados;
tanto, tanto extrañé que no extraño a nadie más;
tanto, tanto sufrí que ya no quiero inviernos;
tanto, tanto hospital… que hoy prefiero hogar, familia, aventura.
Oyendo al Sabina me devuelvo la vida al pecho, intento saltar el abismo.
Que los carruseles sean la rueda de la vida, que la fe sea el fuego sagrado,
que los inviernos sean sólo cuarteles, que el truco sea descubierto,
que la muerte nos de la vida, que la vida sea vida, que las heridas cicatricen
ayer…
que el corazón no estalle en pedazos rotos… de cristal.
Seguiré forjando el corcel del tiempo; seguiré caminando bajo el sol o la lluvia,
no desenchufaré ya
mi alma del mundo.
Volveré a encontrar a los amigos, a extrañar con alegría, a olvidar sin sollozo,
a querer las luces primeras, a envolverme de dios.
Me emociona hasta el cansancio, los días rancios, los días iguales,
las noches de eterna amistad, en los sueños.
Me creo y recreo todo lo que me invade; defenderé mi ser con dientes apretados.
Porque la vida es digna e indecente al tiempo mismo.
Intentaré seguir en defensa, de mis pensamientos
en movimiento, de mí.
Si no me vieran otra vez, estaré practicando, en la Muralla China,
los pasos de Patoruzú.
Si es necesario el silencio otra vez, callaré. Empero callar no es sano y
hace mal
al corazón, al alma.
Inestabilidad emocional, me dijeron por ahí. Sublime doctor…
Simplemente… no controlo bien la mente.
Me emociona hasta el cansancio, las fechorías fidedignas, nacidas del sentimiento;
los aviones, las estrellas, los rayos, la lluvia y la súper – lluvia.
Si no me vieran otra vez, estaré ensayando, junto a Neil Jung,
en el despacho más selvático del mundo.
La gloria de la mañana vendrá pronto, con las primeras luces del alba.
La brisa será fresca, mis ojos cansados y contento el corazón.
La aurora proveerá de brillo a mis cabellos y yo estaré cansino, pero feliz.
Los dinosaurios se extinguieron, hace millones de años; yo te quise
hace 1 década.
La gloria de la mañana vendrá pronto y yo no sabré qué hacer. O tal vez sí,
eso depende de mí, eso depende de la aurora.
Si llueve tenemos una abuela en la cueva; si sale el sol… anteojos negros.
Una paleta de colores cual arco iris. ¡Alegría y sentimiento
puro!
La gloria de la mañana vendrá pronto…
Porque la vida es como un piano sonando triste, en el muelle en madrugada.
Dulce miel de panel, a veces. Otras, una agria e indiscutible emoción.
Porque la vida te da un talento y un látigo. El talento es para los demás,
el látigo es para ti, para auto castigarte.
El talento explota en un instante y la obra queda para siempre, siempre.
Luego, esa obra ya no te pertenece. Es de todos. Te queda el látigo,
con el cual te auto castigas.
Así la balanza de la vida se empareja: talento por las nubes y dolor por el suelo:
humanidad, sencilla y solamente humanidad.
Porque la vida es como un tesoro encontrado hace millones de años,
sin poder abrir el botín.
A mí me queda la esperanza, porque Pandora así lo quiso.
Porque la vida no es de algunos, Es de uno o de todos y todos, debemos celebrarla.
Feliz vida sanguínea. Feliz momento. Feliz emoción. Te lo deseo
de corazón.
VERSO MÉTRICO OCTOSÍLABO.
ESTROFA DE CUATRO VERSOS.
REDONDILLA EN RIMA CRUZADA. (ABAB)
1
Despuntaba el sol temprano,
sólo quise verte fuerte,
la cadena ha sido en vano
y el puñal sangró mi mente.
2
Un lucero en tus cabellos,
la noche era oscura, fría,
no me quedaban más versos
para tentarte una risa.
3
Es mi corazón dolor
de vampirismo, de furia,
de sábanas de ilusión,
de poco ingenio o astucia.
4
Una flor de lirio y otra
de metal oxidado y
olvidado por la sombra
del tiempo en virtud senil.
5
Tú, en mi infierno acompáñame
si es que me quieres: yo te amo
con el amor que en mí cabe,
por dentro, sólo te extraño.
6
Tengo una espada de bronce
que me agoniza al estarce
clavada profundo en donde
mi duende corazón yace.
7
Furtivo, entre rocas, árboles;
me oculto de la mentira
social y sus caracoles
de buena o bastarda vida.
8
El olor a papel húmedo
de los diarios culturales
donde se enfrían los dedos
debajo de los rituales.
9
Si me vieras en mi infierno,
todo humano, todo roto,
con un llanto, extinguiendo:
qué sería de tus ojos...
10
Se me volcó una cerveza
tan de naranja y limón;
fue el infierno en mi cabeza
y en mi pobre corazón.
11
El aire era, cuando estabas,
puro y sano y transformador
y hoy, sin ti, es la nada
en pura desilusión.
12
No me verás de rodillas
suplicando que regreses
al lecho de mi infinita
sonrisa que mi alma mece.
13
Me quedé sin tu fragancia
de chocolate y de verso,
sin tus ojos de esperanza,
sin el calor de tus besos.
14
Me quedé sin tu sonrisa,
sin tu guirnalda temprana,
me quedó sólo una herida
en mi pecho, en mi mañana.
15
Entre tanto que no veo
yo te veo en la distancia,
yo te miro, yo te quiero,
sólo tu alma, en Plaza Francia.
16
Sí, eres la luz, como el tiempo,
que se marcha, que se apaga,
que se escurre entre los dedos
como el aire, como el agua.
17
Si alguna excusa habrá
será mi depresión toda,
dedos de pinza tendrá
la chica que me enamora.
18
O será como un pedestal y
caminaré entre las nubes
y será muy, muy difícil
bajar de las altitudes.
19
Era todo tan oscuro
que sólo veía nada,
en mí: un vacío duro
castigando a toda el alma.
20
Con tu ropa de doncella
desviaste a mis dos ojos
hacia una chica bella
que, seguro, no eras vos.
21
Cómo hube de conocerte
si mis palabras callaron,
mi sentimiento: la muerte
y mis escritos: en vano.
22
Escurre el invernadero
su agua antes congelada,
da brillo el sol de un invierno
crudo, de mala cuajada.
23
Si yo pudiera mojarte
con el agua de mi boca,
sentir que es más que desearte,
sentir tu piel tierna y loca.
24
Tus almohadones de seda
que no volverán a mí:
a mis sueños de ribera
donde el río se hace añil.
25
El tiempo, la luz… ¿qué son?
¿un reflejo de otra vida?
¿el delfín de un corazón?
¿Un alcohol puro en la herida?
BOCANADA DE LOCURAS
(20 POEMITAS)
Amomo de corona chip,
ecónomo gineta que roba
chinchorrero linajista.
¡Liquidación!
caló
lebrijano de milimétrico trancar.
Padrillo en la calle
gena; negado,
punzante encarecidamente.
Lepidosirena de guijarral.
Fijar
recientemente de sexcentésimo.
Suspiro de lustración;
heterodoxia
lejana en
carburación de herbaje.
Asainetado en mondar.
Dentífrico.
Menina en cara de navarro;
calor.
Flamencología de palier;
estatismo en calle;
bisonte de
dondiego inexpresado palomino.
Alzamiento monástico
improbable;
padrear y
adriático encuentro.
Bursátil aplicado y corriente;
entrecinta,
de corporativismo almotacén.
Anacrónico estacionamiento.
Hurgar en dalle;
corromper teatro lujo
en colorado o flor nacional.
Alguno en desatar: manejar.
Lampear júbilo directriz.
Etileno conminuta de mondaorejas;
canalete güica y enyesar
a mano estelionato de decantar.
Decidero en plegaria de moyobambino.
Molonquear momia teáceas y
tárraga de petitorio pericón.
Perillán tupición de alto provecho.
Tragaldabas – tráfago de vivencia;
Vivales, camisería de cámara.
Calorímetro oscuro y contramarca;
liberalidad de sabor y vacío occidental.
Esteva edil chimenea;
fundir el suspiro percanta
Romboide descompresor de entrecomillado.
Heraldista galpón, herbar
al blandir cavernario
y entrecruzar diarismo.
Cucharetear aprendizaje.
Copia, calor, girar el inocuo;
enunciativo envanecimiento.
Calofriarse arabismo.
Mayonesa; percibo en ira,
estacionero; dirigir.
Imaginería fantástica;
espaldarón de churana,
autosuficiencia
Imaginería fantástica,
espaldarón de churana,
autosuficiencia.
Avezar, encuestador, lomerío.
Monedaje de hatear y
enconoso en mano.
Monear entrecorteza. Apolillar.
Avión caza; ceja y
descomunal fijativo.
Internacionalidad, pozanco;
novelador, diminutivo, aracarí.
Foguear atavismo.
Hidrófago y porreta;
vociferador velado.
Yacer una moneda.
Hidra constituyente; blanquear.
Astracán becerro de fiar
filadelfas.
Sorna, sonambulismo, ¡poncho!
Girasol de cucharilla;
centrosoma ceramita.
Alicantina estatúder de
pulsorreactor.
Inteligibilidad y entrecorte.
Intemperancia promisión;
promiscuidad de mirar;
miramiento vórtice.
Vulnerar masato espesamiento.
Disidir disimulo. Mano
de guerrero fúnebre.
Paseadero revista, sociedad;
poliomielitis de permiso.
Sacrificar sulfuroso y
guilda enviste enromar.
Calcita chalet
burlesco gustoso.
Colegial majencia;
renuncia, sonata clara.
Callear color; esfuerzo.
Música gamma parisiense;
tejado redopelo, redrojo y
trullada.
Tranquilidad; yacer; tramar;
pluralizar rosbif.
Socapar chocoano, chocolate.
Coloniaje cuartelada.
Episcopalismo,
grillos en isla juche.
Saltimbanco zeta;
desbridar desastre.
Auto – stop.
Autosuficiencia.
Espontáneamente catequista
de guilno.
Ceguera cebú autoclave;
chaleco y cascadura.
Energía enfáticamente:
hacedero en obra;
polipétalo en sonata;
yodato yogurt.
Yesquero heptagonal;
fluorescencia almagre porque
abazón abdicación.
Arma, coronación militar.
Calle, edificios pitagóricos;
transparentes.
Transición; trasegar.
Disidente colonizador;
aljofifa.
Cheque fila liquidar;
cabello veinticuatro.
Mondar saneado.
Sonajero regicida, inmenso.
Circonvolución. Disimular
estígmata por inabarcable.
Mascada de chicle;
patriarcado; recova.
Sombrerero sombrero.
Sonaja somnolencia.
Transformar colerina bicolor;
auto aristofánico.
Falencia en enzarzar,
inicializar inhumanamente
al tetragrama.
Tecnocratización tecomal
Vivencia tribunal;
tecol imputable.
Consagrante acérrimo,
apático, cow – boy,
cotudo, electrófono.
Fobia iscle cabezo;
aljamiado.
Herético mando; pase.
Sustancia sonámbula.
Vagabundear imputado
caique de afecto.
EL POEMA DE LOS GUERREROS
Más allá de que los hierros más fuertes
se cuecen en los hornos más calientes;
de una batalla
el guerrero vuelve herido a su refugio
para sanar las heridas y
no demostrar debilidad ante el enemigo.
Cura las heridas y vuelve más fuerte aún,
triunfa en la batalla y todo se lo debe al fuego del hogar o
al fuego sagrado que de su pecho jamás se apagó.
Un buen guerrero sabe cuándo debe frenar la marcha,
sólo uno bueno, uno especial.
En general, todos los guerreros siempre al frente van,
pero
son pocos los que más que inteligentes son, y
saben frenar para luego
volverse a encarnar en el súper guerrero, en el verdadero.
Miran al cielo y ven a dios, miran abajo y el infierno no existe.
LA ESPADA (DESENVAINADA)
Desenvaino la espada del filo dorado, en busca de libertad
a través de la sangre;
cuando todo se oscurece, cuando todo está mal
porque no hay otro escape.
Vierto la sangre en un vaso, gigante, que algún día o
alguna noche, beberé. No sé si algún día volveré
del lugar donde me encuentro;
las hilachas telarañas… Ese instante que tendré.
Es lejano el tiempo que se fue… porque anda cerca de los astros,
anda cerca de los duendes, cerca de los fantasmas del aire.
El tiempo se fue… olvidándose de mí. El destino se estrella
como en un pasado se estrelló, en el mar, en ninguna parte.
Desenvaino la espada del filo dorado, en busca de libertad.
MENOS POETA
Una mariposa se vuelve gusano
en el espigón de una vereda;
una flor llora una lágrima de rocío
en la mañana despertada.
Se trata sólo de vivir, de sentir,
el paso del tiempo, obstinado, impasible.
Un soldado de plomo se desploma
en la tormenta del corazón de un poeta.
Hice el camino infernal de Cristo
con la cruz a sus anchas.
Regalé flores con espinas, mil espinas,
mandé postales de mi infierno.
Que se oigan las trompetas
de los jinetes del Apocalipsis, de ese
Apocalipsis de materia de humo y licor.
Sediento, ultrajado, estuve. Hoy soy feliz
como el gusano o la mariposa.
Hoy el gusano se metamorfosea a mariposa
y yo… me vuelvo, cada vez, menos poeta.
EL VALLE DE LOS SUEÑOS
En el valle de los sueños… se escurren los cabellos… de una mujer…
Humedecidos se acarician con el sol. Su esbelta silueta
que siempre llega
desde un río murmurando secretos… que el mar le ha contado
en algún ayer…
Lloran angustiados los sauces; cantan los olivos, canciones de otoño.
La bella mujer tiene su cabello moreno humedecido y entristecido el corazón:
nada por hacer…
El cielo no está gris… pero la mujer llora por dentro una pena de amor.
En su lecho, llora, lee, toma café, escribe, oye música clásica…
en el valle de los sueños.
ME VOLVERÍA LOCO
De perderte, de no estar tú más a mi lado, me volvería loco
cual Hölderlin;
esclavizaría mi temor en la puerta de calle de mi casa;
me iría
a vagar por las tierras de poesía automática e inefable;
dormiría sintiendo que lo estoy haciendo en un banco
de plaza o de tren;
bajaría todos los astros para que ya no adornen el cielo;
bajaría la luna para que no refleje plata a los techos de casas;
inventaría mi propio infierno: ¡mandaría postales desde allí!;
perecería de hambre y miseria y mi corazón latería tan lento
como anda un caracol;
escribiría miles de versos dedicados a tu ausencia… y a ti,
amada mía,
aunque me dejases por otro, te escribiría, te extrañaría, yo.
SIEMPRE
Siempre queda algo guardado en la memoria:
una imagen, una conversación, una canción, un dolor de muelas.
Una maleta de tormenta, llevas tú, tal vez. De ser así,
improvisa la vida con toda la estructuración posible, con toda la embarcación.
Sube a tus seres queridos y a tus momentos congelados.
Si el aguacero se transforma a tormenta, ten paciencia y respeto
por el sublime…
Sabe que nada dura para siempre y que el máximo aprieta pero no ahorca.
Siempre queda algo guardado en la memoria:
un silencio, una espera, una nota de secundaria, un aroma y unas flores.
Estás herida… ya lo sé. Quiero ser tu hombro donde llorar, de verdad lo digo.
Pero tú no me dejas, entonces me voy para volver alguna vez
entre las sombras artificiales de la noche.
Si la tormenta merma, pues habrá fiesta y hasta un arco iris en el cielo despejado.
Ten respeto por el sublime y
así tus cosas saldrán todas, poco a poco, mejor.
Espero la fiesta, el cielo despejado, el sol y el calor abrasador.
AMIGOS DEL ALMA
Ya nada será igual, los amigos no estarán… conmigo ni en mí.
Los momentos se disolverán en la distancia del oscuro espacio que va hacia el infinito.
Las fotografías serán sagradas; serán los momentos – cementos.
Las memorias la difícil sensación de pensar.
Ya nada será igual, las tormentas ya no azotarán mi corazón pero
tampoco habrá alegría: todo será gris, melancolía y nostalgia.
Ya no se trata de quién dejó a quién, se trata de que ya no nos veremos y
que siempre los llevaré en mi alma, anidados como los mejores amigos
que el destino de la vida se encargó
de darme, a mi paso.
Ya nada será igual… sin ustedes, amigos del alma.
LA HERIDA EN LA HERIDA
La cuchilla en el espanto; en el fuego el papel; la pluma en la tormenta;
la muerte en la vida;
la herida en la herida.
Pantanoso el barro aquel, mojado. Mi tic-tac de muñeca, no entendía los horarios;
mis hermanos y mi madre
no entendían los motivos.
Hubo fiesta de amianto, en el infierno. El puñal como llagas, sueños rotos interiores.
La muerte en la vida;
la herida en la herida.
TRISTEZA
Si la tristeza no me alcanza para estar mal de verdad,
ya no sé qué haré…
Quiero derramar ríos de sangre, sudor y pena,
para desahogarme de tanto espanto, de tanto infierno.
Si la tristeza no me alcanza, me iré a la montaña más fría del mundo
para sentirme como quiero… estar mal…
pero para escribir como el respiro,
como el aleteo de los colibríes y mantenerme en el aire, para siempre
como el vencejo.
Si la tristeza no me alcanza, buscaré hasta el último rincón del mundo
donde vivo
para encontrar el oscuro nácar que, sin embargo, brilla;
estaré vivo en las selvas del Amazonas, buscando aventuras que me hieran
para escribir, una vez más, algún poema.
EL CEMENTERIO DE LOS SUEÑOS
Ya jugué todas las fichas. No tengo más porqué jugar.
Tengo y tendré, caminos por andar.
Tu recuerdo es la cruz de dios y del diablo
en mi mente de-mente.
Ya escribí demasiado como para dejar de hacerlo:
la tinta está caliente… ¡arde!
Tu imagen envuelta en colores
aparecen en varios versos, de esos
que sólo te dedico a ti.
El cementerio de los sueños se derrite en las llamas del infierno;
el paraíso donde descansan los mismos… se destruye.
Tú y sólo tú
eres lo que me importa en el mundo.
EL DÍA MUNDIAL DE LA MUJER
(Dedicado a todas las mujeres que reconoce mi ser)
Es el día mundial de la mujer. La bonita especie que lacera corazones,
rompe en mil pedazos el espejo interior… enamora… encandila…
¡Hay que seguir varones! No vuelvan la vista atrás ni exijan el corazón,
que la mujer es buena o mala pero siempre viva, más viva y esmaltada.
Voy a guardar un secreto… que nadie lo sepa; que nadie lo descubra.
Arroparé mis sueños utópicos
para darme cuenta que no puedo bajarle la luna a una mujer,
ni anidar sus sueños. Puedo abrazarla o besarla o acariciarla, con afecto.
Es el día mundial de la mujer: musa inspiradora de todos los tiempos,
musa… como el mar.
¡Ha seguir adelante varones! No entreguen su corazón en bandeja a una mujer
que se resiste el destino.
Yo tuve la mejor flor… y la pise… sin darme cuenta. La mujer… hermosa,
encantadora especie.
Sin ellas se derrumbarían las esculturas; lloraría lágrima de sangre la Venus de Milo;
habría tiempo envasado; habría monotonía, cordura, arraigo a las cosas banales;
no habría poetas, pintores, borrachines – soñadores.
Es el día mundial de la mujer: todos los varones las queremos y respetamos
como al cosmos, como a la vida o a la muerte, como a la flor que crece en primavera.
Es el día mundial de la mujer… y eso lo es todo.
BAR ABIERTO DE NOCHE
Bar abierto de noche: sueños, verdades que nadie escuchará, recuerdo, olvido,
borrachera, mareos, arcadas y demás.
Por el piso los idilios y algunos hombres de barba. Un trago y otro trago y
vómitos después.
Se quiebra la regla del tiempo: ¡no hay futuro! El sol se marcha y ya nunca volverá…
pero queda el ayer, el pasado – recuerdo.
Bar abierto de noche: luces tenues perdidas en la oscuridad, aunque refugio,
refugio y soledad.
´Voy a buscar mi lugar´, piensa un borrachín, en sus cinco minutos de felicidad.
Y el lugar es una verdad, una farsa y una urgente quimera – utopía.
Donde se quiebran los sueños, en ese bar nocturno. Donde el tiempo no existe,
como cuando alguien oye una canción que le llega a las venas.
Ruina, despojo, despecho y emblema de soledades: es la bohemia situación.
Quiero encontrar a mi nuevo amor… pero me cuesta la vida, la herida.
Bar abierto de noche: luz tenue y ambición inexistente. Mesas y sillas de madera y
barra, donde los tragos duran pocos segundos. Felicidad de a minutos.
LA VIDA (II)
Voy a buscar en el registro de mi mente, los momentos ocurridos, los amigos,
las personas todas que he conocido a lo extenso de mi vida,
antes y después de mi herida.
La vida es un paraíso envuelto en llamas, una celda abierta, un momento,
un instante, un flash a veces.
Todo lo que se fue… ya nunca volverá. El tiempo se tragó el tiempo,
los momentos destruyeron los momentos, y así…
Voy a exigir mi corazón, así como voy a pensar en ti, amada mía. Pero la vida…
es tan cruenta a veces, tan cruel y violenta. Otras veces es buena y no lastima.
¡Tan compleja es la vida! ¡Tan ambigua!
La indecisión es mía, con asco y vergüenza lo digo. Me doy lástima siempre y
jamás mostré debilidad.
El insomnio es mío, como los caracoles son del mar y los astros de la noche.
La vida se mueve, rueda por Callao, se estaciona en algún bar.
Voy a buscar desesperado y angustiado el punto de quiebre.
En el tiempo buscaré cuándo fue que mi infierno prendió fuego… por vez primera.
Intentaré que no me arrebaten las ideas y justificaciones (absurdas) para esperanzarme
con una vida mejor.
Voy a buscar en el tiempo, en los momentos.
SEÑALES
Hay señales en el camino, que nos dicen, sin quererlo, dónde ir, dónde refugiarnos.
Hay señales
de humo, de carteles, de lluvia, de nubes, de plumeros, de otras cosas más.
Es que la vida o la muerte, subliman cual espejos en laberinto de espinas o rosedales.
La vida es ardua, ya lo sé. Pero la muerte es la calma después de la tormenta.
Hay personas que son buenas por bondad de miedo, por sumisión, por canción.
Hay personas otras que son malvadas, por culpa de la experiencia o del paso del tiempo.
La vida es ardua, quema, derrite utopías, destruye sueños, incendia idilios.
Hay vida después de la muerte y muerte después de la vida.
Hay agua bendita luego de las heridas (que cicatrizan). El tiempo es de dios,
no le pertenece a los hombres; el viento es tiempo, el tiempo es viento.
Hay lugares a los que jamás volveremos, lugares que serán ruina.
Hay momentos que ya nunca volverán:
se fueron con sus luces hacia la lejanía del espacio con sus astros y planetas.
La vida, como la poesía, sublima las palabras, las frases.
La vida quita lugares, devuelve otros… y así. La vida diseca los momentos
con sólo el flash de una cámara de fotos.
Hay guerras, civiles, internacionales, espaciales.
Hay calmas de humo o de pensamientos o de letras.
La luna que rueda por las avenidas se esconde entre los edificios y
ya nada queda:
sólo una lucha infernal, entre dios y el diablo, en el cielo lejano del horizonte.
DEMACRADO
Mira mi rostro, querido fantasma, querida alondra del cielo.
Mírame, estoy llorado y demacrado, con el alma en alabastro y
el cuerpo en cenizas.
No puedo sostener el peso de mis sentimientos: son muy fuertes para mí.
Una vez quise que nos tomemos de la mano, pero ya
no hay forma de volver.
El tiempo, como el viento, todo se lo lleva: las actitudes heroicas,
las latitudes, los latidos, la enfermedad, la dicha, los instantes de magia,
el placer y el masoquismo.
Hoy, yo me siento en un vasto mar, repleto de delfines y tiburones,
de ángeles y demonios, en la vida de arriba del mar.
Voy a confiar en dios y a dormir a pierna suelta y ya veré
cuán sagrados son los sueños.
Ya no hay forma de volver. Si no nos tomamos de la mano en aquel entonces,
pues bien,
ya jamás tendremos otra oportunidad, ya jamás…
Mira mi rostro, querido fantasma, querida alondra del cielo.
Mírame, estoy llorado y demacrado, con el alma en alabastro y
el cuerpo en cenizas.
Mírame… que yo siempre te miro, en el mismo astro.
EN EL LABORATORIO (EL CIENTÍFICO)
En el laboratorio, el científico, busca en el encierro, la soledad perfecta.
Los secretos son de las gaviotas, las mentiras de las serpientes y
la ironía de los payasos.
En donde me encuentro, hago experimentos, del de veras y del miento.
Para no rimar, intento (rimé arriba y aquí) el sofisticado examen
del fuego leve.
O no miento o no digo la verdad, lo mismo igual, para usted, para mí.
O renazco o me banco la soledad (que no puedo soportar).
Un poema extraño, este, donde hablo de la soledad, de la verdad y de la mentira.
Quiero decir… que tuve herida, sonrisa, llanto y suavidad en la piel.
Se desmorona la calma del espíritu y se apaga, poco a poco, su fuego bueno,
sagrado, intenso.
Voy a seguir en la misma dirección, afuera o adentro, diciendo siempre la verdad,
sacándole una pluma a una gaviota,
buscando la soledad perfecta: esa… que no hiera ni mate, que entregue inspiración
divina y devota.
En el laboratorio, sigo buscando la verdad, la verdad y la soledad. Soy el científico
de la poesía sin herida – con herida.
¡A decir siempre la verdad! Ya más no sé qué intentar.
Con los ojos desorbitados, el pelo mezclado, la remera arrugada, profundas ojeras,
estaré de vuelta
de ese viaje astro – espacial. Hoy no salí del laboratorio, ni saldré hasta mañana.
Espero haber encontrado la verdad y la soledad, estrechándose las manos.
¡Digo siempre la verdad, querido lector!
Tenga usted un día bueno, súper bueno.
EL POETA LIBERTAD
La gloria matinal: dama infinita ante el ojo tercero del poeta, que no sabe vivir.
La arboleda de Buenos Aires, quieta ya apenas se mueve (a veces); es la brisa
que aparece y se vuelve.
Se le hizo la madrugada, al poeta, y este sacrificó su cuerpo humano,
hasta el hartazgo.
El tiempo, a veces, vuela y otras… se arrastra zaparrastroso,
como una oruga vieja.
Brisa, tiempo, falta altura a este poema: ¡altura!
Va a buscar la libertad a la vera del mar, el poeta. La encuentra cuando llega a la orilla;
extiende sus brazos y mira, con una lágrima en la mejilla izquierda, al cielo eterno.
La búsqueda de la libertad es la búsqueda de la felicidad. Libertad y felicidad:
sinónimos que se enamoran y demoran el tiempo.
La luna tiene un telescopio, pero eso no puede frenar la libertad física y emocional,
ya que
la libertad está en el cuerpo y en la mente.
El poeta se recuesta en la arena, en una madrugada estrellada. Con cien utopías
bajo el ceño,
no se limita a soñar con bajar la luna o algún astro. Ingenuo el poeta,
ingenuo y soñador.
La libertad… esa que el preso tanto conoce. La libertad, en los campos en otoño.
Brisa, tiempo, felicidad, libertad: ¡libertad!
Los laureles que supimos conseguir, que nos entreguen dignidad y
hundan los malos tratos.
La brisa viene y se va; el tiempo vuela o se arrastra, pero es omnipresente, no siempre;
la felicidad es la libertad y la libertad… ¡es el tilín de las campanas en otoño!
AMIGOVIOS
Juguemos, con alcohol y nueces. La fiesta recién empieza… juguemos…
Al cieguito, a las cartas, a las charlas, a las prendas, a la guitarra.
Tengo tu marca en mi corazón y una flecha que lo atraviesa.
Bailemos ahora, que te quiero conocer, un poco más…
Juguemos, al fondo profundo y a los aviones de papel.
A contar los sueños, a interpretarlos; a quien grita más fuerte.
Tengo tu pasión en mis labios, que esperan por ti.
Bailemos ahora, que te quiero conocer, un poco más…
Juguemos, como amigovios, como almas que se encuentran en el aire y
se entrelazan, por dicha, por fin.
La fiesta se termina, bailemos el último lento,
por fin.
ADIÓS, QUERIDA
Adiós, silueta de neón, ojos de hechicera, pelo de fuego, voz de alondra.
Tu mirada cautivó, alguna vez, mi corazón, y
me lo arrancaste como una mano de hombre arranca una flor de la raíz.
Adiós (sollozando mi alma), adiós, querida (lamenta el corazón).
ANTES
Antes era como una joya enterrada, una joya de esas que a veces les hace falta lustro
pero, en otras ocasiones, brillan por sí solas (con luz propia).
Enterrado en las profundidades de mi hogar que a veces sólo fue techo y pared. Pero
todo eso quedó guardado en los bolsillos del pasado.
Antes era como un león dormido. Hoy soy el rey de la selva de mi mundo interno.
Hay lianas para saltar los pantanos y no hundirse en la arrogancia.
Hay otros animales que conviven conmigo… también son leones, y nadie los cambiará.
HASTA LUEGO Y PARA SIEMPRE
Los nudos del viento, el flash de un momento,
daría mi cuello por volver el tiempo atrás y que este
durara para siempre,
pero
todas las cosas se acaban, incluso el negro espacio.
Alguna vez caí; hoy estoy de pie, abierto al amor y
a la sociedad – no sociedad;
A MIS PADRES, A MIS HERMANOS, A MIS AMIGOS.
Será un hasta luego y para siempre, de aquí en adelante.
Será lo que será, pero
jamás perderé el respeto por los soñadores y enfermos.
Una margarita se despierta con la mañana de un otoño.
MIS CINCO DEDOS
Un fuego sagrado en mi espíritu; un león en mi voluntad;
una alondra canta en mi corazón; una miel amarga en mi memoria.
La muerte y la vida; la línea del horizonte separa los territorios marcados;
es que nuestros ojos más no pueden ver, entrever.
Tinta china de sangre, tiñe el papel de-morado; como el crepúsculo.
La luna o el sol, se van de viaje por 12 horas y vuelven, con pasión
a colgarse de la noche o a dar luz natura a los días.
No hay hombre más sólo que la luna ni más luminoso que el sol.
Libertad, paz y salud, respeto y felicidad. Mis cinco deseos, mis cinco dedos
de cualquier mano.
Un fuego sagrado en mi espíritu; un león en mi voluntad;
una alondra canta en mi corazón; una miel amarga en mi memoria.
RECREO SANGRIENTO
Tengo un recreo sangriento, en el patio de mi alma.
Tan crudo y duro es el camino…
La potencia del destino lacera mis ansias, troncha mis alas y
me quedo en soledad.
Tengo un cartel colgado en el pecho, un cartel que dice: HASTA SIEMPRE MI AMOR.
Donde se esconde el significado de la vida,
ahí estarás tú, llorando tus lágrimas de sal, ardientes cual el fuego.
Será de la vida o de la muerte, pero será, por siempre, tu amor mi castigo.
El tercer ojo de mi alma, se desalma en el invierno;
la ocasión reiterativa es el tabú de mi pasado.
Una taza de chocolate caliente, calienta el espíritu, porque tú no estás y
ya no sé si estarás.
Quisiera haber sido tan diferente, pero soy así: bohemio, loco, solitario, entreverado.
Tengo un recreo sangriento, en el patio de mi alma.
Tan oscuro y brillante de faroles, a la vez, el paisaje de la plaza,
lugar donde nos conocimos, una tarde de abril.
Nos iremos a volar, separados, pero aún yo no puedo: ¡tengo las alas tronchadas!
Somos el resultado de un amor que nunca fue, de un pasado que lacera
si encendemos la memoria.
Derrapo en la carretera de la vida: el presente es resignado e inútil, de nada sirve;
pero siempre podemos ser más, como una melodía que suena más fuerte en la brisa.
Pero, a todo este desaire, debo admitir que, si bien nunca hubo amor,
siempre fue esperanza de idilio, utopía.
Rasguñaste mi corazón y heriste mis sentimientos más puros, más sanguíneos.
Muchacha de ojos de espacio, de voz de alondra,
olvidemos lo que nunca fuimos pero supimos inventar. ¡Olvidemos ese tan malo amor!
Que cada cual siga entero, por la senda de la vida.
Te visitaré cada vez que escriba un poema, pero, en la rutina, ya no estarás en mi pecho.
Yo te quise, tú a mí, pero nunca la cigüeña fue cigüeña, nunca el amor fue amor.
Quisiera haber sido tan diferente, pero soy así: soñador, taciturno, pasivo, eclipsado.
Tengo un recreo sangriento, en el patio de mi alma.
Aprendamos de los errores para que, ni tú ni yo, volvamos a caer en la trampa
que integra la pasión.
Imagínate que eres dama, doncella, princesa. ¡Quiérete un poco más!
No soy el único sobre la faz de la tierra, y tú, tú eres bella, por dentro y por fuera.
El tiempo vivido nadie nos quita,
¡ni los halcones del atardecer! ¡ni los murciélagos de la noche!
Quedará, para siempre, una botella vacía, un crepúsculo y un silencio de palabras.
La espuma mágica de la orilla de tu cama,
nunca será para mí; siempre será para ti, para ti y para la luna.
Pero guardo en un cajón las ansias de con esa espuma mojarme.
Rezaré una plegaria por tu nombre y tus momentos, te lo juro, mi dama.
Alguna vez, antes de separarnos, te mandé una postal desde mi infierno,
ese lugar… mi cuarto, donde fue encierro y derroche de tinta, escribiendo versos para ti.
Pero lo que importa, para salir de cada fuego, es beber del agua del presente;
bebamos y olvidemos que alguna vez fuimos amantes; aunque nunca fue verdadero.
Quisiera haber sido tan diferente, pero soy así: intenso, negro, junco, luna en el río.
Tengo un recreo sangriento, en el patio de mi alma.
Ya nunca más nos veremos en el terrenos de la vida; todo fue y todo será nada,
de aquí a la eternidad, desde hoy y para siempre.
Nos quisimos… ¡pero todo, todo se acabó!
MI PECHO
Mi pecho no es un hall donde se postran las flores,
tampoco un blanco donde se reciben balas.
Mi pecho es una hoguera ardiente y cálida, en invierno;
en verano es una piscina donde refrescarse.
Pero, sobre todas las cosas, mi pecho es de todos,
porque todo mal que a otro le aqueje, a mi pecho le aqueja.
Si extraño a los amigos ausentes, a los que nunca volverán,
a los ayeres y anteayeres: ¡nostalgia de las cosas locas!
Mi pecho es un lecho donde duermen dos casados
pero sólo hay uno.
Mi pecho a veces se parece a un espejo, otras veces a un volcán;
se parece a un refugio donde habitan golondrinas de a millares.
Si ya no sé qué hacer con mi soledad… que el pecho me explota.
EN TU BALDÍO
Tu alma desplomada en el terreno de un sombrío baldío.
Mis alas rotas: ángel caído seré y tú: muchacha sin alma.
Dejar todo en la batalla de la vida, sufriendo las despedidas y
las heridas y malos caminos.
Porque el sol siempre sale por el mar o
por el cielo bajo.
Dame un poco de tu amor y yo me entrego para siempre.
No me dejes sin tus labios; ¡no me abandones mi amor!
Muchacha sin alma, ¿Qué no te das cuenta? Soy un ángel caído,
con mis alitas de bronce, tronchadas y arrojadas en tu baldío.
Las cosas pasan rápido y el sesgo de mi lecho siempre igual.
Quisiera ser tan distinto, pero no puedo; así nací, así moriré.
NO HAY TIEMPO
Cómo arreglar el jardín después de la tormenta…
Qué se yo, las cosas que siento, las cosas que pienso, exceden mi memoria.
Cómo volver a ser, esa quizá sea toda mi cuestión;
tanta nostalgia reprimida forma un lago de sangre, dentro mío.
Las nieves del tiempo enfriaron mi espíritu, las lluvias apagaron mi fuego sagrado y
hoy no soy más que un títere
del que dios tal vez
se ríe y se conforta.
La melancolía es la ansiedad; la ansiedad una cucharada de miel amarga.
Si quisiera volver el tiempo atrás, pero el tiempo siempre se va,
nunca vuelve.
No hay reloj que mueva sus agujas para atrás. No hay tiempo, y la vida se me va…
se me escurre…
TE QUIERO
La primera, la primera maldita vez, ¡qué ocasión!
Por dios, que alguien venga a rescatarme, me decía para mí.
Las llamas del infierno se enredaban en mi cuerpo y
subían y subían y subieron y subieron y me enredaron
todo.
El cuerpo me ardía en la gloria matinal, en el suspenso de la noche,
en la herida abierta de los días marginales.
El corazón sangraba con más potencia, la mente un batallón de memorias;
estuve cerca de morir.
Pero algo me salvó y a eso le debo mi vida entera; mi carretera.
Era una caldera mi pozo y arrojaron agua fresca.
Hice como el salmón, como el avestruz, como los tigres africanos.
Llegué entre penumbras pero llegué, con la luz quieta.
El puerto es el deseo, el mar el idilio, el horizonte la utopía, y yo te quiero.
EL SOLDADO
Comandando el ataque de costado, costal. El soldado no se baja del miedo.
A campo traviesa ahora el soldado; los latidos a mil kilómetros por hora.
La guerra ha compuesto mil balas de versos y despechos y violencia mental.
Pero la muerte fue muerte y la vida fue herida, en la guerra, en el soldado.
Hoy es ayer y mañana es mañana. Qué bendita madrugada la pasada.
Hubo sangre, mucha sangre, pero hubo un tiempo en que descansar.
El murmullo del río llegó hasta los campamentos bélicos, llegó.
Ahora sólo se puede volver yendo. El tiempo sólo es para adelante.
Vida o muerte. Todo está en manos del destino. El río fluye…
Los varones se despiertan y andan lento, pero al rato ya están como el río:
ligeros y entre murmullos.
A campo traviesa ahora el soldado; los latidos a mil kilómetros por hora.
UNA LLAGA A PUNTO DE EXPLOTAR
El disparador está encendido; es una llaga a punto de explotar.
Mi pecho arde como aceite caliente; mis neuronas se rebelan
cual insurgentes en Irak.
Intentaré el viento; el aire que sopla despavorido por los altos ventanales.
Un nido de murciélago, un gaterío y mil rosas con espinas.
¡Una inmensa y espesa telaraña! La noche cayó, por el lado de la locura.
Un tropel de sensaciones se avalancha contra mí. La noche es blanda; inexplicable;
entrañablemente silenciosa; nostálgica; ciega; fiel.
La noche es el manto oscuro de quien nos mira y no nos toca.
Posiblemente me vuelva loco en esta nocturna escritura. Tal vez los paraísos matinales
no existan hoy.
Probablemente me quede dormido durante el día, aunque no lo creo tanto así.
El disparador está encendido; es una llaga a punto de explotar.
EL RÍO SERÁ MAR
El río será mar y el mar será espacio. El espacio será infinito y el infinito será misterio.
El misterio será debate y el debate en vano.
Las sirenas de los barcos sonarán como tristes, como sirenas abandonadas,
como sirenas rotas.
Cerca de la orilla un velero lleva dos personas en él. Son un hombre y una mujer,
se aman sobre el mar.
Pero los barcos… la sirena… los marineros… tanto valor tienen
que quemaría todos mis escritos por irme por siempre en un navío
hasta una isla abandonada y quedarme en soledad, con el sol y con la luna.
El río será mar y el mar será espacio. El espacio será infinito y el infinito será misterio.
El misterio será debate y el debate en vano.
NADA PUDO SALVARNOS
Yo vi por un agujero tu corazón de esmeralda. Nada puede salvarnos ya,
pues nos conocimos y nos cocimos las bocas y
las palabras fueron mudas o al viento.
Hay cosas en la vida que nunca deberían suceder. El destino plantado frente a mí,
¡y yo lo esquivé! ¡lo quebré! ¡qué maldito error!
Dios no castiga empero siempre estuvo conmigo
en los malos momentos post – despedida.
Yo vi por un agujero tu corazón de esmeralda. Nada pudo salvarnos ya.
MÁS ALLÁ DE LA FAMA
(A RITA PAVONE; COMEDIANTE ITALIANA)
Que voz de miel, cuando cantas o actúas, querida Rita. Yo te quiero más allá de la fama.
Eres hermosa, por dentro, por fuera, por el alma.
Una luz en el túnel oscuro; una flor primaveral entre flores marchitas de otoño.
Cuando te oigo cantar me enamoro más de ti y ya no hay quien me frene
con las ilusiones que me hago
de haber nacido en tu tiempo y espacio.
Eres como el rocío, como la brisa, como el agua, como la tierra, como el aire y el fuego.
Linda de aspecto, demasiado hermosa cuando cantas. Cuando callas… eres eterna.
No eres una estampilla postal, pero eres el mensaje más claro de la pureza del espíritu.
Sigue cantando, que mi corazón te necesita, como el lago a la luna.
Tu garganta italiana emite sonidos dulces.
¡Imita una vez más a Charles Chaplin!
Tu espíritu de mujer y varón y tu bellísimo pelo corto morado, me enamora, me alucina.
Eres la pureza en persona, la persona en la pureza. Nacida para ser,
lo eres todo para mí, cuando te oigo y te miro, en las tiras antiguas.
Que voz de miel, cuando cantas o actúas, querida Rita. Yo te quiero más allá de la fama.
TODO ESO
Balada mexicana; temblor de estrellas en el alma; palomas huyendo de las plazas;
gaviotas sobre edificios; golondrinas emigrando;
la mitad del amor; la otra parte del corazón; el durazno sangrando;
el valle de los duendes; la magia de la vida;
los guantes de dios;
la bendición de la noche; la caricia Gillette de los días.
Todo eso eres tú, y eres todo eso y nada menos ni nada más, simplemente…
¡porque eres hermosa e inigualable!
DAME UNA PALABRA DE TU BOCA
Se derrama el vino sobre el mantel que cubre la mesa.
Todo, en la vida, se transforma; nada cambia en si.
Dame una palabra de tu boca, así me siento mejor;
un beso en la mejilla cualquiera, con eso me vasta.
Un hombre se tropieza dos veces con la misma roca;
no hay dos sin tres.
En la lona el boxeador campeón,
porque hasta los campeones caen una vez en la vida,
o dos, o tres, o cien, o seiscientas…
Mi recuerdo de ti es dulce y amargo, tierno y áspero;
es dulce y amargo, sol y luna y el planeta Venus.
Debería estar prohibido haber vivido y no ser amado.
Quiero una balada mexicana o una música porteña.
Se derrama el vino sobre el mantel que cubre la mesa.
Hay un cospel y un funeral, en mi pasado y en mi hoy.
Quiero tenerte entre mis brazos, acariciar tu pelo rojo;
amarte para toda la vida, amarte con ilusión y ternura.
El trigo se mueve en el invierno, y tiembla de frío;
yo tiemblo de impotencia y de memoria, cuando moría
cada dos días. Inmensa cicatriz eterna como el universo.
Dame una palabra de tu boca, así me siento mejor;
un beso en la mejilla cualquiera, con eso me vasta.
PARA ARRUINARSE
Tal vez hoy sea una noche para arruinarse, para sentir los huesos,
la piel, el corazón que late lento;
para ver los fantasmas, para sentirse más vivo en la tormenta;
para ser, cada vez, menos donaire.
Tal vez hoy ejecuten a mis sueños, pero seguiré creyendo en la magia de vivir
después que no quise más.
Hoy puede ser una noche sin luna, pero habrá amor e impiedad;
dos resultantes opuestas que, cual polos opuestos,
se juntan y se quedan.
Tal vez hoy sea una noche menos, una noche más: quién lo sabe…
el majestuoso, único e irremplazable.
MI CALMA EN EL MUNDO
Eres genial ¿lo sabes? Si eres como mi calma en el mundo (siempre violento).
Tus besos saben a miel y tu voz de alondra acolchona mi modorra.
Me calmas cuando estoy mal;
cuando me siento un trapo en la marea, una pluma en el viento (potente).
Eres genial, haces de mis problemas un circo para todas las edades;
mi angustia es ahora un elefante haciendo acrobacias.
Me das el respiro que no puede tener en la calle o en tu ausencia;
dios mío, que nunca me faltes amor, que eres como el agua que apaga el fuego.
Tengo sagrados sueños, pero contigo son divinos; exceden lo terrenal.
Si alguna vez estás mal, dímelo, así simplemente… y nos iremos a llorar juntos,
donde nunca nadie lloró.
Hagamos un nido de amor en nuestro lecho; un nido de amor y refugio,
porque el mundo, cada vez más violento, oprime las neuronas más sensibles.
EN VENTA MI ESPÍRITU DE FUEGO
Sólo se trataba de respirar un poema, una línea, un corazón.
En venta mi espíritu de fuego,
ya no sabía dónde estaba sitiado, quien era ni cómo era vivir.
Pero salí con las garras de la suerte y la coraza del amor.
Hoy puedo contar que hubo un tiempo
en que estuve por morir y
hoy, comprendo, que sólo se trata de una pasión, de una obsesiva pasión
de escribir como el viento, como el río, como todo lo que se mueve con prisa.
Sólo se trataba de respirar un poema, una línea, un corazón.
En venta mi espíritu de fuego,
ya no sabía dónde estaba sitiado, quien era ni cómo era vivir.
Era lunes y para mí era un sábado por la noche, a la nocturna luna.
Tiempos de princesa, incendio e intemperie.
Quería el anti – ruedo, la soledad, la no – sociedad, el silencio.
Quería que volvieras a mi lado, encontrarte en un poema, y en otro, y en otro.
Hoy doy fe de lo errado que estaba y equivocado andaba, por el túnel del tiempo.
Sólo se trataba de respirar un poema, una línea, un corazón.
En venta mi espíritu de fuego,
ya no sabía dónde estaba sitiado, quien era ni cómo era vivir.
Un ángel me vino a rescatar y me rescató al fin, y salvé mi alma y
saqué de venta a mi espíritu.
Me di cuenta que los espíritus no son para colgarlos a la venta y
las almas valen más que todo el oro del universo, o no tienen precio.
Pude reencontrarme conmigo, saber donde estoy parado y volver a los amigos,
a los amigos y a las tardes y a los seres queridos de mi familia.
Sólo se trata de vivir, con humildad, potencia y verdad.
CONFESIÓN
Estoy perdiendo energía, perdiendo el equipaje, bajando de peso, bajando las alturas.
Esto no es un poema, esto es una prosa descarrilada que confiesa cómo estoy,
que confiesa mi estado, mis nervios, mis sueños, mis desventuras, mis lágrimas.
Aprieto cada vez más el cinturón; tiemblo cada poco un poco más;
ya no son azules mis sueños, son oscuros, muy oscuros;
desventurado tengo sangría en la herida, alcohol; lloro encerrado en mi cuarto y
nadie me ve llorar.
Es un piano sonando en madrugada; la armónica del crepúsculo diurno;
vienen los ángeles por mí y me queda poco peso para sentir su presencia.
Tengo un corazón de papel que se incendia en cada incendio, una mañana perdida,
echada a los arrabales de la soledad.
Cada día – noche un poco peor; cada momento unos pasos que se pierden en el pasillo
de los pasos perdidos.
Aparece tu rostro, blanco, de labios rojos como el crúor, ojos de pájaro, pelo de fuego.
Me queda poco tal vez, me queda mucho quizá.
Estoy en la carretera que da la vuelta al mundo y vuelve a ser,
a tener los carteles de cabotaje.
Estoy sensiblemente mal. Tiemblo de frío, grito mudo del ardor que el alcohol provoca
en mi herida.
Esto no es un poema, es una prosa que intenta confesar cómo estoy, qué siento.
Tú, alondra, fuiste el sabor de mis comidas, la luz en el túnel de mi vida,
los colores que una vez vi, hace ya una década atrás (y la nostalgia es melodramática).
Tengo melancolía y sonrisa de amianto, de mentira, de basura interior.
Pero, alondra, fuiste lo mejor de mi vida, y eso es demasiado, tanto que me supera,
quiebra el pulso del amor.
Estoy somnoliento e insomne, sensible y aturdido. Necesito una canción de miel
para amargarme en cada instante.
Hasta aquí mi confesión, dura y pura, sensible y sensiblera, líquida, blanca y negra,
mi confesión al fin.
TU CUERPO ARROJADO (MI CUERPO)
Tu cuerpo arrojado en la cama, no puede despertar, no sabe hacerlo
luego de que un río de sangre sale por tu sien.
Un cóctel de medicamentos, somnoliento y aturdido estarías
si despertaras en este instante.
Estarás soñando con los tiempos viejos, con utopías e idilios extraviados
en la carretera de los sueños rotos.
A pierna suelta y tirante estás durmiendo, como un demonio bueno.
Eres el ayer, el anteayer, el presente y el futuro, juntos, en el mismo cuerpo.
Cómo fue el pacto con el diablo, cómo el respeto para con dios.
Cómo fue que todo comenzó… sólo tú lo sabes, tú, el diablo y dios.
Hay magia en el aire, poesías flotando tranquila y nerviosamente;
un fuego fatuo en tu ilusión y uno sagrado en tu espíritu.
Tu alma te acompaña, mientras duermes como una momia: seco, pálido y tenso.
Tomaste tanto mate que en cualquier momento podrías despertarte y
ya no poderte volver a dormir, quién puede saberlo: sólo dios.
Tienes un faro enorme en tu pecho; un faro que alumbra tu mar interior y
ya no hay cuidado; se mueven los pájaros y las olas.
Al fin de cuentas, despiertas, no has dormido nada mal, extrañamente.
Estás con los ojos abiertos frente a tu miedo y tu amor: la vida.
Estás despierto,
despierto en fin.
MUNDO DE LETRAS
Lágrimas de sangre, sacrificio a un pajarraco.
La bóveda celeste oscurece: crepúsculo nocturno, el sol muere detrás del horizonte.
Un grito de águila, un desespero de halcón, un león destrozando a su presa.
Las margaritas miran a la luna y el sol potente queda sin testigos de su luz.
Volver de la muerte, volver a empezar, con un corazón de papel reciclado y
una melodía de mar en el pecho;
momentos congelados en la memoria; sentimientos del corazón.
Se hizo noche, asusta el maullido de los lobos salvajes en la montaña.
Una sierra eléctrica corta las venas de un loco – borrachín.
Una aplanadora aplasta las margaritas del colorido jardín.
Un escritor, en una cabaña, sólo pero acompañado por el fuego del hogar;
por las letras… sí, ese mundo de letras.
LA VIDA (V)
La vida, con sus copas de menos y sus leones hambrientos;
con su espada doble filo;
con sus broken dreams y sus Mery Christmas;
con sus barcos de madera;
con sus idas y venidas.
La vida justifica todo el espanto que hay en la muerte,
pero, insaciable, no cesa de comer corazones de chocolate;
no cesa de ahorcar el destino y no cesa la lluvia.
Nunca se acaba el invierno y si hay verano es triste y
empeñado en hacer llorar a los buenos.
La vida tiene tanto de amor y odio, que la ambigüedad me parece horrible,
ilegalmente estomacal;
una anfeta y un café y un güisqui
para combatir en el campo de batalla de la vida
que se presenta filosa, potente e inmensamente dura.
La vida es el paso del tonto, el salto del soñador, el correr del opaco
de alma y espíritu helado.
La vida tiene amor, despecho, desengaño, furia y muerte, y, sobre todas las cosas,
la vida tiene vida, con todo lo que eso significa:
vida en vida.
LAS COSAS (NO SON)
En tu mirada quedó todo el espacio de mi pasado, lo que fui, lo que sentí
siempre por ti.
Hoy, serías mi remedio, mi salvación, la cura para todos mis males;
pero quedas tan lejos y fría…
Las cosas no son sencillas, puedo entenderlo; nada es demasiado difícil, empero
existen los imposibles,
esos amores que están condenados a no ser, desde el primer segundo que se hizo.
Lo que se siente cuando dos personas que se aman se miran a los ojos…
En tu mirada caben mis penas, mi insomnio, mis sedantes, mis sueños
en que a veces estás tú.
Siempre serás mi musa, más siempre aún serás el amor de mi vida,
aunque esos amores se mueran, yo moriré con ellos, debajo de la almohada.
Las cosas no son fáciles. El sendero de la vida está plagado de piedras y pantanos;
uno se siente triste y es la tristeza en persona;
se siente feliz y es la felicidad misma, al tiempo que es la ira de los enemigos.
Pero tu amor, ese que me descuartiza, anda por allí, descuartizado y muerto.
UN MATE A LAS 2 DE LA MAÑANA
Un sacrificio con sangre en la luna y filos en el viento de la noche.
Los labios cortados por el seco tiempo; mis labios extrañan los tuyos;
me hace falta el fuego generoso de tu espíritu;
la calma que me das, que me dabas: no alcanza con mi fuego sagrado.
Tomando un mate a las 2 de la mañana: estoy loco o trastocado o bohemio.
Una melodía con tono tanguero, oyen mis oídos.
Mate y tango y musa inspiradora: qué más pedir a lo primeros secuestros del alma,
en la alborada que aún no llega,
es plena noche.
Eterno como el aire, serán tus recuerdos; serán…
LA REENCARNACIÓN DE HEMINGWAY
Mi actitud autodestructiva, mi maquiavélica forma de ser contra mí.
Me ofende ser yo, ser esta persona aburrida, enferma y pesimista;
presa del insomnio, no me puedo defender.
Los eclipses de la noche, los huracanes del sol. Me hacen ver mejor
a la vida de la vida en muerte, a la muerte de la vida, a la muerte.
Me aburro ser yo, un intento de poeta matinal, cual Hemingway.
Tal vez sea la reencarnación de este poeta, el poeta del mar.
EN ESTE INVIERNO
Con la leña a medio camino, hace frío en este invierno
cruel y malvado, celeste oscuro, crudo y carnal.
En este invierno donde te recuerdo, vivo en el futuro,
pensando lo que siento, sintiendo lo que pienso:
hay cosas que no vuelven más.
Hay momentos, quiebres del tiempo,
en que digo lo que pienso sin pensar lo que digo;
y la vida sigue igual, con su maleta de odio y de amor,
de tormenta, porque todo lo que cuenta: es el hoy.
Con la leña ya en el hogar, descanso del tiempo,
atiendo a mis consultas invisibles, sin decir lo que intento,
intentando callar, sobrevivir a todo mal
con la fuerza potente del espíritu chino.
Hay instantes que jamás olvidaré, entre tantos recuerdos
que jamás me esperé
tener.
Le vuelvo la espalda a la muerte y espero que dios…
sea quien me lleve.
UNA MOCHILA MÁS PESADA QUE EL MUNDO
Tú estás en mi ropa, en mis ojos cansados, en mis sueños o en mi insomnio.
Cual fantasma, siempre estás conmigo: me acompañas desde que el sol
nace de entre los edificios de Buenos Aires.
Sé que estás lejos, pero estás viva y tu voz aún retumba dulcemente en mis oídos.
Eres la utopía que se quebró en el atardecer de un sueño que era idea;
nos abandonamos, el uno al otro.
Fue tan cruel la despedida, aquella despedida con lágrimas en tus ojos.
Desde ese momento, el vacío se me hizo en la garganta y mudo quedé.
El silencio pobló todo mi ser humano. Cargué, cual estibador, una mochila
más pesada que el mundo.
Si tan sólo quería la miel de tu compañía, tus abrazos y tus besos.
Con la frente marchita quedé en soledad y todo lo que quería nunca lo pude.
Hoy, estás lejanamente sureña. Yo estoy más porteño que nunca,
aunque soy bonaerense y en morón tengo mi postal de nacimiento.
Qué difícil cuando pasa el tren y no se lo toma… Así lo esperé cuatro años más.
El verano era invierno y el invierno verano.
Lloré tu ausencia como un payaso desmaquillado, desvestido en la tormenta,
lloré tu mirada.
De pie, ahora estoy, intentado el rumbo que nunca tuve;
soy un marinero sin timón, pero esperando uno, para enderezar el barco este de madera.
SIEMPRE DIGO LA VERDAD, NUNCA MIENTO
Híbrido sol, luna testigo y muda. Una vendetta le hicieron a la cuna de mis sueños;
un niño llora;
una muchacha ríe en el medio de la noche.
Los fantasmas no vinieron por aquí; son traidores pero malditos.
Desorden en mi mente; más aún en mi corazón, que a punto está de explotar y
manchar de crúor toda la habitación donde duermo o
todo el sitio donde escribo.
La vida suele ser vengativa y rencorosa, cual yo.
Siempre digo la verdad, nunca miento. Espero mantenerme así, en el Olimpo
de la vida y de la muerte, de los paisajes soleados y de las catacumbas.
La luna en callao y yo en cualquier lado;
retorcido pero contento, de estar escribiendo, este verso que se acaba y
ya no tiene fondo.
ESE HUMO
Voy a caminar por un desierto de ríos secos y emociones,
que la vida se ha hecho para ser sentida y no mirada,
para ser amada
entre el margen de la riqueza y la pobreza, de lo bueno y de lo malo.
Quien anda con una mano atrás y la otra delante,
llora por dentro mas por fuera se esfuerza en notarse entero y vil.
Walt Disney congelado es el horror del tiempo pasado,
la furia del presente,
la incertidumbre del destino.
El aroma a café de los bares de madrugada; ese humo que nunca falta,
empero
la sociedad me catapultó bajo su fango inmortal,
entonces:
hundido en la bravura de un sistema corrupto,
la extremidad capitalista mata una nariz, un oído, un dedo, un ojo, un labio.
El lenguaje del asfalto es vanidoso,
por eso…
la vanidad es como la espuma de la rabia: liviana, inútil y contagiosa.
TODO LO QUE QUEDA
Era una guerra sin lugar, sin sentido;
un film descarnado, de tortura y censura.
Era cruento el color de mis ojos de tormenta;
hoy me da brillo el caballero amarillo,
pues he sido el escorpión de un infierno indefinido.
Hay un duende en cada espacio donde escribe un poeta.
El resto de los chicos ya se ha ido,
me queda un barco roto en cada puerto,
mientras se me ha acabado la tinta y la vuelvo a mojar.
Una victoria amazónica en la marea, una pluma en la tormenta,
es todo lo que hay, es todo lo que queda.
SIN HILOS
Me vine elegante, más dormido, más confuso, más intruso,
para brindar con mi sombra
por el contacto de nadie.
(Que no hay puntadas sin hilos)
No hay nada más divino
que la nobleza de la luna, que el abrigo del sol,
que el sonido de la noche,
que el paisaje sumiso de carriles olvidados.
Luego de mucho hablado… una blanca melodía.
UN GAJE
Desde enfrente oigo venir al latente pecado,
al ciudadano de patas cortas,
al vino embustero,
a la falsa madrugada.
Sublimando la vida,
manteniendo la torre de marfil de los valores humanos.
La clave del sufrimiento no tiene aliento ni obligación de ser.
Lo que nunca falta, lo que siempre está: esa manera de hacerme daño.
Una explicación a lo absurdo, es burdo,
es la existencia de un hombre sin nombre,
una implosión en el pecho,
un infierno descaradamente helado,
un gaje del poeta malherido.
El ardor de perder lo que nunca se tuvo.
Pero yo soy el ardor,
un solitario, eso soy: un ardor, un solitario, un punto final.
MI SEGUNDA PALABRA
El desarme nuclear de mi corazón,
abandono de las armas.
Qué más podría querer un poeta que perder
y una bifurcación del sueño.
La luz divina alumbra a mis ojos.
Estoy encerrado en el manicomio de Groenlandia.
Qué más pedirte, qué más quitarte
que la ilusión de ser dos.
Mi músculo sentimental te ama con toda su sangre.
El despecho no se arrepiente dos instantes después de ser querido.
Mi nombre en un rincón lúgubre;
mi segunda palabra arrugada donde nunca, nunca sale el sol.
EMFEBRECIDO
Mirando el río, con los ojos enfebrecidos,
con tu puño en mi corazón (como queriéndolo arrancar)
y el alma humedecida, arrojada por ahí.
El roble más fuerte no muere cortado,
mas se muere en soledad.
LOS CHICOS
Cuentan por ahí que hubo una vez en que cien mariposas
volaron sobre el muro de Berlín.
Aún recuerdo
el cuento de la madre que tiene consuelo,
la risa de los chicos (que se pierde en la nada)
pero
qué infierno merecí para quedarme tan solo.
El tambor sentimental que redobla por todos, por ninguno, por uno,
cesa de sonar.
MORIBUNDAS
La pasión de pensar que las cosas cambian
cuando no cambian las cosas sino el tiempo.
Cómo se oyen las moribundas hojas del río
que nunca llegarán al mar;
eso es muerte, mas cuanto amor cabe en la muerte.
En los ojos de un león, en los niños ciegos de África:
está Jesucristo.
EL RUFIÁN
Una cuna se mece sola en la oscuridad de una noche sin luna.
El firmamento está a punto de oscurecer del todo.
El demonio muestra sus colmillos y la sangre en su destino.
Va a caer sobre la chapa, va a ser cruento.
Se oye el grito de pavor, el dolor y el filo del cuchillo mortal.
El miedo que se convierte a travesía, no deja venado con cabeza.
El rufián
no se arrepiente de sus hechos; más canalla se convierte, más feliz se siente.
No odies al pecador (que podrías ser tú), odia el pecado (que podría ser tuyo).
DENTRO DE MÍ
Te amo con los dedos y con las palmas;
con la satisfacción de sentirte viva, dentro de mí.
Con tu amor afina hasta mi garganta más perra.
Encantado por el sonido de tu risa, ando de prisa por la vereda de caracoles.
No da el sol en mi habitación, mas da el brillo de la vida
pero no quiero amarte si tú no estás conmigo, no quiero maltratarme
aunque, por la suerte del destino, estamos encontrados.
Entonces
para qué desear el oro del mundo si tengo tus besos
y toda la gloria de mi mundo se moja en tus labios.
Para qué bajarte la luna, para qué entregarte la luz radiante de sol,
si tus ojos son de plata y tu cuerpo brilla luces de colores.
Para qué buscarte si nunca te fuiste, si duermes en mi cuerpo,
conmigo.
ARGENTINO
El sufrimiento de ser argentino, de ser bendecido por el cielo y por el sol,
cuando
suena una guitarra criolla y no quedan soledades por curar;
un gaucho oveja negra, es la gloria del campo, impreso en un libro.
En el aire se oye un eco:
es el grito de un indio pampa que tiene una flecha atravesada en el corazón.
Nacido, vivo en la reina del plata: el obelisco, las glorietas y el cabildo,
mientras
una pareja de novios, bailando un tango en una esquina de la vieja San Telmo;
el sol brilla en el río plateado, que sabe a paz, espíritu y libertad.
Pero qué hablar de mí,
que la boca es mía y esa chica es argentina;
el culto al mate, me embate cuando me falta mientras viajo en colectivo.
EN EL OJO
Surgir desde el ardor de la reacción,
ser un reaccionario cuando no se lo quiere,
cuando no se lo elige,
cuando se lo puede.
La sangre derramada en el ojo,
la violencia mental,
el metal del marcapasos del corazón,
el ultraje de la dignidad de la persona,
el fuego fatuo que incendia el espíritu,
el alma que no alcanza.
NOCHE
Con el pelo a las dos aguas,
espero tus besos de mañana,
tus caricias de tarde,
tu abandono nocturno…
y así, en soledad,
descubrir otro poema escondido en la alquimia de la noche,
donde el silencio es la voz.
La luna llena de miel, plateada, dulcemente acaricia tu cuerpo
y yo, recostado, grabo esa imagen como una postal
que perdurará en lo eterno.
UN GATO
Me encantaría ser un gato
y enroscarme y descansar en el rincón más seguro y oscuro de una casa.
La seguridad da calma y la oscuridad da placer.
Desovillar un ovillo de hilo de lana
y ronronear al oído de una flor en primavera.
Los ojos de un gato esconden todos los secretos de la pirámide de cristal.
El sol popular que no habla, sólo ilumina.
La luna pinta de brillante plateado, el lomo de un gato.
Me encantaría ser un gato para andar,
aventurero,
por los tejados y espigones de mudas ventanas.
Me encantaría ser un gato, para vivir de noche, dormir de día.
DESPIDIÉNDONOS
bajo un manto de niebla en esa mañana del sur.
Ni las ramas de olivo pudieron frenar la mala suerte
de nuestro destino quebrado;
fuimos un amor de vegetal y una despedida al amanecer,
cuando la vedette de la noche se marchaba entre las sombras de un nuevo día,
cuando el sol salía por detrás del mar.
No me olvides jamás amor, que sufro por ti, por mí y por ellos.
Conquisté un mundo de letras, mas la conquista fue en vano.
Tus ojos que ya no me ven: ya no me sienten.
Cómo enterarte que mi condena fue muda y fue profundo el espanto…
en esos refugios de invierno, en esos cuarteles,
donde, cual soldado raso,
arriesgué mi vida.
Creo que estuve caminando sobre carbones calientes.
Despidiéndonos,
ya pasó demasiada agua por debajo del puente de la inspiración
y hoy, te olvidé.
POEMAS 2008
OLVIDADO
Se olvidaron de quien jamás se debían olvidar,
saltaron semáforos rojos,
profesaron falsedades sin mi rostro en su lugar.
Desairearon mi corazón hasta el punto de apatía y de puñal.
Un huracán de hojas de otoño, se resolvía en mi memoria,
mientras ustedes sólo pensaban en ustedes.
Una amalgama de emociones conmovió el recuadro roto – viviente de mi cuerpo.
Pero ustedes… hablando sobre suelos candentes y luces de neón,
olvidaron mi mirada.
Se olvidaron de quien jamás se debían olvidar.
DE MADRUGADA
De madrugada,
cuando duerme la ciudad, los fantasmas andan por las veredas desoladas,
brilla en paz la luna y se oye el susurro del agua en la cisterna.
Las cálidas luces de una usina en plena noche fría
conmueven mi corazón.
De madrugada,
una plaza deshabitada,
un alma buscando a otro alma
y así sucede todo el mundo: en un instante, en un beso, en un flash.
Las melodías de amor se van con el viento
y las arpas de los ángeles se elevan al cielo
y así, de madrugada, transcurre el tiempo, infinito, eterno.
OTRO MUNDO
Que venza la pesadez incalculable de la verdad
que es el único tesoro que atesoro
y que los ases debajo de mi manga jamás fueron usados.
Quisiera morirme de amor,
mas no puedo elegir… todo sería tan fácil.
Que los buenos borrachos encuentren su estado,
que sanen los enfermos,
que los presos vuelvan a sus casas.
Quisiera enloquecerme de soledad,
mas no es una utopía ni mucho menos.
Habrá otro mundo después de este mundo,
un mundo al mismo tiempo tal vez
y así rodará la luna por Callao y Santa Fe.
Se encontrarán los tiempos y los vientos
y los sabios serán más sabios
y este mundo acabará y habrá otro mundo por destruir.
Que los soñadores conquisten sus sueños
cuando baja el sol detrás del mar
y venga esa luna redonda para ser testigo de la quieta noche.
VIVIR
Vivir con la lengua dulce al hablar,
decirlo todo con palabras amenas de hogar y de fuego.
Entrenar la humildad,
la bondad,
la generosidad,
el costado de las cosas,
las maravillas invisibles,
las nostalgias,
los actos de fe.
Vivir con mero corazón,
destilar sangre verde de gaucho y de mate;
ser quien queramos, ser sin lastimar a ningún cercano ni ajeno.
Todo eso es lo que quiero, para mí y para mis amigos
que siempre me esperan
con humilde calidez,
con ternura de varón
y con fuerza de león y de colores.
DUELE VERTE
Duele verte sufriendo, muy dentro de tu piel;
escarbando los rincones ausentes;
buscando socorro en los baldíos;
transformándote en vampiro de ningún aire.
El cielo oscurece y el sol se oculta de ti y de mí,
parece que tendremos duelo, esta noche otra vez.
Duele verte esos ojos tan llenos de agua de tormenta;
esa batalla que estás librando, apartada del mundo.
Es conmovedor, duro y sangriento
porque la sangre ha llegado al río
y todo lo que era contento ahora es tristeza.
Qué mal sueño, será que habré soñado con la mujer de mi muerte,
esa… que ya no está a mi lado
y ahora todo es felicidad.
RÉQUIEM
Un proxeneta de la poesía paria;
un experimentador de los versos de amor o despecho.
Un cáliz sagrado con luna llena,
el lobo bendito,
que ya no hay más cazadores y todo el vino se ha acabado.
Un ultramundo inmundo y vida marginal… he sido alguna vez.
Hoy,
réquiem a las noches enteras, al sudor de sangre y a las ametralladoras de fuego.
Todo ha cambiado. Ya no hay tantos cañones
apuntándome a la sien.
Podría escribir toda la vida el mismo verso
mas no sería divertido, jugar es divertido, y la vida es jugar:
es en eso en lo que creo.
FELICIDAD
Tengo una comunicación mental con el universo de tu alma,
de lejos o de cerca, de pobre o de rico.
He sabido de esas lágrimas en tus ojos,
tú no me has visto sufrir:
si tan sólo hubieras abierto la puerta de mi infierno…
cuánto dolor hubiera explotado en tu pecho.
Si me hubieras oído temblando en la palabra;
adornando mi corona con espinas de otro siglo;
escribiendo en la penumbra;
ahogándome y quemándome en un mar de fuego.
Si tan sólo todo eso,
creerías en mi amor por ti, creerías en mi desgracia.
Así, arrasó el tiempo alguna vez.
Hoy, soy una amalgama de emociones,
mas la más fuerte y más pura:
la felicidad, que se acuesta y se levanta conmigo.
PARA SIEMPRE
A lo lejos veo tu silueta, yéndose a la lejanía del horizonte
donde el sol se está poniendo.
La letanía de mi corazón es sólo para ti.
Te deseo un buen destino, un dulce idilio, dicha.
Donde hubo amor quedan habitaciones vacías
mas aroma para siempre.
No quiero ya volver la vista atrás.
Antes de ayer hubo pena y enclaustro.
Ayer hubo crisis.
Hoy ya todo cambió y levanto la vista al azul del firmamento.
Me brillan de alegría los ojos. Los tuyos, espero, no estén entre lágrimas.
Para siempre te llevaré conmigo,
mas ya no estarás en mí como una espina sino como pétalos de una blanca margarita,
para siempre.
ME ARRIMÉ
En esta noche, bendecida por el dios de la luna,
te recuerdo, sólo por capricho (o por soledad)
Tengo viva la memoria de cuando nos vimos
en esa mañana fría de abril.
Luego del silencio y tu despedida,
me arrimé
al abismo de los corazones muertos,
de los ríos teñidos de sangre,
de las horas bajas y oscuras,
del azul de los sueños matinales,
de la manzana mordida por dientes encafeinados,
de la sinfonía de los delfines secos,
de la naturaleza muerta,
del árbol en el lienzo, de la piedra en la tormenta,
de todas esas cosas que ya jamás regresarán.
Como la vista de un caballo de carreras
sigo adelante y seguiré para siempre, siempre
y así, que la vida sea para siempre
una rosa historieta, infinitas lágrimas felices y millones de besos.
BANDIDO
He sido el bandido de las noches sin luna,
de los ramos de flores,
quien besó el cemento frío polar,
quien no dudó en lacerarse
y dormirse al filo de la muerte.
He sido el bandido que cerraba los ojos y saltaba al abismo
cual un loco poeta,
he sido poeta además
y anacoreta del rubio astro
que simplemente estaba
mientras yo dormía
con los sueños atrasados y ligero el corazón.
He sido el bandido que jamás soñé ser.
He sido el amanecer dormido, la luna naciente despierto
y en cada crepúsculo
un poco menos saludable.
Pues he sido el bandido de los hartos instantes de la belleza y la verdad.
ROSA
Entro por la escotilla, a mi habitación de cuarto, para dar la vuelta al mundo.
He entendido y comprendido a todo asesino:
odiar al pecado mas nunca al pecador,
pues
su debilidad es nuestra avalancha de piedras hacia él, sin darnos cuenta.
Hay paisajes naturales, bonitos, relajados o todo lo contrario;
tal vez
una postal desde el infierno, te mandé alguna vez.
Qué bueno poder contar todo lo malo, todo lo bueno.
Porque
significa que estoy vivo, más vivo y rosa que nunca.
TU RISA
Cómo se confunden, perfectamente, tus labios con las flores carmesí.
Es un sabor, es un aroma, es una belleza, es una magia de la vida.
La miel no es sólo de las abejas ni se anida solamente en los paneles.
Se hace de noche,
la luna alumbra como un faro enorme de muelle nocturno
y tú sigues con tu risa, a las tres de la mañana.
MEMORIA DE PAPEL
Los poemas que he vertido como manantial de néctar a la copa,
quedarán por siempre en la memoria de papel.
Memoria de papel que se quema si recuerda.
En la vida también se pierde, mas nunca pude superar tu partida,
yéndote hacia el horizonte donde el cielo se incendia.
Lamento triste y sutil; sutilmente vulgar, por tu mirada que ya nunca más volverá
y todo será del mismo color.
La muerte en vida batea duro las mandíbulas del buen vivir.
Si los días ya no corren y las noches se aproximan al plomo de las balas revolución,
me quedará una cruz y una letanía
para acabar con mi herida, sin vuelta atrás, con una memoria de papel.
REVÓLVER
Vuelvo el revólver de mi memoria hacia atrás en el tiempo
y te veo blanca y carmesí y fogosa y de humilde vestir
mas te veo hermosa, entrañable, inalcanzable.
Los días llenos de ironía y las noches repletas de recuerdos y de nostalgias
parecen querer volver a mi alma.
Mas ya no, nunca más, que ya estoy curado de desamor y de espanto.
Vuelvo el revólver de mi memoria hacia atrás, en el tiempo de arena
y todo es bella melancolía,
sufrida, partida en dos, destrozada en cientos de pedazos de cristal.
Bateé duro luego de qué dirán. Bateé durísimo y la vida se resume en un instante:
ese beso sellado para siempre siempre.
Ese beso que hube soñado, pues, cual caballero sin memoria desmemoriada
te vuelvo a ver en una cinta de recuerdos
y la vida se pinta de celeste triste, en el ayer,
de rosa complicado, en el presente,
de blanca incertidumbre en todo lo que está por venir.
Vuelvo el revólver de mi memoria hacia atrás en el tiempo de cal
y tú, persiguiéndome para mirarme una vez más,
cada mañana, cada tarde, cada noche.
El frío se congeló eternamente y es posible, potable y capaz de que siga congelado
para siempre.
Las armas secretas del amor parecían no incluir la autoflagelación,
mas como buen ser humano, diciendo siempre la verdad, mucho daño me he hecho;
hoy: sonrío descansado.
HE SIDO
Ya he oído el grito de los mortales;
ya he sido la nada misma y he sido el todo de un sospechoso suvenir;
ya he probado del fuego y del agua, del aire y de la tierra
y no hay nada como el otoño donde las hojas más viejas caen a la acera…
sin más…
mueren
y así nacen nuevas hojas, verdosas.
Ya he sido pecado y memorias;
he sido copa rota, ruta quieta y habitación en movimiento;
he sido fantasma palpable en el día y espíritu en la noche;
he sido como el viento en las velas
y nada sabe mejor que este momento de mi vida, salvo el otoño.
UN ABANICO DE COLORES
He estado en el abismo, vomitando espanto.
La vida es un circo macabro y confuso.
La muerte es perderse en la existencia de ya no ser.
Incalculables madrugadas en las frías tierras del sur,
donde calentaba mi cuerpo gallo
con una taza de chocolate caliente.
Hubo sabotaje de coraje y compasión,
a la vez, auto blasfemia y demencia.
Empero todo es pisado, ya no es.
Quedará en mis memorias
como que todo lo muy bueno o todo lo muy malo.
Así, la vida seguirá su curso y yo, esta vez, ya no iré contracorriente
porque
casi me voy de aquí hacia las ciudades doradas de lo alto.
Hoy soy feliz y renace en mi corazón una rosa sin espinas,
perfumando a todo mi cuerpo.
Y un abanico de colores brillantes, como los astros,
me seduce con su movimiento.
PREFIERO COMO ANTES
Cuando la limosna de mi corazón hubo dejado de mendigar migajas de alma,
ha sido allí cuando salí de esa cárcel de cristal
para convertirme en un hombre que prefiere como antes (de esa cárcel).
Cuando he querido amarte alguna vez, cuando éramos desconocidos empero cercanos.
Mas nunca hablé frente de ti, hubo sido allí que me hube dado cuenta
que todo, todo sería en vano.
Y los años pasaron… y me maltrataron.
Quiero vociferar, a todas las gentes y a todos los ángeles guardianes,
lo feliz que me encuentro, contigo a la distancia
y la libertad entre mis manos como el cabello en el viento suave.
Me cortaron la luz y encendí una vela y volviste por un instante a mí,
empero bien, ya no tienes nada que hacer conmigo, sólo y todo serás
para siempre
un fantasma sin memoria y yo, para siempre seré un olvido inacabable.
PAYASOS NOCTURNOS
Por los tejados andaban los payasos nocturnos
mientras yo despierto estaba
pariendo versos de sudor y de sangre.
El trajín de mi vida es una extensa monotonía,
mientras educaba a la bestia indócil
sólo porque el destino no estaba preparado
y hoy, que ha llegado el destino,
a la par se vino la bestia educada y buena.
y
como siempre, el destino se cuida solo.
Mi cara de espectro, ha quedado en un violento ayer;
hoy, que todo ha cambiado,
que por las noches duermen los payasos
y yo vivo despertándome repetidamente de mañana,
la vida es una extensa sonrisa, un arco iris, una maleta llena de fiesta.
LOS AMIGOS
Los amigos que he conocido hace 13 años,
jamás me han abandonado;
siempre han estado conmigo, desde ellos y desde mí.
Ellos han soportado mis espumas mentales,
mis depresiones,
mis lunas despiertas
y mi cuerpo herido en la distancia del tiempo y del espacio.
Los amigos que he conocido hace 13 años
han sido siempre una cuestión almística
pues en mi alma siempre han vivido;
ha sido, por poco, una cuestión de estado y sociedad,
mas la amistad pudo más y rompió toda valla temporal.
Ellos nunca me han faltado al respeto,
siempre me han cuidado, querido y respetado.
Vamos, que hoy siguen conmigo como aquella fría primera vez,
donde el cuerpo temblaba empero el corazón latía sangre caliente,
sangre de amor y de moción.
Los amigos que he conocido hace 13 años,
que alguna vez he sabido disfrutarlos
y alguna otra vez no he sabido entregarles respeto ni amistad.
Mas ellos todo me lo han perdonado,
con esa humildad inteligente que poseen las grandes almas.
Ellos, los auténticos bromistas, los cordiales, los nocturnos,
los de siempre.
TIEMPO DE CAMBIOS
Es tiempo de cambios, de olvidar la marioneta, de respirar violetas
y sentirse cada vez un poco más humano.
Dame tu mano que no quiero rimar ni llorar.
Vayámonos juntos donde nace el arco iris y seamos felices
para siempre siempre.
Es tiempo de cambios, tu mano sobre mi mano, mi mano sobre tu mano
y así,
sublima el respeto en el amor y el amor en el respeto.
Dame tu mano que no deseo volver atrás.
Andemos juntos por estos momentos felices.
Préstame tu boca por un instante, que será mágico y sutil.
Es tiempo de cambios, ya no hay rey ni condenado.
PARA SIEMPRE
Le quito dos orejas al destino (que se cuida solo) y me propongo mejorar.
Como la comedia divina, he sido infierno y purgatorio:
hoy me toca ser cielo, mas cielo terrenal.
Ni las maletas con tormenta detendrán mis pasos hacia los sitios sagrados
y ese amor invaluable, que vale todo y nada, pues carece de precio.
Le quito la boca al porvenir (que también se cuida solo).
Soy un vagabundo con suerte buena y divina dicha,
porque vivir para mí es amar y ser amado.
Cuánto te amo, mi otra mitad; cuánto te respeto mi dios.
Le quito los ojos al futuro (que también, también se cuida solo)
y me dedico a acariciar la seda que es tu piel.
A amarte, adorarte, cuidarte y abrazarte para siempre… eternamente.
DESPIDIÉNDOSE
Todos se están despidiendo,
cuánto pesa el alma, cómo escarba la piel
dentro de mí.
Se hizo la noche y pasa una moto
a lo lejos
mientras me reduzco a una vaga memoria.
Porque vivir, amar y ser amado, es una hermosa ecuación.
Quiero mis siete vidas, para volverte a encontrar
en algún otro lado,
bajo un farol o en la orilla de alguna laguna,
con la luna de plata y el presente de oro.
Todos se están despidiendo… ¡cuánto pesa el alma!
MUCHACHA
Hay una muchacha que traspasa fronteras y ojos,
cual gabinete las montañas, cual hechicera los ojos.
Deja ver el valle, deja ver el alma
y así,
con el reflejo del cielo en el río y el espejo del alma en los ojos,
esa muchacha buena y malvada,
traspasa fronteras y ojos.
Existió alguna vez y era roja y hermosa.
Existió en mi mente, en mi pulso, en mi ilusión.
Existió y lo fue todo y nada para mí.
Qué guerrero con memoria, fui alguna vez.
Qué caballero con olvido, otras veces.
Empero, hoy, la muchacha se extinguió
completamente de mi vida.
Ya no me queda su foto, ni mi ilusión.
ERA
Era mi sed urgente y empobrecida
por un tumor de silencio.
Ni las hadas vinieron a visitarme
y tú, allí, como siempre allí.
Era un espacio sitiado por la pasión
siendo deseo, por el amor que nunca fluyó.
Era un cuartel de invierno después,
mas antes
era la ilusión de dos corazones.
Era el amor a primera vista y la furia después.
Era una despedida sangrando en el horizonte
y mi nombre arrugado en tu cajón.
Era todo, era nada, era la desdicha,
la media vida, el camino en destino, el destino esquivo.
Era tu mirada y tu cabello fogoso.
Era más que una mirada y todo, todo el abismo quedó vacío.
MOMENTOS
Hay momentos en que debo cuidarme, refugiarme de mí;
pues me violento, me autocastigo, me autodestruyo.
Hay momentos en que me pienso otra persona, sin rumbo ni escrúpulos;
ácido, maldito, absorbente, histriónico.
Hay momentos en que no llega la brisa ni la calma
por la ventana del desierto o del mar.
La poderosa suerte del destino me supo hacer pena y óxido,
mas siempre tuvo las manos limpias, nunca doble cara,
siempre me fue derecho al corazón.
VOLVER
Hubo una época en que estuve sumergido en las aguas de fuego,
mas
hasta del infierno se vuelve
con prestancia, sin pena y sin gloria.
Empero en los sueños químicos, siempre estuviste tú, como un déjavú.
Ya no prefiero como antes, no soy el de antes ni soy el de ayer.
La vida no fue ligera para mí,
mas
hasta del infierno se vuelve.
OJOS
Si los ojos pueden hablar lo que está escrito en el alma,
también pueden besar la boca de una musa.
Los ojos que ven tormentas
saben que la aurora del sol siempre está entre los nubarrones, doliente pero cálido.
Mientras los gatos se rasguñan y provocan espantosos maullidos de dolor,
en los fríos tejados de la madrugada;
el calor del crepúsculo del día está al volver.
Los ojos que no ven parece que no sienten
aunque mis ojos no te ven y lloran tu ausencia.
NOCHE
Esta noche veré llover pedazos de pasado, porque nunca se olvidan
los momentos sagrados.
Será torrencial la lluvia e insanas las memorias, aún celestes.
La oscuridad del que oculta, veré esta noche de tormenta.
Mi pecho ya revienta,
con la luna colgada en una esquina del azul oscuro firmamento nocturno.
Los astros también colgados de esa tela eterna que entrega misterio y posteridad.
SOPORTANDO
El puñal en la garganta, de no poder hablar;
las señales que no existen, que son aire;
la melodía que desencadena melancolía de corazón, que aturde;
las mañanas que hielan del espanto, que son hielo;
la soledad de los días que se parecen a un segundo infierno, en mi vida;
y mi vida que se agota, entre rocío y rocío.
MI AMOR PROPIO
Por defender mi amor propio
me encerré en una habitación y en un nido cerebral;
salté banquinas, estuve al borde del abismo;
me sentí angustiado e inseguro de ser yo,
por defender mi amor propio.
Tuve terremotos en mis entrañas y ríos plateados de media luna;
fui salmón en el río y lobo en la estepa;
fui quien jamás imaginé ser, capitán de un navío a la deriva, herida y sufrimiento;
extrañas sonrisas de oscuridad o de amianto,
por defender mi amor propio.
Vertí mi sol en un jarrón de papel
y el agua todo lo mojó y todo lo deshizo,
por defender mi amor propio.
COSAS BELLAS
La gloria de quien queda en libertad;
el vuelo libre de las gaviotas;
esa calma especial antes de la tormenta;
esa nebulosa hecha un halo de rocío;
las flores en las praderas y los trigales en el solar;
la paz de un barco en la marea;
las cosquillas en el estómago mientras un beso lo es todo;
el amor de los vagabundos o de los borrachines;
la maravilla de la naturaleza;
el milagro de la vida o de estar vivo, con el sol o con la luna.
TODO SE ESCAPA
Cómo todo es se escapa, sin saber adónde ir;
me está mirando la luna, redonda y prostituta
de todos los astros del universo.
Cómo todo se escapa, como el agua entre los dedos
y la noción completa de sentirse incompleto y acabado.
Dame un beso que no alcanzo a la luna;
mañana partiré a la mar y no tengo un beso tuyo,
quiero ser tuyo, quiero ser tuyo… para siempre siempre.
Cómo todo se escapa y no cesa de girar el mundo
ni la vida de avanzar.
Es como un carrusel de sueños rotos, entonces,
caballitos destruidos por el roce del tiempo
y todo lo que el viento se llevó.
Cómo todo se escapa, como las utopías,
como la vela que se apaga en el viento.
Cómo todo se escapa…
LA NOCHE EN VELA
Hoy pasaré la noche entera, en vela,
en estado de gracia o de nirvana;
escribiendo poemas de amor, despecho, desaire
o complejidad de versos contra toda sociedad comercial.
Quisiera haber sido… pero soy el mismo desde que nací
y si volviera a nacer, sería aún el mismo (sin saber por qué)
Hoy pasaré la noche despierto,
cual murciélago vampiro, morderé y chuparé la sangre
de las membranas vivientes nocturnas;
sentiré la brisa fresca del Río de la Plata
acariciándome una y otra vez
Quisiera volver a encontrarte, empero no hay otra vuelta a tu mirada,
aunque yo vuelvo y revuelvo,
no podré volver el tiempo atrás, no, no podré.
Hoy pasaré la noche en vela.
MI DERRUMBE
Mi derrumbe, físico y mental, 4 inviernos duró.
Luego emergí de las profundidades del Mar Negro.
Mi felicidad es incipiente y late mi corazón al ritmo del cancionero del sol.
De noche, me visitan las partículas plateadas del brillo de luna.
Mi derrumbe, mi autoencierro, mi autocastigo,
fue ser masoquista, loco, negro.
Mi derrumbe, podredumbre del alma,
empero
con amor propio quité el puñal de mi cuerpo, que se me fue curando, poco a poco…
TE FUISTE
Y te fuiste nomás…
Si hubieras visto mi sombra sufrir,
mi cetro sangrar cual corazón en pena;
mis noches interminables, mis desenfrenos privados y ocultos.
Pero te fuiste nomás… haciéndome tanto daño
en el espíritu, que está hecho de amor y de fuego (miserable o sagrado)
Las antorchas de la esclavitud y de la libertad se encendieron al tiempo mismo
para darme cuenta que era una cárcel de papel,
que podía quemarla del todo con sólo encender el fuego sagrado de mi espíritu:
fue lo que hice
empero
el destino quiso esa cárcel de papel tardara 4 años en quemarse del todo;
ya nada me ata al daño de aquel pasado,
ni siquiera tu foto, pues tu foto, también fue devorada por el tiempo.
QUE NADIE ME QUITE
Que nunca nadie me quite la brisa del aire que viene del Mar Muerto;
viví lo suficiente en las alturas
y sentí mi alma romperse, mis huesos quebrarse,
deformarse mis memorias, ensuciarse mi cerebro.
Que nunca nadie me quite
esa frescura que se cuela por la ventana de la habitación
donde duermo,
donde medito,
donde borré los fantasmas de aquel ayer.
LOS PUENTES DE MADISON
La marea trae tesoros perdidos,
mientras
es cruda y fría la noche en los puentes de Madison.
Sueño con un mundo sin fronteras religiosas ni territoriales.
La marea trae fantasmas carnales sin nombre.
El desarme nuclear es posible, sin saber qué decir
después del atardecer,
cuando despiertan los poetas de los puentes de Madison
y de todos los puentes del mundo.
La marea trae esqueletos bien lavados.
La paz mundial la intentaron Jesús de Nazaret, John Lennon, Mahatma Ghandi
y sólo lograron un lugar privilegiado en los cementerios
con un epitafio universal que nadie leyó.
La marea trae memorias y sentimientos.
Los puentes de Madison, por los atardeceres, saludan
a los poetas con sus sombras.
Sueño con un mundo sin dictaduras ni seudo democracias.
Los poetas de Madison me despiden,
así despido este poema que, espero, no tenga nunca principio ni fin…
LOS DIENTES APRETADOS
El pasado que se fue son mis mandíbulas pesadas,
los recuerdos de momentos son mis dientes apretados.
Mis neuronas esperan, mancomunadas, manutención del sol rey.
Una camisa marrón protagoniza las memorias;
una camisa marrón
y unas ojeras violetas de no dormir por cuatro noches ni cuatro días.
Con los dientes apretados sigo el sendero de la vida,
con el pulso incontinente,
cebando un mate tras otro; ¡mate dulce criollo!
Espero que las nieves del tiempo no tiñan de blanco mi pelo.
Espero que los dientes apretados solucionen mi presente
y puedan descansar luego, en el paraíso mandibular.
EFÍMERAS REVELACIONES
Cada hombre tiene un tesoro que lo está esperando, en las puertas del corazón.
Amar, combatir, desear, destruir todo lo malo, construir lo bueno.
Con esfuerzo y esperanza realizar las cosas de la vida.
El sentimiento desmedido y la bendita fe;
el fuego sagrado cálido que, sin embargo, no incendia al dar calor.
El corazón que late por dos y el cerebro que se relaja en cada siesta.
LA FLOR INMEDIATA
(a mi amiga más especial: Lourdes Verónica)
Te deseo un valle de sueños, de flores, de brisas de abril;
un inmenso castillo de terciopelo azul;
una Alhambra y una ciudad llamada Granada.
Tus versos son labios que mojan la sed,
sensuales y mágicos, repletos de ternura y de pasión.
Un halo de luz de luna entrará por tu ventana,
mientras,
en el Río de la Plata
será un atardecer naranja y violáceo.
Tus cartas son besos que me van al corazón,
tus fotos el éxtasis que conmueve mi sentimiento.
Te quiero un montón y tú eres la flor inmediata.
DE UNAS FLORES AL MATE
Unas flores violetas a mi derecha,
flores violetas y hojas verde mate.
Matame, me olvidé de llamar y ya es muy tarde,
te llamaré alguna vez,
cuando las gaviotas vuelen sobre los volcanes, tal vez.
Las agujas me pinchan y el triangular reloj me quema en ácido.
No es el Triángulo de las Bermudas
empero me hundo en ese triangular…
Unas flores oscuras y rojas, frente a mí,
parecen pequeñas piedras secas, sequísimas…
y cuando haya sed: habrá mate.
EL DÍA MUNDIAL DE LA MUJER
Que no dejen los cisnes de dar vueltas en su silueta,
las calesitas de girar,
los atardeceres de ser un crepúsculo violáceo y naranja,
los amaneceres de ser brisa y rocío,
los campos de ser campos y los gauchos de ser mate.
Que los presos sigan volviendo a sus casas,
que los enfermos sigan sanando,
que las cosas más hermosas en la vida sigan siendo las cotidianas
y que lo invisible a los ojos siga siendo lo más importante…
en el día mundial de la mujer (un día especial… y una rosa).
POEMA REVUELTO
Un joven, una remera negra y un buzo verde.
Zapatillas color mate. Es mi ropaje.
Quisiera nunca haberte visto, mi amada platónica.
Mas la fuerza del destino y la potencia de la vida
me llevarán a buen puerto: eso siento, eso creo.
De todas maneras no me queda más en qué creer.
Sólo creo en dios, a ciegas… ¡pongo mis manos en el fuego por él!
Un libro de Hesse, unos papeles revueltos y unas cajas de comprimidos
son el escenario del escritorio donde escribo
este poema revuelto que termina.
PIEDRA, PAPEL O TIJERA (CÓMO PASA EL TIEMPO…)
Piedra, papel o tijera, figuritas y aceritos.
Guardapolvo blanco, tiza, pizarrón y borrador.
Pelos despeinados, sueño y vida en pulso.
Piedra, papel o tijera. Picapared, sol y lluvia.
Juegos de mesa, ruleta y dados.
Gomina a veces, pelo suelto en general.
Felicidad a los cuatro vientos, felicidad y amistad.
Piedra, papel o tijera. Camisa y corbata.
Computadora, discos y disquetes. ¡La ensalada está lista!
Pc Fútbol, Fifa y Doom. En el T.E.G siempre perdía (me ganaba un gran amigo)
Mas era todo en la vida.
Piedra, papel o tijera. Trabajo y estudio o uno de los dos.
Y así, la vida pasa y arrasa,
que los recuerdos de momentos que no se olvidan jamás.
NO TE VEO
(A mi amiga mendocina: Noe)
Desde lejos no se ve, si me quieres ver.
Podría decirte que vivo con el frío del silencio de la noche y su nada
y con el calor de los días de sol y movimiento;
con el abismo siempre dentro, como un vacío que se siente,
como que el pecho es una gran bolsa vacua, a punto de explotar.
Amanece en Montevideo y en Buenos Aires;
las dos ciudades, los dos puertos y las sombras largas de la historia porteña.
Podría decirte que jamás usaría un moño rosa o una remera ajustada.
En Montevideo o en Buenos Aires, estás lejos en Mendoza,
desde aquí yo no te veo ni tengo una foto de tu rostro.
Siento que eres buena y hermosa, mas no te veo.
Desde lejos no se ve, si te quiero ver.
YA NO CREO
Ya no creo en querer despertar.
Me cuestan los días, me abruman las horas despiertas.
Tal vez quiera dormir para siempre,
quedarme atrapado entre los sueños y tejer utopías rosas
entre suaves cortinas azules y vientos en las velas.
Ya no creo en querer amar.
Me arde demasiado el amor, la apatía, la relación, la indiferencia.
Tal vez desee ser un monje o un huraño, para toda la vida;
ya no volver jamás al ruedo de la aventura
y quedarme por siempre en la locura del encierro del mate y del matate.
Sólo dios sabrá mi destino, el principio y el final de mi sendero.
Yo siento que ya no quiero más, que ya no puedo más.
Me asfixian los días, me clavan las noches, previamente a dormir.
Ya no creo más que en dios.
LA CASA
El gato juguetea con un ovillo de lana, la abuela teje un pulóver;
la casa está encendida de noche y la viejecita y el gato se ocupa de su ocio.
No hay soledad mas siempre peligra la quietud nocturna.
Pero la casa está encendida y en la calle: el frío y los postes de luz,
alumbrando el cemento abandonado.
RÍO CHICO
Brillantes, diamantes, piedritas de mercurio y la luna en el suelo.
El día es un milagro enfermo; la noche posee vida propia y quietud.
Qué llena mi alma cuando vuelves,
mientras miro y adoro las piedritas del río chico.
DEL OTRO LADO DEL RÍO
Del otro lado del río hay un puerto con un muelle y una garita
y faroles que alumbran cascabeles que suenan con la brisa.
Este no es un segundo infierno, es una brecha artística en el tiempo
que provoca huracanes que levantan versos del suelo
y me despiertan por las noches. (No es insomnio: es ansiedad).
Del otro lado del río hay gaviotas en una playa a oscuras.
Nada puede ser tan malo, nada tan bueno. No existe el genio ni la genialidad,
simplemente el incremento mental, con esfuerzo, con dedicación.
Del otro lado del río se oye una melodía que resuenan los cascabeles.
Del otro lado del río: hay vida.
DESDE EL ALMA
Si alguna vez me voy para siempre (porque siempre estoy volviendo)
no me extrañen: miren la luna de madrugada,
yo también la estaré mirando.
Hay cosas que se extinguen, sensibles al olvido o al recuerdo.
No soy loco ni cuerdo: soy un payaso maldito o un poeta crepuscular.
La vida o el destino: me puso frente a mí a mi otra mitad
y yo la abandoné deseándola. Eso no tiene perdón
mas no es más que un vago recuerdo y ya pagué caro el mudo lenguaje del alma
que se derrite en los ojos cuando sufre o siente.
No soy verdadero ni trucado: soy un puto bohemio
que se olvida del sol y de las gentes y abre los ojos de noche,
cuando hay calma en el espacio.
BATEAR
A seguir, a batear duro con sensiblerías que son agua y son sed.
A merced de los fantasmales recuerdos que traen los vientos oscuros de la noche,
estoy yo.
Mas sobreviviré a esta quebradura artística.
Todo es como un volcán, al menos mi pecho.
Los avatares de mis días y mis noches ya no son postales de un infierno
empero
se parecen bastante.
Mas no hay ruptura sentimental, del corazón.
El corazón está sano, sólo tiene temor de las gentes puro cerebro.
A seguir,
a batear duro el presente ausente, ese caño enorme quiere quebrar mi cráneo.
A sentir,
empero primero a pensar. Piensa, luego existe.
PRESENTE ARDIENTE
Me cuesta un témpano helado y ardiente admitir mi presente, mi hoy,
sólo dios.
El reloj se frenó, la camisa estaba seca pero alguien la mojó:
me dijo un amigo por escrito (algún ayer).
No sé en qué round de mi vida estoy. ¿Estoy vivo o muerto en vida? ¿Hay herida?
Yo creo en lo que pocos creen. Soy de izquierda y de derecha. Ando por el centro
y por los costados abismales del día y de la noche.
Me cuesta manchar un demonio, este presente ardiente,
donde
hay novios llorando, mujeres en el cielo, musas, vinos y soñadores.
DEMIÁN Y ZARATUSTRA
Tengo a Demián y a Zaratustra clavados en medio de mi corazón,
a veces bueno, a veces loco; a veces agua, a veces fuego.
Así, ardido por el frío de un viejo turbo, escribo este poema
que es problema y solución, ansiedad y alta calma.
Tengo a Demián y a Zaratustra fundidos en mi cuerpo;
yo también supongo que nadie se va del todo, Andrés.
Me hago un aparte y brindo con licor
por los enfermos, los presos, los muertos, los marginados, los humildes,
los pobres, los locos, los soñadores, los borrachines, los bohemios
y por el velero aquel que se confunde en el horizonte.
Tengo a Demián y a Zaratustra, perteneciendo a mis pensamientos.
Soy ángel y demonio.
RESTOS DEL NAUFRAGIO
Quedan restos del naufragio, vigorosas memorias
de un mundo que fue desde ayer y para siempre.
Olvidar es disparar contra el recuerdo,
recordar es bruto y absurdo.
Son los restos del naufragio,
que quedaron esparcidos por toda la ciudad,
y cuando venga el sol me iré a soñar lo que no quiero.
Me encanta lo que no puedo ya, mas lo que puedo no me agrada.
Será por eso que repito el intento deseado,
el momento sagrado de sentirse un poco más
cuando en verdad cualquiera es cualquiera
y no hay leyes del amor y del despecho.
Quedan restos del naufragio,
mas jamás ningún castigo será tan cruento como el de aquel 2001.
EL PALACIO TERRENAL
No es más que contar un chiste y que todos se rían;
beber agua con limón, olvidarte y reencontrarte entre los sueños;
descifrar lo que la vida significa en su hondura;
mirar la luna una noche de lluvia (algo inalcanzable, tal vez).
El palacio terrenal es blancura de calma;
un tatuaje en honor a la paz;
una guerra que se evita;
un amor que se agita en la arena del tiempo;
un reloj que siempre marca en la mañana.
El palacio terrenal es todo y la felicidad misma, hecha brisa y vela prendida;
tejidos de amor y sábanas tibias en otoño;
un tambor primordial y una muchacha que amar.
FUI
Fui el sarcasmo hecho hombre;
la nada;
la desdicha materializada en una hoja y un verso;
la herida abierta;
el fuego fatuo aunque ardiente al pecho;
varón atrapado;
caballero con memoria y el guerrero de tu aurora;
el despecho de un instante y los momentos hechos polvo;
tus ojos en mis ojos;
la voz del horror;
la sed del tiempo seco en mis labios;
las horas nocturnas encendidas y los días arrastrados;
el silbido del viento triste;
el temblor en el pulso y el entero dolor;
100 % de vacío emocional;
100 % de fuego en las velas y violetas imprudentes.
1982
Un rayo blanco y celeste
atraviesa mi cuerpo,
me quedo inerte,
mudo,
pensando en las nieves que cayeron
sobre todos los muertos
en 1982.
VERDE SOLITARIO
La oscuridad de la noche no impide ver el contorno de los edificios.
Mientras, la habitación teñida de un verde solitario y en penumbras.
El cigarro emana un halo de humo y
el racimo de uvas está quieto, quieto y ebrio;
quieto como la copa inacabada,
quieto como todos los astros.
La noche se hunde.
PENSANDO
Dos barquitos de papel, un león enchapado,
hojas secas,
escorpiones,
una escarapela ensangrentada,
dos muñecos de cerámica, una vela,
el placer de conquistar el sueño,
la locura cuerda de alcanzar una quimera o una avenida desolada,
el surrealismo,
el fresco en el corazón de un poeta,
el instante en que un mortal se arrodilla.
DESPEDIDA TAL VEZ
Algún día me iré de la Tierra,
quedarán una maleta llena de lágrimas de contento y de melancolía,
y ese viento que viene del campo, silbando por la ruta.
Habrá un suspiro sobre la tumba y un epitafio en clave.
Espero no estar demasiado lejos como para no oír las charlas
o para no ver la sombra en el asfalto.
Quiero la vista VIP para mirar el tercer ojo de cada uno de mis queridos…
y así, que la vida siga,
conmigo arriba,
mirándolo todo. Hasta el jarrón de porcelana que nunca se cayó
y una tremenda tormenta afuera,
mientras dentro, mi familia toma café.
TE QUIERO AMOR
más allá de las modas, el temblor en la palabra,
las derrotas, los laureles,
el silbido de los colectivos a media noche,
la bocina de los barcos cuando se alejan de los puertos.
Te veo en mi aire de rapsoda tonto e invisible,
en las hojas muertas del otoño o en el reverdecer de las flores en primavera.
Te quiero amor
porque amores así, o te matan o se mueren,
y tú, extraña y pura como el alma,
me convidas tus dulces labios y yo los míos,
y así,
nos confundimos en un beso
que dura unos segundos, que dura para siempre.
BAILANDO EN LA PENUMBRA
Cuando me vea bailando, ebrio y alegre, en la penumbra de la noche
me sentiré más solo y más acompañado que nunca.
Tengo la cruda y descarnada memoria de una Irlanda apasionada,
por eso
espero recordarla en cada crepúsculo,
cuando el sabio sol acompaña la sinfonía de la nostalgia.
Cuando esté ebrio y alegre,
estaré bailando con el corazón más sangriento y más fuerte que nunca.
PERDER
He perdido muchísimas cosas y facultades a lo largo de mi vida:
una muchacha cabellos de fuego mirada de gaviota andar tambaleante,
amigos que posiblemente ya no regresen a mí los querré para siempre,
salud extraña enfermedad física mental,
ese corazón que latía fuerte mas no cesa de latir,
a mi padre que está lejos no en distancia mas siempre lo evoco,
lugares comunes que huelo en cada noche de luna llena
(porque los olores vuelven a mí)
¿Cuántas más personas cuantas más facultades perderé
desde ahora para siempre?
LA CHICA MÁS HERMOSA
Soy tuyo, huésped de honor de la corona más amorosa del universo
y, aunque desconozco,
apostaría mi muerte corporal
por que las galaxias sepan que eres la chica más hermosa de todas.
Por ti aprieto los dientes y sigo; pongo las manos en el fuego.
Eres amalgama de princesa y chica de barrio,
con tus dotes y tus talentos encantaste a mi corazón
(y mis ojos ya no fueron los mismos)
Soy tuyo, huésped de honor de la corona más amorosa del universo,
y un verso… contigo sobra.
EN LA PEQUEÑA CIUDAD
Te acuerdas mi amigo, cuando las sonrisas eran violetas y los días dorados…
Todo quedó en la pequeña ciudad, guardado bajo almohadas.
Los sueños, las realidades, las mentiras, las genuinas,
el sacrificio del que jamás nos dimos cuenta…
Todo quedó en la pequeña ciudad.
Te acuerdas amigo, cómo vivíamos, entre bufandas, gorros y guantes polares…
Entre el sol tibio y la luna helada, sí,
mas todo quedó en la pequeña ciudad.
EN UN MOMENTO
La fina risa de las locas del mausoleo;
las flores de Van Gogh
y tu mirada que aún me mira desde el sepulcro del sur.
Estoy convencido de que la verdad vencerá, en este mundo mentiroso.
El asesino sabe más de pasión que el poeta,
pero callan los canallas
y sólo me queda hablar con quien me cuenta los cabellos,
para no sufrir más el pánico de estar vivo… ni temblar ante la musa.
LLUVIA DE ABRIL
(Prosa Poética)
Estaba recostado en un sillón. Cerré los ojos y ahora me encontraba en un lugar extraño, que era un bosque. Llovían copos de terciopelo de algún otro mundo o de algún otro cielo. El crepitar de las ramas secas de los árboles era una amalgama de drama y de maravilla. Aparecieron dos sombras entre las hojas, eran mis amigos. Los abracé. Logramos encontrar una ruta, lindante con el bosque. Salimos del mismo. Caminamos bajo una lluvia sinfónica de abril, porque de veras, tenía melodía aquella lluvia, melodía de otoño mojado. Chapoteamos el agua sobre el cemento. En una ruta desierta, nos rodeaba más libertad aún: la naturaleza.
Cuando cedió la lluvia, el ambiente se perfumó con aromas a hierbas mojadas, a nardos, a claveles, a margaritas, a trigales, a naranjos, a manzanos. Era evidente que estábamos, además de rodeados de bosque, rodeados también de huertas.
Pasada la lluvia celeste, el cielo se tiñó de violeta y sus nubes de un amarillo claro.
El ring, ring, ring del teléfono me despertó. Cansinamente llegué a atender. Era uno de mis amigos. Me avisaba que ya había conseguido la carpa para acampar en la plenitud de algún bosque. Y me dijo que el otro amigo del grupo había logrado convencer a su padre de que le prestara el auto para conducir por la ruta. Corté. Noté que estaba lloviendo. Me acerqué a la ventana. La gente, por la ciudad, corría para todos lados; parece que la lluvia había agarrado desprevenida a la multitud de personas, allá abajo. Era abril. Me quedé mirando la lluvia.
MISTERIOS
Las luces del espíritu, sí, porque el espíritu tiembla e ilumina.
Mis años dulces ocurrieron. Mi presente me ciñe.
La debilidad es la sensación de ahogo y miedo
y la verdad es reflejar la parte más valiente de una persona.
Qué solemnidad el aire de los crepúsculos. Qué será de los misterios,
de todas esas personas que buscan el magma mismo de la vida,
su raíz, su origen.
El cáliz, la hostia, el santo grial: ¿hasta cuándo serán sagrados?
No hay respuestas para algunas preguntas
pero si de algo estoy seguro es que las preguntas se agotarán algún día,
sin respuesta.
Las luces del espíritu, sí, porque el espíritu tiembla e ilumina, a veces.
PALABRAS
Me siento sospechosamente extraño, como si hubiese perdido algo que nunca tuve,
como si hubiese palabras jamás dichas.
He sido rey y esclavo, arlequín y poeta.
A las palabras vanas se las lleva el tiempo,
donde sólo sobreviven las llenas de luz y de verdad.
Sospecho que termino el poema, sospecho que no he mentido.
MI CORAZÓN
Qué elocuente fuiste conmigo, y yo un idiota que no supo vivirte.
Si mi palabra es un documento, mi silencio una sentencia.
Fui mudo inmundo, lacra del amor, desperdicio de cualquier alma,
pasión para ciertas cosas, pasión y fuego; cenizas en otras.
Qué bella y generosa es la media luna, cuando su halo de plata pinta una plaza,
tú igual de bella y generosa, con esos ojos de gata
y tu cabello rojo como el crúor.
Adónde me dejaste el corazón que no lo encuentro, dime cariño.
Qué felicidad y qué amargura, qué amalgama de sentimientos contigo o sin ti,
porque a veces risas a veces llantos.
Tengo todo lo que siempre no quise tener: soy feliz masoquista.
Espero venga el aguacero para llevarse en el viento mi pena
y que mi vida vuelva, de alguna parte, de alguna tierra lejana, trayéndome un corazón,
que no tengo, que me falta. Tú no vuelvas, amada errante.
Me hago cargo de todo lo bueno, de todo lo malo, de toda montaña freak,
pero quiero mi corazón.
LOS DOS
La revista de tu corazón, el feeling,
el sticker nunca prohibido,
todo lo que eres, todo lo que somos
está a punto de mojarse con el rocío del amanecer.
Hay gente que soporta con contento las grandes luchas.
Tú soportas con hidalguía las verborragias ajenas.
Eres especial
y yo te amo aún como la primera vez que te vi a las pupilas.
Las alitas de ángel caído, tienes tú,
mientras yo me muero poco a poco en mi propio infierno humano,
lleno de resentimiento y desesperanza.
Tu grupo preferido. Ese que toca en el monumental.
Tus dulces mates de noche, esos que acompañan tu soledad en el baldío en que caíste.
Somos una especie que se extingue.
La lámpara que iluminaba tus entrañas, se apagó.
Tu colectivo, mi colectivo. Nuestras pocas salidas,
mientras das vuelta una página y otra página
y yo ni siquiera abro un diccionario.
Al borde de la mañana, te saludo con amor
y nos volveremos a ver
cuando te levantes del lecho donde nunca dormirás.
Dime, compañera, dónde ocultas el magma mismo de la vida humana,
de esa actitud de sobrevivir a cada crepúsculo.
Dime, corazón, dónde nos encontraremos para vernos una vez más,
dejando de lado todo infierno.
AÑO NUEVO CHINO
Una vela pequeña rojiza, un dragón en un sueño caoba,
barriletes, mercados,
seda, papel, y brújulas para embarcaciones de alta mar.
Costumbres y cosas chinas en el año nuevo chino.
Se mueve el planeta y el espacio se enciende o se consume
cada 5 segundos de gloria.
Un daikiri, cerca, muy cerca de la muralla china.
El Olimpo.
EN EL LIVING DE MI CASA
Escribiendo poemas de medio pelo,
cebando mate,
escuchando spanglish,
leyendo a Benedetti en su vecina orilla,
con una amiga a mi lado
y mi hermano más pequeño desordenando el aire.
Una colección de Sandro me mira desde el mueble,
en blanco y negro.
Plantas artificiales en los rincones,
un perchero de madera,
un desorden de sillas que no combinan con los dos sillones.
En uno estoy sentado, escribiendo
poemas de medio pelo.
NO TE VEO
El reloj se detuvo a medianoche. Jaque Mate en Georgia.
La oscuridad es la plenitud: los astros no se ven.
Pensar que el universo es tan vasto,
con sus galaxias y agujeros negros.
Ahora, a la medianoche quieta, ni siquiera un farol encendido.
2 licores a medio acabar, que jamás podré volver a beber.
Me siento un hombre invisible.
A decir verdad, antes me sentía perseguido; hoy parece nadie reconocerme.
Tiene su costado bueno.
Un eclipse de sol inunda mis ojos de magia líquida.
Pero la oscuridad es total; ya no te veo, mi amor. ¡Ya no te veo!
LETAL
Un golpe letal al corazón,
cuando te alejaste de mi sombra, sin despedirte.
Te marchaste hacia el horizonte, con tus amigas.
Tu cabello cincelado de un rojo crepuscular.
Tu secreto, mi secreto,
nuestro secreto en ese aire mudo y encantador.
No me dijiste ni siquiera adiós, eso duele mucho.
Tanto te he querido, mi alondra,
que por ti me enfermé y la agonía duró un lustro.
Un golpe letal al corazón:
un balde de agua fría a mi fuego sagrado;
una palanca traspasando toda mi alma.
La vida batea duro pero no mata; aprieta mas no ahoga.
Así, nos alejamos para siempre siempre,
con la última mirada entre los dos… habiendo llanto.
AMOR A CONTRAMANO
Retrocedo en el sendero del carnaval, llevo fuego y pecho argentino,
rareza,
estupor ante el mareo de la muchedumbre.
He de ser una mutación genética de algún monje, de algún bohemio milenario,
o he de ser todo lo contrario…
algún caballero violento, algún subversivo incierto y feroz.
El amor lacera y vuelve tan grande al corazón que el pecho duele.
Retrocedo en el sendero de las oficinas y me vuelvo poeta,
un poco menos, un poco más.
Mientras el horizonte se enciende cuando se apaga el día,
me vienen resabios del 2001. Cuánta lucha, cuánto campo de guerra.
El amor es potencia de cuerpo, fuerza de corazón, fuego sagrado;
es un sentimiento a contramano.
SOY ASÍ
obsesivo, sensiblero y artista. Un arlequín fui,
hoy
soy todos los resabios de un feliz ayer. Hoy.
Soy así, extremista, inaguantablemente charlatán,
una roca que siempre se derrite,
un poeta maldito y masoquista, que no piensa en otra cosa
que la musa y la poesía.
DERROTA
Me debo un monumento a la derrota; un tótem a la desdicha;
un homenaje al silencio continuado,
un fresco donde la tolerancia a la estupidez sea permanente.
Creo en muchas, muchas vidas a la vez,
que uno es todos y todos son ninguno,
que el todo es el final del camino, cuando nada nunca termina.
Me debo una piña a mi rostro, otro infierno, ardiente y helado. Tanto que queme.
Es mi vida un contorno de la parca, que siempre intenta pero pierde en el intento.
Soy un bohemio sin quererlo. Nunca tengo intención; me muevo según mi instinto.
Indiferente a la felicidad, ¡me quiero poder dormir!
La sociedad es un conjunto de hipocresía y mi viejo un capitán caído.
Y tú, madre querida, ¡cuánto te quiero! Sos mi ángel de la guarda.
Hermanos, qué decir, más que son la miel de mi cuerpo, mi cuerpo es un panel.
Siempre los necesito y los amo, como a má y a pá.
La vida es tan ancha como extensa. Oscuridad. Luz. Quién sabe su exactitud. ¡Quién!
Me muevo en la derrota, en la bandera blanca, en la pileta invisible,
en la prisión de cristal.
Me muevo; parece suficiente.
LA GALAXIA 2001
interrumpió mi sano crecimiento;
me embriagó con coca – cola;
tomó las riendas del asunto, con cerveza.
Cebó mate tras mate y todo cayó sobre mí.
Qué difícil sentimiento, el sentirse vivo y muerto a la vez.
Los fantasmas de los 60 balcones y una azucena
siempre vienen a visitarme, a medianoche,
y al mediodía…
soñar un poco dormido, otro poco despierto.
La galaxia 2001 se llevó mis laureles y mis 5 segundos de gloria
que hoy vuelven a ser
pero
abstractamente. Filosofía. Mucha ansia de vivir.
MI NUEVA VIDA
Vente con cerveza a festejar el último instante de sufrimiento;
la delegación de fantasmas se chocó con la niebla.
Las noches ya no son de mis ojos despiertos y la luna ya no es testigo
pues duermo con las persianas caídas,
con el corazón donde debe estar, y con el alma abrigando mi cuerpo.
Vente mi ave preferida, que queda azúcar y manteca.
Tus labios con los míos, los espero en mi nueva vida.
Los días ya no me queman, mas bien me envuelve el halo de luz
que viene desde el cielo
y mi voluntad ya no respeta cercanos, sólo queridos, en mi lucha.
PENSAMIENTO
Como si todos los martes fueran Carnaval,
Baires brilla con el sol de siempre, como nunca.
Tu mirada es una caricia al alma, más sangre al corazón
que se agranda mucho
para seguir viviendo.
Volver a los 17 sería el milagro del tiempo;
tantas cosas quedaron en el tintero, que me voy
a intentar volver.
Recorro el ayer. Todo está en mi mente,
hasta el olivo que se marchitó
de regreso a casa, alguna vez.
EL POEMA DE LOS GUERREROS. II.
Mantengo la retaguardia, un guerrero ha de estar prevenido
de día,
de noche,
de toda manera posible, por más el sueño no llegue.
He de sentir aves de rapiña en el corazón y un vacío enorme en el alma.
Gastando el filo de mi espada, necesito volver, ser, partir quizá.
Pero un guerrero es de la luz del sol, del brillo de la noche.
Es de los tres tiempos y de ninguno a la vez.
La herida cicatrizó,
es el momento de volver.
El firmamento brilla en mis ojos y mis ojos sueñan con el río.
Por allí debo andar
o por algún bajo barrio, de casas de ladrillo y de noches frías desoladas.
Mantengo la retaguardia porque sé, me has de estar esperando, ayer, hoy y mañana.
Para eso debo estar prevenido y ardiente a la vez.
Quiero, te quiero vida. Te respiro, mas a veces me haces mal, pero igual
como todo guerrero
he de volver a mi tierra y devolver al barro lo que es del barro.
Ojo por ojo, diente por diente. La vida sublima, y tú,
mi tragedia, mi musa, mi causa
me esperas cada vez. Pues quédate tranquila,
todas las noches he de volver con el cuerpo cansado mas con las venas henchidas
de gloria y de espanto, una amalgama guerrera
para un guerrero como yo, que es, siempre es.
SUEÑO
a veces sueño que la vuelvo a mirar a los ojos,
que la encuentro en Buenos Aires.
Sueño con mi banco de escuela de segundo año,
¡qué feliz he sido!
Dios mío, devuélveme el patrón que era mío,
¡devuélveme el alma pura e inquieta, que era mía!
Sueño con Samy y con otras personas entrañables.
Sueño conmigo, cuando tenía menos de ti, mi dios.
Y como siempre, me despierto y estoy solo en mi mundo,
como un miserable olfateando los rastros de mujer
e intentando ser el rey boca abajo, de los poetas.
EN MI CASA
Está amaneciendo.
Un diario deportivo descansado en el mantel de la mesa del comedor;
una hoja suelta, en blanco, muerta… no me dice nada;
unos cigarros que esconden cáncer;
el mate, yerba buena si la habrá.
Oyendo una balada nacional, no pienso en nada,
ni siquiera en los ojos de Samanta
que pasaron al archivo negro de mi tiempo.
La paz en mi casa es descomunal y sagrada.
Los primeros rayos de sol dan a un sillón caoba
y yo no quiero recordar (nunca, nunca más).
HEDONISMO
Mirada chispeante, movimiento circense,
nada más para conquistar a la reina del hedonismo
repleta su cuerpo de crema y de frutillas.
Una brisa de primavera a la vera de un río.
El sueño de Camarón en los arrabales del contento,
el loco en el centro de la felicidad.
Elefantes de chocolate y perros de vainilla, hacen
de mi mundo un hedonismo.
LETRAS A MÍ
En la penumbra quieta
con un filamento no puedo sostener todo mi mundo.
El día nublado parece decirme “hasta nunca”.
Jamás dejaría humillarme ni dejarme ver de rodillas.
Lesionado el músculo que siente y que late
puede llegar la sangre a la corriente.
No me va a vencer la potencia del destino ni un engrupido cualquiera.
Sea o no sea, mi carne no es para los leones;
mi humanidad no es patria del demonio.
El tiempo, cuando hay tempestad, no existe
y el universo choca galaxia tras galaxia.
El silencio, mi enemigo más respetado.
En la penumbra quieta
con un filamento no puedo sostener todo mi mundo.
JAQUE MATE
Mi ángel de humo, mi demonio dulce y carcelero.
Tendría la palabra justa de volverte a encontrar,
aunque
no creo que tenga la palabra justa. Me contradigo
tan perfectamente
que me estoy quedando solo, mal solo, solísimo.
La vida da y quita. A mí tanto me dio un ayer
que hoy no puedo más que devolverle lo urgente,
entre poemas y mate. La tarde está soleada,
el sol no se oculta, el día no está nublado
aunque
sí mi mente, que piensa, que no se redime de tu mirada
y aún sigue sufriendo el corazón.
Los barquitos de papel se ahogaron. Me faltas,
eso es demasiado, y tendré que olvidarme de ti,
entre poemas y mate. Jaque mate para mí.
DIME
Que me has dejado por otro,
que del otro lado del amor todo es odio y violencia mental,
que se queda solo un corazón, cuando un hombre está solo,
que estás súper viviendo,
que tu corazón late ahora por otro,
que el cementerio viviente se me ha hecho en mi casa,
que estás alegre, radiante, fulgurosa y atractiva
porque estás enamorada,
pero querida, nunca,
nunca me digas que no me amas.
SALTO MORTAL
Mi gran salto mortal, tremendo el vacío.
Si te recuerdo no me queda más que soñar;
si te olvido han de ser muy secos mis días
y mis noches serían de alcanfor.
Fuiste mi musa inspiradora, mi demonio,
mi hermoso ángel malvado, mi amor imposible
y la vida sublima cual salmón contra la corriente.
Desovando versos en invierno, estuve tanto.
Mi grandísimo salto mortal, por mí, por ti,
por los dos,
mientras el cielo nublado se ríe de la situación
y el vacío es tremendamente vacío.
TODO ACABA
al fin, y todo lo que termina, termina mal.
Si me acuerdo de aquel año cambio de siglo.
Se fue el cambalache, llegó la faranduputerío y ojo con el tío.
Si escribo porque escribo es porque lo quiero,
todo lo que esté entre mis dedos será poesía.
Devuélvanme el corazón, quién lo tendrá en una jaula de acero.
Todo acaba mal, todo empieza light.
Es duro el presente, onírico el pasado e incierto el mañana.
La semana pasada estaba un poco peor, el porvenir no me alienta
por lo que pienso y siento que estaré aún, mañana, maltrecho, jodido.
EN TODA MI ALMA
Tenía un Armagedón… en toda mi alma,
un as roto,
una estrella fugitiva que escapaba de otra galaxia
(como intentando llegar a la punta de un eco 2000)
Era la era del desierto y el deshielo, todo sublimaba,
incluso los salmones en invierno.
Tenía un Apocalipsis, me duró 4 años
(lo que dura un ciclo armamentista)
Era una guerra sentimental y traicionera
y me perdí en el infierno 18 para volver al purgatorio 22.
Empecé enfermo y sangriento; terminé plácido y loco.
Dónde fueron los jinetes del A - Poca Monta. Adónde mi corazón
que entre encierro y soledad, perdió hasta el sentimiento.
Tenía un Armagedón… en toda mi alma.
5 SEGUNDOS DE GLORIA
Mi sombra se borró cuando fue invierno en verano,
esos cuarteles…
El beneplácito no fue más que 5 segundos de gloria.
La siembra era buena, la cosecha se pudrió por el paso del tiempo.
No llegué temprano a tomar lo que con esfuerzo había cosechado.
Con los dientes apretados, hice burla a la soledad, se enfadó
y me dio 365 cachetadas por día.
Te vi, estabas cubierta de fantasía. Yo fui mudo y complejo
mientras tú me mirabas esperando que me acerque.
Ay qué nostalgia…
Luego de un poema logrado, de un fresco, de una confesión,
de un momento de ternura, de un rato de escalofrío,
de un bautismo, de una ducha o de un gol,
todos sentimos… 5 segundos de gloria. ¡5!
LOS CORAZONES QUE SANGRAN EN PRIMAVERA
son la oveja negra, el gaucho subversivo,
el reo,
el bohemio, el solitario.
No hay lamento más grande que haber perdido un amor
sin nunca haberlo tenido.
El deseo es cosa de los hombres, el sueño de todas las especies.
Tuve una vuelta al mundo, tuve un eco y tuve un delfín
que fue muerto en un mar de tiburones,
yo he sobrevivido.
Los corazones que sangran en primavera
son el payaso, la dulce María, el Don Juan solitario,
la dama del alba
y Jorge Luis Borges.
MANDOLINA
Una vela roja, pequeña, apagada, fría y quieta como la tiesa penumbra.
Un cielo que empieza a clarear por el sol que vuelve de Oriente
y ya no se oyen murmullos de guerrilla ni de broken heart.
La vida está preparada para subir y bajar, para subir y caer.
La mandolina social está empezando a sonar
como un coro de ángeles endemoniados.
La violencia mental crece más que el tallo de un bambú
y tú y yo, ya no somos nosotros.
LÁGRIMAS
Que el horror de estar vivo se disuelva en sueño líquido.
Lágrimas verdaderas y de cocodrilo, se disputan en duelo,
encerradas o en el asfalto.
Queda lejos el Paraíso y no tengo los poderes de Bacón ni de Midas
pues tomo agua y todo lo que toco lo convierto en polvo.
Tampoco soy el monje loco Rasputín
pues no me envenenan ni me propinan 7 tiros en el pecho.
Que el horror de estar vivo se deshaga en otoño, como las hojas.
Lágrimas verdaderas y de cocodrilo, se disputan en duelo
en el circo o en el teatro, donde siempre ríe la cultura.
LA NOTICIA REBELDE
se empecina en tachar mi nombre.
Palpitando una ilusión,
será que la vida es así, que este mundo es así.
La noticia rebelde intenta manchar mi sombra,
mojar con ácido sulfúrico mi cuerpo flaco.
Y la noticia rebelde, finalmente,
mata mi cuerpo y mancha mi sombra
y me encuentran arrojado en la quieta penumbra
cuando está anocheciendo…
TÓCAME
Ábreme una brecha en el cuerpo,
tócame con tus manos frías
para que se hiele la sangre que late mi corazón
y así ya no sean latidos que te sienten.
Bésame en la memoria, con tus labios de rocío
así mojas mis repasos por tiempos ocurridos
y ese incendio mental se apague y ya no vuelva a cada bruma.
INTENTO
Medio por izquierda, medio por derecha,
voy andando las estaciones de la vida.
Una sensación de muerte, luego un nacimiento
y llora un niño al lado (no estoy solo).
Un león me mira con potencia y fidelidad.
Las cuestiones metafísicas que jamás entenderé;
viejos de barba y de cigarro buscándole un sentido a estar vivo
y yo, que padezco amnesia de contento,
sigo intentando encontrar tu nombre en un cajón.
SI HABLO DE TI
me desconcierto en un páramo,
me lleno de orgullo el corazón y de ternura en la memoria,
me aprecio porque me veo bien al lado tuyo,
te deseo aún más,
me fortalezco en cualquiera sea la tempestad,
recibo una factura que luego quemo y me recuesto en un sillón a pensar en ti,
porque si hablo de ti
eres memoria y presente,
utopía tal vez,
seguro es amor, real un marcapasos, mariposa en primavera,
alma llena de felicidad… si hablo de ti.
CONSEJOS DE UN JOVEN PARA UN NIÑO
Si el que soy hoy pudiera darle tres consejos
al niño que era cuando tenía, digamos, unos diez años,
le diría, con sangre en el espíritu, con certeza y convicción absolutas,
que no se guarde ni un solo sentimiento
para decirle a una chica que conocerá en el sur
y de la que se enamorará perdidamente;
que nunca abandone a los amigos que tendrá;
que ni se le ocurra escribir un solo verso.
El primer consejo ha de ser por su salud,
pues enfermará;
el segundo consejo valdrá la pena,
pues de lo contrario su mundo será oscuro;
y el tercero, bueno,
¿hay alguien en la Tierra que quiera enloquecer de soledad?
DESDE AHORA Y PARA SIEMPRE
(Prosa Poética)
¡Qué pequeño papel me ha tocado en tu vida! Es como si no fuera tu esposo… Como si no hubiéramos vivido como marido y mujer.
¿Cómo eras entonces?
Para mí, tu rostro aún es hermoso. Pero no es más aquel por el que Michael Fury desafió la muerte.
¿Por qué siente este torrente de emociones? ¿Qué lo comenzó? ¿Un viaje en taxi? ¿Qué no respondiera cuando besé su mano? ¿La fiesta de mi tía? ¿Mi propio discurso tonto? ¿El vino, el baile, la música?
Pobre tía Julia. Esa mirada marchita cuando cantaba: Vestida para la boda. Pronto será sombra también… Con la sombra de Patrik Morkan y su caballo.
Quizás pronto me siente en ese mismo cuarto, vestido de negro. Las persianas bajas y yo buscando palabras de consuelo. Encontré sólo palabras banales e inútiles. Sí… eso sucederá pronto.
Los diarios tienen razón. La nieve cubre toda Irlanda. Sobre cada parte de la planicie central. Sobre las colinas desnudas. Suavemente cae sobre el Pantano de Bog. Y más hacia el oeste. Suavemente cae sobre las oscuras e impetuosas olas del Shannon.
Uno a uno, nos convertimos en sombras. ¡Mejor llegar audazmente al otro mundo, en la gloria completa de una pasión, que marchitarse de melancolía con los años!
¿Cuánto tiempo escondiste en tu corazón la imagen de los ojos de tu amante cuando decía que ya no quería vivir? Jamás he sentido algo así hacia otra mujer. Pero sé que ese sentimiento debe ser amor, desde ahora y para siempre.
Pienso en todos aquellos que han sido… desde el comienzo de los tiempos… Y yo, efímero como ellos, apagándome también en su gris mundo. Como todo a mi alrededor… este mismo mundo sólido… que erigieron y habitaron, se disuelve y desvanece.
La nieve cae… Cae sobre ese solitario cementerio en el que yace Michael Fury. Cae suavemente sobre el universo… y suavemente cae… como el descenso hacia su último final. Sobre todos los vivos y los muertos.
(Fragmento de la película Desde ahora y para siempre)
CUANDO SE HACE NOCHE
se acaban las fotos, las bocinas de los coches, la banalidad.
Es como sentirlo todo y nada a la vez, un vacío y un relleno,
un estado del alma,
un espíritu sagrado,
una vela en el centro de una casa,
un cuerpo que descansa la mochila pesada de bajo el sol,
una pluma en la brisa,
una redonda luna.
Cuando se hace noche, se acaba la guerra moral;
quedan las cárceles vacías, el frío del Plata,
el Obelisco iluminado (pareciendo un prócer);
hay más aire, más aliento, más suspiro: libertad.
UN POEMA HECHO BIEN
En un día soleado,
tiro un poema para arriba, muy fuerte, se quema con el sol, cae hecho cenizas.
Vuelvo a arrojar un verso hacia arriba (esta vez es noche y el cielo encapotado),
lo parte un rayo, cae hecho dos mitades (que no son nada).
Tengo reputación de vago, estrafalario, taciturno, loco, prolífico…
y tú…
esperando que el poema (que siempre tiro hacia arriba)
caiga hecho bien,
un verso perfecto, plateado por la luna, dorado por el sol.
TE ALEJAS
Se nos muere la vida bella que dimos alguna vez;
un volcán a punto de estallar, una avioneta se estrella contra las sierras
y tú y yo
seguimos distantes, alejados del mundo que fue nuestro.
Se nos escapó el sol rosa, la luna blanca y celeste de Argentina,
la magia en el Río de La Plata.
Pero,
además y sobre todas las cosas,
se nos muere la vida que supimos, hermosamente, dar alguna noche de abril.
La ventana entornada, oscuro afuera, la brisa refresca los sentidos
y
en el noticiero
pasan a otro tema.
Los fantasmas de los poetas crepusculares muertos, me visitan
en instante de laureles
que duran 5 segundos.
Y tú, alejada en el tiempo y el paisaje, cada estallido de partículas,
te alejas más y más, de mí.
LA PACIENCIA
Tocando la tecla en el cielo, abusando la paciencia de dios.
Si la vida no me sonríe no será casualidad.
Cada guerrero a su guerra, con su puñal o su metralla.
Silbando en otoño, por las veredas gastadas y las hojas secas
crujiendo,
salvando el alma con paciencia y devoción.
Tengo un ángel, como lo tiene cualquier persona en la Tierra.
Tengo un demonio, como cualquier desdichado.
Me voy a ir para volver con las encías sangrando,
con las ojeras de miel y el tiempo pareciendo acabarse, detrás del sol
que se está hundiendo en la ciudad.
La luna, ah… la luna… qué majestuosa,
y yo,
tocando la tecla en el cielo, abusando la paciencia de dios.
EL PERSONAJE
La labia de Zaratustra. El indómito latir.
La poesía se hace espanto, el espanto infierno.
Las manos de Lepanto;
la canallada de mofarse de la lepra. ¡Que no te toque a ti!
Soy un gaucho, un bohemio: soy un gaucho bohemio
que se va adonde nunca saldrá el sol, con mis penas
porque
las vaquitas son ajenas (dice Atahualpa)
La poesía se hace fuego, el fuego incendio.
Todo se quema, todo se muere, todo termina.
POEMA XXI
He de ser heredero de los poetas de crepúsculo italianos,
desdichados, aburridos.
Es la vida que me enferma, es el sueño que me cura;
así vuelvo a empezar,
cada vez.
Escribiendo sobre un mantel crema,
tengo la nostalgia en el ayer, el tercer ojo en el presente y el miedo en el mañana.
He de ser quien te amó sin palabras,
quien te vio llorar una mañana de octubre,
quien te recuerda y se siente el más idiota del mundo.
Es la vida que me hiere, es el sueño que me cose
para siempre una memoria, un descuido o un silencio.
DEL PASADO
Que alguien me diga lo que pasó en el tiempo
porque no encuentro el presente,
el futuro es una luna negra y errante, cual las penas en el camino.
Del pasado todo lo veo manchado.
Que alguien me explique que ocurrió en el río que linda con mi cama
porque
todo está manchado de sangre.
Del pasado sólo sé que me duele.
Que alguien intente sacudirme de la modorra inquieta
porque mi suspiro es profundo y oxidado mi aliento,
la brisa me quema.
Del pasado todo lo recuerdo, excepto a una chica que tenía pelos rojos.
Que alguien me ayude a salirme de este pantano
que no sé cómo huir
de esta tierra movediza, cruel, paria.
Del pasado sólo sé que me arde, me hunde y mancha mi nombre.
SUBLIMANDO LA ESPECIE
armas de humildad y de fuego sagrado.
Se levanta la pluma en la brisa y vuela y sueña que es un plumero
y yo pienso que todo es realidad, cuando en verdad
todo es sueño… estoy dormido en mi lecho de hojas rayadas y tinta en el aire.
La verdad esconde los secretos de la valentía humana
porque decir la verdad es reflejar la parte más valiente de una persona.
Sublimando la especie, estoy harto del fuego en vano, ese que arde fatuo;
no quiero rimar y rimo, porque rimo como río,
pues río en amianto, en arroyuelos de lava líquida, después de la explosión.
La verdad, a veces marchita, a veces mía, a veces de nadie. Tengo dios.
EL MUNDO
gira en dirección contraria al carnaval. La fiesta ha terminado
y peregrinando a un santo marginal
he venido a buscarte, vida mía. Que las causas de la Tierra son el fuego y son el agua
y no se pueden fundir, ni irán a estallar.
El mundo es una mentira incorrecta, política y ambición. Me olvidé de ser banal,
estaré cerca del santo grial
o del camino del monte calvario.
El mundo y qué más da. Si todo se ve al revés a como lo ven los dioses. ¡Qué hay!
Quedará alguna leyenda por contar… y tus memorias… de noche,
con la luna redonda y los astros quietos a su alrededor.
El mundo es una mala noticia, algo bueno dentro del contexto infernal;
una línea,
un deja vú,
un espantapájaros,
un túnel sin luz,
una vía láctea en la carretera de Sudáfrica,
un camello en Nueva York.
Todo está por acabar… y nosotros como si nada y como la nada hemos de notar
que la vida tiene siete colores, aparte del arcoíris. Digo fin y buena suerte,
¡buena suerte y hasta luego!
UNA PLUMA NUCLEAR
siempre deseé tener entre mis manos,
ser el rey de los poetas, el máximo contendiente
como para no sentirme menos cosa
que el vecino de al lado.
Tal vez peque de ambicioso, de temerario, de cursi,
de amargo,
de ser la suma de todas las derrotas del mundo;
pero vamos
¿que quién no quiere ser el personaje del siglo?
Al menos pido brisa en verano y hoguera en invierno,
de no ser así
pido en mi resistencia inmediata
una cura a mi espanto social,
una anarquía de obligaciones y derrumbes emocionales.
Una pluma nuclear, siempre deseé tener entre mis manos.
LA GLORIA
de estar vivo
luego de agonizante y paciente,
paciencia en la espera, espera paciente
el poeta crepuscular: uruguayo o italiano, qué más da,
si sólo se trata de vivir
con una lupa,
unos ojos para mirarse al espejo antes de descollar con palabras
y un cartel de amianto pegado al cuerpo:
oh rocío de mañana: cuánto espacio ocupas en mi alma...
TU PÁLIDO SUSPIRO
Mate culto y de culto;
mis palabras se destruyen en el viento;
tus besos dulces se manchan junto con un eco 4000.
Tu pálido suspiro; tu triste final;
por mi culpa
ya no habrán primaveras en que sientas el amor.
Me convertí en un monstruo: Hölderlín XXI.
La locura no entiende de razones ni desprecios;
es un abismo al nivel del mar,
no hace falta escalar una montaña para ver las cosas desde arriba.
La muerte asegura que las palabras no se rompan en la ráfaga.
Tu desamor me quita formalidad y sueño, y sueño.
VEN POR MÍ
Ya caí, al suelo donde todo es amargos recuerdos;
monotonía sostenida en una vela en un amplio living
que ilumina a media luz todo el ambiente;
tristeza en la ciudad, corderos con pieles de lobos.
Me duelen las alitas de ángel caído, me arde el pecho,
se me acelera el corazón, mientras la muerte y la vida se debaten
en cualquier lugar donde puedan confundirse:
un bar nocturno, una capilla, las Islas de Pascua, el Meridiano,
un reloj de pulsera, tus tres años menos siempre, siempre.
Un carruaje donde va la princesa, de violeta y de azul.
La vida hace llover montones de bebidas, no me quedo con ninguna,
¡me quedo con todas!
Ya caí, al suelo donde todo, todo es una amarga memoria;
pensar demasiado hace mal, no pensar entrega libertad e ignorancia.
Ven por mí, amada mía, que estoy con mis alas rotas y bebido
y ya no tengo las fuerzas que tuve alguna vez, aquí, en la Tierra.
¡Ven por mí, mi amor!
RECOSTADO
en mi colchón de laureles marchitos
logro oír mis pasos en esos pasillos que ya fueron.
Hoy, el presente se presenta feliz y al tiempo abismal
porque
para mí
vivir es vivir en las alturas, sino la vida para qué…
Las castañedas españolas y flamencas
son como los cascabeles argentinos cuando silba el viento
y no queda un alma en el asfalto.
Sin pena pero sin gloria, sin casualidad: todo cartas marcadas
porque
estaba visto
que tu vendrías a mi encuentro luego de irse el sol
y ya no serías la doncella despechada de las noches sin luna.
Recostado en mi colchón de laureles,
que ya son barro, triunfos de un ayer, de un ayer esfumado.
POSTERIDAD
Es el día final, el final de los días en la Tierra.
Como se destierra a un Tutankamón, así descubrirán mis versos
en la inmensa posteridad.
La vida ama y pega, debilita y fortalece, el resto de los tiempos
estará por ser enterrado
junto a las joyas de toda la humanidad.
En el momento oportuno, plantar un beso, estar loco de soledad.
En el preciso instante me consumiré,
seré polvo y aire y ya no andaré las veredas de Argentina.
Como se destierra a un Tutankamón, así descubrirán mis versos
en la terriblemente inmensa posteridad,
que ha de ser, todo y nada, luz y sombra, día y noche… noches.
POETA MALDITO
Peor los endemoniados encadenados al eterno sufrimiento,
fuera de lo que se dice que no hay mal que dure cien años.
Peor para mí, poeta maldito, que para volver hay que ir
y yo estoy yendo dos veces al día
en las retinas de los momentos sagrados en mi tiempo.
La felicidad dura un suspiro y 5 segundos vasta la gloria
para sentirla en carne viva, mas es filosofía
y el réquiem del quién dirá o el qué dirá
porque
no me interesa lo que puedan estar hablando de mí: he de ser sincero,
así triunfo en la soledad, en el bautismo de fuego,
en el cielo infernal de los poetas malditos como yo, como un amigo.
Peor los endemoniados encadenados al sufrir para siempre,
que los males pueden durar eternidad y ser maldiciones terrenales celestiales.
Si lo supiera, dejaría a un lado el verso y me pondría a silenciar,
mas
soy un poeta, un poeta maldito.
DENTRO DE MÍ
Un ventilador viejo, seco y apagado: no funciona.
El verano parece encenderme llagas en el cuerpo
y el amor… ah el amor… cómo duele, como incendia al corazón.
Hierve la sangre y el cerebro está frito.
Pasan las horas, lentamente y a media luz.
Las cortinas tapando el living de mi casa,
tu presencia fantasmal
me hace pensar que nadie se va del todo, aquí entre los mortales.
Cebo y tomo un amargo
en soledad en la carretera desierta de los poetas.
Todo está tieso, en esta mañana de noviembre.
Aunque el sentimiento se mueve y conmociona
a los duendes ambiguos que habitan dentro de mí.
CÓMO DUELE
en mi pecho que me sorprendas y te vayas
y me dejes con la palabra en la boca, a punto de expresarme,
como duele el sentimiento.
La vida ha de ser amada por los amantes, soñadores, borrachines,
por las niñas que intentan alcanzar el sol con sus dedos,
por los niños que persisten en el intento de cazar mariposas
y nunca podrán.
Cómo duele que me hayas dejado en la más yerma soledad,
con tu hálito de esperanza y de belleza absolutas.
Eres mi ángel de día, mi hermoso fantasma de noche,
nunca parca, siempre vida
pero
como duele en el corazón que me sorprendas y te me vayas
como el río se va al mar y se pierde en lo ancho y vasto.
Te querría, cuidaría, encontraría cada vez, cada abril
pero
tú no me dejas, no me permites… porque me sorprendes
y te marchas enseguida hacia donde siempre está lo light,
el sol,
y me dejas en un mundo de telarañas y de tinieblas
que pueblan todo mi aire. Así, me quedo con la palabra en la boca.
VIVIR ES UN JUEGO
Mi musa, mi escudriño de sensaciones hondas y coloridas.
Blancos los papeles en los que escribo mis sentimientos.
A contramano del carnaval y de toda fiesta,
estuve alguna vez.
Hoy quiero lo que no puedo y aunque no pueda podré
por fuerza de corazón,
por potencia de espíritu,
por temeridad de alma y mente loca.
Más cerca de los salones que de las tumbas, mi vida ya no es de ultratumba
y podré todo. Amo vivir en cada detalle,
con los dientes apretados a veces, sueltos en ocasiones
porque
vivir es un juego y no quiero dejar de jugar… nunca más.
OCHO AÑOS
Mi inspiración, mi orgullo, mi sensación,
mi quitapenas que nunca tuve
porque
siempre he sido esclavo de un sólo amor,
de un sólo sentimiento.
He sido solitario,
reo,
espantapájaros,
paloma negra,
gaviota en la tempestad,
barquitos de papel,
otoño,
insomne,
arrogante.
Que me quiten lo de antes, hay que ser olvido,
hay que dormir, hay que despertar,
cerrar y abrir los ojos.
Ocho años en una torre de marfil, en una cárcel imaginaria
aunque
cruenta,
potente,
hechicera,
bruja,
mal intencionada.
Alguna vez pensé no estar para contarlo
pero
aquí me tienen: villano,
fortalecido en el corazón,
loco, sobrio, agotable, prolífico, extinto.
POEMAS 2009
EL PAISAJE MENOS FAVORABLE
Buscando refugio en la mente enferma de un pintor,
en la convulsión de un delfín sangrando en la orilla,
en el alma sucia de un don Juan que jamás supo dar amor,
es el paisaje menos favorable.
Si las almas andan por la Tierra… así siguen vivos los muertos
en una pequeña gloria de esperanza,
en la inmensa victoria de la eternidad,
pequeña e inmensa cosa: la esperanza y la eternidad, que esperan
el paso noble doble de un marxista y un pro demócrata
que
cuando terminen serán dos disputas esperadas e imbéciles.
Vil mundo cruel asesino, demasiado corazón, demasiado recuerdo.
Buscando refugio en el repiquetear de un pájaro carpintero,
en una casa de árbol con su madera crujiente, a punto de caer,
en las llamas de un horizonte en guerra, como en Medio Oriente,
es el paisaje menos favorable.
OH, EL AMOR IMPOSIBLE
Tú venías con amigas, desde donde salía el sol;
mi garganta atravesada por la espada de un autista
y tus ojos brillantes, profundos, espejados
me daban calma, paz, ternura y me permitían mirar
que tenías un alma generosa como una madre y dulce como la miel.
Oh, el amor imposible…
es un crucigrama incompleto,
marfiles en los ojos,
un delfín en cautiverio,
un pecho que recibe balas de goma,
un hombre que, tristemente, se hace llamar poeta.
Tú venías bajando con amigas, desde donde siempre salía el sol.
LA TERNURA
es la compasión de quien no sabe amar del todo
porque en el amor todo es arrancarse las costillas
por quien se ama de verdad.
Tengo un sauce que le llora a mis cabellos, ese sauce llorón.
Tengo verano y tengo brisa, tengo invierno y tengo hoguera.
La ternura es cuando no queda ni una palabra en el firmamento
y ya no podemos reinventarnos
porque somos los mismos de siempre, que siempre fuimos.
La ternura es la espuma del mar que besa la roca
y el incendio bendito en el horizonte cuando el poniente.
Somos tú, somos yo, somos lo que el mundo entero sea
y sospecho que, la ternura, es el secreto de dos cuerpos desnudos.
POR LA MEMORIA DE TUS MEMORIAS
y los lustros de los años,
quiero ser poeta y dejarlo de ser
porque en el nirvana no existe melodía de arrabal ni infierno verdadero ni paraíso.
Vayamos gaviota a volar, sobre el celeste del océano, entre la magia que da lo alto
a los pájaros vagabundos que huyen del ruido de la grande ciudad.
Es el Río de la Plata, un charco y un poco más. Es mate, tango y velero.
Por la memoria de tus memorias y las décadas de los lustros.
Tengo un muerto en mi garganta y una espada atravesando mi corazón.
Soy guerrero que recuerda y caballero sin memoria: las dos cosas, todas las cosas
y así, entre el tiempo y la ficción: la vida y la muerte o viceversa
porque el éxtasis profundo de la verdad es la belleza envuelta en rosa,
tanto
que ni tú ni yo lo entendemos.
Por la memoria de tus memorias y los siglos de las décadas
estaré postrado a la vida circular y adicto a la línea que entrega el horizonte.
Quiero ser nadie y ser todos los hombres de carne y hueso.
Como ser un fantasma y multiplicidades de cuerpos a la vez.
Te pido gaviota, vayamos a volar por el cielo, sobre la bahía (sobre la quietud).
Por la memoria de tus memorias y los milenios de los siglos
seré eterno en la Tierra y un inmenso bacanal bajo el cielo del Paraíso,
siempre perpetuo o atado a sentimientos que el viento se lleva,
como en la ensalada de frutas, donde todo es distinto y todo sabe igual,
así quiero ser contigo, gaviota, ser uno y ser todos, que los dos seamos uno
y que volemos muy lejanos de la grande ciudad, de sus ruidos, humos y bocinas
y de sus lenguas de fuego y corazones de armiño.
Por la memoria de tus memorias, por los millones de años de los milenios,
ya no hay pena ni olvido ni consecuencias por sufrir.
De nada ya me hago problema, los problemas existen,
que me entienda quien me entienda, soy uno, soy tú y soy yo
y yo soy todos los mortales,
compartiendo habitación con cruz diablo y Jesucristo de los ritos y de dios.
THE TIME IS NOW BECAUSE THE LIFE IS SHORT
La blancura de la luna brilla en el lago como el fetiche
de la paz o de la muerte.
El secreto en una montaña que jamás escalaré y tus labios de crepúsculo.
The time is now because the life is short !!
Paseo mis sentimientos por un largo túnel negro.
(La blancura de la luna, la oscuridad de lo desconocido).
Bebo soledades, día a día, noche a noche,
mientras escribo el diario de lo que no existe más.
Estoy contigo, a miles de kilómetros;
diría, a nulos, porque de verdad no te encuentro.
The time is now because the life is short !!
Poseo recuerdos de tormenta, blandiente eco de un pasado raro.
Cuando nada importa menos que un corte de pelo
estoy siendo quebrantado por mi propio quebranto.
Me he dado cuenta que la vida es un rato y el alma una eternidad.
The time is now because the life is short !!
HASTA LA ESPUMA
Como la corriente de los ríos, canallada total en el eclipse de luna,
a la noche por los pagos de mis abuelos
y todo lo que queda en las retinas que vieron hermosura y espanto.
Cuando la mañana se tiñe de negro y el sol es artificial por la noche
porque
hay un medio corazón solitario buscando otro medio corazón.
La vida ha de seguir, como todas tus cosas y como todas las mías
pues
es taciturno sentir nostalgia en sociedad;
está mal visto llorar, partir y volver permanentemente: pecado sublime
donde es un diario de lo que no existe más.
Alegrías y tristezas en Buenos Aires. A veces uno sobra en el Paraíso
y el Infierno es una de esas cosas de las que nunca podremos escapar.
Como la corriente de los ríos
y esa fuerza que llevan los mares… ¡hasta la espuma de las orillas!
LOS DOS
Ni un cadáver, ni una sola palabra en el alma,
la fantasía de amar sin ser amado, payaso de circo que mueve la arena.
El carácter del halcón, el ojo del lince, la fidelidad del perro,
cosas que me ayuden a olvidar tan terrible pasado,
es larga la espera del Paraíso o de lo eterno
mas hay que intentarla hasta moribundo, porque ahí reside toda felicidad.
Ni un cadáver, ni una sola palabra en el alma.
Lo que es debido e ilegal, eso me corroe por la venas como lo bueno,
como todo lo que quiero en el mundo
y tú no estás porque te fuiste, pero ya no volverás
y así quedo en el silencio más desierto, esperando el oasis
o la mancha de agua en la arena para saber que sobreviviré.
Ni un cadáver, ni una sola palabra en el alma.
Estabas tú y había fogata e historias que se contaban propias
y el dolor era ajeno
y ya no había nada que podría matarme ni enloquecerme, como hoy
que me estoy volviendo loco, quitándome la careta que nunca tuve.
Cuánto te quiero… princesa de arrabal.
Ni un cadáver, ni una sola palabra en el alma
para irme marchando de esta guerra a la que he decidido enfrentar
cuando siempre miré desde un costado del sendero. ¡Fiebre y roca!
La vida exige, la parca desconcertada ahorca, mas no puede matarme
porque tengo dios en el corazón… y la fuerza que me dejaste al partir.
Ni un cadáver, ni una sola palabra en el alma. Los dos.
LO MEJOR PARA TI
Te recuerdo en blanco y negro, como un diario gastado.
Inquieto, camino sobre la multitud y el asfalto; calor en Buenos Aires.
Pensar en tu mirada me devuelve un dardo de filo y horror,
memorias de un infierno que supe soportar,
salté la barrera de Lucifer y todas sus rosas con espinas.
Nunca la vida me dio tanto como aquella mañana de 1997.
pequeña querible, amor insospechado;
Mudo ante el encantamiento, fui presa en un mar bravío,
un mar donde los tiburones oscilaban entre crepúsculo y crepúsculo.
Te recuerdo en blanco y negro, como un cuadro de papel glasé.
Eres mi pasado, mi traje viejo, mi amor que no vuelve,
eso que no quiero volver a querer.
Eres la misa de diciembre, las campanadas en la noche, las gaviotas que emigran
y todo rock and roll que ya no es rock and roll.
Nunca supe de tus labios mas cuánto de tu mirada de doncella despechada.
No alcanza un perdón ni cuatro mil versos: eres memoria nula y cerrado corazón
porque más no sé qué hacer;
así, se me fue la vida que nunca se me fue, alguna vez.
Mataría por dejar mis huellas en la arena fría,
olvidar tu voz,
cegar para siempre tu mirada en mis ojos,
sacarte de mi sentimiento,
porque,
si bien no te amo, te odio con todo el amor del mundo,
aún, con el corazón hecho un caracol, con la memoria hecha una heladera.
Será que serás el fin de mis tiempos taciturnos, el final de la era endemoniada,
querida,
serás todo y nada, el bien y el mal, la memoria y el olvido, el caracol y las bocinas.
Lo mejor para ti, que has crecido con mi silencio cercano, con mi ruido bien lejos.
Buena suerte doncella. Hasta la eternidad… Te herí; ¡mátame, hasta que vuelva el sol!
MI OTOÑO (II)
En otoño, todo suele oler a tierra mojada, a húmeda existencia;
todos los demonios del verano, se marchan al purgatorio y
empieza una historia de santos bajo paraguas y de a camperas
porque
el otoño trae lluvias y aires frescos, diría que trae aguas y brisas.
Un sentimiento contenido me valió
8 otoños con el pulso quebrado y con el armazón sentimental… roto.
Una estación del año
en que mueren las gaviotas, se marchitan las flores, se secan las hojas y
las veredas traen magia blanda y profunda, como la arena del mar.
Quiero oler la humedad del otoño, lo haré. Las velas en el viento y
el corazón en un frasco de aguardiente, porque no estás, solo
como el último bohemio del siglo XX, como Calcuta en un regimiento
y así, mezclando personajes
me figuro el Linterna Verde mientras el torrencial chapotea en mi mar.
En otoño, todo es suave, delicado y amarronado. Pero es lunes, termino.
EN EL CUARTO AZUL
En el reparto de corazones, me tocó el doble sensible corazón… y un tragaluz.
Es el peldaño más flojo en la escalera de corazones
y me quedó tu mirada arrojada al fuego de cualquier fábrica
porque
cuando estuviste en mi cajón, te destruí con mis dedos
y con un dardo sangriento atravesándome la voz, te arrojé hacia la nada.
Ya nunca querré volver a ver esos ojos tuyos, ¡esa mirada de profunda cuchilla!
Y ni tú ni yo nos volveremos a encontrar en el inmenso redondo pañuelo.
Es el peldaño más puro pero más rompible de esa escalera que se eleva,
que se eleva hasta el Monte Sinaí de los poetas que en invierno se echan al río
a nadar contra la corriente
para dar vida antes que el sol primaveral.
Esos poetas somos salmones. Como poco sabemos de la vida…
lloramos por lo que nunca tuvimos, esperamos por lo que jamás tendremos
es por eso
que rompemos fotos, miradas, primaveras y luchamos contra la corriente del río.
Anhelamos que regrese eso que nunca fue y nos desvivimos por demostrar.
Somos como la brisa, somos ráfaga de luz, pasamos imperceptibles por la vida
imitando al mimo del asfalto principal de Kep.
Desvariamos,
acudimos al silencio para romper un libro en dos segundos
mientras una mariposa camboyana, se posa en el labio de un poema. Allí la vida,
la vida y la muerte, ¡qué potente expresión!
Así, nosotros, los poetas salmones invernales:
demasiado corazón, mente febril, vida contra la corriente, mimos de la distancia,
un buen poema que será borrado por el tiempo, con su viento y su arena
y nos quedará una sola luz: la luz de la esperanza, mientras volamos en el cuarto azul.
DESEOS
No deseo un colchón de billetes ni la cárcel de las monedas;
deseo un mundo ampliamente humano, donde vivir sea un don
y no importe nada, nada más que el amor verdadero
con un Vitro clavado en el corazón y una paloma en la palabra.
Deseo que no nos volvamos a ver, cuando las agujas del tiempo no lo permitan
y el destino se cumpla como la naturaleza lo quiera
y no haya más bella sensación que la de estar vivo sin millones ni caretas.
Deseos de amor y paz y calma social, humana;
que la vida se acorta si los días son oscuros y nos la pasamos yendo de la cama al living.
El sueño del dios que nos ve y nos sufre y nos disfruta
ha de ser que cada mortal tenga su propio techo y que en un lecho descanse el espíritu.
No deseo un colchón de billetes ni la cárcel de las monedas;
tengo reverencias a lo alto, una condena que ya fue, que me destruyó en el alma.
Deseos
de cosas que el dinero no puede comprar ni los borrachos escupirles sus vinos de cartón.
Mientras pasan los sueños y mientras la realidad se entretiene en malherir
yo me repaso todo un Paraíso, totalmente a contramano de la suerte del Dante,
mientras deseando ya no te espero… tranquilamente urgente.
LO CONFIESO
yo preferí ser mudo y masoquista
cuando me miraba y me miraba, ¡maldecidos sean mi seso y mi corazón!
Prefiero olvidar el primer día aquel de lluvia negra en el cielo.
Esa noche no dormí
y hasta hoy me retruco el cómo, el cuándo, el porqué
y olvido hasta la estela del río dulce que recorre mi alma. Nada,
¡nada existe si ya no me queda el perfume, o el traje o la corbata!
De la primavera sólo espero el milagro de la primera flor,
luego
irme a dormir 90 días y otros 90 más cuando el verano.
Lo confieso,
he sido el otario, el canalla y el reo social. He sido el poeta maldito
y hoy beso con labios secos mis inútiles versos, y huelo el papel quemado.
Ese puñado de memorias y tu frívolo presente, o el mío o lo que sea;
¡si casi me cuesta la vida y un sufragio para echarme, todos, de mi lecho!
Ya no estaba para soles. Ya no estaba para bailes. Y tenía que esconder,
dentro de mi mundo,
ese tajo que, con mi propia indiferencia, hice que me hicieras,
porque tú nada malo me has hecho.
Hoy, mientras se diluye el tercer día del otoño de 2009,
se me viene a la memoria el tiempo que se fue y que nunca fue igual para los dos.
A decir verdad, visceral y sin tiempo ya,
me he pulido
entre excesos, vicios, santos pecados, contratiempos, soledades y monedas de 2 pesos.
A ti jamás te olvidaré y poco me importa lo que piensen… de mí, o si rimo o si no rimo.
Porquería y belleza hay por todos lados
y a este bohemio que ya ni sabe contar con los dedos, lo arrasó el tiempo, huracanado
mas
poco le importó, a este que soy yo, porque, como el junco, estoy de pie.
Lo confieso,
me enamoré, me perdí, me fui, me volví, tú, yo, ninguno… y el vacío
asfixiante y respirable, blanco y negro… y hoy sonrío, estando exactamente solo
en el mejor lugar que un poeta pueda estar…
SI ME VIERAS
protegiendo la última flor de la margarita;
detestando hasta al último momento de soledad;
compartiendo con mi sombra, la más bella puesta de sol;
superando obstáculos, sintiéndome bien conmigo
por haber superado con amianto y empuje
el infierno que me otorgaba aquel motorcito, dentro…
Si me vieras
terminando mis últimos versos, que ya no van en barco;
olvidando hasta lo que ni el más memorioso pudiese borrar
(de su mente)
Si me vieras
con los ojos pálidos líquidos, por saber que te has ido
y que ya no habrá regreso, ni por donde vuelven las vaquitas.
Te quiero, te querré para siempre,
porque siempre es la eternidad en el tiempo
y el tiempo no existe si te quiero entre relojes de arena infinita.
Si me vieras terminando este poema, tan sutil y visceral;
tan tú, tan mí, tan de todos y de nadie a la vez, maldita pelirroja.
DEMASIADO CORAZÓN
he de tener, para sucumbir en la tormenta mental sentimental
donde convergen todos los miedos
y estallan en pedazos los espejos de mi demasiado corazón.
Mucho he de querer a Buenos Aires, para no haber inventado el poema nuclear
donde no hay más tiempo;
se incendian las revistas de historietas, los libros selectivos, las corbatas y los porros.
Demasiado corazón para olvidarte;
simplemente imposible
porque las ramas del tiempo no soportaron los otoños y fueron quebradas
sólo como yo
porque
aquel amigo de la chica con ese frío en su melena, no claudicó en la batalla interior.
Demasiado corazón para ser un bonaerense porteño
inyectado de veneno melancólico.
Esperando todos los trenes o ninguno…
me pregunto ¿cuánto me quieren? ¿me quieren? ¿soy humano demasiado humano?
Tan demasiado corazón, que la sangre fluye como lava
y en la escuela de los mártires
soy un privilegiado de la historia anónima.
Que no huyan las gaviotas de la playa, que no se espanten las palomas de las plazas
simplemente
porque sea un poeta maldito, recuperado de fantasmas anteriores y pasillos oscuros.
Mas,
aún debo olvidar, con mi sanado demasiado corazón.
MAQUETA DE OTOÑO
No me niegues que me niegas,
si ni la luz de un ojo tuyo me das, en este otoño
flamante de hojas secas.
La versión más tiernamente inalcanzable de nuestra distancia
y tu mirada en el presente,
y mi mirada en el pino donde hay diez casas,
un chamán y una ilusión esperando para siempre.
Pero no, no me niegues, se me pudre el corazón
de tanto latir…
se me abre la antesala a lo desconocido;
ahí empiezo a cuidarlo todo y nada me parece bueno.
Salpican tus lágrimas, ahoga tu indiferencia
y mi silencio es una maqueta
indigna y merecedora de ser destruida
porque
es una maqueta de donde nadie vuelve.
Días y noches y milagros y armonías
y donde tú estés habrá un poeta muerto con balas de goma.
Para siempre será hoy, que me siento
tan enamorado de la vida, tan cuerdamente loco, tan tú,
¡tan nadie!
ERA EL 8
Esa de ser el crepúsculo, de ser;
la sensación que recorre mis manos, mis bolsillos de barro.
El silbido del viento mientras sucumbe el otoño,
el delantal de mi madre
y todas las mujeres del mundo el 8 de marzo.
El cielo se ha puesto negro y todavía no termino de cebar;
un amargo bajo la lluvia…
Ni me acuerdo de los años de fuego fatuo en el corazón,
realmente
no logro recordar.
Cuánto quisiera tener más fuerte el corazón…
Esa de ser el estilo opuesto y que me olviden en cada estación;
la margarita se regó
porque
al fin de la tarde ha llovido, se veía venir…
8 de marzo. Era el día mundial de la mujer y yo
con los labios congelados…
DESPOJO
Tus cenizas en el fondo de un jarrón chino;
¡ay de la muerte! ¡ay de la muerte en vida! ¡ay de la vida!
Si los santos volaran altísimo
y el resto mayor de los mortales rastreara la corona de la locura,
tal vez los muertos siguieran en la Tierra.
Un gato con seis colas
y un lobo en la estepa incendiada, rebalsada de fuego.
El ojo de lince, de buey, de halcón: cada uno tres ojos;
el despojo
de ser una promesa que nunca se cumple,
de ser como ese junco que parece pronto quebrará
aunque nunca, nunca romperá más que en llanto
porque
la madre tierra habla solemne, llora azur
y se queda, como los muertos, con todas las cartas sin destino.
EN EL CUARTO AZUL (II)
estoy, sigo estando. Tengo maltrecho un tobillo,
mientras me arrimo a la mentira más verdadera, el poema que escribiré
con las persianas bajas y las cortinas corridas
para que ni un gramo de sol entre a mi amargo y sabroso cuarto azul.
Yo no vendo mis palabras ni compro el amor: la vida tiene su curso
y la suerte, que es parte del destino, apresura mis pasos
mientras no me muevo de esta azul habitación, cruenta, histriónica y febril.
El cadáver ebrio está hundido en mi cama y los fantasmas andan por aquí.
Cómo mantener limpio el pensamiento, cómo no pensar, cómo soportar el recuerdo.
En el cuarto azul estoy. Fantasía y realidad, para tomar mate de a montones.
La vida ya no persiste en clavar su dardo inmortal en mi corazón;
ahora ese dardo es una flor, con perfume de otoño, de hojas muertas y humedad.
El sol es una lámpara de pie, la bella dama aún no adorna el cielo,
mas cuidará de mis sueños
y entre adicción y adicción me he hecho adicto a los ojos dormidos de noche.
En el cuarto azul estoy, mientras pasan las horas, glorias de un tiempo guerrillero.
Hoy vi caer hojas secas de los árboles, a orillas de Cabildo.
Será que seré el amigo del viento, el enemigo de las chatarras andantes.
No habrá discusión, será que seré el primero y el último, y siguiendo mi mapa
me encuentro en Argentonia, más precisamente: me siento vivo, en mi cuarto azul.
A LAS 10 DE LA MAÑANA
sigo encerrado en mi cuarto azul;
todo parece inextinguible, el sol broncea las recovas de Retiro.
Mi libertad está en tela de juicio y no he perdido la razón ni la verdad
que siempre es una espada.
A las 10 de la mañana, te pienso menos que a las 10 de la noche
pero te quiero lo mismo, te extraño lo mismo, te pierdo lo mismo.
Al parecer toda la espuma del mar se diluyó en la orilla de mi cama
y en mi escritorio donde siento y donde escribo
mis versos de puño y letra
hay un león que me ayuda a olvidar y que me quita el temor.
A las 10 de la mañana la gente pasa silbando, por la ciudad.
Por el campo, a las 10 de la mañana, hay un peón trabajando
y un abogado se corta el pellejo porque se ha demorado en el asfalto.
Siempre es delicado recordar, pero cuánto más fuerte es el olvido.
Tú perteneces al mundo, no a mi mundo, a las 10 de la mañana,
cuando parece que nada puede ser malo,
hay brisa en los cerebros y un cascabel sonando en los oídos de los mortales.
De qué color es el presente… no lo podré decir, no tengo respuestas.
Posiblemente no lo sepa nunca, a las 10 de la mañana o a la medianoche.
A las 10 de la mañana, te espero en mi cuarto azul, mientras pienso en Plaza Italia.
El sol no está en el éter, cuando el reloj de pulsera que llevo
marca, exactamente,
¡las 10 de la mañana!
CATARSIS
Alguna vez perdí el rumbo, cuando tumbé el cuerpo del destino.
Saliva de bronca e impotencia, nunca lágrimas de cocodrilo
porque existo
sólo si digo la verdad, da maldad y entrega honesta queja o un tierno beso.
Me parto, me vuelvo a unir, reunir facultades que pensaba extinguidas…
Pero el tiempo, tan sabio y tan sublime, me dio otra oportunidad
y esta vez no quiero volver a revolver y actuar tal que tumbe al destino. No.
Lo que hoy es lágrima de felicidad pura ayer fue sangre,
manos cortadas de un poeta taciturno, rompible, amateur, aturdido,
tan difícil de encajar
que me levanto con el pie izquierdo, no por política que soy apolítico,
será porque el corazón late en el lado izquierdo… del pecho.
Catarsis, instante de sensibilidad, desasosiego, libertinaje de letra y ritmo,
se llame como se llame, no me da miedo ni el dentista: hoy,
porque ayer… ayer fue, pues deseo destruir mi memoria fea y oscura
que el presente me entregue mucho más que una lapicera y una hoja en blanco,
que me entregue lo que sea menos un verso cada vez…
Que el tiempo me quiera y me perdone, que el destino se cure y me procure olvidar,
para seguir siendo sano, honesto, transparente, guerrillero y comprendido
¡que tanto miedo me daba cuando nadie me comprendía ni siquiera la palabra amor!
PARTE MÍA
Puedes hundirte hasta el centro de la tierra;
ser el satélite más lejano y más frío; ser el mismísimo invierno;
ser nevada;
ser
todas las musas que han desaparecido de la vista del poeta;
ser Cristo y ser diablo, a la vez; ser los minutos que no pasan;
ser el silbido del triste viento de otoño;
ser quien se va para ya nunca más volver, a mí ni a mis periferias,
ni siquiera a mis medianoches,
que seguirás viva y presente, en mis más profundos azules sueños,
porque te quiero… te quiero mucho y mucho es demasiado,
pero vamos,
simplemente
nunca te irás de mí, porque eres parte mía, mi caliente corazón.
CONFESIONES DE OTOÑO
He de confesar, lívido y helado, que mi vida es un gato azul;
una luna que aún derrama gotas de sangre,
un caballero de amarillos cabellos, abrigándome hasta los dedos,
mucho más allá del frío de otoño y de cualquier Estación de trenes.
Confesiones en las que he de de desnudar mi alma,
donde vuelan las golondrinas del sur que por la orilla llegan a Baires
donde el tiempo es tirano y el otoño hace del asfalto una melancolía que derrapa.
Las hojas mueren en el instante en que se desprenden de los ramajes
y mis versos mueren, igual que las hojas de otoño, cuando ya no importa nada.
He de confesar que siempre digo mi verdad, liviana o cruda,
mas nunca miento y tus ojos son como dos gaviotas que sacaste de un sueño.
Confesiones de otoño, mientras pasan las horas y más me enamoro de ti, niña.
El desarme almístico… la moda de los años 00´… mientras vuelve la piedra.
Jamás he de volver a esconderme cual ñandú. No prometo el olvido
mas prometo el esfuerzo sobrehumano de seguir contra la corriente
sin ahogarme en un vaso de agua tibia.
He de confesar que tengo más poemas que lágrimas en el regazo
y que un santuario inmaterial me guía a través del tiempo y de la distancia:
¡los años de las galaxias!
No podré volver a ser el que he sido, queda lejos y ya no estoy negado al Paraíso
de la tierra y del sauce.
La lluvia lava las veredas y los fuertes vientos,
mientras se suceden las confesiones de otoño que no respiran peste ni fuego.
He sido payaso doble filo, poeta maldito, 4 de copas, paradigmático y vencedor.
Pero en estas
confesiones de otoño
he de confesar que siempre lo hice por ella, que ya no está y que jamás estuvo
en realidad.
Pero a ti, niña de la reina madre tierra, he de quererte para siempre
porque he de confesar
que estoy enamorado y que ningún rasgo de dolor quedará en mi alma si me quieres
porque, como todo en la vida
nada dura para siempre… sólo los amores verdaderos, que nunca mueren.
LAS MUSAS
Después de escuchar el eco de la voz en el vacío
me siento íntegro de alma pura y cuerpo machacado por las lunas
o los soles caballeros rubios sin memoria y de falsa modestia.
Oír el susurro de un arroyo, un afluente de cobres y de peces dorados,
un agua para soñar que todos los mares tienen musas
y no se sabe más que hablar al otro lado del mundo,
porque las musas
no son etiquetas de sexo, abandono mental ni desacuerdo entre corazones.
Ellas son
el afluente melodioso, el cántaro vivo, las golondrinas sobre la playa,
la bahía de insensatos pensamientos de amor y de locura
y una estaca – puñal en la espalda del poeta: son la vida eterna y el dolor.
Después de escuchar el eco de la voz en el vacío
me siento un poco más, digno y humano, cerebelo entre penumbras
y 60 flores en un balcón.
EL POETA ENAMORADO
No hay peor pecado que un poeta enamorado.
Si las musas son las sombras con cuerpo
que bailan entre las fáciles maravillas de la vida.
No hay, no existe perdón para nadie
que contemple como la lluvia arde en el infierno.
No hay nadie estrangulado, no existe reino ni paz
mientras un poeta enamorado se desintegra en la espuma
de las orillas de una playa a pleno sol
mientras la gente, mientras las golondrinas, mientras todo,
mientras se va marchando el día y llega la noche
con su luna iluminada que alumbra asfalto y vereda
y una plaza desolada.
No existe peor pecado que un poeta enamorado.
Se rompen las cadenas de la gloria y una lágrima
de acero derretido
cae, simplemente cae al suelo frío de una casa entre tinieblas
y el poeta enamorado en la más urgente soledad
no encuentra dónde ni cómo, no encuentra a nadie,
a nadie,
no hay nadie,
¡que no hay nadie!
Medianoche. El filo de las aspas de la luna,
corta las henchidas venas del sacrificio
y el poeta duerme como un niño drogado y ya,
ya nada será como ayer ni como nunca
porque las claves que cantan al amor están aprisionadas
entre la rabia, entre los dientes, o entre un hermoso paraíso
donde no existe el dolor y todo es azul, como entre sueños.
NO ME COMAS LAS COMAS
Iba contando las melodías del viento deshojando la margarita
perdiéndome entre la bruma matinal
mientras el frío helaba hasta la psiquis allí te vi
tan amarga llorando tus ojos de espacio tus mejillas de nieve
porque eras blanca
pero ya no te quiero (ni buscar ni querer).
La musa de dios ha de ser la más bella criatura
así te pensaba hasta que vi el pecado en mí
y te dejé de perseguir por la cornisas del tiempo y de lo permitido
cual poeta malherido
que tiene cien palomas en el cerebro revoloteando una canción
la del olvido la del recuerdo la de la vida después de la vida
la de la muerte después de la vida
la canción de la muerte después de la muerte que no existe
porque la vida dura para siempre es eterna
por eso son palomas porque no saben adónde van y tú ya no estás
y ya no te amo ni como antes ni como nunca ya más te amaré.
Iba contando las melodías del viento deshojando el otoño
cuando me habló el amor que encontré en un triste salón 31.
Ya nada fue como antes y nada será como siempre ayer no
que no que ya no
porque la quiero con toda la fuerza de mi corazón
como nunca amé a nadie y estamos juntos caminando por la vida
entre sonrisas bromas besos corazones enteros
y ya no habrá tiempo de llorar porque si lloro… me adivino.
JARRAS SUCIAS Y VACÍAS
Me espantó la luz tropical, alguna vez, que ni el trópico de cáncer ni el Jesús
pudieron amedrentar mi tormenta
porque era sospechosamente invisible y omnipotente, que cual muerte
me puso en el abismo.
Siguieron todas muchedumbres de fantasmas y miles de tangos feroces
que alcancé a darme cuenta que ni bailar que ni ver que ni ofrecerme
podía yo,
pues a veces el destino aprieta, convierte una almohada en una soga
y ya nada es como era, y ya nada es como siempre.
Me asustó el maullido de un gato a las 3 de la mañana, mientras mi insomnio
“y tú
con el gatillo en mi sien, mientras sueñas mientras sueño”,
“y tú
que quieres asesinarme: hazlo ya, hazlo”, parecía decirte aquel ayer infernal.
La historia jamás tendrá fin, mas los capítulos de la devoción nocturna
se toman toda mi sed y me dejan una jarra sucia y vacía
y ya que ni piense yo en tomar ni aire, porque todo parecía así
y hoy es tan distinto, absolutamente diferente y no hay infierno ni soga
ni jarras sucias y vacías.
EL POEMA DE LA MARSELLESA
Se va en la marsellesa, se esconde entre los pétalos de la margarita,
tiene encanto de poder maravillosamente blanco y puro y llueve
y entre los espacios de las gotas de la lluvia
hay un batallón indefenso de hormigas negras
y no queda más que andar por la senda donde andan los muertos
que alguna vez fueron mucho más que polvo y aire.
Disculpe usted,
pero insisto:
se va en la marsellesa, se esconde entre los pétalos de la margarita,
no existe dolor ni asuntos pendientes y con los párpados caídos
me sobra un corazón,
me pierdo entre la bruma de la mañana, entre al vaho de la plantación
enfrente de mi cama.
Se va en la marsellesa,
no hay dios ni diablo ni ternura ni perdón: todo es livianamente extraño
cuando el sol quema el futuro y la luna adorna un rincón del cielo.
No hay más, la fiera del asfalto se convirtió en mariposa,
el sapo se hizo flor y la pantera golondrina (ahora vuela, libre sobre el mar).
Pero se va, que se va, ¡que se va en la marsellesa!
¡Usted perdón!
SONREÍR
Que quiero verte sonreír, por la magia del universo, por el verso a verso
aquellos besos
que son tuyos míos de los dos.
El amanecer se trajo un rocío y una brisa y una bahía que calma y no se ve
transparente,
quiero verte sonreír, sin que nadie te quite la ilusión de ser bella y constelada
con tus formas tus maneras
hermosa como una margarita como las rosas sin espinas.
Quiero todo de ti, tomar de tu vaso, beber de tus besos y cuidarte y que me cuides
que seamos uno los dos los dos uno
una senda de chocolate viento de frambuesa el mar celeste la espuma liviana,
porque tú eres lo que un dios creo especial y yo tengo un privilegio
de ser quien besas quien te besa
o te mira desde las raíces del amor.
Quiero verte sonreír, amada amante cariñosa, tu sencillez
mi encantamiento al verte tu sonrisa tropical en pleno invierno
o en una primavera del espíritu que no se acaba y que siempre
será tuya y mía y mía y tuya y de los dos, corazón puro violeta
que en la vida no encontré a otra muchacha tan hermosa como tú
que usted es muy simpática usted también es muy buena usted también es muy linda
que quiero verte sonreír.
A TODOS LOS CABALLOS BLANCOS
la soledad quieta a la imprudencia descontrolada a las raíces,
a los cuentos de locura muerte y amor
que alguna vez leí con una media taza de café.
A todos los caballos blancos…
Los momentos que se fueron donde se fueron y ya nunca volverán
revuelven mi estómago seso y corazón
y me queda una golondrina que amo y que me ama y nos amamos
como cuando huyen las gaviotas de la playa
porque asecha la tormenta y el cielo caerá sobre el mar y los muertos barcos.
A la dicha y la desdicha
al que se levanta y se vuelve a dormir a las ovejas negras
a los marginados marginales al mundo que no tiene luz artificial al sol
a la luna en la plaza a la plaza en la luna.
A todos los caballos blancos…
Me quedaré leyendo una epístola y tú conmigo en mí en todo mí
hasta que vuelva el sol o la luna hasta que se abra el cielo
hasta la vuelta luego la ida y la vuelta otra vez…
a todos los espantapájaros al que quiere pensar al que no
al olvido al recuerdo a la barrera rota del tiempo a todos los que aman mil.
A todos los caballos blancos…
HOP LAGRIMAL
Perdón abuela perdón madre perdón hermana
y así todas las mujeres de mi mundo espirituoso
que ya no quedan carnes huesos corazones por quebrar
porque de roble se hace la mujer y de pie ah de morir
como la palabra en los labios de la mariposa o el perfume de mujer
porque todo no es como lo pensamos ni menos lo soñamos
hay un duende rojo entre los fuegos fatuos del corazón de una mujer
y un angelito cuando la piedad sucumbe todo el cuerpo esbelto o no
y en la penumbra hembra una Shirley Villalba mi amiga del Paraguay.
Dame una sombra de sol y un hop de realidad mientras nada todo se desmorona
como un anillo sin dedo aire mucho aire todo es nada y nada es todo
qué difícil de explicar
porque los bandidos durmientes se fueron de la ruta pero los veo
¡sin embargo no están! Pero los veo ¡sin embargo ya han ido pata Patoruzú!
Perdón abuela perdón madre perdón hermana y por si acaso
perdón Daniela amor vida cielo corazón.
SIMIOS SOFISTICADOS
El éxodo ya está escrito, no existe oportunidad
ni hay un dios que nos adelante la tragedia
porque por eso pensamos y latimos
como monos de Kubrik o simios sofisticados
que aprendieron castellano
en los paisajes más envolventes del fin del mundo
donde subliman los crepúsculos
y ya nada queda (más que un simio con un cigarro).
La fiesta de fin de año del poblador mundial, la soledad despierta
casi siempre insoportable
conmueven mi corazón
y tú y yo estamos lejanos como desde Bolivia hasta la China
mas cercanos somos en el sentimiento (que no miente)
y jamás hemos de sentirnos vivos del todo mucho menos muertos
y el mono de Kubrik o el simio sofisticado pretenden
que me caye para siempre
mas de mi boca nadie es dueño ni me escondo entre las ruinas
de los paraísos perdidos…
MEDITERRÁNEO
Un día veré las palmeras del mediterráneo con un loto entre las manos
un trago occidental una comida china y una puesta de sol celeste hermosa
porque todo lo que he dejado en el camino lo he dejado para encontrar
cosas nuevas
gente distinta
nuevos placeres nuevos dolores
enfriar el infierno de aquel 2001.
Un día será todo del viento de los cuatro vientos cardinales
un templo mientras sobre él pasa volando un cordero argentino pero extranjero
un chileno grupo pop un brasilero con la pelota atada
y la puesta de sol que acabó y un anochecer hecho noche joven luna en el rincón
del cielo infinito
del universo que se ve porque ya el sol se ha ido del lugar
un espacio para encontrar calma y astros
tremendos sentimientos
un pasado que se ha borrado con tu sonrisa hecha polvo hecha plomo de fusil
y un chumbo apuntándome a la sien
mientras pasa la vida y ya no sufro el ayer que mordió mi presente
se acabó
ya no sufro simplemente vivo mientras veo el cielo oscuro los astros el mediterráneo
las palmeras al viento el viento en las palmeras
y tus ojos amor… tus ojos de espacio.
OLVIDO
Se olvidaron de quien jamás se debían olvidar,
saltaron semáforos rojos,
profesaron falsedades sin mi rostro en su lugar.
Desairaron mi corazón hasta el punto de apatía y de puñal.
Un huracán de hojas de otoño, se resolvía en mi memoria,
mientras ustedes sólo pensaban en ustedes.
Una amalgama de emociones conmovió el recuadro roto – viviente de mi cuerpo.
Pero ustedes… hablando sobre suelos candentes y luces de neón,
olvidaron mi mirada.
Se olvidaron de quien jamás se debían olvidar.
CATARSIS PRIMAVERAL
si estás a la vera de mi herida bésame tierna e inmortal
como la brisa de enero que se va a acariciar las barbas de los dioses de los altos
porque si llueve me quedo entre los dedos de tus manos
y si hay sol salgo a tomar un poco amarillo contigo amor
hay que empezar de cero sin perder los estribos rumbo al campo
¡o volviendo de él!
es una canalla sentirnos hijos del vacío y una picardía tener la vida por delante
que te entendí que te entiendo que te he de entender
y entre tanto entendimiento me quedó un pato mareado flotando en la bañadera
donde se dio un refresco el bebé de la esquina del infinito pues renga y soñadora
es la ilusión que tenemos tú y yo cielo corazón vida tierna tontina dulce ridícula.
cristales en la arena de la playa donde espero te espero y no hay peor desgracia
que sentirse incierto de presente
por suerte
ella no está ya no está
y estás tú mi primera libertad mi chica que será dorada cuando el sol vuelva de oriente
y que sabemos bien los dos que nos hemos de querer
como las flores quieren a la primavera
tú serás flor yo primavera o tú serás las dos cosas yo el sentimiento o los dos seremos
para siempre
primavera y flor así flor o primavera
hasta aquí esta catarsis que no entiende de matemática ni economía
pero que bien sabe querer…
NADA PUEDE SER TAN MALO
cuando estás solitariamente sensible, hablando a distancia con el Paraíso
y tus piecitos ardan sobre el suelo del mismísimo infierno bacanal
piensa que en la vida nada puede ser tan malo ni para siempre
los solitarios pisan fuerte el suelo de la devoción
matean con un mateo matienso tan poderoso
como cuando la noche es verdaderamente oscura
y ya no queda nada ni un suspiro en la ciudad…
pero piensa nada puede ser tan malo ni para siempre
cuando estés desconsolada lagrimeando cristales líquidos
ahí se hará el mundo de la verdad y de la injusticia
porque tú no has de llorar por un amor no correspondido
porque tú has de ser bella durmiente princesa dama del alba
cuando desees hasta lo que más ha de doler sin querer rimar
te digo alma bonita
en la vida nada puede ser tan malo ni para siempre…
¡ni para siempre!
VILLA SORCARTOA
Donde emerge el sentimiento cristalino del lago virgen
donde la actitud de los animales se parece al denso sueño
allí están guardados los tesoros de la villa sorcartoa
sé
que en la villa habrá cándidas campanadas a medianoche
y los deseos se harán realidad donde muere uno donde nace otro
ahí, en el punto exacto de la plateada barranca… nosotros: los chicos.
NO ME ARREPIENTO
de mi autodetención
en la cárcel invisible de lengüetas de fuego aire ardiente cielo techo
mas no volvería a desenchufarme del mundo como un simio post nuclear
que aquí confieso estar enamorado dar amor recibir querer y ser querido
una reina sin corona la del medio la más bella
no me arrepiento
de mis balas de plata de mi soledad más urgente tirana fatal
de mis insomnios de mis lunas llenas testigos de aquella de mi ayer
porque todo en la vida ha de dejar una enseñanza
tuve mi lección mi condena de la buena mi tracción
mas no volvería a hundirme en un pantano selectivo donde ya ni sombra había…
ahora tengo la morocha más dorada talento de barrio sol de todos mis días
no me arrepiento
de mi autoencierro de mi frialdad más calurosa
ni de todas las tormentas que yo mismo supe crear alguna vez
porque lo que no mata fortalece
y aquí en el costado izquierdo de mi pecho estás tú
muchacha bella caramelo dulce reina del plata.
COSAS NUESTRAS
Las cosas que el amor puede hacer… la magia impresa en dos corazones
y la fuerza de los dos en un sólo corazón
que es hermoso soñar con el ser de tu vida mientras con el rabillo de los ojos
tuyos míos
miramos el horizonte esa lejanía romántica donde se esparcen los ruiseñores
y el sol se va y el sol vuelve y le pasa exactamente lo mismo a la luna
con dos cuernos a medianoche y trapitos húmedos al amanecer…
Las cosas que se van
esas que no vuelven
esas que se fueron pero que siempre estarán en los latidos en los versos en el tiempo
y esas cosas que nunca se irán física ni temporalmente siempre vivas siempre siempre
y que lindo que es soñar contigo princesita que te tengo dentro de mi pecho
que por las noches me canta tu letargo a la orilla de mi cama y dentro de mí
en ambos lugares sangre de pasión ternura divinidad las cosas que entrega el amor…
Las cosas que en la noche parecen más jóvenes o más viejas, depende con que ojo se le mire
y para siempre porque siempre tan pero tan linda estarás
en mi presente “toco madera” o escabullida personaje principal de mis sueños
y vestida de violáceo vives en mis pensamientos dormidos vívidos honestos que no mienten
que siempre pero siempre dicen la verdad
y esas cosas de la vida que hoy me entregan tu cariño tu vida mi vida
y sin querer rimar te encuentro en un hermoso prado de rosas sin espinas sin heridas
(he dicho: sin querer rimar…)
Las cosas ningunas todas algunas son tuyas mías de los dos
y contigo ya no hay búhos a medianoche y todo parece una bondad celestial
y hasta a veces
a veces me figuro que no me lo merezco que no te merezco pero es tanto lo que nos queremos
que rime no rime o divague un poco siento y dios me lo dice dios me dice que te ame
y nos amamos más allá de palabras que se dicen de palabras que digo de palabras que no dices
yo te amo y no me importa nada más que amarte y que me ames
porque no he venido a la Tierra colgado de un cometa no he nacido de los diablos
he nacido de la Pachamama y mis ojos color tierra serán tuyos y tus ojitos claros
regálamelos
corazón sensible
regálame una mirada más de esas miradas tiernas que sabes prestarme y que tanto amo.
Las cosas de los dos así por siempre las cosas nuestras cierra los ojitos ya… ternura.
POEMAS 2010
JARRÓN DE PORCELANA Y POETA CREPUSCULAR
El jarrón de porcelana se cayó de la medianera de cemento,
se rompió en mil y una partes
y su totalidad ya fue antes eterna, mientras en el aire…
En qué lugar impío podremos soñar, en qué despertar pensamos,
en dónde lloran las gaviotas, adónde va la gente cuando llueve,
y el jarrón, ¡de porcelana!, está roto…
Quiero vivir para siempre entre el sueño y la vida paria,
en esa vigilia redundantemente inservible para los carnívoros
que ningún poeta sabe sobrevivir a la vida de pie
y juro con gloria vivir…
El jarrón de porcelana se cayó de donde siempre daba la luna,
la majestuosa ilumina ahora un cetro vacío
y ya no hay vuelta que darle al presente, porque el jarrón aquel
¡de porcelana!
está roto para siempre sano para siempre en partes deshecho…
La vida es una prueba constante y no somos irrompibles…
Quiero cuidar al amor de mi vida, de todos los males del mundo
y vivir como ese poeta que cayó y volvió estar de pie
en la vida cotidiana, donde el sol se encuentra exactamente en el éter
y donde hay luna llena los lunes a la medianoche.
El jarrón de porcelana se cayó de su presente embobado
y no hay quien pueda volver a juntar las partes rotas
de ese adorno al que la luna iluminaba su resplandeciente plata fría.
Quiero ser uno de esos poetas valientes y redundar en la verdad,
quiero ser como tú que me estás leyendo,
ser como el viento que todo se lo lleva (sobre todo en primavera)
y vivir
vivir para siempre en la eternidad de la insospechable liviandad del ser
donde no hay tiempo ni cosas rotas,
donde nunca se cayeron un jarrón de porcelana… ni un poeta crepuscular.
CUANDO EL FIN DE LOS TIEMPOS
Cuando el firmamento se parta en dos, dejando una grieta para las almas en pena,
desconoceré mi condición humana, no sabré todo lo que te quise,
habré perdido lo más digno que una persona pueda perder: el amor propio.
Cuándo se enciendan las montañas y el fuego marchite las flores de la primavera,
cuando se acaben los abriles, cuando se vacíe del todo la caja de Pandora
seré un muerto en vida, un espantapájaros, un narciso quemado.
Cuando el día vuelva a ser noche, despediré para siempre a mis amigos,
no quedará ni un resquicio de luz para ilusionarse con un regreso, no, no,
ya no habrá amigos ni amargos ni cerveza, será para siempre nunca más.
Cuando el mar sobrepase la orilla, cuando se moje el cordón de la vereda
y aún más
estaré deseando morir pronto, para no sufrir más la furia de la naturaleza,
la furia que el hombre se merecía tener en contra, como un K.O.
No querré despertar cuando la pesadilla sea realidad… y yo qué sé de la vigilia:
terremotos, huracanes, ráfagas de violencia, altas mareas, inundadas las caderas,
la ventana rota, el fuego bajando por la montaña estallando hasta el éter…
Si mi Dios… nada querrás hacer… tal vez un grandioso espectador, desde lo alto
y un nunca más manchado con sangre, una garganta atravesada por el filo de la noche
que será noche hasta cuando el sol se desespere en la recta.
Cuando todo se haya perdido habré perdido hasta el pensamiento, y querré morir pronto
para vivir por siempre con mi ídolo celestial que es el bueno diosito
mientras un caos en la Tierra haga llorar a santa María.
Así, cuando esté recostado en un sillón de espuma… Diosito mediante… te esperaré,
si amor, esperaré tu venida a lo alto, donde estaré con una sonrisa de punta a punta,
para besarte en la boca y abrazarte de veras para siempre, para siempre juntos los dos.
DE TEMBLOR Y DE ENCIERRO, CON FINAL FELIZ
Sólo en mi apartamento, desde hace años, temblaba allí dentro,
mientras fuera, a cuarenta días de distancia, una hoja se movía.
Hundiéndose mis dedos en tintas rencorosas,
la sangre llegaba a la orilla de mi cama, trayendo orquídeas muertas.
Qué decir de cuatro noches y una vela, qué decir del tiempo permanente,
como le diría a Dios que mi vida ya no importaba, que me sentía vencido,
pálido,
casi muerto.
La leyenda del Conde de Lautréamont me esperaba
en cada rincón de mi corazón, para espantarme ante los días huecos de sonrisa.
Sólo en mi apartamento, desde hace años, temblaba allí dentro,
mientras fuera, a cuarenta días de distancia, una hoja se movía.
Y me siento pleno al repetir la estrofa anterior, pues mi presente ahora ríe
mientras ya no tiemblo ni me siento encerrado,
porque hoy
mis amaneceres son soles livianos y mañanas sospechosas de felicidad.
POEMA PARA MI MADRE
Mi madre son las manos más hermosas;
magia de la esperanza;
miradas sabias y profundas;
la estrella más luminosa en la eternidad del firmamento,
del crepúsculo amaneciente,
el centro de la tierra, donde confluyen los fuegos infinitos más cálidos.
Qué hermoso es contemplar un rato de noche, con su silencio y su quietud,
pero qué celestial el halo de luz de mi madre.
Que Dios bendiga sus pisadas de fuego y ese nido suyo de miel,
donde sobra el cariño y existe ausencia del dolor,
donde convergen todas las luces y la bocina, como de un barco en el horizonte…
La ternura inextinguible y el amor incondicional son parte del alma pura de mi madre
a quien quiero mucho más que con mi corazón. Siempre.
DE HOY
Podría ser viejo con pipa entre los labios
mas soy el pequeño que rompe el molde de lo cotidiano, de lo prohibido,
de todas esas pequeñas cosas que rompe el tiempo.
Dame tu sabor a miel,
la mirada líquida de tus ojos claros
que miran con ternura
las siluetas de los que están lejos, de los que no están, de los desaparecidos tras la bruma.
Podría ser el niño pasional, caprichoso,
que despierta con el sol en el éter, planchada la luna;
o un joven ocupado de su presente, de cuidar de sus seres queridos,
ciego ante la adversidad, temerario soltarse la rienda.
Dame la frescura de tus besos, el calor de tus abrazos;
no todo es inmediato en el amor
mas hay cosas que duran para siempre
como esa ilusión alada que una tarde de junio sellamos con un beso
en el túnel del tren.
Podría ser tantas cosas… Soy exactamente el mismo
poeta
de hoy.
LIBRES
Cuánto espacio que me ocupas en el alma…
Si eres la muchacha de mi vida,
la niña de las mejillas de nieve, de los labios de aurora, de los ojos de atardecer...
Si eres la desamparada de la noche, el amanecer de mis sentimientos, de los tuyos…
Hoy nos sonríe la vida floreciente y en cada flor estás tú y estás tú en la estrella más brillante.
Cuánto espacio que me ocupas en el alma…
Si eres como el rocío fresco del invierno,
como el otoño con el cuaje de sus hojas muertas pero libres esparcidas en las veredas.
Si eres mi feliz procesión, que va por dentro, que va por fuera
y toda tú eres un angelito blanco con tu pelo de morocha linda, de barrio y de ciudad.
Hoy la vida nos entrega todo el pincel de Dios
mientras juntos contemplamos el silencio del firmamento oscuro
y cuando salimos a caminar nos tomamos de la mano y repetimos nuestra melodía enamorada
y nos volvemos menos matriculados…
nos volvemos libres caminando plácidamente entre la gente…
Cuánto espacio que me ocupas en el alma…
NO HAY MÁS DOLOR
Ya no me duele pensar en el pasado, fue exterminio de la razón,
todo lo olvidé por completo
y no hay cielo que no tenga un angelito y en mi paraíso terrenal
estás tú, tan humildemente imponente ante la vida
y en más de una ojera se te pianta un lagrimón.
Hay que detenerse para inspirarse en el presente… y seguir
porque no hay nada más maldito que la sangre quieta, estancada
en un cuerpo que va desagarrándose de soledad, evitemos estar solos
para hacer de todo momento un gran momento
y en el punto máximo de la felicidad, besar el éter
donde el sol a mediodía donde la luna a medianoche.
Ya no me duele pensar en el pasado, fue expulsado de mi corazón
negro sentimiento aquel… ya no siente bravo el sensiblero
y no hay tierra ni rosa que no pueda tocar con mis dedos.
Pero tú, nudillos perlas de plata mirada de crepúsculo, niña bonita,
estás a mi lado y en mí y allí no hay más dolor porque tú lo eres todo
en mi vida a veces parca a veces sísmica a veces pintada de espacio.
Lo ocupas todo en mi alma y ya no me duele pensar en el pasado
porque lo olvidé por completo,
con las mismas ganas con que te beso en la boca niña aventurada.
CATARATA DE LETRAS
Niña de los prados barracas recovas que no hay mucho barrio claro que sí
indemnización al corazón por vaciado de sangre pura contaminación legal
la vida no está hecha de canciones mas una canción puede salvar una vida
y curar el alma poquito a poco o todo el tiempo en uno de una vez
ojalá sea leve la herida que deja la espera y no desgarre más mi piel
carne desesperada por proximidad de fuegos fatuos
y tu vida y la mía sólo son visibles ante Dios donde hay frutos en los bosques
de duendes de fantasmas muertos por cómplices viudas blancos negros
gatos perros palomas un muelle golondrinas una bahía gaviotas sobre el mar
y el descamisado camisón de la luna se desviste ante mí entre los dedos de la noche
hay arlequines satisfacen al rey de los poetas trajeado de anaranjado amarillo verde
ambos se confunden con vestimentas semejantes en el medio del pueblo poético
y la noche no se marcha y la noche se marchó y el día que día soleado barbaridad
no sé bien si te quiero mucho poquito o nada o si te amo querida mía vamos a volar
querida mía tienes una estrella entre el cabello que el día fue esfumando
mas la noche otra vez se hizo noche y la luna descubrió tu estrella se fue el día de sol
niña de los atardeceres perdidos niña que se levanta a las seis de la mañana
y hoy y ayer y pasado mañana y qué ocurre mañana que me la olvido en la punta de un eco
profundo como la tristeza verdadera niña te amo
es por eso que no te quiero mucho poquito nada yo te he de amar
como antes los samurái entregaban vida óptima óptica visión de amanecer tarde anochecer
me olvido las estaciones del año y ya nada queda en la cómoda de bruma
en mi cárcel de cristal ya nada queda del sueño me olvidé de lo soñado pasado ayer hoy
me olvidé los sueños en un recipiente de una pulgada y cuatro químicos nocturnos
la mañana el día la noche todo me parece poco si te espero y no te toco no que rima absurda
hoy me quiero levantar de la luna no ser como un boxeador cualquiera medio pelo
tengo alma corazón y vida y una larga despedida un beso prolongado del corazón
para mi musa y novia que me espera que la espero
y no queda rincón sentimental que no haya explorado el sensiblero motor
te amé te extrañé te amo te extraño te amaré para siempre y si me has de dejar o te dejo
te extrañaré para toda la vida celestial no del cielo bajo el cielo celeste terrenal
te amo y ya no queda palabra para este poema no poema catarsis inconsciente te amo punto.
PARA SIEMPRE
Cuando un tren silbe a lo lejos, miraré al firmamento y pediré un deseo,
uno sólo,
misterio y salvación en mi corazón.
Tendré las margaritas mojadas en mi alma, mientras el sol me seca las lágrimas
y me lleva con él
por todo el viaje que hace cuando en mi lecho se hace la noche.
La luna quedará despojada de mirada fija
y en mi aventura te recuerde, cariño mío, te recuerde como mi princesita:
ya no habrá reclamos ante mí ni una mirada de enojo, no bonita.
Te amaré para siempre cuando el reloj marque las once de la noche
y toda mi humanidad este viajando sobre los mortales
y toda la vida sea vida y recuerde el momento exacto en que nos besamos
por vez primera… en el túnel del metro.
Llegaré encantado a mi lecho, al amanecer,
tú estarás despierta, dispuesta a comerte el mundo, mientras no me comas el corazón.
Me recostaré, y con un tren silbando a lo lejos… te extrañaré para siempre.
EN LA REPÚBLICA ARGENTINA
Las costillas de la República Argentina se quebraron junto con la caída del sol,
la luna vino al encuentro furtivo con todo el pueblo argentino
y se confundió entre accidentes naturales y torres de cemento
pero no hay más maldita confusión que esquivar el repertorio
donde cantan ladrones sueltos, vagabundos, millonarios del augurio,
donde se mancha la bandera argentina con la sangre del humilde
porque el rico ha resuelto el rayón de su 0km.
La vida es dura en Argentina, mientras es un lujo morirse de amor,
donde no hay más aventura que adelantarse al paso de los buses
y nunca hay día tan feliz como el que cuando se despide un año.
Los argentinos tenemos fe en cada nueva etapa ancestral,
entre rejas de humo, cárceles de rocío, mariposas de agua.
Quiero un país de pie, con las armas bajas y alto el pueblo;
un país donde se dignifique al trabajador,
donde funcione la justicia terrenal o de mayor medida que Diosito
endiose la ciudad con su omnipotencia y haga justa la vida ardua
en la República Argentina.
Quiero comer tu boca beso a beso, mas también quiero un país,
un país en que me sienta dentro, identificado con la gloria de la muerte
y cambiando el firmamento del himno nacional… con gloria vivir
entre honestidad y buena gente
que el sol está por volver y la Argentina está siendo vapuleada,
vapuleada por su propio pueblo que elige y que dirige.
Dios de mi alma, déjame besar la Pacha Mama de la República Argentina
y permíteme encontrar a mi chica, en la redonda ciudad donde vivo,
para besarla en la boca y que ese beso sea eterno, aquí o allá
y la República Argentina sea República y el amor verdadero… sea verdadero.
EL PRÍNCIPE
había quedado en la más absoluta soledad,
la magia negra de sus enemigos se había llevado la vida de su amada;
ya no tendría el lecho cálido y acompañado;
laureles de rosas multicolores alrededor de todo el castillo
prolongaban la desaparición física de Anabela, su mujer.
El príncipe buscaba la sombra de su amada, se quedaba sin lo más preciado
en todo, todo su mundo.
La buscaba en los soñares, en los rostros de las muchachas, en las melodías de los titiriteros,
formas frescas de encontrarla.
Pero esas formas fueron esfumándose como se esfuma el sonido de la bocina de los barcos
cuando entran a altamar…
y sus maneras cambiaron… explotó su alma y la comenzó a buscar ardientemente
en las noches,
a través de los distintos tipos de poderes de la brujería, durante lunas prolongadas…
Las noches pasaron a ser sus días.
Pero un mediodía se despertó sudado, se dirigió al dorado baño,
a partir de ese mediodía, pudo comprobar que ya no se reflejaba en los espejos.
¿Estaba muerto? ¿Era un sueño?
Sólo se sabe que el Príncipe, que luego fue brujo, encendió todas las velas de su castillo.
Cerró todas las puertas y ventanas, obligando a todo su entorno a abandonar el edificio.
Así, el Príncipe que fue brujo, ahora se había convertido en postrer de las letras…
Desenfrenado, una noche de invierno,
había comenzado, sin darse cuenta, una maratón de versos dedicados a su amada Anabela.
Nunca más vio el sol ni las fiestas de las plazas…
Luego de seis meses de un castillo negado al sol, a la luna, a la sociedad, a los demás todo
porque todo estaba cerrado:
la inmensa puerta principal de madera de roble, las demás puertezuelas, los ventanales…
¡inutilizado el puente de entrada!
Así, el Reinado cayó a manos del Gobierno… forzaron la puerta principal del castillo.
El príncipe fue encontrado arrojado en un rincón del salón de lectura;
demacrado, excesivamente demacrado
y en la mesa redonda de madera fina… un libro que por título llevaba “Anabela”.
Los empleados del Gobierno se encargaron de llevar el libro al Gobernador.
Este abrió el libro con cuidado, donde en la primera página se dejaba leer:
Anabela, te me fuiste de mi vida, no sólo de mi vida, te me fuiste de mí.
Pensando que podría librar una batalla contra mis enemigos,
que con magia negra malograron tu destino,
una debilidad corporal me encontró solitario
mientras ya no me reflejaba en los espejos.
La tristeza y la soledad me están enloqueciendo…
por dicha me queda una buena dosis de cianuro.
Te amo, te amaré para siempre. Pero ya no sigo en la Tierra.
¿Nos encontraremos en la eternidad?
El Gobernador leyó el libro. Al terminarlo mandó a que se hicieran ejemplares
suficientes para que todo el pueblo supiera de la belleza en vida que fue Anabela.
Punto.
POEMA DE ARRABAL (O PALABRAS SUELTAS)
Solo, en la penumbra tiesa,
me desencanto del sol
y de todas las calamidades que el mundo viste de rosa.
No hay lugar para el olvido
ni es tiempo de primavera.
Quiero ser el que nunca duerme,
conquistar el cometa Halley,
esconderme detrás del otro lado de la vida,
donde fulgura el pampero
y no queda una gota de rocío.
Me voy cariño, y no quedará ni el espanto
de mis dientes en el vidrio
de espejo,
donde abunda el reloj quieto,
donde la brisa no llega
y no hay nada más valioso en el mundo
que una carrosa de corazones
verdaderos,
de esos que sientes henchidos,
sin vergüenza,
sin el cuchillo entre los dientes,
que vamos
no hay otro melodrama
que la vida misma
y ya todo será a lo eterno.
Quiero vivir feliz
para siempre,
donde sea no me importa
pero ni el sol ni el reflejo
podrán matar eso que fuimos
como cadenas en el fondo del mar.
Hoy como una melodía triste
de barrio de tango,
de Pompeya,
de melodía amarga de arrabal.
LA ESPERANZA DEBIDA
Cuando no te queden amigos en quienes depositar confianza,
no te reflejes en los espejos y te pienses fantasma de calle,
no haya lugar en el mundo en el que quepas…
confía amigo, confía amiga, sí, tú que me estás leyendo
y te quiero hacer una mueca: confía en que aún queda la esperanza.
Es una densa noche en que el aire es polvo pesado;
tengo el ventilador de techo en velocidad 4 y aún no le encuentro la gracia
a estar escribiendo a estas bajas horas de la noche, le diría madrugada
y tengo la esperanza de que en mi túnel y en el tuyo: quede la esperanza
de podernos vivir como más queremos, un país de pie y el amor sobre todo.
Cuando se rían los fantasmas de mañana y vuelvan los monstruos de ayer,
confía en que hay un presente que siempre nos acaricia: ¿será Dios?
Que sea el último día, que mañana se pague caro el ayer, que haya desolación,
que la Tierra se parta en tantos pedazos que debamos armar un rompecabezas
que para en mí siempre tendré la esperanza de que hay un lugar en algún mundo
donde se respeten los humanos, donde el golpe sea caricia y el beso eterno.
Cuando ya no veas a nadie a tu alrededor, como ahora yo estoy en la penumbra,
confía amigo, confía amiga, en que la esperanza no se parte ni se pierde.
Dentro de cada corazón hay un hogar donde conviven sueños rotos, parajes e ilusiones
porque la esperanza es otra cosa,
es algo tácito de veras, brillo propio que no adorna la luna.
Te quiero amigo al que nunca vi personalmente. Amiga, te quiero… mucho…
Por sobre todas las cosas del mundo el amor… pero que nunca pierdas, jamás
la esperanza debida.
ESTATUA
Una estatua blanca de cemento, en medio del reinado,
no habrá cosa más evidente
mas mi amor por ti será eterno como los años de la nada.
Una bandera de paz de amor de victoria, llevo en el pecho
y flamea y flamea, flamantes latidos de mi corazón
que no cesan de mostrarse maravillados con tu humanidad.
Un sol de primavera ilumina hasta la última flor,
no hay aguacero en el atardecer
mientras la noche pide permiso para entrar en los cuerpos
porque cambia alma por luna, y todos dormimos.
En los sueños nos encontramos a nosotros
y encontramos todo momento cualquiera
o el instante exacto donde fuimos felices sin horas que rectar
para que nuestras vidas se llenen de gloria eterna.
Dormimos, despertamos, nos queremos, somos lo que somos
y bajo la manga del as, hay un secreto paciente
que espera ser descubierto por los ojos de los desposeídos
o por ti o por mí: tenemos larga vida y muchos sueños
y ahora estamos cada vez más cerca del cielo, para tocarlo,
tocarlo con nuestras manitas limpias;
mientras sigue muda
esa estatua blanca de cemento, en medio de los reyes.
SI TE VAS
me quedo en la sombra más fría del Ecuador hacia abajo,
sin tintas – memorias mis dedos;
se me acaban los horizontes violetas;
muere una paloma en mis manos.
Si te vas será noche todo el día,
frío jarrón de porcelana a la luz de la luna, que hiela;
la tempestad más dura de mi historia;
mi segundo infierno,
corazón descubierto a las fogatas fatuas;
mi sombrero sin cabeza, que se esconde.
Si te vas
será mi Apocalypse now;
mi infinito interior,
mi junco prendido en gasolina,
todas las bombas atómicas en mi corazón:
he dicho,
mi Apocalyse now.
POEMA SIN HILO
Estaba en la penumbra quieta;
a mitad del suelto tiempo de la noche, entre tú y mil recuerdos.
Entre tus risas de las 06.00 de la mañana y mis sonrisas de amianto:
me quedo con tus lágrimas de cristal derretido.
Estaba en el momento menos adecuado, como siempre me pasa
y tengo cientos de viajes en tren a la hora en que bajo la luna llena
un santo se convierte en lobo.
Tengo un pasado que borré de mi memoria; desmemorias y presente.
El futuro es cosa de los sabios: el mío sólo es el río del horizonte
y así todo el mundo gira siempre, se desplaza el eje de la Tierra
y no hemos muerto aún los combatientes de las horas bajas.
Hoy quiero dormir como un niño y sentir el rocío helado de la mañana.
Estaba en medio de la bruma espesa
recordando que las historias no se escriben de un día para el otro
mas somos mito
de un segundo a otro segundo
y tú esperas por mí un día cualquiera al mediodía.
La ley del Talión ha de ser pronunciada mucho antes de pecar.
Quién no se ha dado cuenta que este poema no tiene hilo
de bronce ni de lana.
Quiero sentirte dentro de mí, hasta que el gallo cante el amanecer.
MI TIERRA FIRME
Tuve una lanza atravesada en mi corazón, he dicho “lanza”, no he dicho “flecha”
por lo que no fue Cupido quien me atravesó el sensiblero,
fue el demonio destino errado el que se encargó de mi ausente presencia
en el asfalto, en los salones, en los mercados, en las palmadas de amistad,
¡en las rondas de mate!
Escucho una ranchera y tengo 97 más. Tú me salvaste de la vida paria,
hubiese necesitado encontrarte tanto antes,
pero vamos
que el amor cuando llega olvida todo pasado, cura el presente, pronuncia el futuro
y da esperanzas a esa violeta utopía.
Tú, amor, mi salvación, mi orilla luego de tanto naufragio por olas de 20 metros.
Tú, mi tierra firme… corazón.
Hago el loco al revés dos veces, por lo que en las Cartas del Tarot soy loco al cuadrado
y tú vienes siempre a enderezarme o a quitarme los guantes de arlequín
y ese corazón lleno de sangre loca y guerrera.
Mi tierra firme… tú. Acabo este poema, que es mío tuyo que es de todos
rayando el amanecer…
2 DE ABRIL
Por los caídos sobre la sombra de sus miedos,
quiero dedicar este poema, la lucha justificada o no;
la mano en la piedra que brilla plateada bajo la luz de la majestuosa.
No lucharon por esta patria que se rompe frágil a pedazos,
que ya estaba rota tres décadas atrás
(el tanque, el subversivo, el militar, la bomba molotov, el gas lacrimógeno)
Pero el mar del sur me trajo el cuerpo frío, de un casco verde celeste y blanco.
El 2 de abril somos todos y somos ninguno y esa sangre derramada
es el soldado, el joven del interior, mis padres, mis hermanos, mi novia y yo.
O lo que sea.
LOS POETAS
Tenemos roto el vidrio del corazón… y dado vuelta,
marchita la frente,
una copa de vino tinto siempre en cada hora,
un libro abierto otro libro cerrado,
noción de sentirnos solos cuando anochece,
realidad cruda tapada con las faldas de las musas.
Los poetas
somos los primeros en llorar los últimos en resignar la risa,
llevamos prisa en las veredas de la ciudad redonda,
confiamos en que en la vida todo vuelve
y esperamos en vano a que llegue ese beso
tierno de una muchacha.
Los poetas
no somos víctimas mas somos culpables del homicidio del sol,
responsables de nuestra propia muerte,
resucitamos cual el ave fénix
y de entre las cenizas nacemos siete vidas más
cuando la noche es fría y cortante
o los días del otoño amenazan con su viento que sopla y su lluvia
y en un atardecer cualquiera
los poetas
nos vamos a curar las heridas adonde nunca hay sol
mas todo es luna y faroles de un puerto dormido.
Los poetas
sabemos menos del amor que los presos y de hablar de amor,
los poetas…
sufrimos tempestades platónicas y nos clavamos la vida.
Los poetas
somos pocos somos muchos,
somos nada todo fantasía realidad universo un sólo verso o miles
porque ahora mismo me arrepiento del mismísimo instante
en que abrí
un libro de Neruda.
DESCUBRIÉNDOTE EN OTOÑO
El grifón estaba abierto, el cántaro roto derrochaba benditos poemas
uno tras otro uno tras otro.
Todos mis caminos conducían a la taciturna soledad
mientras derribaba muros de papel,
quedándome dentro de mí y de mi cárcel de aire caliente…
ese era mi infierno…
Debería revolver mi indiferencia y mi latido prolongado,
desafinando en la tormenta… estuve, cual poeta maldito.
Cuándo no queda más sentido por el que despertar, es crudo, es difícil.
Debería pedir perdón, porque lastimé mucho más que un sentimiento.
Era la inspiración total, en mi condena de varón, del qué le vas a hacer
y ya no existían caminos íntegros, todo estaba roto en mi vida…
fui paria
mientras no me quedaba más que la cara solitaria de la moneda
bajo la luna plateada reflejándose, fríamente en el lago de mis ojos.
Todo era un duro sufrimiento, aunque tuve recibo de la bohemia
del dónde estarás, hermano querido.
Nada quedaba ya, más que una chica atravesada en mi garganta
y desafinando las arpas de los ángeles celestes
escribía en el medio del vacío, desafiando al tiempo.
No existía dignidad y en mi recta final no tuve una sola idea.
Me dejé solo, en el qué dirán. De repente, desperté del sueño malo
y lloré como un niño, donde volvía todo lo que antes fue un réquiem.
Me encontré con dos centavos, tres deseos y un reloj.
Agradezco el vuelto, porque una tarde de otoño me vine a encontrar
con el amor de mi vida.
TE AMO
Te amo como los ciegos aman al rayo de luz de sus sueños.
Te amo sin tiempo,
el río no es frontera
y riéndome locamente enamorado de tus ojitos castaños,
me hundo en un sueño profundo de amor,
donde encuentro cual ciego, el rayo de luz de tu alma,
tibia como ese chorrito de agua que se escurre luego de la lluvia.
Era otoño.
DEL SILBIDO, LAS SIETE VIDAS Y LA ETERNIDAD
El apego por los dientes apretados;
la astilla de la soledad pincha en el buche y dos palomas mueren de un tiro.
Las sombras se hacen tremenda, terriblemente gigantes,
mientras piso el acelerador junto al freno de la noche y su magia en el silencio.
Melodías de otro mundo, desde otras tierras vienen los monstruos Cortazarianos,
de nada vale comprar dos ramos de flores sólo porque el resto los compró.
La cumbia del fin del mundo se acerca con sus cuatro jinetes infernales.
No sólo de hueso, corazón y piel está hecho el hombre.
El sueño perfecto se hizo una terrible pesadilla
y entre dormido y despierto está siempre la utopía de llegar.
Cae el manto de la noche y no sé si me despierto o me voy a dormir,
a soñar con un mundo sin fronteras ni obligaciones fecundas.
Queda el silbido del viento dando caricias al vidrio de mi cuarto.
Un sólo consejo puede salvarte del vacío, o puede acabarte plano y muerto.
La vida ha de ser mejor donde las fantasías;
dentro de las siete vidas y la eternidad, cabe Dios, que es de todos o de nadie;
que es de todos, o es de nadie.
ESA MIRADA PARA SIEMPRE
Hay instantes que recordaré para toda mi vida,
miradas que no voy a olvidar
jurando vivir en la Patria del amor donde sublima la especie,
entre el río-horizonte que divide el presente de la nostalgia.
Si hoy me levanté de ayer es porque antes estuve en la lona
y ni el más vagabundo hubiese encontrado mis huellas,
ni el más huraño se hubiese encerrado como así lo hice,
ni el más poeta se hubiese suicidado con esas balas de tinta.
Horas con el día en la noche y en un vaso vacío de besos.
Me cepillaba los dientes a las 3 de la mañana
mientras recordaba esos ojos de gaviota
y en el fuego fatuo de mi alma quemaba una ilusión.
La henchida herida cicatrizó hace tiempo lejano ya
mientras prometo
que
hay instantes que recordaré para toda mi vida,
miradas que no voy a olvidar
jamás.
Cerraré mis ojos y ahí estarás tú, ángel-demonio,
vampiresa mirándome pupilas lejanas
en el tiempo que se fue, en todo lo que para toda mi vida
quedará impregnado en mi memoria.
GLORIA DORADA
Si las dimensiones del sueño son la antesala a la gloria,
quiero vivir en la cúspide de la bóveda celeste, siempre dorado
y que me quiten el loto los ángeles cotidianos amanecidos
por el rubio caballero.
Cuando hay cosas que soñar no queda más que cerrar los ojos despierto
y que la súper dicha sea con el que desea
y que el porvenir traiga golondrinas amarillas y una limusina de algodón
para alcanzar el Olimpo de la vida, en la tierra o en el cielo;
así ser felices con la esperanza eterna.
Un anillo de oro no necesariamente es amor,
un millón de sonrisas no son necesariamente amor y encanto.
Los duendes de la post antigüedad pueden engañar, patanes.
El amor es donde el cazador besa el sombrerillo del ciervo
y la gloria, bien entendida, es un segundo luego de existir dorado;
así sea por un segundo, así sea sin saber qué decir luego del pecho,
del cabezazo tucumano y un loto más entre las manos.
Prefiero el olvido, pero si recuerdo quiero ceñir de oro mi pasado
que fue bueno y malo, benigno y maldito, los cuatro vientos
en un remolino intoxicado.
No me digas ADIÓS que me carcome la soledad luego de vencedor.
Ni caídos ni vencidos: la gloria junta los retazos de vida entre laureles
verdes, multicolores.
La gloria de sentirme despierto mientras sueño con los párpados caídos
y tu sombra en el hogar, donde el humo danza y danzando se va al cielo
al encuentro del Polaco, Gardel y Borges, mientras tú
no te asombras por mi gloria, que dormida y despierta, es más gloriosa que nunca
con el verde loto entre mis manos
y un querubín que vino a protegerme de los mediocres de espíritu.
Te siento, te extraño, te quiero entre mis labios… Y esa aurora boreal es el milagro
de sentirme más despierto que nunca, más bendecido como jamás
y la carretilla del jardín del jardinero
viene a mis rodillas para acariciar mi tercer huesito dulce,
donde descansa la gloria viva y resplandeciente como un rayo;
viva, como un nunca jamás, como un hasta siempre.
ALIANZA Y OTRAS EMOCIONES
Es tan solo un instante en el eco de la eternidad,
un inacabable momento en el mic de un concierto,
la flecha de Cupido atravesando un tren de emociones
que no entienden de neuronas fuertes y sobrias.
Es la agonía de una golondrina a la orilla del mar,
la última mirada que se nos escapa
cuando el tiempo pasa y envejece la memoria.
Es un adiós mientras una lágrima moja la piel.
Me quedo inerte, taciturno y madrugón,
es la alianza del sol bueno con la dama luna.
Voy a escapar a los cuatro vientos y a sonreír
bajo un halo de luz de carmín.
El tiempo pasa; se marcha el tren de los instantes.
Se congela un vagón repleto de humo, de pensamiento,
de momentos añorados.
La vida es mucho más que sueño, es el sueño mismo
mientras ese halo de luz de carmín, que sólo es de la luna,
se hace agua dulce, cuando el río canta su melodía.
Porque el sol vuelve de su viaje a veces, otras
se despierta de la más terrible pesadilla de un cadáver exquisito.
PRIMERAS HORAS
Pensamientos deshojados en el aire;
bustos erigidos a héroes caídos del otro lado de lo parco y vil,
en una noche de fantasmas de ciudad;
vegetales esperando el rocío.
El amanecer acuesta la luna en una cuneta de húmedo algodón,
mientras, benteveos ofrecen sus trinos a los durmientes
de las vías aún heladas de tanta noche solitaria;
el sol, que vino frío, poco a poco se entibia en el azul del cielo.
Se calienta la ciudad al día firme.
SENTADA A MI LADO
Si me hubieses visto sosteniendo la vela en la penumbra,
arriando campos pesados y yendo contra el viento crudo
como a contramano de la dicha,
hoy estarías sentada a mi lado acariciando mi presente.
Juegos en la mente, tragedias en el corazón
mientras una sola inmensa cruz: tu mirada, tus maneras,
tan difíciles de arrancarlas de la raíz de los pensamientos.
Soy como un niño parlante…
o un veintiocho añero todo lleno de petróleo el cuerpo todo.
Si la vida dura un rato, ya no quiero instantes,
no más.
Quiero la ternura de los labios de un poema,
el silbido del viento suave, en mis oídos placenteros de sueño,
el murmullo del río que se esconde en el bosque encantado.
Si me hubieses visto deshojando la última margarita,
siendo uno, nadie, todos mis hermanos poetas… mendigos.
Si la vida dura un rato, que se quemen las fotos,
¡que se esfumen los problemas! Quiero ser parte de Dios.
Si me hubieses visto desvistiendo la musa redonda de la noche
para inyectarle mi veneno de inspiración y de locura,
sin duda, querida alondra,
hoy estarías conmigo, sentada a mi lado,
borrando mi pasado con tu piel,
acariciando con tus dedos… mi presente entreverado.
EN EL CUARTO AZUL (explosión)
Recuerdo
esos ojos tuyos de ultratumba, esa mirada de profundo cristal.
No nos volveremos a ver.
En el cuarto azul
me echo al río de líquidos poemas, a nadar contra la corriente para dar vida
en un mundo
donde ya no existen los humanos.
En el cuarto azul
lloro por lo que nunca tuve, espero por lo que jamás tendré
por eso
rompo fotos, miradas, jarrones de hielo,
anhelo que regrese eso que nunca fue y me desvivo por demostrar;
soy brisa, ráfaga de luz, paso imperceptible por la vida
imitando al mimo muerto del asfalto principal de Kep,
acudo al silencio para romper en dos segundos un libro mutado
mientras una mariposa camboyana, amarilla, se posa en el labio de un poema.
En el cuarto azul
desvarío, entre raptos de locura, pues,
tengo loco un tobillo, que me habla;
me arrimo a la mentira más verdadera, al verso que será escrito
con las persianas bajas y las cortinas corridas;
ni un gramo de sol negro entrará a mi amargo y sabroso rincón del mundo:
habitación cruenta, histriónica, febril.
En el cuarto azul
tu cadáver ebrio está hundido en mi cama y los fantasmas andan por aquí,
mientras repaso
cómo mantener limpio el pensamiento, cómo no pensar, cómo soportar el recuerdo,
en la encrucijada quieta, de mi terrible cuarto azul,
pues de lo lejano del universo, en la Tierra, cayó el asteroide.
En el cuarto azul
lamento un presente
de estaciones hechas polvo, torres derruidas, umbrales crujientes,
hiedras venenosas, cenizas en el aire oscurecido,
el magma del horror,
un mundo pasado
que hace instantes explosionó con el impacto del asteroide.
Corazón que llora en la más inesperada soledad
la ausencia de carne y hueso humana, la ausencia de ti.
He quedado solo en el mundo.
Por Diego Fernando Marino.
Noviembre de 2010.
Este libro contiene 613 poemas seleccionados de un total de 4343 versos.